El Día Mundial de la Radio de este año estará dedicado a las Mujeres

Instaurado por las Naciones Unidas para el 13 de febrero, el Día Mundial de la Radio tiene como objetivo de generar más apoyo a ese medio y a utilizarlo como herramienta para promover el acceso a la información. Este año la fecha se centra en la igualdad de género y en generar más conciencia de propietarios y gobiernos sobre el valor de las mujeres en ese medio, así como en eliminar los estereotipos, promover la capacitación de las jóvenes, y mejorar la seguridad de las periodistas radiales.

 La iniciativa de este Día Mundial nació de la Academia Española de Radio y fue presentada por el gobierno de España ante la UNESCO en septiembre de 2011.

 En una entrevista con Radio ONU, Jorge Álvarez, presidente de la Academia Española de Radio habló de la situación de las periodistas radiales españolas.

“El trabajo de la mujer en el medio de comunicación Radiofónico pues ha sido como en el resto de otros sectores, trabajos de base, sin cargos de responsabilidad. Ese es realmente el problema de la mujer en los medios de comunicación. En España hay practicamente muy pocas mujeres que lleguen a ocupar cargos directivos como directoras de emisoras de Radio”.

Según la UNESCO la Radio es el medio de mayor alcance, no obstante hay deficiencias en términos de igualdad entre mujeres y hombres. Subraya, que las reporteras y conductoras obtienen menos tiempo de antena que los hombres, y ocupan menos puestos de dirección.

 El Día Mundial de la Radio fue establecido por la UNESCO cada 13 de febrero, para conmemorar la fecha en que se lanzó la Radio de la ONU en 1946, hace 68 años.

 Como la Radio continúa evolucionando en la era digital, sigue siendo el medio con mayor audiencia en todo el mundo. Es esencial impulsar el compromiso de la UNESCO en la promoción de la igualdad de género y la emancipación de las mujeres.

 Mediante las celebraciones del Día Mundial de la Radio en todo el mundo, la UNESCO promoverá la igualdad de género a través de:

• La concientización de los propietarios de las estaciones de Radio, ejecutivos, periodistas y gobiernos para desarrollar políticas y estrategias en materia de género para la Radio

• La eliminación de los estereotipos y la promoción de la representación multidimensional en la Radio

• El desarrollo de las habilidades en Radio para la producción de Radio por los jóvenes, con especial atención en las mujeres jóvenes como productoras, conductoras y reporteras

• La promoción de la seguridad de las mujeres periodistas de Radio

Fuente: deradios.com, 14.2.14

Periodismo de elite

En el mundo de los medios de comunicación, se abre el camino hacia una nueva publicación que será el faro de la elite económica a nivel mundial.

Un nuevo proyecto comunicativo vio la luz en el último foro económico de Davos. La idea en cuestión reúne a la fundadora del Huffington Post, Arianna Huffington, y al multimillonario Nicolás Berggruen. La publicación lleva el nombre de The World Post y será el lugar en común donde se concentrarán columnas de líderes mundiales. Personajes como Barack Obama, Angela Merkel, Tony Blair, Eric Schmidt –presidente de Google– y John Elkann, heredero del imperio de Fiat, entre otros, serán los encargados de escribir y aportar sus opiniones para la construcción del portal de noticias.

En relación con estos columnistas que formarán parte del medio, el diario The Guardian no tardó tiempo en calificarlo como un medio para el uno por ciento de la población más rica del mundo, dejando de lado el 99 por ciento restante. Curiosamente un medio dirigido a esta elite fue presentando en el foro de Davos mientras que, por el otro lado y al mismo tiempo, Oxfam (Oxford Committee for Famine Relief) alertaba que la riqueza mundial de 241 billones de dólares se divide en una mitad para el uno por ciento y la otra mitad para el 99 restante.

Nicolás Berggruen integra el consejo de administración del grupo Prisa y es dueño de gran parte de las acciones del grupo que tiene entre sus medios a nivel mundial al diario El País (España) y Radio Continental (Argentina). Según lo publicado en la revista Business Week, Berggruen pertenece a 24 consejos de administración de distintas firmas en todo el mundo, entre las que se destacan Soros Found, del magnate George Soros, o las sociedades de inversión en bancos como Deutsche Bank, Citigroup, etc.

Así como el multimillonario formará parte del consejo del nuevo medio, también lo hará Juan Luis Cebrián, presidente del grupo Prisa, quien es reconocido por haber participado en gran cantidad de reuniones del grupo Bilderberg. Esta organización, cuyo nombre fue tomado del hotel holandés donde se concretó el primer encuentro en 1954, reúne una vez al año a nivel global a los dirigentes de todo el planeta y cuenta con la participación de autoridades del FMI, el Banco Mundial, la Reserva Federal, CIA, FBI. Participan también empresas como Walmart, Coca Cola, Microsoft, entre otras. En aquellas reuniones no se permite la presencia de la prensa, solamente se puede ingresar con invitación explícita y las discusiones sobre la cuestión financiera a nivel mundial, los planes a largo plazo en cuanto a acción política y demás operaciones no son revelados ante nadie por ningún motivo. Sus máximos referentes son las familias Rothschild y Rockefeller.

Son estos contactos de peso los que influirán en forma definitiva en la línea editorial del flamante medio. En una nota aparecida en el diario El País titulada “Nace un observador global”, la idea del portal de noticias se resume en que, “aunque tendrán cabida las voces de la elite en el mundo de la política y de los negocios, la idea es que compartan este espacio figuras menos conocidas, cuyo papel en numerosos ámbitos encuentre visibilidad. Se trata de hacer hablar a la vez a un jefe de Estado y a un estudiante en Brasil”. Lo que se planea desde esta nueva implementación es expandir la información a nivel mundial mediante una sola línea editorial que se mantenga en todo el mundo. Ediciones para Francia, Italia, Canadá Reino Unido, España, Alemania y otros países ya están en proceso de construcción para una expansión del “observador global”.

Aunque se especifique que podrán compartir espacio figuras menos conocidas como un “estudiante” de cualquier país que quiera opinar, la realidad es que resultará bastante difícil pensar en que se puedan realizar críticas hacia el gobierno norteamericano por su espionaje a nivel global, o hacia Alemania por sus políticas de ajuste. El diario de la elite económica, según comentan sus impulsores, tendrá vigencia mientras su sustentabilidad económica lo permita. Pero resulta extraño que un déficit económico pueda atacar a un diario que, por lo bajo, será sostenido por pesos pesado como Rockefeller, Obama, Merkel, Berggruen y otros tantos que ven una oportunidad enorme para opacar el aumento constante de críticas hacia ellos.

