2013, el año de los secuestros de periodistas

Un total de 87 periodistas han sido secuestrados a lo largo de este año 2013, una cifra que supone un incremento del 129 por ciento con respecto a la registrada el año pasado (38), según datos publicados hoy por la organización Periodistas Sin Fronteras (RSF).

El aumento viene provocado en gran parte por la situación que se vive en Siria, donde actualmente permanecen secuestrados 18 periodistas extranjeros, entre ellos los españoles Marc Marginedas, Javier Espinosa y Ricardo García Vilanova, además de 22 periodistas sirios.

Del los 87 periodistas secuestrados en 2013 en todo el mundo, un total de 49 (el 56 por ciento) fueron secuestrados en Siria, donde capturar a informadores se ha convertido en una práctica sistemática en los últimos meses.

Este año han sido asesinados un total de 71 profesionales, una cifra que sigue siendo alta pero que en cualquier caso es mucho menor que la del fatídico año pasado, cuando se registró la más alta desde 1997, con un total de 119 periodistas asesinados.

Por último, todas aquellas acciones violentas como golpear, amenazar o increpar a los profesionales de los medios han experimentado también un apreciable aumento durante el año que acaba, con un total de 2.160 casos registrados, un 9 por ciento más que en 2012.

Fuente: 233grados.com, 18.12.13

Diez años aprendiendo juntos

            “La radio en la escuela cambió la escucha, la volvió atenta, elevó la autoestima de chicos y  chicas que mejoraron la expresión oral y escrita. La radio cambió el clima en el ámbito escolar y en la comunidad. Motiva a participar, esto se ve en las voces de las minorías; promueve la riqueza de la diversidad. Cada emisión fomenta el trabajo cooperativo. La radio nos lleva a innovar.”

 Escolares “Aprender con la Radio” ha ido recogiendo en sus primeros diez años de vida. Esta red, impulsada por Las otras voces. Comunicación para la democracia, nuclea más de 400 proyectos de todos los niveles y modalidades de la enseñanza, educación inicial, primaria y secundaria, rural y urbana, educación especial, de comunidades originarias, escuelas agrarias. Se han sumado referentes de gobiernos provinciales, universidades y de organizaciones sociales y comunitarias. Pensamos la radio como vía de formación de personalidades críticas y autónomas, capaces de ejercer sus derechos a la participación y a la comunicación desde la infancia y poder actuar en la vida democrática.

El desafío consiste en promover la capacitación, el intercambio y la visibilización de buenas prácticas de comunicación entre comunidades educativas de toda la Argentina. Lo hacemos de modo presencial y virtual a través de encuentros nacionales, regionales, provinciales, de boletines y de publicaciones.

La red ha sido evaluada con el fin de pensarse a sí misma. En este proceso se ha verificado: a) su relevancia, porque complementa los esfuerzos que vienen realizando directivos y docentes, para mantener y mejorar sus proyectos; b) que las acciones tienen amplia legitimidad entre los miembros y que los resultados alcanzados a través de la ejecución del programa han tenido un impacto positivo sostenible en el tiempo; c) que la mayoría de los miembros tienen poco o ningún acceso a otros recursos formativos y de reflexión sobre los temas abordados por la red, y tampoco participan de muchos otros espacios de capacitación, intercambio y reflexión. Esto parece generar una sensación de soledad y desánimo en muchos de los entrevistados que sienten que sus proyectos no logran traspasar los muros de la escuela tanto para el reconocimiento de los logros como para recibir asistencia técnica.

Es cierto que las TICS interpelan a la radio escolar para explorar sus propios límites. En ese sentido es necesario acordar que la construcción de las nuevas ciudadanías no estará dada por las pantallas, sino por el uso que se haga de ellas; promover la creación y fortalecimiento de radios escolares es un paso que debemos asumir, dado que ejercer su derecho a la participación y comunicación permite a niñas, niños y jóvenes constituirse en productores de sus propios mensajes; formar y expresar sus opiniones y respetar las de los demás ante cualquier tema, incluidos aquellos complejos para ser abordados en el espacio público; desarrollar pensamientos críticos respecto del consumo de los medios de comunicación; participar en decisiones y acciones que generen transformaciones y mejoren la vida comunitaria; promover la expresión de las voces y los intereses de diversos actores de la comunidad; crear y experimentar a través de los lenguajes de los medios de comunicación.

 En los últimos diez años buscamos planificar a largo plazo en un mundo de plazos cortos, diseñar estrategias para robustecer a los integrantes de la red, actualizar debates, fortalecer equipos de trabajo, impulsar alianzas, convencer incrédulos. Hoy, esos años son parte de la historia que seguimos escribiendo (y diciendo). Historia que se teje en la trama de la comunicación y la educación, en contextos complejos, en los que la comunicación suele ser ofrecida como mercancía a potenciales consumidores cada vez más jóvenes en desmedro de su sentido más profundo, en tanto derecho humano habilitante para el ejercicio de otros derechos.

Diez años de pugnas, de acuerdos, de encuentros y algunos desencuentros. Diez años de transformaciones que nos transforman porque somos parte de una trama más amplia, más densa, que nos hace más fuertes para afrontar en conjunto los próximos diez años de la radio escolar ante los desafíos que presentan los nuevos entornos.

Fuente: Página 12, 18.12.13 por Silvia Bacher, argentina, periodista. Directora de Las otras voces. Comunicación para la democracia.

