Periodismo

Días atrás un periodista y amigo que prefiere los mensajes directos (DM) de Twitter me llamó al celular. Algo estaba pasando en el mundo real y era urgente. “Tengo un hacker –me dice–. Lo voy a entrevistar en una hora, ¿venís?”

Hicimos una micropausa. “Mejor andá sólo. No le cambiemos las reglas de juego a la fuente”, le contesté. “Sí, sí, lo pensé… Voy a llevar grabador a cinta” (se ríe).

El hacker estaba jodido. Era un pibe sub-20 investigado por el supuesto delito informático de intrusar claves bancarias y quedarse con una pila de plata.

Después, esa misma noche, hablamos sobre cómo sería la nota, el proceso de chequeo de la información –a una semana del cierre– y de la extraña situación del hacker.

Así, mi colega eligió un soporte analógico, una interfaz tradicional (un bar) y un contacto interpersonal para conocer al protagonista de la historia. Esa rutina profesional de la vieja escuela cedió ante la fascinación del objeto: un saqueador informático.

Por supuesto, las nuevas herramientas digitales son útiles para resolver cómo contar la historia. Los procesos de filtrado de información en buscadores como Google y la recolección de rastros en redes sociales –para establecer el perfil del hacker– harían del relato una pieza aún más interesante.

Carlos Scolari lo advierte en su teoría sobre las hipermediaciones: la interfaz es la unidad mínima, pero no sólo se restringe a los soportes digitales. Así, los detalles de una investigación periodística aparecen en un ecosistema de medios complejo y multicausal.

El periodismo cohabita en ese medioambiente con: TweetDeck, Facebook, YouTube, Instagram, Reddit, Verite.co, Paper.li, Scoop.it, Prezi, Stotify, Tableau Public, Flipboard, Issuu, Livestream, CoveritLive, Skype, Pinterest y la lista sigue.

Fenómenos que permiten experimentar una “realidad aumentada”, como los anteojos Google Glass o la geolocalización en dispositivos móviles, aumentan la precisión. Pero la velocidad de la circulación informativa en redes distribuidas (persona a persona) desafía a diario a quienes eligen el maravilloso –y violento, según Rodolfo J. Walsh– oficio de escribir.

Estas alternativas digitales de acceso a las fuentes no suplantan las prácticas profesionales adquiridas con el bloc de notas y los soportes analógicos, que aún conservan la memoria de archivo del siglo XX.

Por estos días aún se debate sobre la caracterización de periodismo crossmedia (una misma historia en muchos soportes) o su naturaleza transmedia (historias autónomas interrelacionadas). Ese fue uno de los ejes por el que transitó en octubre de 2013 la 6ª Edición del Foro de Periodismo Digital (UNR), en donde académicos como Denis Reno Porto invitaron a pensar qué es esto de las narrativas transmedia o storytelling.

Una discusión aparte corresponde al uso periodístico de grandes bancos de datos (Big Data). Estas bases pueden ser vulneradas, como ocurriera con los escándalos del espionaje norteamericano. Curiosamente, Edward Snowden ya no es noticia. Tampoco los crímenes de guerra en Afganistán revelados tras las primeras filtraciones de Wikileaks.

Para sociólogos urbanos como Manuel Castells o Pekka Himanen, el protagonista del reportaje, lejos está de mantener una cultura hacker. Se trataría de un simple cracker sin ética ni valores comunitarios, dedicado al fraude. Alguien que desencripta claves y manipula grandes conjuntos de datos para beneficio personal. El colega que entrevistó al presunto delincuente analizó perfiles de Twitter, compartió en privado la primicia –algo poco habitual– e incorporó al modo de producción actual un razonamiento artesanal del trabajo en redacción.

Esa voracidad por conocer a las fuentes para verificar el dato por más extra small que parezca es tal vez el principal atractivo y el elemento excluyente de una práctica periodística, que lejos está de ser reemplazada por las herramientas digitales y el mal llamado periodismo ciudadano, que nada tiene de transparente.

Antes que una revolución, el periodismo transita por una e-volución hacia otras formas de contar historias atractivas, bajo el debido chequeo. Los dispositivos tecnológicos afectan con rediseños (remix) constantes prácticas y saberes culturales. Incluso, el teórico de los medios digitales Lev Manovich ha provocado con El software toma el mando (2013) atractivas reflexiones teóricas acerca de un cambio en el modo de producción infocomunicacional.

¿Quieren saber qué pasó con el hacker? Yo también, más allá de Google y el Big Data. Por eso, el periodismo y sus crónicas siguen ocupando un lugar de encuentro en nuestra sociedad.

Fuente: Página12, 16.4.14 por Federico Corbiere,  docente en Legislación Comparada y el Seminario de Periodismo Digital, Facultad de Ciencias Sociales (UBA).

Pulitzer de prensa a contracorriente

El Gobierno de Estados Unidos o su parte más retrógrada, ha quedado nuevamente exhibido ante la opinión pública mundial con la decisión del Jurado de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia de otorgar el codiciado Premio Pulitzer al diario cibernético británico The Guardian e impreso The Washington Post, por sus historias sobre el espionaje practicado por la gran potencia y que fueron reveladas por el exanalista de la Agencia de Seguridad Nacional, NSA por sus siglas en ingles, Eduard Snowden.

Snowden TheGuardian Pulitzer de prensa a contracorrienteMientras ello ocurría, un Consejo de Guerra sentenciaba al soldado Chelsea Manning a 35 años de prisión, la pena más alta en la historia impuesta por el mismo delito, por revelar documentos secretos del Pentágono al sitio WikiLeaks.

Desde luego, para no ofender al poder, Sig Gissler, director de los Premios Pulitzer, tras anunciar a los ganadores en una sala repleta de la mencionada Escuela de Periodismo, aclaró que dichas publicaciones reconocidas fueron más allá de la simple filtración de documentos.