Fuente: Página12, 13.2.14 por Nicolás Adet,  periodista de la Agencia Paco Urondo

Las palabras y las cosas

Demasiadas democracias modernas aún consideran al voto como única práctica política y canalizan todas sus respuestas sociales a través de instituciones con rígidas estructuras verticales.

Sus pueblos quedan así predispuestos a periódicos arrebatos “primaverales”, ilusoriamente espontáneos e inocentes y disponibles para quienes trabajan sobre el humor social.

El circuito unidireccional “emisor/medio/receptor” reproduce los estereotipos de percepción y monta la plataforma sobre la cual, cada vez que los poderes tradicionales consideran afectados sus intereses, emiten mensajes de desesperanza e incertidumbre, y opiniones adversas a las políticas de Estado.

Los dispositivos de manipulación y tergiversación de contenidos encubren a los verdaderos beneficiarios de esta praxis comunicacional, pero exponen a las franjas de audiencia que les resultan funcionales y movilizan en defensa de sus intereses, generalmente opuestos al interés popular.

Maniobrando cada “quién-qué-cómo-dónde-cuándo-por qué”, incluso logran persuadir a su público de que están obligados a perjudicarlos al acatar la ley.

Baste como ejemplo la gráfica de Cablevisión anunciando los cambios en la grilla y, de paso, el “forzoso” traslado de señales de alto consumo del abono estándar a la más costosa programación por cable digital.

En una lectura rápida sólo se registrará el perjuicio del recorte de canales.

Sutilmente, el aviso inculpa a la Afsca del aumento de precios y la marginación de usuarios que no podrán pagar el abono diferencial, eclipsando la decisión empresaria de incrementar su rentabilidad con los migrantes al cable digital.

La comunicación no sólo es un acto de razón.

La libertad es la condición ontológica de la ética *

Aquellos sectores de la ciudadanía que habitan el “caos” multicolor de rojos tomates o dólares verdes y azules, no suelen registrar estas contradicciones y depositan su confianza en quienes se adjudican la custodia de la ética y la libertad, aunque organicen operaciones de prensa y golpes al Estado.

Atreverse a trascender siglos de formateo de la opinión pública es apenas un indicador de la riqueza de los cambios culturales que posibilita la ley 26.522.

El conflicto entre los renuentes a abandonar voces autoritarias y los predispuestos a cuestionarlas y desarticular estratagemas exhibe la urgencia de desplegar libertades condicionadas durante generaciones, eliminando restricciones al pensamiento y, sobre todo, a la imaginación. Plantea tareas a largo plazo y exige formidables esfuerzos colectivos. Y no sólo por parte del Estado.

Para consolidar la pluralidad de voces se precisa desde la deconstrucción de los paradigmas mediados de comunicación hasta del trazado de nuevas estructuras conceptuales e incluso tecnológicas.

La construcción de fuentes genuinas de sustento económico para los nuevos medios implicará acompañamiento y asesoramiento profesional –además del académico– que les permita competir por audiencias aún sujetas a patrones estéticos fuertemente pautados.

Por supuesto, estas prácticas cuestionan numerosos proyectos, intereses y elecciones personales.

A mayor libertad, mayores responsabilidades.

Pero la ética es la forma reflexiva que adopta la libertad *

Por cierto, la coyuntura histórica reclama un Código de Etica Comunicacional que evite la servidumbre impuesta por los expertos en destituciones y viabilice la construcción más libre posible del propio criterio.

Hasta hoy, los esfuerzos por acabar con la impunidad de prácticas periodísticas delictivas (tal el Código de Etica del Sindicato de Prensa de Rosario de 2007) apenas superaron la declaración de principios.

Tampoco parece que los seres humanos hayamos logrado tan elevados niveles de conciencia que garanticen la aplicación de leyes de regulación ética de la información, sin riesgo de tentaciones autoritarias.

La respuesta está en la acción.

Sufrir la comunicación como mercancía, o gozarla como derecho, se aprende en la arena política. Los “diálogos” ficticios y las consignas vacías se desarticulan en el debate.

La convocatoria al compromiso ciudadano con la libertad colectiva involucra desarrollar canales de retorno y devoluciones independientes que refuercen la multiplicidad cultural.

Requiere excluir tracciones superfluas e intenciones de licuar las diferencias, pero facilita la escucha activa de voces bien intencionadas con diversas representaciones de la realidad, desarrollando el pensamiento crítico y la sensibilidad para construir un alfabeto ético común.

No hay grandes novedades: se trata de continuar instalando y poniendo en valor los debates previos a la promulgación de la ley 26.522.

* Michel Foucault (1926-1984).

Fuente: Página12, 13.2.14 por Marta Riskin, argentina, antropóloga UNR.

Los medios en discusión

La imparable vocinglería mediática provocadora y desestabilizadora a la que asistimos tiene una serie de implicancias políticas y culturales que suelen ser insuficientemente consideradas, tanto entre quienes la ignoran deliberadamente a la hora de analizar la política como en algunas de las miradas críticas que tienden a ver la relación entre los medios y la sociedad como un mero fenómeno de manipulación y creación artificial de estados de ánimo.

Tuve en estos días la oportunidad de leer la magistral reconstrucción del pensamiento del sociólogo argentino Oscar Landi que realiza Eduardo Rinesi en su libro ¿Cómo te puedo decir? La perspectiva de Landi sobre los medios, particularmente sobre la televisión, desafía la crítica culturalista de la televisión concentrada en el contenido de la emisión y desplaza la mirada principal hacia el receptor. Es decir en cuáles son los mecanismos a través de los cuales el televidente recibe los mensajes y los procesa a través de su propio repertorio de prácticas y experiencias sociales y culturales. El televidente no es una víctima crédula e indefensa frente a la pantalla; si los medios no le hablaran de un modo relativamente compatible con el mundo en el que vive, simplemente no les prestaría mayor atención. Claro que la televisión ha dejado de ser –si alguna vez lo fue– simplemente una arena de la disputa política para convertirse en una herramienta, en un arma de ese combate. La posición dominante de mercado ha facilitado la creación de un dispositivo complejo, intenso y eficaz de intervención en la lucha política, sobre la base de fijar, de anclar en la audiencia, una variedad de “verdades” del sentido común. No hay pues “invento” de una realidad, sino activación sistemática y manipuladora de los resortes subjetivos que no nacen en la pantalla, sino que se configuran en una práctica social.

