Donald no acepta la prensa libre

El discurso de Trump tiene un tono y estilo parecidos al de Hugo Chávez y al de sus amigos aunque supuestamente desde otro ángulo del espectro ideológico. Son extremos que se unen porque no respetan la opinión del otro; califican de “enemigo” a cualquier pensamiento crítico. Pero siempre logran titulares y comentarios

“Su acción no tiene precedente y es peligrosa. En Estados Unidos, los principales medios de prensa siempre han tenido acceso a los eventos de campaña de los candidatos presidenciales. Nunca antes se les ha restringido o negado el acceso. En Estados Unidos los candidatos a puestos públicos siempre han aceptado que parte de la cobertura que recibirán será crítica. (Los candidatos) no intentan obstruir la cobertura negando acceso a la prensa a sus eventos. Hay demasiados lugares en el mundo en los cuales las figuras políticas usan cualquier medio a su disposición para castigar y silenciar la cobertura desfavorable. Estados Unidos no es uno de esos lugares”.

El anterior párrafo es parte resumida de la carta pública que los periodistas –casi todos de origen hispano– de la cadena Univisión enviaron al candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos, Donald Trump. El hombre del jopo asusta a los electores y a buena parte del planeta por sus discursos racistas, sus amenazas guerreristas, sus incoherencias, pero sobre todo alarma a los periodistas.

Trump ha vetado a los canales hispanos y expulsó de una conferencia al reportero Jorge Ramos. Reaccionó contra un comentario del Washington Post sobre sus delirios de “conspiración terrorista” quitando las credenciales a esos redactores. En su Facebook no duda en calumniar al presidente Barack Obama o a la candidata Hillary Clinton porque sabe que difícilmente le iniciarán un proceso por difamarlos. Incluso sugirió que el mandatario de origen africano es cómplice del atentado en Orlando.

Juliana Jiménez analizó cómo Trump siempre tuvo una relación tormentosa con la prensa después de haberla aprovechado e incluso usado para sus éxitos  empresariales. En su manual, él mismo aconseja cómo usar a los medios para estar siempre en primera plana: crear controversia –mientras más sensacionalista, mejor–; la mala publicidad es también buena publicidad; la publicidad gratis es mejor (y para ello hay que lograr que periodistas amigos escriban sobre uno); hay que engañar; no escuchar a los críticos y… hay que preferir el contraataque, la confrontación.

El discurso de Trump tiene un tono y estilo parecidos al de Hugo Chávez y al de sus amigos aunque supuestamente desde otro ángulo del espectro ideológico. Son extremos que se unen porque no respetan la opinión del otro; califican de “enemigo” a cualquier pensamiento crítico. Pero siempre logran titulares y comentarios.

Las teorías de prensa y propaganda de Vladimir Lenin o de Joseph Goebbels quedaron definitivamente anticuadas.

Fuente: Los Tiempos, 12-8-16 por Lupe Cajías, periodista boliviana

Comunicar el territorio

A partir de la ley 26.522/09 de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA) los más de 30 pueblos originarios de Argentina accedieron al derecho de instalar y gestionar sus propios medios audiovisuales, cuestión vedada hasta entonces por el decreto-ley de radiodifusión de la última dictadura cívico militar y sus sucesivas modificaciones en democracia. Así, la LSCA los reconoció sujetos de derecho, es decir, sujetos de la comunicación con derecho a expresar con identidad. Hasta el momento, más de 60 comunidades de 22 pueblos originarios fueron autorizadas para la instalación y funcionamiento de sus propios medios.

A más de 3.000 metros de altura, la Organización de Comunidades Aborígenes de Nazareno creó FM 88.3 OCAN. Concebida como una herramienta de trabajo y comunicación con las 23 comunidades kollas de Nazareno, la emisora resulta un servicio indispensable al lugar, donde los ayllus hacen sus programas comunicando con identidad y aportando al sumak kawsay (buen vivir). Pero la FM OCAN no sólo organiza la lucha por la tierra y el territorio. También recupera y comunica la cosmovisión andina, los derechos de los pueblos originarios, la educación intercultural, las lenguas quechua y aymara, las noticias locales y regionales, las costumbres y saberes, las comidas típicas, la medicina ancestral, las historias y relatos, y las poesías y coplas zonales.

En el 88.5 del dial santafesino FM Aim Mokoilek-Soy Mocoví es una radio de puertas abiertas a las y los vecinos, quienes se acercan para compartir información, realizar pedidos, mandar saludos o solamente participar en vivo. Frente a la carencia de espacios donde expresar su voz y presentar sus problemas, el pueblo mocoví de Colonia Dolores decidió visibilizar el rescate cultural a través de una radio. Atenta a promover la participación de las y los niños y jóvenes, su programación en lengua mocoví y en español invita a disfrutar de cuentos y leyendas, programas musicales, tertulias y noticias locales y nacionales. Así distintos músicos, compositores y conjuntos de chamamé suenan en vivo en la segunda radio mocoví del país. Referencia para pueblos aledaños como San Martín Norte y Colonia Silva, esta “radio con identidad” se erige como “punta de lanza” frente a los medios que no respetan la cosmovisión indígena.

En el norte neuquino FM 89.9 Peuman Hueche-Sueño Joven se define como un servicio para todos, no sólo para los pueblos originarios. A cargo de la comunidad mapuche Huayquillán, la única radio que informa y comunica a Colipilli y alrededores, rescata la historia y cultura mapuche, contagia entusiasmo por aprender y hablar la lengua materna, y promueve la música e instrumentos ancestrales. En una zona rural donde el servicio telefónico e internet está limitado únicamente a la escuela, la radio contribuye a mejorar la oralidad, lectura y escritura de las y los estudiantes de 5to grado de la Escuela 68, quienes producen y realizan “Historia de mi tierra”. Pero un hecho la convierte en una experiencia singular: transmitir y relatar a sus 600 habitantes y a lo largo de 80 kilómetros cada fecha de la Liga Intercultural de fútbol de la Zonal Picunches.