El tiempo de Francisco

Desde que su fundador Henry Luce decidiera que la revista Time eligiera “el hombre del año” en 1927, reflejo de su propia atracción por el poder al que aspiraba pertenecer, la selección devino un sugerente termómetro de opciones periodísticas. La elección del papa Francisco refleja la predisposición de la prensa norteamericana a descifrar el mundo en clave propia. Rara vez la cobertura internacional es una oportunidad para entender el mundo en su complejidad, porque refleja principalmente preocupaciones locales. Es una mirada “sobre noso-tros” más que “sobre otros”; es un síntoma del acostumbrado ombliguismo que proyecta intereses particulares sobre el mundo más que explorar su diversidad.

La selección de Francisco encaja en estos parámetros. Time justifica la decisión porque el Papa modificó “el tono y el temperamento” de la conversación sobre temas contemporáneos. Más que un diálogo global, ésta es una “conversación” (o monólogos en estéreo) de la “guerra cultural” que absorbe a los Estados Unidos desde hace décadas. Las palabras del pontífice sobre el aborto, la homosexualidad o la ordenación sacerdotal de mujeres atrajeron enorme atención, dada su resonancia con temas en el centro del debate norteamericano.

Sus expresiones han sido utilizadas para llevar agua a distintos molinos políticos. La izquierda reivindica pronunciamientos papales sobre el matrimonio igualitario, la invasión de los derechos reproductivos y el impacto de los escándalos sexuales de la Iglesia como confirmación de sus argumentos. Remarca la humildad de Francisco frente a la ostentación y la petulancia de los líderes contemporáneos; agradece su compasión frente a la falta de humanidad del mundo actual. Hasta se dice que los ateos rezan por el Papa. La derecha cultural, en cambio, especialmente sus mascarones mediáticos, como Rush Limbaugh y Glenn Beck, han desacreditado su autoridad y lo han tildado de “marxista”. La derecha mercantilista desmereció la crítica franciscana de las desigualdades sociales y el consumismo, sacando a relucir su dogma preferido sobre el capitalismo: su inagotable y exuberante creación de riqueza.

Encuestas recientes confirman la enorme popularidad del Papa más allá de los católicos. Un porcentaje alto de personas de diversa filiación religiosa y posiciones políticas tienen opinión favorable. Su “imagen positiva” no solamente supera considerablemente a Benedicto XVI, sino que es notablemente más alta entre quienes tienen simpatías de izquierda. Esta creciente popularidad no se tradujo, por el momento, en un incremento en la asistencia a misa en un país con alto índice de participación en servicios religiosos, comparado con los estándares del mundo occidental.

Esta percepción pública coincide con la cobertura positiva de Francisco en el mainstream de los medios como “el Papa del pueblo”. Este no es un dato menor en un país donde la Iglesia Católica fue históricamente objeto de noticias negativas, ya sea por prejuicio extendido o, más recientemente, por la sucesión de escándalos de abusos sexuales. Se podría entender este tono como reflejo de las simpatías “liberales” (en el sentido anglonorteamericano de la palabra) en temas sociales del periodismo, como suelen insistir los críticos de la derecha. Tal lectura olvida que el periodismo está interesado en “hechos noticiosos” y los símbolos del poder más que en cuestiones de catecismo o las políticas de la Santa Sede, y es propenso a sentimentalismos populistas que disimulan su obsesión por las elites.

Francisco es un icono periodístico acorde con los tiempos actuales, donde los gestos concitan enorme fascinación y la mediatización es la cultura corriente de la vida política. Como en el catolicismo, los símbolos y las imágenes están en el centro de la política contemporánea. Palabras y escenas, fácilmente reproducidas en el mundo digital, atraen más la atención que disquisiciones doctrinales o análisis de las prácticas financieras del Vaticano. Cualquier reforma de la Iglesia, tema de corriente especulación, circula por carriles más lentos que el vértigo de la cobertura noticiosa.

Los gestos del Papa absorben la cobertura mediática; son centro de interminables exégesis de observadores armados con el manual del Barthes básico. Las señales de una nueva sensibilidad papal, desde la humildad personal hasta la misericordia, han sido objeto de extensas y entusiasmadas lecturas. Interpretar símbolos no requiere conocimiento profundo de doctrina católica. Consciente de la ubicua lógica mediática, el Vaticano ha producido constantes “eventos noticiosos” a medida del periodismo obsesionado por la política simbólica de la mano de Greg Burke (aclamado como el “genio” de las relaciones públicas papales). La prensa que el pontífice critica ácidamente por cubrir la Bolsa e ignorar gente que muere de frío es la misma prensa atraída por símbolos más que por cuestiones profundas sobre catecismo o reformas financieras. Resta por ver si el periodismo mantendrá la misma atención una vez que disminuya la novedad de las señales dadas por Francisco.

Fuente: Página12, 18.12.13 por Silvio Waisborg, argentino. Doctor en Sociología, Universidad de California. Profesor en la Escuela de Medios y Asuntos Públicos en la Universidad George Washington, Estados Unidos.

Santiago Cantón: "La concentración de medios hace muy difícil la pluralidad informativa"

Santiago Cantón fue el primer relator especial para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). También ha sido, por once años, secretario ejecutivo de la CIDH. En la siguiente entrevista, este abogado argentino, actualmente director del RFK Partners for Human Rights, analiza la actualidad de la libertad de expresión en América Latina. Advierte que si bien hay avances, se mantienen pasivos, entre ellos los asesinatos de periodistas, las arremetidas del poder político contra el ejercicio de la prensa y la concentración mediática que perjudica la pluralidad informativa.

¿Cómo ve la salud de la libertad de expresión en América Latina?

 Yo creo que ese tema hay que verlo mejor desde un punto de vista histórico. Este año se cumplen 15 años de la creación de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). En ese tiempo, ha habido avances muy importantes.

¿Cuáles?