Aclaración no pedida y por tanto acusación manifiesta, puesto que la decisión del Jurado en forma clara informa de que el diario británico The Guardian y el estadounidense The Washington Post ganaron el Premio Pulitzer de periodismo por sus revelaciones sobre el programa de espionaje masivo del gobierno de Estados Unidos a cargo de la Agencia de Seguridad Nacional, NSA, con base en los documentos filtrados por el excontratista de esa dependencia Edward Snowden.

Es más, en esa misma tesitura de poner un margen de absurdo cuidado con el poder gubernamental, el Jurado del Pulitzer, cuya decisión sobre este tema era muy esperada, tuvo la poca fortuna de recompensar a los diarios The Guardian y The Washington Post, en lugar de a los reporteros autores de los artículos.

Ahora resulta que los medios son más importantes que los periodistas que trabajan, investigan y escriben las historias; El Jurado inventò un verdadero sofisma para aclarar su decisión. “Los diarios obtuvieron el galardón en la categoría de servicio público por abrir el debate sobre los programas secretos de la NSA”.

Los reporteros, que según el Jurado del Pulitzer no fueron merecedores del Premio, nosotros los mencionamos con relevancia porque tuvieron el papel clave en el trabajo de las historias: por The Guardian Glenn Greenwald, quien ya no trabaja en el periódico y vive en Brasil, y Ewen MacAskill; por el Washington Post, Barton Gellman. Cabe aclarar que Laura Poitras, cineasta que sirvió de punto de contacto para Snowden, tuvo la inusual distinción de ver incluida su firma en las publicaciones de ambos periódicos.

Así se dan las cosas en la gran potencia, se premia a los medios y se margina a los reporteros sobre el trabajo de la revelación del espionaje nacional e internacional en Estados Unidos, al mismo tiempo que a uno de los protagonistas, el soldado Chelsea Manning se le niega toda clemencia y se le sentencia a 35 años de prisión, la pena más dura que se ha dado en la historia de Estados Unidos por filtrar información a medios de comunicación. Cómo si las informaciones gubernamentales fueran propiedad de los gobiernos y de los pueblos que los hacen posible con el pago de sus impuestos.

Fuente: periodistas en español, 16.4.14 por Teodoro Rentería, periodista español

Xenofobia en el periodismo

Se ha dicho con mucho acierto que toda persona en su función de periodista difunde/comunica -democráticamente- el bien común, inherente a los asuntos de Estado, soberanía, forma de gobierno, orden constitucional. Toca muchos ámbitos del diario vivir, desde la paz social, relaciones económicas y mercantiles, producción, trabajo, salario, costo de la vida, salud, educación, vivienda y seguridad jurídica con objetividad/veracidad. Y ello que, básicamente, hacen -algunos- periodistas de medios denominados independientes. Ello ahora que a este periodismo independiente no se le permite un trabajo libre. Se dice, por temor -¿a qué?, ¿acaso el MAS no tiene más del 60 % de preferencia del electorado?- que limita el trabajo de -alguna- prensa que paradójicamente tonifica al Poder oficial.

En un despiste -ideológico- varios adláteres del actual inquilino de Palacio quemado no admiten -con claridad- en su vocabulario la “verdad”. Louis Althouser explica que un país o persona siempre es “presa” de ello. Ahora, cuando se habla de medios “para estatales”, no es una novedad. El ciudadano con sentido común se percató y percata que ATB, PAT, Ful TV, La Razón, El Cambio, Gigavisión, BTV, Abya Yala y las Radios “Patria nuevas”, etc., son medios oficialistas que no escatiman esfuerzo en favorecer/explicar, incluso lo inexplicable de entuertos a veces “confusos”. Pero Raúl Peñaranda es defenestrado cuando presenta su libro que explica la “función” de estos medios paraestatales. En una supina ignorancia o un “capricho” propio de soberbios que tienen poco de políticos, es satanizado; ¿acaso el entuerto, en el caso de ATB, entre Jimmy Iturri y Grimal fue un Show? ¿Acaso la Sra. Benavente, en el caso de La Razón, disimula su línea política? ¿Acaso el Director Arias, en el caso de Gigavisión, no fue constituyente del MAS? Un simple análisis de contenido puede corroborar el carácter y línea política de estos medios.

Entonces, decir que el objeto de éstos es “regular/reducir” el impacto de temas -poco transparentes- que “desnudan/denuncian” entuertos que no favorecen el bien común, el vivir bien; decir que generan una opinión pública -que confunde- a favor del gobierno del MAS; decir que generan “criterios” en contra de la oposición, es un estilo informal de desprestigiar a la oposición. Todo esto es evidencia que todo mundo se percata. Que estos “medios”, maximizan y promueven una opinión/tendencia para favorecer, enaltecer al Presidente como candidato oficial es también evidente, es decir, para ello refuerzan una línea mediática que “desprestigia” a -débiles- líderes opositores. En consecuencia, este “berrinche” oficial es una “vergüenza” en políticos que se creía eran diferentes.

El colmo llega cuando -“No hay nada más triste que la ignorancia en acción”, decía Goethe- la Sra. Ministra de Comunicación del MAS, Amanda Dávila, y por ello hay que ser piadosos, haciendo gala de su xenofobia (léase, repugnancia y hostilidad hacia lo extranjero) le recuerda al periodista Raúl Peñaranda su nacimiento en Santiago -de Chile- con una intención claramente xenófoba/racista/discriminadora de ser “chileno”. Su profundo desconocimiento de la nueva/actual Constitución Política del Estado es real, pues en el Artículo 141.I dice: “Son bolivianas y bolivianos (…) las personas nacidas en el extranjero, de madre boliviana o de padre boliviano”. En consecuencia, la xenofobia cae en saco roto, como desde hace mucho están decayendo las promesas del cambio, lo que deteriora al Presidente/candidato Evo Morales.