En la ciudad o en el campo, cada una de las seis emisoras del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MoCaSE)-Vía Campesina es una “compañera” más. Gestionadas por los pueblos Lule Vilela, Sanavirón o Vilela, organizan el territorio contra la expansión irracional de la frontera agropecuaria, revalorizan los saberes ancestrales y recuperan el quichua. Sus programas, micros, informativos y campañas promueven la reflexión acerca de la salud, la soberanía alimentaria, el territorio y medio ambiente, la equidad de géneros, la comunicación o los derechos de niñas, niños y adolescentes. Pero también son espacios de formación, como la FM Suri Manta en la Universidad Campesina del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) o la FM Del Monte en la Escuela de Agroecología de Quimilí. Con chacareras, tangos y rocks, cada compañera comercializa los productos agroecológicos del Movimiento o, simplemente, deconstruye la imagen de invasores, perturbadores de la paz social y sujetos atrasados que los medios capitalistas configuran en torno al campesino indígena.

Productoras de acontecimientos, cada una, con su identidad y particularidad, es un servicio a su comunidad que aporta pluralidad de voces y miradas. Radios para denunciar el agronegocio que corre la frontera y expulsa a las poblaciones de sus territorios ancestrales, rescatar la lengua, reafirmar la identidad o cuestionar el discurso único que aborda desde el estereotipo, la discriminación y la carencia de perspectivas. Para convertir a la comunicación en un derecho y un territorio de disputa simbólica y política. Para convertirse en espacios de participación ciudadana. Para romper los silencios y ser quienes comuniquen a los pueblos.

Fuente: Pägina12, 10.8.16 por Sebastian Janeiro y Claudio Vivori, dirección de Capacitación y Promoción de la Defensoría del Público.

¿Por qué el Grupo Ardila Lülle compra el diario La República?

Aunque los medios impresos están en declive, siguen despertando interés entre los grupos económicos por la influencia que generan y las opciones publicitarias que ofrecen.

Todo parece indicar que esta misma semana quedará lista la venta del periódico bogotano La República –el diario económico más antiguo del país– a la poderosa Organización Ardila Lülle, con negocios en medios –televisión y radio–, bebidas y azúcar, entre otros.

El valor final de la transacción aún no se conoce pues aunque el diario está avaluado en US$10 millones, directivos de la Organización Ardila Lülle (OAL) han dicho que solo estarían interesados en adquirir el negocio de medios, que incluye la rotativa y las marcas editoriales –La República, Agronegocios y Asuntos Legales, entre otros–.

Esto implica que en la transacción no entrarían los edificios que Editorial El Globo, dueño del diario, tiene en la Avenida Eldorado y en el centro de Bogotá, y que representan cerca del 40% del avalúo total de la empresa.

Pero, más allá del interés normal que genera la compra de un medio impreso, surgen algunas preguntas sobre las verdaderas motivaciones que llevaron a la poderosa familia Ardila Lülle a comprar el periódico económico fundado en 1954 por Mariano Ospina Pérez y Julio C. Hernández.

Algunos analistas han dicho que más que un negocio financiero, se trata de un tema estratégico y de poder. Para este poderoso grupo económico, esta es una oportunidad de consolidar una plataforma de comunicación que le permitirá convertirse en un verdadero conglomerado de medios con opciones en impresos, audiovisuales y digitales.

Para la OAL, la compra llega en un buen momento. Aunque desde hace varias décadas participa en los negocios de televisión –Canal RCN–, radio –RCN Radio–, e internet, su incursión en el negocio de los impresos no ha sido del todo positiva pues en el pasado lo ha hecho con otros socios. Pero esta vez buscaría probar suerte por cuenta propia.

De hecho, personas cercanas a la Organización aseguran que después de una traumática relación con el grupo Televisa de México que arrancó hace casi una década, para producir en el país las revistas Poder, Gente y Caras, esta alianza terminó en un pleito millonario que aún está por resolverse en los tribunales. Ahora la familia Ardila Lülle estaría buscando desarrollar sus negocios en medios impresos que proyecten credibilidad de manera independiente. Y la compra del diario económico cumpliría con estas expectativas.

Pero, ¿por qué un medio impreso? Para nadie es un secreto que el negocio de los medios escritos va en declive, muchos periódicos se han vendido y en algunos grupos de la población, la información escrita ha sido desplazada en cobertura por los medios digitales.

Las cifras divulgadas por Asomedios y Andiarios, muestran que en 2015 la inversión publicitaria en periódicos cayó 8,3% y las de revistas 7,8%. De hecho, la cifra total de inversión publicitaria en medios –incluidos televisión regional, nacional, radio, revistas y periódicos– también tuvo un bajón: pasó de $2,5 billones en 2014 a $2,4 billones en 2015.

Aunque la televisión sigue siendo el medio con mayor participación en la torta publicitaria –el año pasado sus ventas alcanzaron $1,1 billones–, también se vio afectada por una caída de 4,5%. Solo en radio el resultado fue positivo, con un aumento en las ventas de 1,6%.

Sin embargo, en medio del apretón de la inversión publicitaria, quienes han logrado sortear mejor la situación son los medios que ofrecen muchas más opciones en sus plataformas de divulgación. Y eso estaría motivando a la Organización Ardila Lülle a ampliar su portafolio.