 Entre ellos, varios países han derogado lo que se conoce como las leyes de desacato, que penalizan las críticas a los funcionarios públicos. Otros han aprobado leyes de acceso a la información. Hay una conciencia más amplia en la región de la importancia de la libertad de expresión. Eso ha sido un gran logro no solamente gracias a larelatoría, por cierto, si no porque estamos en una región con países democráticos.

Pero los pasivos son enormes

 Por cierto. El primero es el asesinato de periodistas. Cuando fui relator me tocó un año en el que América Latina batió el récord mundial de periodistas asesinados. No digo que el récord se mantenga pero el problema persiste. Pasa en México, hay casos en Brasil, en Centroamérica. Honduras es el peor.

A los gobiernos no les suele gustar la prensa crítica

 Y utilizan mecanismos sofisticados para tratar de capturarla. Ese es otro problema. Lo hemos visto en Venezuela, lo vemos claramente en Ecuador. A los gobiernos les molesta la prensa y buscan métodos para silenciarla. En el pasado ponían bombas,ahora se recurren a vías legales.

¿Cree que falta pluralidad en los medios latinoamericanos?

 Ese es otro gran desafío, sobre todo en una región tan diversa como la nuestra. En Guatemala hay más de 30 idiomas pero el 99 por ciento de los medios son en español. Que todos los sectores sociales tengan la posibilidad de expresarse es muy importante, sobre todo para la salud de la democracia, pero ello no se ha logrado.

¿Por qué motivos?

 La concentración de medios lo hace muy difícil. Que una empresa concentre el 60% o el 70% (de medios), complica que otros puedan acceder a ellos. El reto es lograr la pluralidad sin atacar el ejercicio de la libertad de la expresión.

Porque detrás de la excusa de romper monopolios, el objetivo real puede ser la persecución a medios críticos

 ¿Dónde se traza la línea? ¿En qué punto se dice: esto es demasiado para un solo medio? El Estado no debe intervenir de manera tal que se afecte a la libertad de expresión, pero tampoco es aceptable que exista una sola voz. En cada país el acceso a los medios difiere. Y es difícil establecer una regla general que abarque a todos. Pero lo que sí es una regla general, o debería serlo al menos, es que haya pluralidad. Y que exista un medio que tenga predominio casi absoluto sobre otros, es perjudicial para la libertad de expresión. Estamos frente a una distorsión cuando la gente escucha a una sola fuente de información. Supongamos que hay dos personas. Una tiene un altavoz, un altoparlante y la otra tiene que hablar a boca de jarro. Entre las dos, la única voz que será escuchada será la del altoparlante, a la otra no la escuchará nadie. Y esto no es correcto porque todos deberían estar en igualdad de condiciones.

El poder económico en la concentración mediática es decisivo. ¿Imponer límites desde el Estado no afectaría el derecho a la libre empresa?

 Es que es un problema cuando el único factor que hace que uno acceda o no a los medios es lo económico. Nuevamente, eso perjudica a la pluralidad. El Estado tiene la obligación de regular los criterios para distribuir licencias de radios y televisión abierta, sin embargo esa regulación no puede basarse simplemente en función de quién es el que paga más. Hay que tener en cuenta otros factores más democráticos y eso, en general, no ocurre en la región. En algunos países una sola persona es dueña de los cuatro o cinco canales de televisión más importantes, ¿y eso que implica? Que esa persona decide prácticamente quién va a ser el próximo presidente.

De acuerdo, aunque insisto, ¿la regulación no puede ser un arma de doble filo? Siempre habrá gobiernos que quieran aprovecharse en nombre de la pluralidad

 Los contextos nacionales son muy importantes y es necesario en este tema un debate nacional, una consulta popular. Porque, es cierto, a veces lo que está detrás de esas leyes es el ataque a los medios críticos a los gobiernos. El Estado tiene un rol clave en asegurar de que cualquier reglamentación sea democrática y que la distribución de medios sea realmente equitativa. Tienen que existir criterios. No sé: que ningún medio tenga más del 30%, o más del 40% (de concentración). Son ejemplos nada más. Claro, si un medio tiene el 70%, el 80%, ahí sí hay una distorsión evidente.

¿Usted cree que también debería intentar regularse la publicidad estatal?

 Ese es otro enorme desafío. Muchos de nuestros diarios, sin la publicidad estatal, sencillamente dejarían de existir, y por eso es utilizada como arma, para asegurarse de que no haya cuestionamientos en contra de los gobiernos. Considero algo fundamental que haya pautas, realmente democráticas, para la distribución de la publicidad estatal.

Usted es argentino. En su país hay un debate intenso sobre la ley de medios, que enfrenta al gobierno de Cristina Kichner con el Grupo Clarín. El régimen plantea que la norma permite terminar con la concentración mediática. Clarín responde que es un peligro contra la libertad de información

 Efectivamente, se han realizado las audiencias públicas. Es un tema sobre el que no hay mucha jurisprudencia. Justo la Corte Interamericana va a estar decidiendo este año casos importantes, entre ellos el del canal RCTV de Venezuela (cerrado en el 2007). Lo que le puedo decir es que los contextos varían de país a país.

Usted ha sido secretario ejecutivo de la CIDH. Leí declaraciones suyas en las que afirmaba que algunos países mantienen una ofensiva contra la Comisión

 Hay movidas de países para debilitar el sistema interamericano de derechos humanos, en particular a la Comisión. Y desde antes. A mí me tocó, por ejemplo, cuestionar a Alberto Fujimori por el tema de la libertad de expresión en el Perú. Él me respondió que sí había libertad irrestricta de prensa, y puso como prueba la publicación de medios críticos a su gestión. Yo le respondí que la libertad de expresión no se mide por la cantidad de medios críticos. Se mide más bien por la cantidad de medios silenciados o perseguidos.