Fuente: El Diario, 15.4.14 por Juan José Chumacero, Director del Centro de Investigación, Servicios Educativos y de Comunicación (CISEC).

Cuatro tendencias que ya están aquí y que podrían marcar el futuro del periodismo

Expertos venidos de todas partes del mundo se reunieron el pasado fin de semana en Austin (Texas, EE.UU.) para hablar de innovación en periodismo en el 15º Simposio Internacional de Periodismo Online (ISOJ, por sus siglas en inglés).

En ese encuentro, en el que estuvieron presentes representantes de grandes medios globales, como el New York Times, el Washington Post o Al Jazeera, tuvo lugar una interesante conferencia en la que se presentaron algunas de las tendencias y herramientas que podrían cambiar la forma en la que los periodistas cuentan historias.

 Periodismo con robots

Larry Birnbaum, profesor de Ciencias Computacionales y Periodismo en la Northwestern University y asesor científico en jefe de Narrative Science, presentó una herramienta llamada Quill, capaz de construir textos con sentido de forma automática a partir de paquetes de datos, textos en los que esta herramienta explica al usuario el sentido de esos datos.

Últimamente se habla mucho de esta tendencia que no está exenta de ser polémica, sobre todo para los que creen que puede ser una amenaza para los propios periodistas. Puede que eso sea ir demasiado lejos, pero lo cierto es que ya está siendo empleada, a veces con resultados que han supuesto un éxito para el medio, como en el caso de la cobertura de Los Angeles Times de un terremoto, y a veces con sonados escándalos como los que han afectado recientemente a algunas publicaciones científicas.

Utilización de sensores

John Keefe, editor en jefe de Noticias de Datos y Tecnología Periodística en el grupo WNYC, intervino para sugerir que es posible construir sensores que pueden ayudar en la cobertura de ciertos temas sin necesidad de grandes conocimientos técnicos. Como prueba, presentó un proyecto que ellos han llevado a cabo sobre la migración de las cigarras, llamado Cicada Tracker Project, en el que utilizando sensores pudieron hacer un seguimiento de cómo viajan estos insectos. Fue un proyecto participativo, al que contribuyeron más de 800 personas a las que desde una página web y desde vídeos y gráficos se les explicó como podían fabricar su propio sensor.

Google Glass

Tim Pool, productor en Vice Media y conocido por la utilización que está haciendo de las Google Glass para realizar su trabajo, habló de cómo esta herramienta facilita que el periodista pueda recoger la información y transmitirla de una forma más rápida. Entre otras cosas, Pool explicó cómo funciona una aplicación para las gafas llamada Word Lens, que permite traducir cualquier texto escrito en otro idioma simplemente con mirarlo, lo cual puede ser de gran utilidad para el desempeño de un enviado especial o un corresponsal en el extranjero.

Drones

Esta es otra de las tendencias que está en boca de todo el mundo y que también lleva ya algún tiempo aplicándose, con mayor o menor éxito. El encargado de hablar de ella fue Matt Waite, profesor en la Universidad de Nebraska-Lincoln, que cree que lo mejor de los ‘drones’, pequeños vehículos aéreos teledirigidos con cámara incorporada, es que permiten que el periodista pueda obtener grandes fotografías y vídeos de una forma sencilla.

Al igual que el periodismo con robots, el periodismo con drones también ha estado envuelto en una considerable polémica, que en este caso ha llegado por el conflicto que puede suponer con la privacidad de las personas el hecho de que el periodista pueda tener acceso con estos vehículos a casi cualquier zona.

Fuente: KnightCenter / La Nación, 10.4.14

EL DIARIO, constructor de opinión pública

Hace 110 años, ya muy entrada la tarde del cinco de abril de 1904, la gente de La Paz escuchó anunciar a los vendedores de periódicos el nombre de “EL DIARIO”, como el de un nuevo vespertino que acababa de nacer a la vida pública de nuestro país. ¿Cómo será la nueva gaceta?, se preguntaba la gente aquella noche. ¿Será de confiar? ¿Nos dirá la verdad acerca de los acontecimientos de nuestra ciudad, del país y, aun, del mundo? A ver, veremos, y muchos de ellos compraron un ejemplar del flamante periódico.

Al abrir sus páginas se encontraron con noticias bien redactadas, objetivas e imparciales, que les informaban de los principales acontecimientos sucedidos en el día, o muy poco antes, y que les permitía formarse una opinión cabal de lo sucedido. Al leer la página editorial, vieron que estaba dirigido por José Carrasco Torrico, un abogado liberal llegado hacía poco a la ciudad, quien había escrito, entre otras cosas, este certero juicio acerca del papel del periodismo: “La prensa hace luz en las tinieblas y todo cuanto existe de progreso en el mundo se debe a su inagotable labor”. Punto de vista que les abrió los ojos.

Ciertamente, el periodismo tiene varias funciones: la de informar, la de comentar y la de dar una línea de opinión. Con eso se dieron cuenta de que no se trataba de una gacetilla más, surgida al calor del entusiasmo político del momento, sino de un diario serio, cuidadoso en dar la información después de haberla verificado para dar a conocer sólo la verdad de los hechos; que los comentarios estaban hechos por periodistas sensatos e inteligentes, capaces de orientar a la opinión pública, sin manipularla; que, además, ese órgano se identificaba con la causa de la ciudad y del país, a cuyo servicio se ponía desde el primer instante, como se afirmaba en el editorial, pues muy pronto comenzó una campaña patriótica para hacer que las personas tomen cabal consciencia de la usurpación del Litoral boliviano, y de la obligación que tenemos los bolivianos de reclamar por esa perdida porción de la heredad patria, no en una guerra justa, sino por obra de la usurpación planificada.

Con esas cualidades, el prestigio del nuevo diario fue creciendo cada día más, hasta convertirse en lo que hoy es: uno de los principales periódicos del continente.