A esto se suma que, si bien los medios impresos no resultan un negocio muy rentable en términos económicos, tienen dos atributos muy valiosos porque son fuente importante de influencia y permiten crear una oferta integral perdurable para quienes buscan publicitar sus productos o servicios con mensajes más allá de la inmediatez que dan la radio, la televisión, las vallas o el internet.

De hecho, otros dos poderosos grupos económicos en el país, Santo Domingo y la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo, son propietarios de algunos de los periódicos más influyentes, que suman a una gama de medios audiovisuales.

Es el caso del Grupo Santo Domingo, que en 1997 se perfeccionó la compra de la firma Comunican S.A., –que edita el diario El Espectador, así como las revistas Cromos, Vea y Shock– y es dueño además de Caracol Televisión, de la cadena radial Blu, portales de internet e incluso, está en el negocio del cine. De acuerdo con la Superintendencia de Sociedades, Comunican vendió el año pasado $56.133 millones –con un crecimiento de 26,5%– mientras que Caracol Televisión alcanzó ingresos por $760.051 millones, para un crecimiento de 10,5%.

Por su parte, Luis Carlos Sarmiento Angulo –el hombre más rico del país según Forbes–, compró en 2012 cerca del 55% del periódico El Tiempo, que sumó a una participación que ya tenía del 33% y lo convirtió en el accionista mayoritario. El año pasado El Tiempo vendió $519.165 millones y se convirtió en una de las plataformas multimedia más completas, pues además de medios impresos, cuenta con el canal de televisión local CityTV y el canal de noticias Eltiempo Televisión. Su interés en medios es creciente, al punto que está incluido en el grupo de los interesados en participar en la licitación para operar el Canal Uno.

 Un poco de historia

La venta de La República comenzó hace cerca de seis meses cuando las familias Hernández Restrepo y Gómez Martínez, dueñas del diario económico, encargaron al asesor empresarial José Roberto Arango de buscar un socio.

Luego de una relación de amistad y de negocios de varias décadas –también son dueños del diario El Colombiano, de Medellín, avaluado en US$100 millones– las diferencias en los enfoques de administración y en el manejo editorial de los medios ha generado distanciamiento entre las dos familias en los últimos tres años, lo que llevó a los accionistas a tomar la decisión de poner en venta las empresas conjuntas.

Hasta el momento, no es claro si la transacción será una venta o si se hará algún tipo de fusión. En el caso de una venta directa, la transacción no tendrá que ser notificada ni ante la Superintendencia de Industria y Comercio –porque no es un mercado en el que se pueda registrar un caso de posición dominante o monopolio– ni ante la Superintendencia de Sociedades.

Tampoco requiere reporte ante la Superintendencia Financiera pues aunque Editorial El Globo fue el único grupo de medios inscrito en la bolsa de valores, desde 2007, cuando los accionistas vendieron a las familias Gómez Martínez y Hernández Restrepo, decidieron deslistar la acción.

Ante la Superintendencia de Sociedades tampoco tendrían que reportar la operación, a menos que decidieran optar por una fusión, en cuyo caso, solo tendrían que informar el proceso.

Tampoco es claro si con la venta, la empresa que compre a La República opte por hacer una sustitución patronal o reciba una empresa saneada en materia laboral, en cuyo caso los actuales propietarios del diario económico tendrían que liquidar la sociedad.

Si bien todo parece indicar que la familia Ardila Lülle podría quedarse con el más antiguo diario económico del país, la operación solo se concretará una vez se confirmen los últimos detalles de la transacción. De no concretarse esta negociación con el conglomerado económico, los dueños del diario iniciarían procesos similares con otros tres grupos que han expresado su interés –entre ellos un fondo de capital– pues al parecer, la decisión de vender La República no tiene reversa.

Fuente: Revista Dinero, 4.8.15

10 recomendaciones ético-sintácticas para periodistas y comunicadores sociales

Ya sabemos que no hay “periodismo” asexuado, neutro o des-interesado; ya sabemos que entre tendencias, sueldos e ideologías se teje una red de presiones y tensiones que determinan la interpretación “periodística” de los “hechos” y su orientación al servicio de los hilos que la mueven.

Ya sabemos que nadie redacta o publica noticias ingenuamente y que en el ejercicio de contar acontecimientos -objetivos y subjetivos- pesa decisivamente la posición y el compromiso de clase del que informa y del que es informado.

Es indispensable tener conciencia de esas tensiones, reconocer los límites que nos imponen y saber moverse entre ellas para poner a salvo la “pasión por la verdad”, es decir, por su construcción colectiva, sus fortalezas metodológicas y sus fundamentos científicos.

Es indispensable romper con el empirismo y el criticismo -irresponsables y mercantilistas- que sirven de plataforma para las tropelías informativas más impúdicas e impunes.

Por todo eso y más viene bien ejercitar vacunas o antídotos éticos de combate capaces de parir y hacer parir un periodismo nuevo o un modo de producción informativo emancipador.