En particular, hay un interés manifiesto por debilitar a la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión

 Toda la avanzada en contra de la relatoría surge de dos países, Ecuador y Venezuela, porque es ahí en donde más conflictos hay por temas vinculados al ejercicio de la prensa. Todo indica que la voluntad de esos Estados no es fortalecer a la relatoría. Por el contrario, buscarían debilitarla. Hasta el momento no se ha avanzado en este esfuerzo, aunque si le quitaran sus recursos perdería la vigencia que ha tenido en estos últimos quince años. La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión se inaugura con fuerza en Perú, en 1998, en la época del fujimorismo. Es la primera vez en la historia que una relatoría visita a un país y cuestiona a un presidente.

¿Dice que este ánimo contrario a la relatoría ha podido detenerse?

 Sí, pero en realidad estas cosas nunca terminan. A finales de los noventas fue Perú, ahora es Ecuador, mañana será otro. Hasta ahora el sistema ha logrado sobrevivir, y eso es lo más importante.

 En general, la relación entre la Comisión Interamericana y los países de la región siempre ha sido algo tensa. Y es la Comisión el organismo más importante de la Organización de Estados Americanos (OEA).

 No solamente es el más importante, es el único importante que tiene la OEA en este momento. Mencióname otra cosa que haga la OEA y le doy un premio.

¿Cómo aprecia la relación del Estado peruano con la Comisión Interamericana?

 A partir de la caída de Fujimori todos los gobiernos han tenido un diálogo con el sistema interamericano de derechos humanos, el de Alejandro Toledo, el de Alan García. El gobierno actual, del presidente Ollanta Humala, es verdad, ha mostrado una posición más crítica y virulenta por ciertos casos que la Comisión ha presentado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Entre ellos, se encuentra el de Chavín de Huántar

 Habría que decir algunas cosas. Primero, que el gobierno peruano podría haber resuelto sus casos antes de tener que ir ante la Corte Interamericana. En segundo lugar, lo bueno de la Corte es que si el gobierno está convencido de que tiene razón puede defender su caso, demostrar su posición y ganar. Por ese motivo no entiendo la razón de tanto nerviosismo. Le diría que nuestra historia es trágica en materia de los derechos humanos, sin embargo la región latinoamericana ha logrado avances extraordinarios en los 20 años recientes. El ejemplo de Barrios Altos y La Cantuta ha dado la vuelta al mundo. Que un ex presidente detenido en un país vecino sea extraditado con base en la decisión del sistema interamericano, eso no existe en otro lugar del mundo. Algo así tiene que ser reconocido y apoyado.

Fuente: La República, 3.9.13, por Enrique Patriau, periodista peruano

RSF valora la Ley de Comunicación Audiovisual aprobada en Uruguay

Reporteros sin Fronteras (RSF) celebra que la Cámara de Representantes de Uruguay haya aprobado –con 50 votos a favor y 35 en contra– la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA) el 10 de diciembre de 2013. La organización reafirma su apoyo a esta ley, que considera un modelo para la región.

“La LSCA ofrece garantías importantes en lo que se refiere a la desconcentración del espacio de difusión y a una distribución más equitativa de las frecuencias, sin que se pretenda controlar los contenidos o ejercer presiones en la línea editorial de los medios de comunicación públicos, privados o comunitarios. Este marco general será debatido por el Senado en marzo de 2014, según se tiene previsto”, señala RSF.

Reporteros sin Fronteras, el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) y Human Rights Watch hicieron una visita conjunta a Montevideo a inicios de octubre pasado (foto exterior) en la que sugirieron algunas modificaciones al documento inicial de la ley. La mayoría de estas propuestas se incluyeron en la versión de la ley aprobada por los diputados el 10 de diciembre.

Una de las principales modificaciones tiene que ver con la prohibición a los medios de comunicación de difundir contenidos de carácter racista, discriminatorio o que inciten al odio. En nombre de la libertad de informar, este punto se aclaró con una nueva formulación que especifica la prohibición de contenidos que “hagan apología” o “inciten explícitamente” a la violencia contra un grupo de individuos o de la población debido a su origen, género, orientación sexual, edad, etc. “En ningún caso estas pautas deben interpretarse como una imposibilidad de informar, analizar y discutir, en particular durante programas educativos, informativos y periodísticos, sobre situaciones de violencia, sus causas o sus repercusiones en materia de seguridad ciudadana u otros abordajes sobre la realidad uruguaya”, precisa la ley ahora.

Siguiendo la misma lógica, se revisaron las cláusulas relativas a la protección de los derechos de los niños y la difusión de ciertos contenidos violentos, para que éstas no perjudiquen la información considerada de interés general. En este caso, se hará una advertencia previa al público. No obstante, los diputados no aprobaron que se pusiera un límite de ocho horas anuales a los mensajes difundidos en cadena nacional (cadenas), propuesto por las ONG y aceptado en octubre pasado por la Presidencia de la República. Finalmente, en lo que concierne a la publicidad oficial asignada a los medios de comunicación, que asciende a unos 85 millones de dólares al año, los representantes se pronunciaron por un proyecto de ley paralelo.

La ley estipula la creación de un Consejo de Comunicación Audiovisual (CCA), una autoridad independiente. Pero de momento esto no será posible, pues la Constitución uruguaya prohíbe crear nuevos cargos públicos un año antes de las elecciones nacionales (presidenciales y legislativas) y la primera vuelta de estos comicios tendrá lugar el 26 de octubre de 2014.

Los representantes del Frente Amplio (izquierda, partido mayoritario) finalmente decidieron que esta responsabilidad recayera en la Unidad Reguladora de los Servicios de Comunicación (Ursec), organismo técnico que depende del Poder Ejecutivo, aunque éste no está de acuerdo.