Cuando se habla del lugar de los medios de comunicación en la sociedad no puede hablarse en abstracto. Es necesario, ante todo, pensar de qué sociedad se trata. La sociedad argentina actual es el resultado de un conjunto de experiencias políticas que se desarrollaron en los últimos cuarenta años en el contexto de una mutación radical a escala planetaria del mundo laboral, social y cultural en el que vivimos; una mutación que tiene en su núcleo la cuestión política, la cuestión del poder. La palabra globalización nombra este proceso pero lo hace de un modo unilateral y por lo tanto equívoco. Ciertamente estamos en el mundo de las comunicaciones online a través del planeta, de los flujos económicos en tiempo real, de la repercusión global de los acontecimientos locales y en ese mundo el lugar de los medios –a su vez revolucionados técnicamente– aparece claramente central. Pero hasta aquí la descripción neutraliza la transformación, la vacía de sustancia, la reduce a las formas. La mutación mundial es, ante todo, afirmación de una nueva hegemonía cultural y política, la de un bloque social organizado alrededor de las nuevas formas de dominación económica que tienen en su centro al capital financiero. Se trata del capital desterritorializado por excelencia, el que no necesita fábricas ni concentraciones de trabajadores, el que puede moverse sin límites a través del planeta. No es mera dominación, es hegemonía porque tiene la capacidad de formar el sentido común predominante, no solamente por su capacidad innegable de manipularlo a través de gigantescas agencias de formación de opinión, sino principalmente porque ese sentido común corresponde a una manera nueva y distinta de vivir. La esencia de esa manera de vivir es la dispersión, la desagregación social, el individualismo extremo. Es el modo de vivir que corresponde al desmantelamiento de la sociedad industrial y salarial, a la flexibilización de las relaciones laborales, al debilitamiento de las viejas formas productivas fordistas y el auge de los servicios, puestos a disposición de un impulso consumista que se mueve en forma vertiginosa. Es el paroxismo de la publicidad como lubricante de ese impulso consumista y a la vez como reproductor ampliado del deseo que lo motoriza. Es a la vez el tiempo del despliegue de la industria del entretenimiento, del culto por la imagen de los cuerpos metamorfoseado bajo la forma del “cuidado de la salud”. Nosotros, toda la audiencia de los medios, vivimos en ese mundo, estamos atravesados por ese “ecosistema cultural”, como lo llamaba Landi.

Los medios de comunicación dominantes trabajan para vaciar a la política de contenido. En eso coincidimos todos los que repudiamos la increíble deriva a la operación política irresponsable que toman esas agencias en estos tiempos. De ahí que impulsemos la aplicación de la Ley de Servicios Audiovisuales con el consiguiente desarrollo de múltiples iniciativas populares capaces de producir un mínimo reequilibrio del campo de juego en el que se disputa el sentido de nuestra vida en común. Eso no equivale a la consagración de una manera de pensar que absolutiza el papel de los medios y suele quedar atrapada en la agenda que las principales empresas nos proponen. El proceso de vaciamiento de la política, fuertemente impulsado por los medios hegemónicos, no se reduce a un fenómeno de hipnosis colectiva frente a la pantalla, la radio, el diario o las redes sociales. La política argentina se vació sin solución de continuidad desde el golpe de Estado de 1976 –acaso desde un poco antes– hasta el colapso de 2001. Y ese vaciamiento no fue un proceso psicológico de alienación, sino el resultado de las batallas políticas durante todo ese período. En primerísimo lugar del sangriento escarmiento ejecutado por la dictadura contra miles y miles de militantes políticos, sindicales, religiosos y sociales. También del proceso de desindustrialización que modificó el cuadro productivo pero también el cuadro cultural de nuestra sociedad, a través del debilitamiento del movimiento obrero y de su representación sindical y política. Nuestra democracia “democratizó” la nueva configuración político-cultural que heredamos de la dictadura. Reconquistamos nuestras libertades y nuestro derecho a elegir. Sin embargo, lo hicimos en el nuevo clima social creado por los años de dictadura y en un contexto mundial de progresivo triunfo del programa de reestructuración neoliberal. Nuestra democracia fue perdiendo potencia en la medida en que el respeto por la hegemonía imperante empezó a homogeneizar y a desdramatizar la disputa política. Todos los partidos influyentes de la época contribuyeron a consolidar esa hegemonía, a “bajar el gasto público”, a “flexibilizar el trabajo asalariado”, a “garantizar la seguridad jurídica” (para los grandes capitales), a santificar el mercado, a generar sospecha respecto del Estado, de los sindicatos, de las organizaciones sociales y hasta de los propios partidos políticos. La época fue también la de la consolidación del nuevo rol de los medios de comunicación; primero fue el reemplazo de la plaza y la calle por el estudio de televisión como sede del espectáculo político. Con el tiempo ese reemplazo se completó con la plena asunción por las grandes empresas mediáticas de su papel de actores políticos en sí mismos. Hoy casi el conjunto de las fuerzas de oposición delegan en los medios el armado de sus agendas y de sus estrategias políticas.

Dijo Bernard Manin que la democracia de los partidos se convirtió en la democracia de las audiencias. Sin embargo, la fórmula es políticamente neutral. No son, en realidad, cualesquiera partidos los que fueron desalojados por cualquier audiencia. Las audiencias son los ciudadanos de las democracias de mercado, los partidos son los que han renunciado a su papel de expresar las diferencias relevantes en la sociedad y se conforman con ser administradores circunstanciales de un orden intocable. Cuando hoy se agita la consigna de recuperar los “grandes consensos” da toda la impresión de que se pretende restablecer la plena normalidad de un modo de dominación, aquejado por una anomalía, el kirchnerismo, que debe ser extirpada quirúrgicamente para hablar con la misma metáfora clínica con la que los grandes poderes económicos que sostuvieron la última dictadura se referían al “virus” de la subversión. Este, el de 2003 hasta acá, ha sido y es un tiempo de anomalía, de desafíos al establi-shment, de conflictos y, sobre todo, de puesta en cuestión del carácter “natural” del orden neoliberal. Claramente no ha sido hasta ahora un capítulo de plena superación. El ethos neoliberal sigue siendo predominante; lo impulsan los medios de comunicación, pero le da vida una realidad en la que la acumulación de dinero, el consumo ilimitado, las seguridades individuales y el terror al regreso al abismo siguen siendo decisivos a la hora de explicar ciertas conductas individuales y colectivas.

Si esto es así, no hay que dejar de promover y organizar nuevas voces en el firmamento audiovisual. Pero sobre todo hay que promover y organizar nuevas experiencias colectivas que sostengan otros valores y que pongan en cuestión el “ecosistema cultural” en el que vivimos.

Fuente: Página12, 9.2.14 por Edgardo Mocca, periodista argentino

Correa vs periodistas: llegan las sanciones

“Posturas enfrentadas claramente, y un pedido general de los periodistas para que no se aplique la llamada “Ley Mordaza”, son resultados de lo sucedido con el caricaturista Bonilla, recientemente sancionado por la Ley Orgánica de Comunicación, impuesta por el Presidente Rafael Correa en Ecuador. Junto a él, también se ha sancionado al periódico El Universo.