Verbigracia:

  1. No uses la palabra “enfrentamiento” cuando grupos militares o policiales repriman a líderes o movimientos desarmados.
  2. Lee mucho y privilegia siempre las fuentes de información de quienes luchan por las bases y desconfía siempre de las agencias internacionales comercializadoras de noticias.
  3. Explica, con toda claridad, los “hechos” sus móviles, sus protagonistas y las condiciones concretas y de clase en que ocurren (cronológicas, históricas, de clase, geográficas…).
  4. Explica siempre (de la manera más clara y creativa) el marco teórico de tu trabajo de información y comunicación.
  5. Se generoso en la consulta y el contraste de fuentes informantes y elabora un dispositivo crítico riguroso frente a ellas.
  6. Pondera con cuidado extremo tu subjetividad ante los hechos y mantén bajo vigilancia tu propia contaminación ideológica y tu ignorancia frente a lo que debes informar. La primera sospecha sobre la información debe recaer en el informante.
  7. Advierte a tu interlocutor (de manera rigurosa y creativa) cuáles y cuántas son tus limitaciones para informar en lo general y en lo particular.
  8. Si en el proceso de acopiar información detectas que alguien miente, denúncialo de todas las maneras posibles o serás su cómplice.
  9. Mantén equidad de perspectivas (no neutralidad) de género, de edades… Tomando posición Al lado de los más débiles, los más frágiles, los más humillados. Ética significa, también, hacer lo que se debe por el bien de los que menos tienen.
  10. Analiza, invariablemente, si lo que informas pertenece o no, si ayuda o no, a una situación revolucionaria y asegúrate con toda honestidad de que tu vocabulario, tu sintaxis, tu formación profesional… tus valores estén a la altura de las circunstancias y de los pueblos en lucha. No te engañes ni engañes a otros.

La Ética no es ese arte del relativismo fanático -que algunos ridiculizan con palabrería de eruditos- para esquivar la fuerza de su poder social y su capacidad de poner en evidencia toda trapacería, marrullería y crimen. No es un ingrediente decorativo para muchachos que, serviles al patrón, recitan ideología de auto-ayuda como si fuese evangelio ético de supermercado. Mercenarios pues.

Aunque parezca ocioso repetirlo no está de más siempre anclar la producción de información sobre bases afianzadas con buenas dosis de auto-crítica científica. Alertas con los peligros y las contaminaciones.

Es fácil encontrar trampas y manías -de todo orden- entre quienes se auto-convencieron de ser más revolucionarios que toda revolución. No son pocos. Abundan los “docentes” que, ya sabiéndolo todo, barnizan con saliva de doctos cuanta situación y cuánto liderazgo les cuestiona su lugar en las filas. Algunos son discretos y hábiles para disimular su inutilidad o su obra inofensiva y para ello usan muchas citas de revolucionarios y teóricos clásicos. Hay piezas magistrales pergeñadas por sabios incapaces de organizar ni una piñata. Y venden muchos libros y conferencias.

No pocos se hacen profesores y se hacen preceptores. Siembran la abundante cosecha de su ego en las cabezas de muchas generaciones y aguardan pacientemente la hora de los aplausos. Se creen en edad de enseñar a otros el arte de alabarse a sí mismos y prohíjan becas, prebendas y canonjías a los cuatro vientos de su histrionismo mesiánico. Y dan vueltas al mundo con su sólo truco de naderías auto-referenciales. Ya hemos tenido suficiente de eso. Nadie está por encima de quienes luchan, nadie puede auto-erigirse en intérprete o representante de lo que no construye y por lo que no se arriesga. Nadie pues está por encima de la revolución social

En todo caso entiéndase aquí por Ética la ciencia que describió Sánchez Vázquez en una de sus obras más orientadoras y útiles para la Batalla de las Ideas y para esculpir la conducta científica de aquel que asuma responsabilidades sociales ante el trabajo de documentar acontecimientos y divulgar las consecuencias, objetivas y subjetivas. Nada menos. Y eso hace que ningún “decálogo”, incluido éste, sea letra muerta ni palabra última. Todo debe ponerse bajo el examen inequívoco de su utilidad a la emancipación humana, finalmente sin clases sociales… sin capitalismo.

Fuente: Telesur 20.7.16 por Fernando Buen Abad, mexicano, filósofo, intelectual y escritor de izquierda6.

Periodismo feminista en la región

Convocadas por la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género de Argentina, representantes de Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Paraguay, Chile, y otros países, lanzaron la Rpvga. Entre otras cuestiones debatieron sobre cupos, discriminación y acosos.

“Si el periodismo puede bajar gobiernos y subirlos, tiene que tener el poder para que las mujeres vivamos mejor en el mundo.” Se podría decir que esta idea, expresada por la periodista Liliana Hendel, resumió el leitmotiv del encuentro realizado el viernes y sábado entre periodistas feministas de toda América para lanzar la Red de Periodistas con Visión de Género de las Américas

“Cuando una de nosotras llega, llegamos todas, no importa a qué partido político pertenezca”, siguió Hendel, coordinadora junto a Silvina Molina, de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género de Argentina (Ripvgar). Fue en el marco de la apertura del encuentro, en el conversatorio “Periodismo de género: alianzas y trabajo en red”, que se llevó a cabo en la sede de la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual, con la presencia de Fabiana Túñez, presidenta del Consejo Nacional de las Mujeres y la Defensora del Público, Cynthia Ottaviano.

Túñez, dijo que “cuando las mujeres nos unimos, cuando trabajamos juntas, cuando nos enredamos, somos poderosas. Y no es el poder del patriarcado, es el poder transformador, revolucionario del feminismo”. Desde ese lugar habló de su relación con las y los periodistas en estos últimos años desde la ong de la que es fundadora La casa del encuentro: “Con algunas fue una relación de mucha complicidad y con otros de hacer docencia porque era difícil hace ocho años que no hablaran de crimines pasionales, que no los pusieran en policiales”.

Además habló de la necesidad de la unión para definir estrategias regionales. Y por ese motivo celebró la conformación de esta red. “Necesitamos compartir experiencias y saberes desde un feminismo popular. Es necesario que las periodistas se unan contra el patriarcado y el machismo”, dijo.