Una de las características de EL DIARIO, a lo largo de su vida, es que ha marcado y mantenido una línea principista. Si bien don José Carrasco pertenecía al partido liberal, cuando éste cometía errores desde el gobierno, la información de los mismos no era manipulada para disimularlos y hacer quedar bien al liberalismo; sino que, fiel a los principios del periodismo que tenía, la noticia se ajustaba a la objetividad y la verdad, como debe ser. Que el gobierno había cambiado, y el republicanismo se había hecho del poder político, pues así se lo decía; que había problemas dentro del gobierno, así se escribía la noticia. La línea se mantuvo no obstante los cambios de directores del mismo. Puede y debe haber existido diferencias en el estilo, en la forma, en la elegancia literaria de los editoriales, o en la redacción de las noticias, pero la línea principista fue la misma.

Por la dirección de EL DIARIO pasaron grandes escritores, como Franz Tamayo, Fabián Vaca Chávez, Oscar Cerruto, José Carrasco, etc., por nombrar solamente a algunos de ellos; y, como se puede apreciar en las páginas del Decano de la Prensa Nacional, muchas, muchísimas veces la redacción de sus artículos ha sido cátedra de periodismo.

En la vida de los países y de las ideas las polémicas no son la excepción; al contrario, son la forma en la que dos opiniones se encuentran, chocan, se las analiza con altura, se rebate con argumentos bien pensados, etc., y tanto los contendientes como el público lector se enriquecen con la compulsa de las ideas lanzadas al combate. Y EL DIARIO ha sido escenario de varias polémicas a través de sus páginas, sobre diferentes temas. Por eso, por la independencia, por la veracidad con la que trabaja, me permito desearle otra centuria de actividad periodística en bien de las personas y de la Patria.

Fuente: El Diario, 10.4.14 por Jaime Martínez, escritor

Damian Loreti preseleccionado para ocupar el cargo de Relator para la Libertad de Expresión

Damián Loreti es profesor de Derecho a la Información en la Universidad de Buenos Aires. Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Fue Director de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Es co autor intelectual de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Es asesor de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias en temas de libertad de expresión y radiodifusión. Ahora es uno de los seleccionados para ocupar el cargo de Relator Especial para la Libertad de Expresión que hoy ocupa Catalina Botero

El 19 de diciembre de 2013, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) publicó una convocatoria a concurso para el cargo de Relator/a Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH. El/la Relator/a Especial para la Libertad de Expresión rinde cuentas a la CIDH, trabaja en coordinación con la Secretaría Ejecutiva de la CIDH, y funciona en la sede de la OEA en Washington, D.C.

 Durante el 150º Período de Sesiones de la CIDH, celebrado en su sede en Washington, D.C., del 20 de marzo al 4 de abril de 2014, la Comisión seleccionó a seis finalistas:

•Ileana Alamilla Bustamante  – Guatemalteca

•Juan Pablo Alban Alencastro – Ecuatoriano

•Francisco Cox – Chileno

•Edison Lanza – Uruguayo

•Damian Loreti – Argentino

•David Lovatón – Peruano

De acuerdo a lo establecido en el artículo 15.4 del Reglamento de la CIDH, la CIDH recibirá observaciones de Estados Miembros de la OEA y de sociedad civil sobre estos candidatos finalistas. El plazo para presentar observaciones es del 1 de mayo al 31 de mayo de 2014, inclusive. Las observaciones deben ser enviadas a cidhoea@oas.org, con las siguientes palabras en el asunto del mensaje: “Concurso Relator/a para la Libertad de Expresión”.

La CIDH entrevistará a los finalistas durante el 151º Período de Sesiones, que se realizará en su sede en Washington, D.C., entre el 14 y el 26 de julio de 2014. En esas mismas sesiones la CIDH anunciará a la persona seleccionada para ocupar el cargo. La fecha de inicio de labores es el 6 de octubre de 2014. En concordancia con el artículo 15 del Reglamento de la CIDH, el/la Relator/a es designado por un período de tres años, renovable por un período más, a menos que el mandato de la relatoría concluya antes de que se cumpla ese período.

Fuente: Organización de los Estados Americanos, 9.4.14

La libertad de expresión está en crisis en Bolivia

Alberto Zuazo Nathes quizá sea el periodista más visto en el mundo, por la foto en que aparece junto al cadáver del Che, tras de que éste pereciera en su intentona guerrillera en Bolivia. Era 1967. Pero ello, asegura, no le ha beneficiado en absoluto.

 Su experiencia es  haber sido apresado por  el gobierno de Luis García Meza por publicar una nota que molestó al régimen, y haber sido liberado -tras gestiones de una colega- bajo  condiciones como  ser mesurado y  comprender a ese gobierno. Pregunta: ¿cumplió Zuazo esas  condiciones? “Absolutamente no”, responde.

    Comenzó a ejercer periodismo en los albores de la revolución en el diario La Nación. Su itinerario era los medios impresos y agencias internacionales.  En esta entrevista, entre otras cosas, hace un diagnóstico de la situación de la prensa y sostiene que la libertad de expresión en el país está en “crisis”.

¿Cómo es que decidió dedicarse al mundo del  periodismo?

 De la manera menos prevista. Tenía pensado estudiar derecho, pero un colega -el periodista   Luis Martínez C.- me indujo a que vaya a trabajar en La Nación, el año 1952; y tanto me insistió que de esa manera soy periodista.

 Empezó cuando prevalecía el MNR ¿Cuál era la situación de la prensa entonces?

 Con la revolución se clausuró el diario La Razón, que pertenecía al señor Carlos Víctor Aramayo, que era uno de los tres grandes mineros del país. Se mantuvieron El Diario, Última Hora (no había Presencia). La radio prácticamente no informaba en ese tiempo, no tenía boletines informativos,  y tampoco  teníamos televisión. De manera que se sentía muy poco lo que podía hacerse en contra de la libertad de expresión.