La Superintendencia de la Información y Comunicación (Supercom), creada el 8 de octubre de 2013 por mandato de la Ley Orgánica de Comunicación, ha considerado que un dibujo del caricaturista Xavier Bonilla publicado el 28 de diciembre de 2013 en El Universo de Guayaquil, “deslegitima la acción de la autoridad y apoya a la agitación social”, por ello resolvió el 31 de enero que Bonilla tenía que rectificar en el lapso de 72 horas el texto escrito al pie del gráfico (con las mismas características, dimensiones, en el mismo espacio y sección) y que el periódico El Universo debe pagar el 2% del promedio de facturación del último trimestre.

Bonilla, conocido como Bonil, caricaturizó el allanamiento al apartamento del periodista y activista Fernando Villavicencio, asesor del asambleísta de oposición Cléver Jiménez, donde fueron confiscadas sus computadoras.

En 2011, ambos denunciaron al Presidente por presuntos delitos de lesa humanidad durante la revuelta policial del 30 de septiembre de 2010.

En la leyenda del dibujo sancionado se leía: “Policía y Fiscalía allanan domicilio de Fernando Villavicencio y se llevan documentación de denuncias de corrupción”. Pocos días después el presidente Rafael Correa se refirió públicamente a Bonilla como “sicario de tinta y enfermo” y amenazó con aplicar la Ley de Comunicación. A los pocos días el caricaturista fue sancionado. El periodista Fernando Villavicencio, cumple condena a 18 meses de prisión ratificada  por el delito de injuria judicial contra el presidente Rafael Correa. Por la misma infracción, también fue condenado el legislador de oposición Cléver Jiménez.

rechazo

La reacción del diario ecuatoriano El Universo, fue de apoyo al dibujante, si bien dijo que no representa la línea editorial del medio. También dijo que la sanción impuesta lesiona la libertad de expresión.

En un editorial titulado “Rechazo”, el diario El Universo indicó que la Supercom interpreta que al publicar la opinión del columnista, el rotativo la asume como propia, es decir, como posición institucional. “Somos una publicación pluralista y respetuosa de la libertad de expresión, como debe ser la prensa en un país que se define como democrático, y la posición institucional, como lo indicamos en esta página, es, únicamente, la que se expresa en el editorial y nos hacemos responsables de ella”, añadió. El editorial apuntó que el diario rechaza la resolución que “lesiona, una vez más, la libertad de expresión en el país y hará uso de todos los recursos de la ley para defender esta causa”. La columna de Bonilla apareció en blanco.

Por su parte, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) expresó que las sanciones impuestas en Ecuador contra el caricaturista Xavier Bonilla y el diario El Universo, “representan la aplicación concreta de la ley mordaza, ponen de manifiesto la intolerancia y de manera peligrosa alientan aún más la autocensura.”

El presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, Claudio Paolillo, dijo que “esta es la demostración de que se acabó la libertad de expresión en Ecuador. Si alguien quiere ser más exacto, todavía existe un tipo de libertad de expresión bajo el régimen del presidente Rafael Correa: únicamente la libertad que él autorice. Lo cual, lógicamente, no es libertad sino el imperio de un sistema tiránico”.

“Ladre quién ladere”

Mientras tanto el gobierno del presidente del país ha dicho que no retrocederá en la sanción y el mandatario insistió en que se combate la “mentira” de los medios de comunicación. Según el presidente Correa,  Bonilla, al escribir en una de sus viñetas una frase que “no corresponde a la realidad” y que “estigmatiza la acción” de la Fiscalía y de la Policía, es un “cobarde” y aunque el rotativo no asumió como propia la caricatura, es “responsable de la información y/o opiniones que comunica”.

El Gobierno ha dicho que el allanamiento se produjo bajo orden judicial para investigar la supuesta vinculación de Villavicencio y Jiménez, en la obtención ilegal de información confidencial del presidente Correa y de colaboradores suyos.

“Aquí no se está combatiendo la caricatura, el humor, como falsamente la prensa quiere posicionar, estamos combatiendo la mentira, la corrupción”, dijo Correa, al considerar que si la leyenda de la viñeta respondía a declaraciones de Villavicencio se debió entrecomillar y señalar fuente. “Vamos a luchar con toda nuestra fuerza contra estos cobardes, sicarios de tinta y contra sus mentiras, ladre quien ladre, basta de tantas mentiras”, recalcó Correa.

Contra la Ley

60 personas han presentado una demanda contra la Ley, entre políticos, ex jueces, diputados, periodistas y escritores, sobre la base que la Ley contraviene disposiciones de la Constitución, tratados internacionales sobre derechos humanos y sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en materia de libertad de expresión.

La demanda actual contiene 23 impugnaciones. Reclama irregularidades en el proceso de aprobación de la ley en el Congreso, que se defina a la información como “servicio público” lo que no contempla la Constitución y acusa al gobierno de arrogarse el poder inexistente de regular “el ejercicio de los derechos de la comunicación”.

El miércoles 21 de enero el presidente de Rafael Correa firmó el reglamento de la ley, promulgada el 25 de junio de 2013. Aunque la Sala Constitucional aceptó la demanda, rechazó suspender su aplicación mientras dure el proceso. En julio de 2013, la Corte admitió otra demanda de inconstitucionalidad en la que se impugnaron 52 artículos de la ley aprobada por la Asamblea Nacional el pasado 14 de junio, con el apoyo del oficialista Alianza País,  del presidente Rafael Correa, que copa 100 de los 137 escaños del parlamento unicameral ecuatoriano. Para los detractores de la norma, como el director ejecutivo de la Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos (Aedep), Diego Cornejo, su promulgación es “negativa para el periodismo independiente, para la prensa privada y para la libertad de expresión en Ecuador”. No incluye regulaciones para los medios gubernamentales, pero sí incluye el “linchamiento mediático”, que se produce por la publicación reiterada de informaciones con el fin de “desprestigiar o reducir la credibilidad pública”.

 (Con datos de La Vanguardia, El Observador, Los Tiempos)

Fuente: Los Tiempos 9.2.14

Ecuador impone su primera sanción por la polémica ley de medios

Bonil tiene tres días para rectificar la viñeta y el diario ‘El Universo’ deberá pagar el 2% de la facturación de tres mees

El caricaturista Xavier Bonilla, Bonil, tiene tres días para rectificar la viñeta que publicó el pasado 28 de diciembre sobre el allanamiento que la Fiscalía hizo en la casa de Fernando Villavicencio, periodista y asesor de un asambleísta de la oposición. El Superintendente de Información y Comunicación, Carlos Ochoa, firmó la resolución este viernes y señaló que la afirmación que hizo el caricaturista “no corresponde con la realidad de los hechos y estigmatiza la acción de la Fiscalía General y la Policía Judicial”. La sanción se hace extensiva al Diario El Universo por publicar la viñeta, lo que la Ley de Comunicación llama “responsabilidad ulterior”. Por esto el periódico tendrá que ingresar en la cuenta de la Superintendencia de la Información el 2% del promedio de su facturación de los últimos tres meses, y tiene 72 horas para hacerlo.