A su turno, Ottaviano planteó que “hoy el desafío que tenemos es el de la construcción de una comunicación igualitaria, no sexista, en un contexto adverso. Ha cambiado la situación de la región”. “Es muy complejo poder construir desde la función pública en un entramado que nos excede y que sigue siendo excluyente para las mujeres y machista. La estructura del Estado también es machista”, agregó.

En la misma línea que Túñez, habló de la necesidad de construir “nuevas pedagogías” para “la transformación cultural, porque ésta es una batalla cultural”. “En el ámbito comunicacional el mayor flagelo en Latinoamérica es la comunicación concentrada con lógicas clasistas, machistas y mercantilistas, que violan derechos todos los días”, dijo.

Fabiola Calvo, de Colombia, explicó el contexto en el que se trabaja en su país, con 60 años de guerra a cuestas, en el marco de la reciente firma de acuerdos de paz, que no garantiza que la violencia haya terminado.

Rachel Moreno, de Brasil, dijo que desde la comunicación hay que “garantizar la permanencia de lo conseguido en términos de derechos”. Explicó que en su país “mujeres y negros son los más golpeados” por el nuevo gobierno, que entre otras medidas regresivas, redujo el ministerio de la Mujer a Secretaría, y nombró al frente a una mujer que está en contra de la despenalización del aborto.

Desde Perú, Silvia Quevedo, contó que se está gestando con mucha fuerza la movilización #Niunamenos en su país, para el 13 de agosto y que los medios están muy comprometidos en la difusión de esta convocatoria contra la violencia machista. Quevedo, que vive en la zona de la selva peruana, dijo que en las provincias el machismo es muy fuerte: “Si las mujeres salen, se dice que descuidan al marido y a los hijos”. Zuliana Láinez, también peruana, habló de la precarización laboral de las mujeres periodistas. Explicó que el 70 por ciento de los periodistas son mujeres, que las redacciones están altamente feminizadas, pero que las mujeres no ocupan cargos de decisión: “En TV solo hay una mujer directora. El techo de cristal es muy grueso”. Además dijo que hay una brecha salarial importante entre mujeres y hombres periodistas y que la conciliación entre la vida profesional y familiar es un “gran problema”.

También señaló que el acoso sexual hacia las mujeres periodistas es alto, en las redacciones y también en las redes sociales, donde “no se ataca su trabajo, sino su vida personal”.

En este diagnóstico coincidió Vanessa Rodríguez, de Paraguay. En su país, dijo, la brecha salarial es del 35 por ciento y solo un 7 por ciento de las mujeres llegan a puestos de decisión. En relación al acoso, dijo que “el riesgo está en el propio lugar de trabajo y en las coberturas. Más de la mitad de las mujeres experimentan abuso, acoso, hostigamiento de sus jefes y de sus compañeros”.

Victoria Uranga sintetizó la situación en Chile diciendo que no hay medios de comunicación públicos, “tenemos un sistema mediático comercial”. “¿Cómo se construye periodismo allí con enfoque de derechos y de género?”, se preguntó. También coincidió con Ottaviano acerca de la concentración mediática: “Más del 70 por ciento de los avisos del Estado se da a dos grupos periodísticos”.

Como se vio, el diagnóstico regional tiene varios puntos de contacto, desde Canadá a la Argentina. A nivel laboral: precarización, brecha salarial, acoso sexual, feminización del periodismo y techo de cristal. A nivel mediático, concentración y tratamiento sexista de la información y los contenidos en general.

Tal como resumió Calvo, la nueva red se propone trabajar tomando como eje la visibilización de las mujeres en los medios. Y como identidad, el hilo conductor del feminismo.

Fuente: Página12, 1.8.16 por Sonia Santoro periodista argentina.

Periodismo y terrorismo

Los medios de comunicación, ¿oxígeno del terrorismo? Es lo que dijo a finales de julio un juez antiterrorista francés, que acusó a los periodistas de que, al informar sobre los atentados y las emociones suscitadas, contribuyen a la difusión del terror que buscan los yihadistas. Que incluso empujan a los individuos indecisos a actuar, por mimetismo o por exceso de imágenes. “Los medios multiplican el acto terrorista, como si se reprodujera millones de veces en cada hogar”, acusó un politólogo. ¿El periodista europeo se ha convertido en aliado del ISIS, queriendo o sin querer? He aquí tres mandamientos para protegernos.

Asumirás que eres políticamente correcto. Es la acusación que se hace contra los medios de calidad: demasiado asépticos, demasiado ingenuos, demasiado amables, demasiado políticamente correctos. Pero habrá que resignarse a recibir esos calificativos, porque ¿cuál sería la alternativa? ¿Apoyar a Erdogan cuando asegura sentirse obligado a cumplir los falsos deseos de una muchedumbre que reclama, según él, la recuperación de la pena de muerte, o cuando amordaza a la prensa? ¿Alentar a Sarkozy cuando declara a las familias francesas reunidas un domingo por la noche ante el televisor: “Estamos en guerra, una guerra total, es ellos o nosotros”? ¿O callarse cuando los partidos de la oposición, sean o no extremistas, intentan hacernos creer que existen recetas milagrosas contra el terrorismo y que es posible un riesgo cero?

Habrá que asumir que somos políticamente correctos y seguir escribiendo que hay que construir puentes con las otras comunidades, fortalecer los lazos con los musulmanes que viven en Europa, invertir en la educación, la razón y la inteligencia, porque son los únicos instrumentos para impedir el paso a la barbarie.