 Sin embargo, es bueno anotar que tampoco había la seguridad suficiente como para considerar que uno estaba con absoluta independencia.  En lo que atañe a mi experiencia en el diario La Nación, que era del gobierno del MNR  -donde entré de reportero y terminé siendo jefe de redacción, a lo largo apenas de tres años-  nunca recibí una orden o una instrucción para que modificara una información, para que buscara una información o para que titulara de otra manera. Nunca. Yo mismo estoy sorprendido hasta estos días.

 Lo único que hacía el director de ese tiempo, Saturnino Rodrigo, era ir a las nueve de la mañana a visitar al Presidente a Palacio, y ahí conversaban sobre el editorial del día siguiente. En eso consistía el diario oficial.

 Presidió la Asociación de Periodistas de La Paz en tiempos de dictadura ¿Qué impresiones le ha dejado aquello?

 Extrañamente fui presidente de la APLP en el gobierno de (Hugo) Banzer  del 70 al 72, y en el  gobierno de Luis García Meza, el 80 y 82. Indudablemente que conllevaba una situación de crispación en el ánimo periodístico.  Siempre los periodistas no aceptamos gobiernos de fuerza, por principio elemental que tenemos.  Banzer ejerció bastante represión política.  Pero en cuanto a su comportamiento con la prensa casi no recuerdo que hubiera tenido alguna complicación. Pero siempre un gobierno de fuerza limita al periodista. De hecho no es necesario que lo repriman, pero ya lo ponen en guardia, por lo menos.

 Y cuanto  al caso de García Meza sí hubo una represión total a periodistas, detuvieron a toda la planta de redactores del diario Presencia, de El Diario…  de otros medios de ese tiempo. Fue un gobierno represivo, específicamente contra el periodismo.

 Recientemente publicó un libro con un título muy sugestivo Delirios por el Poder. ¿Por qué lo llamó de esa forma?

 El ser humano tiene distintas gradaciones emocionales. Cuando uno está muy enamorado, por ejemplo, llega al delirio. Está pendiente de su pareja, sueña con ella, en fin. En el caso de buena parte de los políticos sucede algo por el estilo por el poder. Les gusta, para eso son políticos, para ejercer poder político.

 Algunos de ellos ponen en riesgo su vida para tomar el poder, intervenir el poder, el parlamento y lo hacen con apasionamiento, como lo hace un enamorado y llegan incluso al delirio, especialmente por la Presidencia.

 ¿Decir que en la actualidad la prensa está en una situación complicada es algo catastrófico?

 Le voy a hablar como siempre he sido, en el plano periodístico, muy equilibrado e imparcial. Pero siento mucho que en la actual gestión de gobierno hay una intención muy clara de tener bajo su control los medios de comunicación, en unos casos muy disimulada, en otras ocasiones comprando medios, y además emitiendo leyes importantes por las que se restringe la libertad de expresión en el país.

  Consiguientemente podemos decir que en Bolivia la libertad de expresión está en crisis. También es honesto decir que si bien la información es la más sensible para el Gobierno, sorprendentemente la opinión no tiene grandes restricciones. Alguno que otro ha debido ser tal vez amenazado o advertido, pero yo personalmente -debo ser totalmente honesto también- escribo normalmente columnas de opinión y nunca se me ha llamado por teléfono o una persona se me acercó y dijo no diga esto y no diga el otro.

 Para terminar: El periodista trabaja con palabras, ¿cuál es la que más le gusta?

 No había pensado en  elegir alguna, pero una que eligieron en Inglaterra, también  la hice mía también. En la sociedad británica hicieron  un amplio sondeo de opinión, y escogieron que el término más querido, y emocionalmente mucho más significativo era el de la “madre”.

Tuve el privilegio de tener una madre muy sacrificada. Quedó viuda, tuvo que enfrentar sola la vida. Me enseñó los valores que debe tener una persona, me enseñó a rezar, me llevó  a la iglesia y  a sorprendentemente  actos políticos. De esa manera le tomé afición a ir al Parlamento y escuché  a algunos oradores que  eran realmente muy excepcionales.

Fuente: Página Siete, 6.4.14 por Pablo Peralta, periodista

The Guardian es elegido "periódico del año" por su cobertura del espionaje de la NSA

The Guardian ha sido reconocido como el diario del año por la Sociedad de Editores de Londres, durante los premios de la prensa británica que se entregaron anoche. La razón de tal distinción ha sido su cobertura del tema del espionaje de la NSA y de la implicación de los gobiernos del Reino Unido y Estados Unidos en este oscuro episodio.

Recordamos que fue The Guardian, junto con el Washington Post al otro lado del Atlántico, el diario que publicó las primeras revelaciones de Edward Snowden sobre este escabroso tema, así como el que le puso cara al ex informático de la CIA con aquella entrevista que llevó a su portada el pasado mes de junio.

El jurado de los premios reconoce que el diario “dio a conocer una historia de impacto mundial que apuntaba al centro del debate sobre la libertad de prensa” y que además, “el hecho de que esta cobertura dividiese a la opinión pública e incluso a la propia prensa, es un ejemplo de lo importante que era”.

Durante la ceremonia, celebrada en la sede de la Sociedad de Editores en Londres, el director de The Guardian, Alan Rusbridger, ha subido a la tribuna para agradecer el reconocimiento, haciendo mención especial a otros medios como ProPublica y el New York Times, que ayudaron con la difusión de una historia, que, como sabemos, encontró más de un obstáculo para abrise paso.

El director, que le dedicó el premio a Georgina Henry, directora adjunta del diario fallecida recientemente, no se olvidó tampoco de la principal fuente de la que salieron todos aquellos documentos.

“Quiero reconocer el sacrificio personal de Edward Snowden, implícito en su decisión de convertirse en un delator”, señaló.