La reacción de Bonil ha sido volver a hablar de la censura previa que se quiere imponer. “Gestos como estos tienen como propósito generar un malestar, un golpe al periódico que no tiene nada que ver, porque la página de opinión tiene una frase que reza que las opiniones que aparecen en esa sección son responsabilidad de cada colaborador. La responsabilidad ulterior recae en el medio cuando no se atribuye a nadie la responsabilidad de la pieza, es decir, cuando no está firmada. Esto lo único que hace es empujar la censura previa, que a su vez está prohibida por la misma Ley”, ha dicho a EL PAÍS.

El caricaturista ha sido muy enfático al señalar que el periódico no tiene nada que ver y que él ni siquiera es empleado del mismo. “Soy un dibujante en libre ejercicio y publico en seis medios más”. Resignado, pero con su usual humor, ha comentado también que “tocará mandar (su dibujo) a la rectificadora” para que le “devuelvan enderezada la frase”. La frase a la que hace alusión es la que acompañaba la polémica viñeta: “Policía y Fiscalía allanan domicilio de Fernando Villavicencio y se llevan documentación de denuncias de corrupción”, que es lo que más ha descalificado la Superintendencia de la Información.

Sobre lo que viene a continuación a nivel profesional ha dicho que seguirá haciendo lo mismo, pero con menos palabras. “No me quedaré mudo, seguiré dibujando como lo he hecho siempre desde hace 30 años, he apostado al humor como una manera de ver la vida, y eso incluye la política”. El próximo lunes dará una rueda de prensa para cerrar el caso ante la opinión pública.

Durante los días que ha durado este proceso, Bonil ha recibido innumerables muestras de apoyo. El columnista Francisco Febres Cordero dijo el domingo pasado, en las mismas páginas de El Universo que el caricaturista “solo ha estado armado de un ingenio tan afilado como su lápiz. Así, hasta que ahora le han cambiado su título de humorista por el de agitador social, sujeto peligroso que merece ser aherrojado con los grilletes del silencio”.

Desde Colombia, el caricaturista Jairo Peláez Rincón publicaba en El Espectador una viñeta con la frase: “A Rafael Correa el caricaturista Bonil no le hace ninguna demogracia”. Hubo dibujos de lápices cortados con guillotinas y libretas cercadas con alambres de púas. El respaldo fue muy grande.

La sanción a la caricatura de Bonil es el primer caso que resuelve públicamente la Superintendencia de la Información, basándose en la Ley de Comunicación que fue aprobada en junio de 2013. Todo esto pese a que 60 ciudadanos presentaron ante la Corte Constitucional un pedido de inconstitucionalidad de la ley el 3 de septiembre del mismo año. Este pedido apenas fue aceptado a trámite el pasado 23 de enero. El pedido señala que varios artículos del cuerpo legal contravienen expresas disposiciones de la Constitución, de Tratados Internacionales de Derechos Humanos y las sentencias dictadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, relativas a la libertad de pensamiento, de expresión y de comunicación, que son de obligatorio cumplimiento para el Estado ecuatoriano. Además de que el Artículo 1 de la Ley viola el principio de legalidad establecido en el 226 de la Constitución, ya que la Función Ejecutiva se ha arrogado competencias, además de restringir derechos y garantías constitucionales.

Entre quienes suscribieron la demanda figuran: el exalcalde de Quito Paco Moncayo; el actor Christoph Baumann; el ex magistrado Ernesto Albán Gómez; los escritores Juan Andrade, Hernán Rodríguez Castelo, Iván Carvajal y Marco Antonio Rodríguez; los periodistas Diego Oquendo, Andrés Carrión y Jeannette Hinostroza; los analistas Simón Pachano, Felipe Burbano, Luis Verdesoto y Manuel Chiriboga; y también, los ex asambleístas María Paula Romo y César Montúfar.* Integrante de Barricada TV, Canal 5 de Almagro.

Fuente: El País, 1.2.14

La lectura de periódicos, la escucha de espacios radiofónicos o la contemplación analítica de los espacios televisivos tienen mucho que ver con los hábitos. Se ve y se lee cuando existe, previamente y con continuidad, la costumbre. No es algo que podamos improvisar en algún momento de nuestras vidas. Además, el hecho de que la decisión sea nuestra nos hace mucho más libres. Es natural. La idea del ser humano es ir haciéndose poco a poco, con lo que aprende, con lo que comparte, con lo que le viene de sus ancestros. El aprendizaje tiene un alto componente de sacrificio y de entrega. Recordemos que uno no se puede considerar auténticamente independiente y autónomo hasta que es capaz de tomar sus propias decisiones de compras, de ventas, de estudios, de consumos, de dedicaciones en el tiempo libre y en el ejercicio de la profesión, etc. Perseguir los conceptos de verdad, de objetividad, de buena intención no es fácil. Necesitamos ir poco a poco, consolidando actitudes desde una gran dosis de responsabilidad. Está demostrado que hay un efecto mimético o emulador de lo que contienen los medios por parte de la sociedad. Cada año, los “media” ofrecen millones de imágenes con una realidad descarnada, con violencia gratuita, con guerras que parecen de ficción pero que no lo son, con violaciones de todos los derechos, con hambres y enfermedades evitables, con esos sub-mundos que crean los primeros mundos… Además, se ofertan en los diversos canales a través de unas formas descontextualizadas, sin explicar, sin dar las contrastadas opiniones que nos podrían invitar a entender lo que ocurre de verdad. No somos conscientes de ello, o no queremos serlo. El hecho constatado en todos los estudios que al respecto se han hecho en las Facultades de Psicología de España es que, cuando hablamos de suicidios, cuando los aireamos, éstos crecen, a menudo más en las zonas donde se han dado. Cuando mencionamos violencias de diverso género, éstas, en vez de descender, se disparan, y a menudo de manera alarmante. El ser humano -una parte, al menos, y, aunque pequeña, tiene su peso- se queda de manera instintiva con estos desórdenes, que precisan sus contrarréplicas o contrapesos con el propósito de apartar y alejar los malos ejemplos. Ése es el quehacer “sociabilizador” en el que hemos de invertir mucho tiempo y actividades. Seamos más proactivos. Somos, y esto es algo que debemos recordar, lo que vemos, lo que vivimos, lo que experimentamos en nosotros y de y en nuestro entorno. Los análisis indican que a los siete años, los niños y niñas europeos (imaginamos que en otros contextos es igual) han recibido millones de escenas violentas, que son aprehendidas por sus retinas, pero que difícilmente pueden entender con sus aún jóvenes mentes, que no terminan de comprender el porqué de todo esto, así como tampoco llegan a discernir el sinsentido de contextos donde, para ellos, es complicado diferenciar la realidad de la ficción. Por los universales morales Por desgracia, ante todo ello no hay un afán societario comprometido y claro desde el punto de vista de los conocidos como universales morales, que ya no se reconocen como antes, seguramente porque, en la saturación informativa, tocamos vehementemente unas fuertes cifras de desinformación. Por ende, las Administraciones Públicas deben esforzarse, mediante el sistema educativo y articulando las leyes que sean menester para que haya una auténtica protección de la infancia. Debemos entre todos interiorizar esta necesidad. Hemos de ir más allá de las leyes. El dejar hacer no es una buena política, entre otras cosas porque, de vez en cuando, hay que procurar que interactúen los variados elementos, estamentos y entidades de una sociedad al objeto de corregir desequilibrios y de procurar que las minorías o determinados pensamientos vayan en pos de una libertad y de una autonomía vigorosa y siempre saludable. Los medios comunicación son muy importantes como para no fijarnos mucho más en ellos. No es cuestión de controversias, sino de búsqueda de soluciones. Fuente: Periodistas en español, 9.2.14 por Juan Tomás Frutos, periodista español

La Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2014 publicada por Reporteros sin Fronteras (RSF) revela una degradación importante de la situación en países tan diversos como Estados Unidos, la República Centroafricana y Guatemala; en cambio, muestra grandes mejoras en Ecuador, Bolivia y Sudáfrica.

RSF libertad prensa 2014 RSF señala una degradación importante de la libertad de prensa

Finlandia, los Países Bajos y Noruega constituyen una vez más el trío a la cabeza; Turkmenistán, Corea del Norte y Eritrea siguen siendo los peores hoyos negros de la información.

“La Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de Reporteros sin Fronteras se establece con base en siete indicadores: el grado de exacciones; la dimensión del pluralismo; la independencia de los medios de comunicación; el clima general y la autocensura; el marco legal; la transparencia, y la infraestructura. Esta clasificación ubica a los gobiernos frente a sus responsabilidades, permitiendo a la sociedad civil contar con una medida objetiva, y ofrece a las instancias internacionales un indicador de buena gobernanza para orientar sus decisiones”, explica Christophe Deloire, secretario general de RRSF.

“Este año la clasificación de algunos países –incluso de democracias– se vio muy afectada porque hicieron una interpretación demasiado amplia y abusiva del concepto de protección de la seguridad nacional. Por otra parte, la clasificación refleja el impacto negativo que tuvieron los conflictos armados en la libertad de información y en sus actores. Siria, el país más peligroso del mundo para los periodistas, se ubica en el lugar 177 de entre 180 países”, precisó Lucie Morillon, directora de investigación de RSF.

El índice anual de la clasificación, que resume los ataques a la libertad de información en 180 países en el año transcurrido, muestra una ligera agravación de la situación. Este índice pasa de 3 395 a 3 456 puntos, es decir, experimenta un aumento general de 1,8%. La situación permanece estable en la región Asia-Pacífico, pero se agrava en África.

Mientras que la edición precedente de la clasificación estaba conformada por 179 países, este año incluye a 180. Nuevo integrante: Belice, que se ubica de entrada en el lugar 29°.

Conflictos armados, inestabilidad política y seguridad nacional

La clasificación 2014 subraya la correlación negativa que existe entre los conflictos armados y la libertad de información. En un contexto de inestabilidad los medios de comunicación constituyen objetivos y blancos estratégicos para los grupos o individuos que intentan controlar la información, en violación de las garantías que ofrecen los acuerdos internacionales. Siria (177º) le pisa los talones al trío infernal, al final de la clasificación. Entre marzo de 2011 y diciembre de 2013 cerca de 130 actores de la información fueron asesinados mientras realizaban su labor informativa. Estos suelen ser un blanco tanto para el gobierno de Bachar el Asad como para las milicias extremistas rebeldes. La crisis siria también ha tenido repercusiones dramáticas en toda la región.

En África, Malí continúa cayendo hasta llegar al lugar 122. El conflicto en el norte del país se prolonga e impide una verdadera recuperación de los medios de comunicación. La República Centroafricana (109º) lo sigue de cerca, retrocedió 43 lugares. En Egipto (159º), la destitución del presidente Morsi a manos del ejército, comandado por el general Al Sisi, liberó a una parte de los medios de comunicación que habían sido amordazados por los Hermanos Musulmanes desde que ascendieron al poder, pero también dio pie a la caza a los periodistas cercanos a la hermandad.

Lejos de estos terrenos de conflicto, en países que se jactan de ser un Estado de Derecho el argumento de la seguridad pública se usa abusivamente para restringir la libertad de la información. La protección de la seguridad nacional, evocada con demasiada facilidad, cercena los avances democráticos. En Estados Unidos (46º, -13) la caza a las fuentes y a los informantes suena como una advertencia para aquellos que buscan revelar información de interés general sobre las prerrogativas soberanas de la primera potencia mundial. El Reino Unido (33º, -3), que destacó por las presiones que ejerció sobre el diario The Guardian, sigue los pasos de Estados Unidos.

Son numerosos los ejemplos de “luchas contra el terrorismo” instrumentalizadas por los gobiernos. En Turquía (154º) decenas de periodistas fueron encarcelados con ese pretexto, en particular por haber cubierto la cuestión kurda. En Israel (96°) –que recupera parte de los lugares perdidos en la edición precedente debido a las consecuencias que tuvo la Operación Pilar Defensivo en la libertad de la información– el imperativo de la integridad del territorio ahoga regularmente la libertad de informar sobre el conflicto entre Israel y Palestina. En Sri Lanka (165°, -2) el ejército fabrica las noticias de actualidad eliminando las versiones que se alejen demasiado de la visión oficial de la “pacificación” de los antiguos bastiones separatistas tamiles.

Algunas evoluciones notables

La República Centroafricana, teatro de un violento conflicto, experimenta la caída más drástica: pierde 43 lugares tras un año marcado por una violencia extrema y por repetidos ataques e intimidaciones a periodistas.

A la caída de trece lugares que vivió Estados Unidos (46º, -13) se suma el vertiginoso desplome de Guatemala (125 º, -29), debido a una clara agravación de la inseguridad de los periodistas, marcada por la duplicación del número de agresiones respecto al año pasado y porque se registraron cuatro asesinatos.