Tendremos que seguir siendo políticamente correctos y apoyar a los políticos que unen Estado y nación, en vez de separarlos. Como explicaba hace poco el politólogo belga Jacques Henrotin en Le Soir, no habrá más remedio que adaptarse. “¡No vamos a dejar de respirar! La capacidad de adaptación de la sociedad es la manera de reaccionar a las agresiones sin ver alterados sus valores fundamentales. Uno de sus factores clave es disponer de la información adecuada, en calidad y en cantidad. Es decir, dar sentido a la situación”. Habrá que asumir que somos ingenuos para esa marea de chivos expiatorios, análisis simplista y anatema fácil. Habrá que negarse a confrontar el odio con odio y trivializar el racismo o incluso justificarlo, habrá que presentar verdades frente a la humareda de palabras desacomplejadas de los Trump, Farage y Johnson.

Ampliarás tus límites. Esta es nuestra otra gran dificultad. ¿A quién llegamos? ¿A esas élites a las que también acusan de estar desconectadas de los jóvenes y menos jóvenes que buscan sentido, de esa famosa clase popular que ya no se siente escuchada ni representada por los partidos y se venga de su sentimiento de abandono? ¿De qué sirve explicar si no predicamos más que a los convencidos? Nuestro reto es llegar a la comunidad de los perdidos, los indignados, los amargados. Un reto difícil cuando nuestros modelos económicos están derrumbándose y los periodistas se cuestionan su futuro y el sentido de su oficio. ¿Sigue siendo la defensa de la democracia un proyecto editorial viable para muchos periódicos que nacieron en ese combate por los derechos y las libertades hace 70 años, vibrantes, populares y activos en aquella Europa de la posguerra y el posfascismo? Habrá que creer que sí y aferrarse a ello.

Huirás de las emociones. Qué difícil es, cuando se acumulan los muertos, un camión atropella a unos niños en plena fiesta nacional, un viejo sacerdote muere degollado, arrodillado en su pequeña iglesia, los pasajeros de un tren se ven atacados a hachazos, no mostrar el dolor y el espanto, no exigir la venganza del Estado. Pero nuestras plumas europeas, capaces de emocionarse, deben permanecer secas, no zozobrar en la negrura de los sentimientos. Debemos seguir preguntándonos sobre los sucesos que se acumulan, iluminarlos de razón y no dejar terreno libre al terror que siembra la propaganda del ISIS.

Actuar con calma parece ridículo frente a la máquina de destrucción masiva en suelo europeo. Pero es lo más útil. El periodismo es una de esas armas contra la barbarie, siempre que se practique (de nuevo) de forma responsable, profesional y al servicio de la población. Con el recuerdo del espíritu de los fundadores y sin encerrarnos tras los muros.

Fuente El País, 1.8.16 por Béatrice Delvaux es editorialista jefe de Le Soir.

¿Libertad de expresión?

Las Naciones Unidas, sobre derechos humanos en el Ecuador, menciona la vigencia de principios en cuanto a libertad de expresión, que pueden afectar el ejercicio de ese derecho.

En nuestra política se está utilizando, particularmente desde el poder, fórmulas fáciles y simples para justificar actos. Que no pagan deudas a proveedores, se admite, pero se indica que se va a pagar. Si se imponen sanciones, la justificación es que la ley lo dispone. Que legisladores de la Asamblea viajan demasiado, no hay que preocuparse porque ya se han limitado.

Desde la expedición de la Ley Orgánica de Comunicación, se han iniciado nada menos que 896 procesos administrativos a medios de comunicación, según se ha informado a la periodista Isabel Alarcón (El Comercio).Esta revelación se hizo el 23 de junio pasado, durante una presentación de cifras y evaluación de aniversario. Según el Superintendente de esta Entidad, 427 procesos se iniciaron por denuncia y 469, “de oficio”. No todos los procesos han culminado con sanción: 154 han sido absueltos, pero existen 565 con sanciones, que han rendido -para el Fisco- USD 630 mil.

Los más castigados han sido las radios; en segundo lugar, los medios impresos; y, por último, los audiovisuales. Una de las sanciones más curiosas es contra Ecuavisa, a la que el Superintendente ha enviado … “un llamado de atención”, porque durante la entrevista, el destacado periodista Dr. Alfredo Pinoargote, no ha permitido al Ministro del Interior …“concluir los argumentos expuestos por el funcionario”. También, porque al final de la entrevista, se han sobrepuesto videos, mientras el entrevistado hacía uso de la palabra.

¿Una “entrevista” es, acaso, un monólogo del entrevistado?

La Ley Orgánica de Comunicación ha cumplido tres años de vigencia y en este lapso los medios afrontan una serie de dificultades.

En la audiencia con el Superintendente, algunos periodistas le han hecho notar que cuando se informa, lo imparcial es que se haga constar lo que dice o informa una persona, pero si se refiere a otra el periodista entrevista inmediatamente al aludido, de tal manera que en la misma edición se publican las dos versiones. Periodistas asistentes han hecho saber que si se alude a un funcionario, le piden opinión para publicarla, conjuntamente, pero no hay respuesta; o alguien de secretaría anuncia que se pronunciará posteriormente. Sin embargo, las exigencias de rectificación, réplica, etc. advienen después de que la noticia está publicada. El periodista, deja constancia que solicitó la opinión, o consultó a la autoridad aludida, pero no tuvo respuesta

¿Hay libertad de prensa en nuestro Ecuador, como dicen?; o ¿tienen razón las Naciones Unidas cuando observan que en nuestro país hay disposiciones que pueden afectar al ejercicio de esa libertad?