El Presidente de la República se ha mostrado dispuesto a buscar una solución para el tema de la creación del CCA en el Senado

Fuente: Periodistas en español, 13.12.13

Nuevo sitio ayudará a financiar el periodismo de investigación

Un nuevo sitio de crowdfunding quiere ayudar a periodistas y a organizaciones sin fines de lucro que buscan financiamiento a realizar periodismo de investigación en profundidad.

Uncoverage, que será lanzado a principios de 2014, quiere “democratizar el patrocinio del periodismo de investigación”. El emprendimiento permitirá a los visitantes del sitio hacer donaciones seguras a periodistas para la cobertura de temas y reportajes específicos. Se podrá realizar la donación en una oportunidad concreta o repetirla recurrentemente, de forma de que funcione como una suscripción.

La nueva iniciativa es liderada por Israel Mirsky, un tecnólogo que vive en Nueva York, que tiene formación en ciencias de la computación, producción y análisis de marketing y además es apasionado por las noticias. Además, está acompañado de un equipo de especialistas en tecnología, negocios y medios de comunicación.

Uncoverage ha reclutado a un pequeño grupo de periodistas de todo el mundo para empezar a poner a prueba su tecnología. Pero antes a ayudar a otros proyectos a encontrar financiamiento, está recaudando su propio dinero a través del sitio de crowdfunding IndieGoGo para poder capitalizar su lanzamiento.

Una vez que se lance la plataforma, los periodistas podrán publicar sus ideas allí y solicitar financiamiento aclarando el presupuesto necesario para poder completar su reportaje. Habrá personas que se dedicarán a verificar las propuestas y editores por tema que colaborarán con los lanzamientos de las iniciativas y ayudarán en la venta del producto final a los medios de comunicación. El sitio, que tiene fines de lucro, tomará una comisión que será del 5% al 7% por cada transacción.

Los periodistas mantendrán los derechos de autor de su trabajo y Uncoverage los ayudará a asociar sus reportajes con las publicaciones más importantes de los medios de comunicación nacionales. Debido a que Uncoverage cree que “los reportajes realizados para el interés público deben estar disponibles para todos”, los artículos publicados en el sitio serán libres y no se implementará un sistema de muro de pago.

Recientemente, Uncoverage anunció una alianza con el Center for Public Integrity, un medio de noticias de investigación sin fines de lucro, cuya misión es “servir a la democracia utilizando las herramientas del periodismo de investigación para revelar los abusos de poder y la corrupción, y para denunciar la traición a la confianza pública por parte de poderosas instituciones públicas y privadas”

Fuente: ijnet, 12.12.13 por Jessica Weiss es una periodista freelance que vive en Buenos Aires.

El aceite sobre el agua

“La verdad adelgaza y no quiebra y

 siempre anda sobre la mentira como el

 aceite sobre el agua.”

Don Quijote de la Mancha Miguel

 de Cervantes (1547-1616)

La sinceridad del mentiroso **

La verdad humana es un óleo demasiado dúctil y combustible. Al decir de Foucault, “La verdad misma tiene una historia” y se puede observar “determinado número de formas de verdad”. Así, a la verdad absoluta pregonada por omnipotentes e inquisidores, las ciencias sociales –desde la psicología a la sociología, desde la filosofía a la antropología– contraponen análisis y descripciones de condicionamientos culturales, el reconocimiento de la subjetividad y la fuerza del deseo, la carga emocional y los vínculos entre elecciones personales y colectivas.

Las ricas discusiones epistemológicas del siglo pasado tanto permitieron a los científicos construir “verdades” cada vez más ajustadas, cuanto a los mejores comunicadores emitir mensajes reconociendo sus propósitos (al menos conscientes) y representaciones de objetos, personajes y acontecimientos, del modo más fiel y leal posible.

También, la historia exhibe las herramientas usadas por los amigos de las “verdades únicas”, para administrar las líquidas corrientes de la opinión pública, condicionando conductas sociales y promoviendo escenarios favorables, en general, a poderosos intereses económicos.

Tal como probó la dilatada lucha argentina para lograr la plena vigencia de la Ley 26.522, aun en pleno siglo XXI, no todos consideran el acceso a la información y la libre expresión como derechos universales.

Numerosos personajes hablan de “comunicación democrática”, mientras continúan pensando en la propiedad privada y exclusiva de grupos concentrados o en aristocracias de especialistas sobre las cuales delegar la conducción y control de las conciencias.

Se trata de un punto de vista que no ha variado desde las revoluciones democráticas del siglo XVII, salvo que entonces se expresaba sin tapujos y en la actualidad resulta inaceptable para amplias mayorías. Sin embargo, la democracia ha obligado a los retrógrados a ocultar sus intenciones y a generar aplicaciones más sutiles aunque, forzosamente, el juego especular exija adjudicar al enemigo sus propias culpas.

Reanimar conceptos, con veneno **

Las investigaciones más breves sobre los actuales operativos de desinformación y manipulación de la opinión pública señalan semejanzas con paradigma, estructura y organización de noticias usados por los aparatos de terror de Hitler y Stalin. De igual forma, aquellas operaciones mediáticas perversas entretejieron conexiones entre actos, discursos e imágenes aparentemente aislados, provenientes de diferentes organizaciones y redes, pero capaces de coordinar objetivos afines y provocar respuestas compulsivas e irracionales.

A manera de ejemplo, la insistencia y subyacente repetición, bajo diferentes apariencias de una única consigna, incitaban prejuicios específicos y construían o reforzaban en el imaginario popular mensajes simples de supuesta “objetividad” para estigmatizar a grupos sociales o ciertas personas, como “esencialmente” corruptos, deshonestos, avaros, etc.