En Kenia (90°, -18), la respuesta autoritaria de las autoridades a la cobertura mediática del atentado de Westgate, que fue muy criticada, se suma a iniciativas parlamentarias peligrosas para los medios de comunicación. Chad (139°), que se distinguió en 2013 por arrestos a periodistas y procesos judiciales abusivos contra ellos, pierde 17 lugares.

Afectada por la crisis económica y los accesos de fiebre populista, Grecia (99°) desciende 14 lugares.

Los casos de violencia, censura directa y abusos en el uso de procesos legales tendieron a disminuir en Panamá (87°, +25), República Dominicana (68°, +13), Bolivia (94°, +16) y Ecuador (94°, +25). No obstante, en este país el grado de polarización no ha disminuido mucho y sigue perjudicando el debate público.

El año 2013 estuvo marcado por algunos avances legislativos dignos de alabanza. Por ejemplo, en Sudáfrica (42°, +11) el presidente se negó a firmar una ley considerada liberticida para los medios de comunicación. Esta mejora va a contracorriente respecto a otros países que se muestran como modelos regionales, por fuerza estancados o en regresión.

Fuente: Periodistas en español, 12.2.14

Consumos y hábitos mediáticos

La lectura de periódicos, la escucha de espacios radiofónicos o la contemplación analítica de los espacios televisivos tienen mucho que ver con los hábitos. Se ve y se lee cuando existe, previamente y con continuidad, la costumbre. No es algo que podamos improvisar en algún momento de nuestras vidas. Además, el hecho de que la decisión sea nuestra nos hace mucho más libres. Es natural. La idea del ser humano es ir haciéndose poco a poco, con lo que aprende, con lo que comparte, con lo que le viene de sus ancestros. El aprendizaje tiene un alto componente de sacrificio y de entrega.

Recordemos que uno no se puede considerar auténticamente independiente y autónomo hasta que es capaz de tomar sus propias decisiones de compras, de ventas, de estudios, de consumos, de dedicaciones en el tiempo libre y en el ejercicio de la profesión, etc. Perseguir los conceptos de verdad, de objetividad, de buena intención no es fácil. Necesitamos ir poco a poco, consolidando actitudes desde una gran dosis de responsabilidad.

Está demostrado que hay un efecto mimético o emulador de lo que contienen los medios por parte de la sociedad. Cada año, los “media” ofrecen millones de imágenes con una realidad descarnada, con violencia gratuita, con guerras que parecen de ficción pero que no lo son, con violaciones de todos los derechos, con hambres y enfermedades evitables, con esos sub-mundos que crean los primeros mundos… Además, se ofertan en los diversos canales a través de unas formas descontextualizadas, sin explicar, sin dar las contrastadas opiniones que nos podrían invitar a entender lo que ocurre de verdad. No somos conscientes de ello, o no queremos serlo.

El hecho constatado en todos los estudios que al respecto se han hecho en las Facultades de Psicología de España es que, cuando hablamos de suicidios, cuando los aireamos, éstos crecen, a menudo más en las zonas donde se han dado. Cuando mencionamos violencias de diverso género, éstas, en vez de descender, se disparan, y a menudo de manera alarmante. El ser humano -una parte, al menos, y, aunque pequeña, tiene su peso- se queda de manera instintiva con estos desórdenes, que precisan sus contrarréplicas o contrapesos con el propósito de apartar y alejar los malos ejemplos. Ése es el quehacer “sociabilizador” en el que hemos de invertir mucho tiempo y actividades. Seamos más proactivos.

Somos, y esto es algo que debemos recordar, lo que vemos, lo que vivimos, lo que experimentamos en nosotros y de y en nuestro entorno. Los análisis indican que a los siete años, los niños y niñas europeos (imaginamos que en otros contextos es igual) han recibido millones de escenas violentas, que son aprehendidas por sus retinas, pero que difícilmente pueden entender con sus aún jóvenes mentes, que no terminan de comprender el porqué de todo esto, así como tampoco llegan a discernir el sinsentido de contextos donde, para ellos, es complicado diferenciar la realidad de la ficción.

Por los universales morales

Por desgracia, ante todo ello no hay un afán societario comprometido y claro desde el punto de vista de los conocidos como universales morales, que ya no se reconocen como antes, seguramente porque, en la saturación informativa, tocamos vehementemente unas fuertes cifras de desinformación. Por ende, las Administraciones Públicas deben esforzarse, mediante el sistema educativo y articulando las leyes que sean menester para que haya una auténtica protección de la infancia. Debemos entre todos interiorizar esta necesidad. Hemos de ir más allá de las leyes.

El dejar hacer no es una buena política, entre otras cosas porque, de vez en cuando, hay que procurar que interactúen los variados elementos, estamentos y entidades de una sociedad al objeto de corregir desequilibrios y de procurar que las minorías o determinados pensamientos vayan en pos de una libertad y de una autonomía vigorosa y siempre saludable.

Los medios comunicación son muy importantes como para no fijarnos mucho más en ellos. No es cuestión de controversias, sino de búsqueda de soluciones.

Fuente: Periodistas en español, 9.2.14 por Juan Tomás Frutos, periodista español

CPJ: la libertad de expresión en riesgo en el ciberespacio

El Comité para la Protección de los Periodistas ha añadido el ciberespacio a su lista de países de riesgo para la libertad de expresión, según un informe presentado este jueves.

la libertad de expresión en riesgo en el ciberespacio“Los programas de vigilancia masiva a cargo de Estados Unidos y del Reino Unido, así como la legislación restrictiva sobre el uso de la Internet que imponen diversos gobiernos y una ola de ciberataques a nivel global”, están entre los procesos más alarmantes que han ubicado al ciberespacio en la Lista de Riesgo del CPJ.

Además, la lista detecta:

•Un deterioro en numerosos indicadores, incluidas las muertes y la censura, en Egipto

•Nuevas leyes para restringir la libertad de expresión en Ecuador, Liberia, Rusia, Vietnam, y Zambia

•Despidos y renuncias forzadas de periodistas en Turquía por presiones del gobierno

•Violencia contra periodistas en Bangladesh y Rusia, y un dramático incremento en los secuestros de informadores en Siria

•Represión contra el periodismo digital en Rusia, Vietnam y Bangladesh

“La lista se basa en el trabajo de investigación del CPJ, pero también toma en consideración indicadores de libertad de expresión como los asesinatos y los encarcelamientos de periodistas; leyes restrictivas; la censura estatal; la impunidad ante los ataques a la prensa; y los periodistas empujados al exilio. Los incluidos en la Lista de Riesgo no son los peores agresores de la libertad de prensa, sino más bien esferas en donde el CPJ documentó el deterioro más significativo en el clima de represión contra medios durante 2013. Los países que aparecían en la lista del CPJ de 2012, y que no aparecen este año, no han necesariamente mejorado sino que simplemente han sido desplazados por acontecimientos más recientes”, señala el informe.