Fuente: El Comercio, 1.8.16 por Enrique Echeverria, periodista ecuatoriano

Gabo periodista

Un Gabriel García Márquez con una sonrisa espléndida. Una Mercedes Barcha besándole en la cara con devoción de compañera inseparable. Eran las 6:00 del 10 de octubre de 1982, en el patio de su casa de Ciudad de México. Ambos empezaron el día bien temprano, con la enorme noticia de que a Gabo le habían concedido el Premio Nobel de Literatura. La foto fue tomada por su hijo Rodrigo después de que se levantaron de la cama, y muchos años después –ahora– ese momento inmortal vive impreso en un libro maravilloso que ya está en Bolivia. Gabo periodista es el libro que la Fundación Pedro y Rosa, en alianza con la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo, materializaron en Bolivia. Es una joya literaria con una selección de las mejores crónicas del genio colombiano que, con su pluma de mago, mejoró el mundo con su lenguaje artístico envuelto en vallenatos y lluvias perpetuas, en soles caribeños y en lunas tan reales y tan mágicas. García Márquez siempre quiso ser periodista: “Mi primera y única vocación es el periodismo. Nunca empecé siendo periodista por casualidad –como muchas gentes– o por necesidad, o por azar, empecé siendo periodista, porque lo que quería era ser periodista”.

Esta es solo una de las frases lúcidas de un hombre que navega en el ancho mar de textos que realizó desde 1948, cuando a los 21 años empezó a escribir para El Universal, en Cartagena de Indias. En una entrevista, un reportero le preguntó: “¿Cuál es el método de su trabajo? “Permanecí pensativo, buscando una respuesta nueva, hasta que el periodista me dijo que si la pregunta me parecía demasiado difícil podía cambiarla por otra. Al contrario –le dije–: ‘Es una pregunta tan fácil y tantas veces contestada por mí, que estoy buscando una respuesta distinta’”. García Márquez lamentaba que los entrevistadores y los entrevistados no hubieran aprendido aún que las entrevistas son como el amor: “Se necesitan por lo menos dos personas para hacerlas, y solo salen bien si esas dos personas se quieren. De lo contrario, el resultado será un sartal de preguntas y respuestas de las cuales puede salir un hijo, en el peor de los casos, pero jamás saldrá un buen recuerdo”

Fuente: El Deber, 1.8.16 por Roberto Navia, periodista boliviano

Pérez Iribarne anuncia su despedida de radio Fides

Con un dejo de reflexión, Pérez Iribarne considera que ha “procurado mantener la mejor calidad posible en los niveles temático y editorial” en sus textos. “He escrito con independencia y con amor a la gente.

A través de su última columna “Con lupa”, el sacerdote jesuita Eduardo Pérez Iribarne anunció este domingo su despedida en 2017 de radio Fides, emisora de la Compañía de Jesús que dirige desde hace varias décadas.

“Me despido hoy domingo con un paso más hacia mi adiós definitivo. Le he dedicado a Fides mis mejores esfuerzos durante casi 35 años. Valió la pena esta pequeña historia empresarial y periodística”, dice su texto cuyo título es “¡Akamakiwa! Hasta aquí nomás”.

Sus palabras tienen una mención especial a quien fue su profesor de Lenguaje Periodístico en la Universidad Católica de Chile (1970-1972), Antonio Skarmet, y a su madre, María Dolores Iribarne Caus. “Mi primer homenaje es a ella, ya en el cielo a la derecha de Dios Padre”, escribe.

Con un dejo de reflexión, Pérez Iribarne considera que ha “procurado mantener la mejor calidad posible en los niveles temático y editorial” en sus textos. “He escrito con independencia y con amor a la gente. Muchas veces habré firmado ‘lupas’ equivocadas, pero fui honesto con mis textos. Me costó siempre más revisarlos que escribirlos. Borges insistió que nunca se termina de corregir los escritos. Tenía razón”.

El final de sus escritos periodísticos coincide con la polémica que hace semanas mantuvo con el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, a quien el 25 de mayo desafió a un debate de “hombre a hombre”, en razón de las alusiones de la autoridad a un “cártel de la mentira”, en referencia a los diarios Página Siete y El Deber, y la agencia de noticias Fides, por su cobertura supuestamente sesgada del caso que implicó al presidente Evo Morales y la empresaria Gabriela Zapata.

Si bien el reto no se consumó, Quintana acusó a Pérez Iribarne de haber intentado chantajearlo con la venta de servicios de encuestas, a través de la firma Fides DEI, por montos de entre $us 50.000 y $us 70.000 mensuales. El sacerdote se abstuvo de responder a la acusación.

El periodista dejará de regentar radio Fides a finales de 2017, según adelantó. “Al final del año próximo llegará mi despedida formal de la radio y la tele para dedicarme a otras misiones jesuíticas en La Paz. En la vida hay siempre principio y fin. Es bueno elegir con calma el momento del adiós”.

Fuente: La Razón, 1.8.16 por Rubén Atahuichi, periodista boliviano

Mártires y oligarcas por Gustavo Gorriti

Tres años antes de ser asesinada, Anna Politkovskaya se preguntó en un reportaje si valía la pena morir por el periodismo. En noviembre de 2003, Mijail Komarov, el editor adjunto de la edición de Riazán del periódico Novaya Gazeta, sobrevivió a un atentado. Atacado a fierrazos por sicarios hasta quedar inconsciente y sangrante, yacía un día después “en la estrecha cama típica de un hospital ruso sin recursos”, como anotó, pronta en llegar, la reportera Politkovskaya.