No eran, ni son, acciones ingenuas, sino estrategias de dominio sobre las percepciones de una cultura. Ya nadie puede declararse sorprendido por los elogios que dedican a los criminales quienes ejercen prácticas y valores coherentes con la propaganda goebbeliana. Al menos, sin poner en evidencia que la ignorancia y la irresponsabilidad siempre han sido cómplices necesarios de la hipocresía de los criminales.

Nostalgia del odio **

Podemos dudar sobre la existencia de vínculos entre los atentados sufridos en noviembre por sectores religiosos defensores de los derechos humanos, como los ocurridos a la Iglesia Metodista Argentina y en la Catedral durante la conmemoración de “La noche de los cristales rotos”, las declaraciones filonazis del asesor Duran Barba y las ofensas de la senadora Carrió a la comunidad judía; pero no caben titubeos acerca de la significativa coincidencia temporal y el común resultado de devolvernos a pasados de intolerancia, violencia y terror.

Cualquiera de estos hechos y las imágenes mentales que convocan poseen fuerte valor simbólico y proponen una realidad subjetiva adversa a la diversidad y a la democracia.

A las luces de Cervantes y Canetti, se juzgaría a la verdad humana como una delicada categoría que se sostiene sobre la calidad del trabajo en la conciencia personal y en relación a las comunitarias.

Hoy, más que nunca, urge el compromiso con la construcción de confianza en las palabras. Las propias y las ajenas.

** Los subtítulos pertenecen a Elías Canetti El corazón secreto del reloj (1973-1985).

Fuente: Página12, 11.12.13 por Marta Riskin, antropóloga Univ. Nacional de Rosario.

La caverna política en televisión

Es posible que un libro de Giovanni Sartori les haya hecho mal a muchos líderes del mundo occidental. En Homo Videns (1997), Sartori postula el surgimiento de un nuevo tipo de ser humano, más pobre intelectualmente, capturado por las luces y sombras de la pantalla como los primitivos habitantes de la caverna platónica. No es descabellado entonces que algunos dirigentes se aferren a este axioma para justificar cada ocasión en la que sus mensajes, racionales y coherentes, no derivan en un voto masivo a su favor por parte de los ciudadanos.

La tentación es muy grande. Carlos Menem solía citar al autor italiano en los últimos meses de su mandato, no siempre entendiendo de manera acabada el sentido último de la obra de Sartori. Y hasta la presidenta Cristina Fernández hizo referencia al Homo Videns en una entrevista reciente, donde explicó que “o hace falta ser muy inteligente para entender que hay un mundo de construcción mediática que crea determinadas imágenes, determinadas construcciones que la gente cree, pero no porque es tonta, sino porque se ha producido en el mundo el fenómeno de los monopolios mediáticos”.

En la guerra mediática argentina de los últimos años, dos programas funcionaron como la punta del iceberg –y la punta de lanza– de los esfuerzos políticos que el gobierno nacional y los grandes medios opositores para imponer su versión de la situación del país ante el público: 6, 7, 8 (producido por PPT en la TV Pública) y Periodismo para Todos (PPT, por Canal 13 del Grupo Clarín). En espejo, ambos programas compartieron una pretensión de trasvasar los límites de la pantalla cada vez menos chica y jugar el partido de las mentes en otros territorios, tanto físicos como virtuales.

Los seguidores de 6, 7, 8, a través de su página de Facebook, convocaron a manifestaciones a favor del Gobierno en el momento político más crítico de la presidencia de Cristina Fernández, cuando un oficialismo a la defensiva parecía incapaz de recuperarse y cuando la disputa política en torno de la aprobación e implementación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual pasó a ser “la madre de todas las batallas”. Las denuncias de corrupción unidireccionales de Periodismo para Todos, en tanto, fueron el alimento principal de las masivas concentraciones caceroleras contra el Gobierno durante el 2012 y la primera mitad de 2013.

Estos fenómenos, en un momento, parecieron contradecir las miradas pesimistas sobre el rol del lenguaje televisivo en la construcción de ciudadanía. Según Pierre Bourdieu, la televisión, “es la búsqueda de lo sensacional, de lo espectacular”, no es muy favorable “a la expresión del pensamiento”. El medio, decía Bourdieu, “apela a la dramatización, en el doble sentido: pone en escena, en imágenes, un hecho y exagera su importancia, la gravedad y el carácter dramático, trágico”. En los últimos años hemos visto también que puede existir otra forma de hacer y consumir televisión, impulsada por el Estado, como lo demuestran canales como Pakapaka y Encuentro.

La discusión política argentina de los últimos años fue, efectivamente, espectacular y dramática. Quizá hasta se haya exagerado algo su importancia. Pero lo cierto es que la discusión existió y la política retomó la centralidad, aun en la grilla televisiva, algo impensado en tiempos pasados en los que el prime time estaba reservado a culos, tetas y cortes de manzana. ¡Enhorabuena, pensamos!

Sin embargo, la capacidad mediática de producir un “efecto de realidad” en la agenda política en el largo plazo parece ser más acotada que en otras agendas, como por ejemplo la agenda acerca de la inseguridad, donde la “criminología mediática” deriva rápidamente en pedidos de mano dura y cambios efectivos de la legislación para aumentar penas. La política es un territorio en movimiento, que resiste los silos conceptuales que estos dos programas fueron incapaces de modificar. Mientras que 6, 7, 8 fue perdiendo su influencia a medida que el oficialismo salía de la trinchera, el programa de Lanata no sólo no logró que ninguna de sus espectaculares denuncias mostrara resultados sustanciales, sino que vio cómo el movimiento de indignados vernáculos reducía su número de cientos de miles a cientos de un #8N a otro.