Ciberespacio

El informe del CPJ sostiene que en 2013 surgieron “amenazas profundas a los periodistas en el ámbito supranacional del ciberespacio en 2013. Internet ha revolucionado la práctica del periodismo en gran medida por la falta de control de los gobiernos, pero su naturaleza descentralizada está en peligro ya que muchos países intensificaron los esfuerzos para monitorear o interrumpir el libre flujo de la información digital”.

El CPJ fundamenta sus conclusiones en que las noticias sobre la base de documentos clasificados obtenidos de la NSA por Edward Snowden, revelaron una extensa vigilancia tanto dentro como fuera de los Estados Unidos, que supone una amenaza para la seguridad de las fuentes de información, que dependen de la confidencialidad.

Los periodistas y las fuentes fuera de los EEUU son particularmente vulnerables a la exposición, ya que no gozan de las protecciones de la privacidad que ofrece la ley EEUU, advierte el informe, que cita el espionaje al Guardián por la GCHQ del Reino Unido, que coopera con la NSA.

El informe también tiene en cuenta la ola de ataques cibernéticos contra una amplia gama de medios de comunicación en 2013, entre ellos los que se produjeron contra The New York Times y The Wall Street Journal por hackers chinos, los sitios web de la oposición en Irán hackeados en los días previos a las elecciones de junio en Irán, y las actividades del Ejército Electrónico Sirio, que se atribuyó varios ciberataques, incluyendo el de la cuenta de Twitter de The Associated Press, en un falso Twitter acerca de una explosión de la Casa Blanca que hizo caer el Dow Jones Industrial Average 143 puntos. Además de los centros de poder mundial, los periodistas que cubren el conflicto armado en Birmania dijeron que sus cuentas de correo electrónico fueron espiadas por atacantes patrocinados por el Estado, y elPeriódico de Guatemala fue blanco de una serie de ataques cibernéticos después de publicar informaciones que imputaban actos de corrupción en el gobierno del presidente Otto Pérez Molina.

La Lista de Riesgo forma parte de la publicación anual de Attacks on the Press, que será publicado en su integridad el miércoles 12 de febrero en una conferencia en la sede de Naciones Unidas en Nueva York

Fuente: Periodistas en español, 7.1.14

Periodismo y realidad

La falacia de la comunicación como un hablar de la realidad que se adueñó otra vez de los noticieros por estos días trajo a mi memoria un episodio otrora gracioso y ocurrente vinculado a los medios de comunicación masivos.

Aquel vendedor era un personaje inolvidable no sólo por el tono agudo de su voz en contraste con su enorme porte, sino por lo que voceaba. Eramos varios parroquianos los que desayunábamos en el bar esperando su llegada. Me daba cuenta –mientras revolvía lentamente mi café con leche– que yo no era la única expectante; estábamos, como quien no quiere la cosa, mirando hacia la esquina de reojo, listos para llamarlo cuando apareciera y ya apartado el fajito de billetes correspondientes a nuestro ejemplar en una orilla de la mesa. Y él llegaba, apenas un poco después de su característico estridente: ¡Diaaariooo! Para nuestro deleite el tipo tenía preparados cada día tres o cuatro titulares inventados que voceaba alternativamente y según la clientela. ¡Diaaariooo! Todo sobre la lesióón del campeón mundial…¡Diaaariooo! No se sabe si podrá correr la próxima carrera o si se interna en una cliiínica del planeta Martee ¡Diaaariooo! Tomaba un caso y se imaginaba ingeniosos desenlaces dramáticos, irónicos, desopilantes, todos sobre el mismo hecho noticioso. Era un juego que nos permitíamos canillita y compradores como un preludio a ese momento fundante, serio y cotidiano en el que los ciudadanos responsables leíamos las noticias en el diario.

Este canillita volvió a mi memoria porque algo similar a lo que él hacía –como un ingenioso yeite para atraer clientes– están haciendo hoy ciertos medios masivos en Argentina. También para vender, claro, pero no justamente periódicos. Da origen a esta nota la mezcla de lástima y vergüenza ajena que me produce otra vez esta farándula embustera que hace de periodista en los medios nacionales con grandes aspavientos y pretendiendo que comunicar es informar. Muchos de ellos usan el mismo dispositivo de inventar derivaciones desopilantes de las noticias, sólo que ya no resulta gracioso para nadie. Comparar un hecho noticioso en varios diarios hoy en día en este país más bien resulta desalentador por la desmesura de lo que se publica.

Estamos atravesando los restos deplorables de una modalidad periodística que no da para más. Que descalifica a la profesión. La envilece por su falta de calidad. No hay tal realidad separada de quien habla y, por tanto, no hay verdades únicas. Solo hay verdades situadas, siempre en tensión. Lo que es verdadero para uno, no lo es para otro. Por el bien común es preciso considerar las consecuencias de la desmesura y dejar atrás el simulacro, la batalla dual, la descalificación novelada de la peor calaña, la falta de dignidad periodística. Alguien dijo en estos días que una mala persona nunca podrá ser un buen periodista. Más allá de esa dimensión del asunto a la cual se debería atender de alguna forma, los periodistas también vamos a tener que aprender a convivir con esta cuestión de las verdades con raíces, las verdades en un territorio en particular y con seres en conversación. Vamos a tener que aprender a trabajar con ellas en tanto el mundo en que vivimos es un mundo fluido en el que las personas están interconectadas en tiempo real.

En el periodismo, necesitamos dar un salto evolutivo para abrir nuestras rutinas profesionales a la complejidad del fenómeno comunicacional actual. Se trata de comunicar estratégicamente, rebasando a la comunicación en línea –tanto la de la transferencia como la de la denuncia– y ampliando nuestras competencias a partir de la consideración de la multidimensionalidad de lo comunicacional.

Hay dos vertientes reduccionistas de la profesión que es urgente confrontar considerando los impactos de su accionar sobre las vidas cotidianas de nuestras sociedades: por un lado, los mercachifles de siempre que envilecen al periodismo como pura mercancía; por el otro, los que pretenden hablar de la realidad con imparcialidad. Para los segundos podría servir aquella frase de Heinz von Foerster que dice: “Objetividad es el delirio de un sujeto que piensa que observar se puede hacer sin él”. Dos visiones con consecuencias indeseables que es imprescindible examinar desde el espacio crítico de los estudios de la comunicación. Mentira la verdad –Sztajnszrajber dixit– en torno de periodismo y realidad.

Fuente: Página12, 5.2.14 por Sandra Massoni. directora de la Maestría en Comunicación Estratégica, UNR.