Fuente: 233grados.com, 2.4.2014

Los verdaderos “medios públicos"

En este periodo de sesiones del Congreso de la Unión, que termina el próximo 30 de abril, se esperan muchas leyes secundarias y nombramientos derivados de las reformas constitucionales. Una de ellas, de central importancia, es la de telecomunicaciones, donde se incluirá al fin la figura de los medios públicos, los que jurídicamente nunca han existido. Los retos para esta figura no son pocos por las inercias y resistencias de muchos años. Veamos.

Primero. De manera desafortunada, desde el gobierno de Vicente Fox el acuerdo anual de publicidad que emite la Secretaría de Gobernación –la cual desarrolla el mandato del Presupuesto de Egresos de la Federación en la materia– se tuvo la ocurrencia de definir a los “medios públicos” como medios del gobierno. Craso error. Eso efectivamente es lo que ha pasado en México, pero no lo que debería ser conforme a las mejores prácticas internacionales.

Vemos medios “públicos” que son instrumentos de propaganda de los gobernadores y alérgicos a toda expresión plural y crítica. De facto, en el ámbito federal hay dos medios que si bien legalmente no son públicos funcionan como tales: Canal 22 y Radio Educación, porque ha habido en el primer caso voluntad política de mantener al equipo que le ha dado pluralidad y diversidad, y el segundo por el empoderamiento de los trabajadores y la sensibilidad de sus directivos. Pero salvo esas excepciones y algunas otras que puedan existir en algunas entidades federativas, la realidad apunta en sentido contrario a lo que debería ser un medio público. De ahí la oportunidad de aprovechar la ley secundaria para ahora sí dar vida a medios públicos a imagen y semejanza de un Estado democrático de derecho.

Segundo. Para la UNESCO, los rasgos distintivos de los medios públicos son: a) Universalidad: Los medios públicos deben ser accesibles a cada uno de los ciudadanos a través del país (…) esto obliga a los medios públicos a dirigirse a la población entera y buscar ser vistos por el mayor número posible; b) Diversidad: Los servicios ofrecidos (…) deben diversificarse por lo menos de tres formas: por el género de los programas ofrecidos, por el grupo objetivo de audiencias y por los temas de coyuntura o interés. Los medios públicos deben reflejar la diversidad de los intereses del público ofreciendo diversos tipos de programación, desde noticieros a programas ligeros. Algunos programas van dirigidos a una parte de la población, cuyas expectativas son variadas (…) la diversidad y universalidad son complementarias en la producción de programas; c) Independencia: Los medios públicos deben ser un foro en el que las ideas se expresen libremente y donde la información, la opinión y la crítica circulen. Esto es posible si el medio público es independiente, de forma que se permita la libertad del medio público a oponerse contra la influencia comercial o política; y d) Distinción: Los servicios ofrecidos (…) deben distinguirse de aquellos que ofrecen la radio y televisión comerciales. En la programación el público debe identificar las diferencias (…) se trata de hacer cosas diferentes sin excluir ningún género. Este principio debe conducir a los medios públicos a innovar y experimentar, a crear nuevos temas y nuevos géneros y a fijar el paso en el mundo audiovisual. (WRTVC, Public Broadcasting: How? Why?, Paris, UNESCO, 2001. La traducción es nuestra.)

Tercero. Algunas pistas atendibles vienen ya en la reforma constitucional de telecomunicaciones. Particularmente, lo es el artículo décimo transitorio: “Los medios públicos que presten el servicio de radiodifusión deberán contar con independencia editorial; autonomía de gestión financiera; garantías de participación ciudadana; reglas claras para la transparencia y rendición de cuentas; defensa de sus contenidos; opciones de financiamiento; pleno acceso a tecnologías, y reglas para la expresión de diversidades ideológicas, étnicas y culturales”.

Por supuesto, hay que estar pendientes de que los medios públicos tengan acceso a la publicidad comercial y/o presupuestos para que puedan salir de la marginalidad. Los que están en la Ciudad de México que tienen  una cobertura nacional deben por ley formar parte de la programación de las empresas que prestan el servicio de televisión para suscriptores como una opción más. Si se opta por reproducir sólo los contenidos, la publicidad de las televisoras locales no debe afectar la continuidad de la programación. El derecho de réplica debe ser para todos los medios audiovisuales y no sólo para los públicos –de hecho lo tienen, además del Canal 22 y Radio Educación, el Canal 11 y el IMER, en sus códigos de ética, que funcionan razonablemente–. Los medios públicos no son la solución a la deformación de los gustos de nuestras audiencias, pero sí pueden contribuir a hacer de lo importante algo interesante.

Fuente: Revista Proceso, 29.3.14 por Ernesto Villanueva, comunicador mexicano

4. Accesibilidad en la TV Digital por Juan Manuel Zorzoli y Luis Ernesto Chaura

Por El avance de las TIC (Tecnologías de Información y Comunicación) en el mundo audiovisual tiene impacto directo en las formas de hacer ver, oír y comprender la televisión y en la vinculación de ésta con las personas a las que va dirigida. Ahora bien: ¿cuál es el alcance de éstas para las personas con discapacidad? y ¿qué se está desarrollando en materia de universalización de las políticas públicas en este sentido?

La TV Digital Terrestre en Argentina (TDA), una de las tantas políticas públicas de comunicación, universal y gratuita, que compone el poliedro tecnológico (Conectar Igualdad, Argentina Conectada, etc.) nace en el año 2009 en simultáneo con el debate político social y la aprobación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA, Nº 26.522). Por primera vez en la historia, la legislación reconoce al colectivo de las personas con discapacidad como sujetos activos en el campo de la comunicación, estableciendo prácticas inclusivas que otorgan derechos y obligaciones en los espacios de participación que propone y evitan la discriminación.