Komarov, “pálido y vendado” (con las vendas y medicinas que llevó su madre y que el hospital no solía proporcionar), hablaba a los otros pacientes sobre el deber de los medios “de no vacilar en la lucha contra la corrupción”. Su madre lo reprendía pidiéndole ser menos temerario.

Con pasión que Politkovskaya describe como “euforia post-traumática”, Komarov respondió a su madre que en la lucha por el bien son los bribones “los que deben temer cada semana lo que vamos a escribir sobre ellos, antes que nosotros a ellos”.

Cuando Komarov le repitió a Politkovskaya al despedirse que continuará escribiendo sin rendirse ni ceder, esta se preguntó nuevamente: “¿Vale la pena sacrificar tu vida por el periodismo? ¿Cómo lo decide cada uno de nosotros? Si el precio de la verdad es tan alto, quizá debiéramos parar y encontrar una profesión con menos riesgo. ¿Cuánto le importa [el sacrificio por la verdad] a la sociedad, por cuya causa nosotros trabajamos?”.

El día que la mataron, tres años después, el 7 de octubre de 2006, sin haber dejado de estar lista a pagar “el precio de la verdad” por alto que fuere, con la prosa intrépida y reveladora de sus reportajes, Politkovskaya conversó por teléfono con su madre, y esta le mencionó un epígrafe que la había emocionado, cuyo autor no conocía: “Hay años borrachos en la historia de los pueblos. Tienes que vivir a través de ellos, pero nunca puedes vivir en ellos”. La autora era Nadezhda Teffi, la gran escritora emigrada, le dijo Politkovskaya a su madre, pidiéndole que le marcara la cita. Quizá pensaba aún en ella cuando entró al ascensor de su edificio donde encontraron luego su cadáver junto a la pistola Makarov que usó el asesino.

¿Los kovernys y los oligarcas que los dirigen se preguntarían si vale la pena morir por el periodismo?

Desde el 2001, seis periodistas de Novaya Gazeta, incluida Politkovskaya, fueron asesinados.

El “precio de la verdad” no ha bajado en Rusia y tampoco la lucidez de los periodistas dispuestos a pagarlo. Pável Sheremet, asesinado este 20 de julio en Ucrania, reaccionó con este grito del alma al asesinato de Boris Nemtsov en 2015: “Amo a Rusia, pero odio al régimen actual. La sociedad está enferma y tendremos una gran catástrofe y conmoción”.

El periodismo tiene mártires en todo el mundo, pero pocos como los rusos escriben y reportan sobre la lucha moral, la convicción y el valor de que, contra lo que la realidad sugiere, o quizá por ella, las palabras que describen la verdad sobreviven y que eventualmente lograrán prevalecer. Pero hasta en Rusia ese tipo de periodistas es una pequeña minoría.

Reporteros sin Fronteras tiene como misión fundamental luchar por proteger a los periodistas y al periodismo. Normalmente sus publicaciones son denuncias y llamados a investigar y castigar intimidaciones, ataques, asesinatos contra periodistas.

Su última publicación, Los oligarcas se van de compras, es un reporte de 59 páginas rebosantes de la información que indica que las amenazas mayores al periodismo no provienen ahora solo de tiranos, gángsters y corruptos —de fuera, en suma— sino desde dentro de los propios medios. En Los oligarcas se van de compras, RSF describe cómo personajes con dinero y poder “acaparan grupos de medios de comunicación cuando no sucede que simple y llanamente se apoderen de todo un paisaje mediático. Estos oligarcas […] no compran medios de comunicación con el fin de aumentar el pluralismo sino para ampliar su campo de influencia o el de sus amigos […] [y poner los medios] al servicio de otras actividades”.

Los actuales oligarcas dueños de medios rusos tienen en común estar perfectamente alineados con el Gobierno de Putin. Aprendieron a tiempo la lección y no tuvieron que mirarse en el espejo de Boris Berezovski, Mijail Jodorkovski o Vladimir Gusinski. Sus periodistas sirven a los oligarcas y estos a Putin y su Gobierno.

Como en Rusia los dramas suelen ser más profundos, los protagonistas más intensos, ilustran mejor un problema mundial: el de los oligarcas cuya propiedad concentrada de medios representa no solo masivos conflictos de interés y subordinación de la misión periodística a los objetivos de aquellos, sino —como lo puntualiza Reporteros sin Fronteras— una de las mayores amenazas actuales al periodismo libre. Adquiridos antes que tomados a la fuerza (por lo general), los medios se subordinan pronto a los intereses de su nuevo dueño, que solo excepcionalmente suponen un buen periodismo y con frecuencia todo lo contrario. Desde Berlusconi hasta Murdoch, el inquietante club de oligarcas dueños de medios utiliza con mayor frecuencia, para domar sus redacciones, la oficina de recursos humanos antes que los sicarios con Makarov, pero los resultados, la feroz entropía del periodismo libre, son parecidos.

El escenario de los actores en redacciones sometidas fue descrito por Politkovskaya en sus meses finales de vida: “El Koverny fue antaño un payaso ruso cuyo papel era hacer reír al público mientras cambiaban el escenario del circo entre un acto y otro. Si no lograba hacer reír era pifiado por la gente y despedido por la gerencia. […] Casi toda la generación actual de periodistas rusos y las secciones de medios masivos que han sobrevivido hasta hoy son […] un gran grupo de kovernys”.

¿Los kovernys y los oligarcas que los dirigen se preguntarían si vale la pena morir por el periodismo? Claro que no, pero no solo en Rusia, es difícil pensar que pertenezcan a la misma profesión que Sheremet y Politkovskaya.

Fuente: El País, 29.7.16 por Gustavo Gorriti, periodista peruano

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