Es probable que los “clásicos” como Sartori y Bourdieu tuvieran finalmente razón y que las luces y sombras de la caverna audiovisual no sean suficientes para iluminar una participación ciudadana comprometida a lo largo del tiempo. El problema no son las luces y las sombras, sino el uso que se haga de ellas.

Fuente: Página12, 11.12.13 por Marcelo García y Roberto Samar, integrantes del Departamento de Comunicación de la Sociedad Internacional para el Desarrollo, Capítulo Buenos Aires (www.sidbaires.org.ar)

Ciencia sin despecho

Nos habíamos sentado a atesorar en nuestras mentes el desfile interminable. En ese momento de quietud, miré en detalle a cada uno de los integrantes del equipo de docentes e investigadores con los que ese día hacíamos el recorrido. Teníamos cara de niños en una juguetería. Y es que estábamos felices por presenciar las reacciones de la gente en torno de temas de tal complejidad… Neurociencias, paleontología, astrofísica, genética…

Trabajamos desde hace años en la Universidad Nacional de Rosario en explorar las conversaciones de la ciencia y la sociedad desde la comunicación. Muchos años. Y estuvimos allí cuando nos mandaron con todos los universitarios “a lavar los platos” y sufrimos juntos cuando tantos colegas despechados se fueron del país en busca de un lugar donde ser docente investigador fuera mínimamente vivible.

En aquella época en Argentina no se podía ser científico pretendiendo vivir con dignidad. En todo caso, ése era un lujo reservado sólo a bohemios o a extranjeros. Quizá por eso mismo nos apabulló el contraste y nos sentamos –sin decirnos nada– sólo a mirar… Es que fue –tal como dijo una de mis colegas– “como si nos estuviéramos comiendo una cucharada de dulce de leche después de una larga dieta”. En Tecnópolis 2013 nos sentimos integrantes de ese ámbito chispeante e innovador en torno de lo científico y lo vivimos como una especie de compensación.

Las personas que pasaban también tenían cara de niños en una juguetería. Nos detuvimos a mirarlas cuando salían, entre sorprendidas y encantadas, del stand de neurociencias. Eran muchas. Los registros marcan más de cuatro millones de personas visitando el predio de la megamuestra en 2013. Me conmueve pensar que algunas de ellas se asomaron en ese espacio a cuestionar mínimamente los dualismos que dominan nuestras vidas cotidianas y a pensar que el mundo no es lo que parece. Que siempre hay más.

Tecnópolis es la prueba de que las vinculaciones entre ciencia, tecnología y sociedad en Argentina se están empezando a habitar desde otros registros comunicacionales. Ya no se piensa la comunicación científica sólo como un proceso de divulgación; no se las organiza comunicacionalmente sólo como una transferencia. También allí hay más.

Desde la Escuela de Comunicación Estratégica de Rosario sostenemos que la comunicación siempre es un encuentro sociocultural. Un espacio y un lugar que transforma mientras se transforma. Sabemos que cuando ocurre un cambio en la modalidad del vínculo intersubjetivo en cualquier ámbito suele darse también un salto de nivel. Un cambio completo en el sistema. Tecnópolis y también la ley recientemente aprobada de información científica son emergentes de un sistema científico y tecnológico argentino innovador en diálogo con la sociedad, revitalizado en su comunicación social.

Tecnópolis es un espacio coinspirador en el que se ha planificado la comunicación asumiendo el reto de desplegarla en su doble vertiente estratégica: el reconocimiento del otro y la acción con el otro. La comunicación como espacio de encuentro sociocultural retoma y pone en escena aquello de lo transversal como agente multiplicador, del cambio y la innovación sistémicos, en los cuales se constata que cada componente es responsable a la vez y simultáneamente de que un sistema completo en un momento dado sufra una mutación creativa.

En la misma dirección, el Senado de la Nación aprobó recientemente la ley que establece que las instituciones del sistema nacional de ciencia y tecnología que reciban financiamiento del Estado nacional deben crear repositorios digitales institucionales de acceso abierto y gratuito. La nueva ley establece además la obligatoriedad de publicar los datos de investigación primarios luego de cinco años para que puedan ser utilizados por otros investigadores. Otra acción estratégica para el encuentro sociocultural.

Estamos habitando juegos cruzados, espacios colaborativos de saberes especializados en distintas áreas del conocimiento como nunca antes en nuestro territorio. La comunicación científica es hoy una acción común con la alteridad en la política pública argentina, en la que ya no hay despecho sino respeto.

Fuente: Página12, 4.12.13 por Sandra Massoni, argentina, directora de la Maestría en Comunicación Estratégica UNR.

“Un año contra la violencia mediática”

La defensora del Público propone que 2014 sea declarado como un año dedicado a promover la igualdad entre hombres y mujeres. Busca fomentar el debate para que en radio y televisión se eliminen las expresiones que denigran y cosifican a las mujeres.

La Defensoría del Público, que encabeza la periodista Cynthia Ottaviano, impulsa que el Estado nacional declare el próximo 2014 como “Año de lucha contra la violencia mediática contra las mujeres”. El objetivo es empezar a limpiar las pantallas y las emisiones radiales de mensajes que discriminen, humillen y cosifiquen a mujeres y niñas. “Desde la radio y la televisión se puede discriminar, pero también se puede incluir. La radio y la tevé no son entelequias, son medios de comunicación, construidos por comunicadores, con intereses políticos, económicos e ideológicos concretos. Es hora de que la radio y la tevé contribuyan al desarrollo sociocultural de la Argentina, que promuevan la igualdad entre hombres y mujeres, y que eviten la discriminación por todo motivo, incluido el género”, señaló Ottaviano en una entrevista de Página/12, donde explicó los alcances de su iniciativa.