De acuerdo con lo que lo enuncia el art. 66 de la LSCA, las producciones audiovisuales deben cumplir con criterios de accesibilidad (uso de subtítulos ocultos, audiodescripción y lengua de señas de Argentina) para que las personas con discapacidad y adultos mayores estén en condiciones de acceder a las producciones televisivas. Además, se incluyen en este grupo a los niños, jóvenes y adultos en aprendizaje de lectoescritura y colectivos que utilizan lenguas no vernáculas, entre otros, a fin de que puedan disfrutar de las mismas producciones sin ningún tipo de restricción.

La accesibilidad entendida como un concepto integral de carácter global implica a su vez complejidad y participación social por parte de todos los actores involucrados en la política en cuestión (Estado, sociedad civil, sector privado). Ambos aspectos son considerados clave y prioritarios dentro del Consejo Asesor del Sistema Argentino de TDA, tal como lo enuncia su coordinador general, el licenciado Osvaldo Nemirovsci: “La TDA no sólo es la garantía de información, entretenimiento y de oferta cultural, sino también un medio hacia la plena inclusión”.

Se constituye así una especialización en continuo desarrollo dentro de la lógica comunicacional, que requiere complementariedad y especificidad para ser parte y diferenciarse el mismo tiempo de ésta, permitiendo así configurar saberes/prácticas de los diversos actores participantes.

Es necesario un modelo de planificación estratégica basada en una lógica comunitaria, imprescindible para orientar el accionar en temas centrales que apunten al fortalecimiento del “derecho a la comunicación” de los sectores más excluidos. Este precisa de la concientización en la difusión de la información/comunicación de carácter público en formatos accesibles, como es el caso de las políticas públicas y la participación de la sociedad civil a través del fomento/capacitación a las producciones audiovisuales, dentro del Programa Polos Audiovisuales Tecnológicos; y/o la optimización en el uso de tecnología a través del desarrollo de conversores con características accesibles, telefonía celular e interactividad, permitiendo así ampliar los canales de información necesarios con los que se podrán crear “producciones audiovisuales accesibles”. Esta tecnología permitirá también el impulso al uso autónomo de la TV mediante aplicaciones accesibles (control por comando de voz, audiolocución, etc.), contemplando criterios de diseño universal que mejoran la usabilidad de acuerdo con los requerimientos que cada persona precise.

Las diferentes dimensiones vinculan y promueven constantemente nuevas actividades y ocupaciones relacionadas con la “accesibilidad” en el proceso de convergencia digital, convirtiendo este salto cualitativo de lo analógico a lo digital en un avance tecnológico de carácter dinámico, estético y de compromiso ético.

Este proceso –como todo en transición– requiere una apropiación cultural a nivel social, supone avances, dificultades y desafíos y demanda cambios (paulatinos) sobre los patrones culturales establecidos, sobre la toma de conciencia y el accionar de los diversos sectores que la conforman, permitiendo así expresar formas de participación que garanticen y legitimen el derecho a la comunicación.

Fuente: Página12, 2.4.14 por Juan Manuel Zorzoli  y Luis Chaur, integrantes argentinos de la Coalición por una Comunicación Democrática

El periodismo pulió al Gabo escritor

Arcadia habló con el periodista norteamericano Jon Lee Anderson, quien cerró el ciclo ‘Celebrando a Gabo’, que durante el mes de marzo se llevó a cabo en la Luis Ángel Arango.

¿Qué le queda del trabajo de García Márquez en su época de reportero?

Gabo como periodista era muy hombre de su época, era más bien un cuentista. Tenía una veneración exacerbada por el oficio de escribir el oficio porque el periodismo fue su plataforma para lanzarse como autor. He conocido a otros como Gabo, que tienen una narrativa tejiéndose en el interior: tú les cuentas que viste un doberman en la esquina y cuando se lo cuentan a otro dicen que fue un elefante. Gabo es así. Eso es lo que diría yo: el periodismo le sirvió a Gabo para pulirse como escritor, tanto de ficción como de no ficción.

¿Sería distinta la carrera periodística de García Márquez hoy?

Dependería en que edad lo pillaríamos y si volviera al escenario teniendo 25 años.

Hoy en día el mundo es distinto y creo que le exigirían otras cosas. Pero no lo sé. Es como preguntarse qué habría pasado si el Che hubiese nacido obeso, pues no sé porque no nació obeso.

Se ha hablado mucho sobre los límites entre la realidad y la ficción en el periodismo, y por supuesto, en la obra de García Márquez…

Es una línea delgada. Para no ahondar demasiado en esto, a buen entendedor pocas palabras. Yo creo que su gran legado para el periodismo es su adoración por el oficio y su esfuerzo para fundar la Fundación de Nuevo Periodismo. Además ha conseguido ayudar a crear una escuela que no existía. Pero no debemos perder de vista que no le exigían las mismas cosas, cuando ejercía la profesión, que probablemente se exigen ahora.

Pero mira, si tu lees sus despachos desde Ginebra sobre la cumbre de los 5 grandes para El Espectador, por ejemplo, cualquier colombiano que leyera eso habría entendido que estaba mamando gallo en cantidad, pero a la misma vez sabía que estaba recibiendo una versión de la realidad pero filtrada por el ojo genial de Gabo. Y por eso lo aceptaron. Pero hoy el mundo es más calvinista, y eso, quizá, no sería posible. Las normas han cambiado en estos los últimos 60 años.

Han cosas que han cambiado, pero hay cosas que permanecen…

Y también hay diferentes escuelas culturales. Yo diría que hoy, este hemisferio se rige por la escuela norteamericana de periodismo, que es un poco protestante, un poco calvinista y un poco inmisericorde. Esto de que un fact, es un fact que no puede adornarse… y está bien pero siempre y cuando las reglas del juego estén claras y explicitas. Yo diría como periodista que hay que seguirlas, a menos de que uno les advierta a los lectores que no lo va a hacer, o le guiña el ojo al menos. Pero había una época en la que no existían esas normas. En otras épocas mucha de la información que una podía leer, con algunas excepciones, era propaganda pura, propaganda oficial, occidental inclusive, porque no fue solo en la URSS o en Alemania.