Esta idea encuentra un marco de acción específico, complementario a los lineamientos que impulsa la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, explicó Ottaviano, y adelantó que desde el organismo desarrollarán una serie de acciones para motivar la reflexión de la sociedad sobre la problemática de la violencia mediática, entre ellas la capacitación de profesionales de la comunicación y la producción de campañas audiovisuales.

La violencia mediática contra las mujeres está definida en la ley 26.485 como “aquella publicación o difusión de mensajes e imágenes estereotipados a través de cualquier medio masivo de comunicación, que de manera directa o indirecta promueva la explotación de mujeres o sus imágenes, injurie, difame, discrimine, deshonre, humille o atente contra la dignidad de las mujeres, como así también la utilización de mujeres, adolescentes y niñas en mensajes e imágenes pornográficas, legitimando la desigualdad de trato o construya patrones socioculturales reproductores de la desigualdad o generadores de violencia contra las mujeres” (art. 6, inc. f). La LSCA tiene entre sus responsabilidades velar porque los medios de comunicación audiovisual cumplan con la Ley 26.485 en relación con este tema.

–¿Cuál es el objetivo de su propuesta? –le preguntó Página/12.

–Convocar a una tarea conjunta a diferentes organismos públicos y organizaciones de la sociedad civil para desarrollar una campaña que nos permita contribuir a la eliminación de la violencia mediática hacia la mujer, promoviendo valores de igualdad, sensibilizando a la sociedad, para que el nuevo paradigma de la comunicación en la perspectiva de los derechos humanos sea concreto y tangible. Al comprender que la lesbofobia, por ejemplo, es una construcción cultural, que los medios de comunicación son productores de sentido, creemos que tenemos una oportunidad extraordinaria de sumar esfuerzos y experiencias, y desarrollar una serie de acciones durante un año continuo y planificado, para prevenir y erradicar la violencia mediática contra las mujeres.

–¿Cuáles son las expresiones de la violencia mediática que han identificado?

–Durante el año de trabajo de la Defensoría hemos comprobado que tenemos audiencias activas preocupadas y sensibilizadas con la cosificación, la sexualización y estigmatización recurrentes en la radio y en la televisión. Tenemos varios ejemplos, muchos de ellos en el ámbito de las publicidades.

–¿Cómo piensa que se puede revertir la violencia mediática?

–En la Defensoría estamos llamados a canalizar los reclamos de las audiencias, comprendidas como nuevos sujetos de derecho, y creemos que la capacitación para los comunicadores, el intercambio de ideas y problemáticas de la construcción comunicacional, la concreción de campañas gráficas y audiovisuales continuas que permitan la reflexión, pueden contribuir a modificar la práctica cultural que denigra, difama y humilla a la mujer, camino a una sociedad más democrática, inclusiva e igualitaria.

–No es sólo un problema de las publicidades. Es frecuente en programas de radio, especialmente en FM, y de tevé que se desvalorice a las mujeres, que sean tratadas como objeto sexual, cosificadas, hasta humilladas…

–En principio es necesario reconocer que la radio y la televisión construyen sentido y subjetividades de manera permanente y que nuestra sociedad está atravesada por distintas violencias, entre ellas las violencias simbólica y mediática contra las mujeres. Es una posibilidad muy evidente que tanto la radio como la tevé pueden expresar esas diferencias socioculturales, que conforman la estructura social, y que incluso pueden seguir naturalizándolas, con discursos sexistas. Pero también resulta evidente, entonces, y ése es mi punto de vista, que desde los medios de comunicación se puede aceptar el desafío transformador del cambio.

–¿Cómo van a trabajar desde la Defensoría para que se cambien ese tipo de contenidos y enfoques?

–Desde la Defensoría creemos que hacen falta políticas públicas diseñadas a largo plazo, como proponemos, para ir logrando transformaciones en las representaciones mediáticas. Desde el primer día, asumimos nuestra responsabilidad en tres planos o dimensiones específicas: realizamos una tarea pedagógica profunda en la educación crítica de las audiencias, con desarrollo en escuelas, universidades, barrios y organizaciones de la sociedad civil; concretamos encuentros de debate permanente con los trabajadores de la comunicación, periodistas, locutores, camarógrafos, productores, productores ejecutivos, gerentes y publicistas, y convocamos a reuniones y encuentros a los representantes de los licenciatarios, porque consideramos que podrían contribuir a una transformación vertical. Ahora proponemos amplificar las preocupaciones de las audiencias en la concreción de un “Año de lucha contra la violencia mediática”, en la tarea interrelacionada que puede tener la Defensoría con el Inadi, la Afsca y tantos otros organismos que trabajan desde hace mucho tiempo en todo el país.

–¿Piensa que serían necesarias sanciones económicas para quienes emitan contenidos que constituyan violencia mediática?

–En la Defensoría no creemos en las sanciones como un factor transformador social a largo plazo. Nuestro rol es el de ser mediadores, puente y enlace entre las audiencias y los distintos actores de la comunicación. Hemos tenido encuentros muy profundos con los diversos representantes de canales, radios, agencias de publicidad y otras organizaciones en los que hemos debatido sobre la necesidad de cuestionar las miradas estereotipantes y de buscar nuevas formas de transgresión, de incorporar las distintas perspectivas sobre la vida y el mundo, y de dejar de reducirnos a objetos de posesión y dominio. El camino es el de plena sinergia, entre el Estado y la sociedad civil, para que nuestra sociedad altamente mediatizada reconozca a los nuevos sujetos de derecho y deje de oprimirlos, de deshumanizarlos, como ocurre muchas veces.

Fuente: Página12, 2.12.13 por Mariana Carbajal, periodista argentina