Hablemos de sus perfiles y crónicas ¿cuánto suele tardarse en escribir uno de sus despachos para el New Yorker?

El reporteo puede variar mucho, pero en general no me gusta tardar menos de dos semanas. Le he hecho en menos, pero muy pocas veces, las podría contar en una mano. Normalmente, si estoy trabajando bien y me acompaña la suerte y el empeño, me demoro más o menos un mes de reporteo, luego son como tres semanas de elaboración, ahí van dos meses, luego viene la parte de edición y el chequeo de datos. Por eso yo hago como 3,5 cosas al año: porque me toman tres o cuatro meses de trabajo.

¿Cree que disponer de ese tiempo es un privilegio que se extingue?

Siempre me quieren decir esto. ¿Por qué en extinción? Yo estoy aquí. Nunca ha habido tantos que lo hacen, siempre ha habido un solo New Yorker. Nunca ha habido mucha oferta de este tipo, siempre ha sido para una élite. Lo bonito de esto, que ahora llaman longform, o de largo aliento, es que sirve como una especie de raíz para muchas otras cosas, de ahí se puede sacar mucho, se pueden sacar muchas historias de diferentes géneros desde el cine al teatro, al cuento corto, a la ficción.

En sus textos periodísticos las escenas son elocuentes para la narración. El perfil de Gabo empieza por el carro blindado que usa para transportarse en Bogotá, en el de Chávez empieza en el consultorio de su siquiatra que lo compara con Bolívar, en la biografía del Che hay una lectura de los astros… ¿Esconden una intención esas selecciones?

Es un instinto de que es una buena forma de empezar. Con el Che, por ejemplo, lo del horóscopo fue una decisión tardía.  Muy al final pensé que sería un buen instrumento para agregar un poco de suspenso no ficticio a lo que era la vida por venir, una nota de intriga inusual.

En el caso de Chirinos (el siquiatra de Hugo Chávez), era tan inusual que un siquiatra rompiera el juramento hipocrático utilizando pretextos para hablar del presidente de un país — y ojo, luego supe que era con la anuencia del presidente—, me pareció que había una historia ahí que era genial.  Siempre quise comenzar por ahí porque tenía el abanico de definiciones con que podía jugar para entrarle y, además, él hacia la comparación con Bolívar que era la clave con Chávez.

En el caso del carro blindado con Gabo creo que comencé con otra escena originalmente porque lo vi en varios lugares.  Él tiene nueve casas en seis países y yo lo vi en tres de ellos. Como escritor, mi desafío era afincarlo en un sitio porque si bien lo vi en Madrid y Barcelona esa no es su tierra. Pude haber empezado por ahí, diciendo que comenzó equis libro por allá en los años 70, pero Colombia era un espacio muy llamativo. Se vivía una situación dramática y como yo quería hacer un perfil político de Gabo me servía eso de ir con él desde su casa en el norte hasta el centro en un carro blindado, con un exguerrillero de chofer… Tenía varios elementos para mostrar que Colombia era un país en conflicto, y que este hombre, el Nobel, tiene una relación con el poder desde hace mucho tiempo. Tenía todos los elementos que necesitaba para ayudarme en lo que buscaba, que era finalmente un perfil político de Gabo.

¿Por qué es tan importante ver al sujeto en tantos lugares?

Porque, por ejemplo, si hubiera entrevistado a Gabo así no más, no hubiera conocido a un don Chepe, no habría sabido que tiene un Botero del año 57 en el muro de su casa, que Mercedes fuma cigarrillos, que no sé qué, que no sé cuánto… Todos los detalles de una vida que son los componentes necesarios para un buen relato, para una buena historia.

Usted ha reporteado y escrito sobre varios de los conflictos armados de las últimas décadas. Colombia cursa un nuevo intento por encontrar una salida negociada al conflicto armado, y en las últimas semanas se han planteado discusiones sobre el papel de las artes o de la cultura en escenarios de posconflicto ¿Cree que ‘las artes’ tienen un papel en esto?

Según la cultura. Por ejemplo en algunas sociedades africanas el dramatismo teatral ayuda a que la gente exorcice cosas en público, lo he visto. Podría funcionar en un pueblo como Colombia, aunque no sé si en Bogotá. Por supuesto que la cultura y las artes pueden ayudar a amenizar el ambiente, si lo dejamos todo a los políticos y los economistas no se sanea muy bien la sociedad. Yo creo que sí tienen un papel aunque el pacto de paz tiene que ser hecho por los hombres de guerra y luego la sociedad como tal se tiene que incorporar.

Un rumor por confirma ¿Es cierto que a Gabo una vez le pidieron un encargo para el New Yorker y no pudo o no lo quiso hacer? 

Creo que es una leyenda urbana. Lo que sí pasó es que querían cambiar un dato fáctico y él se enojó, pero creo que al final sí lo lograron publicar. Se enojó porque el factchecker era una ladilla. Imagínate (ahora no recuerdo, pero antes sí sabía el dato exacto) que le dice ‘señor Márquez tú dices que en el año 1931 en la madrugada en Aracataca el día amaneció nublado, pero nosotros hemos visto en las cartas astronómicas del Instituto no sé qué, que no es cierto, fue soleado. Hay que cambiarlo’ y él dijo: “¿Cómo que cambiarlo?”. Fue algo así, un dato menor, pero estoy repitiendo sobre una leyenda urbana otra leyenda urbana. Gabo no es un hombre de rencores, nunca, nunca, quizá solo uno, pero no es un hombre vengativo, es un hombre generoso de espíritu y a la larga termina bien todo.

Fuente: Arcadia, 2.4.14 por Ricardo Castro, periodista colombiano