Lo mejor y lo peor de ser periodista según la Universidad de Oxford

“Los periodistas son héroes para unos y cabrones para el resto”. Un tipo que es capaz de definir así nuestro oficio debe tener alguna cosa interesante que decir. Y así es. La frase es de Tony Harcup, profesor de periodismo de la Universidad de Sheffield, en el Reino Unido, autor de algunas obras de referencia sobre el sector.

Harcup, que acaba de publicar el ‘Oxford Dictionary of Journalism’ a través de la editora Oxford University Press,define en un artículo, publicado precisamente en uno de los blogs de esa prestigiosa universidad británica, cuáles son, a su juicio, las mejores y las peores cosas que tiene el ser periodista.

A continuación, algunas de las que ha dicho:

Cosas buenas

– Les contamos cosas a la gente que ni siquiera sabían que no sabían.

– Por defecto, nuestra postura es el escepticismo sano.

– Nuestra habilidad con el lenguaje nos permite ser capaces de traducir un argot técnico al lenguaje que utiliza la gente normal.

– Todos los días hacemos malabares con complejas cuestiones intelectuales, legales, comerciales y éticas, jugando con todas ellas al mismo tiempo y a gran velocidad, y lo hacemos dando la impresión de ser igual de profundos que un charco.

– Nuestro humor negro nos mantiene a pesar de las historias tristes que cubrimos y de la gente aun más sombría con la que trabajamos.

– Junto con el resto de periodistas, nos identificamos como miembros del pelotón de los más incómodos de la sociedad, razón por la cual aquellos que consiguen traspasar la primera línea del reporterismo y se convierten en ‘expertos’ no pueden dejar de incluirse entre nosotros.

Cosas malas

– Constantemente les decimos a las jóvenes promesas que, en comparación a cuando nosotros empezamos, cualquier rastro de periodismo de calidad ha desaparecido.

– A veces, nuestro escepticismo puede convertirse en cinismo.

– La facilidad con las palabras que nos caracteriza es utilizada con demasiada frecuencia para reducir a personas o comunidades a estereotipos.

– De manera rutinaria exigimos las disculpas o la renuncia de todos aquellos que sean acusados de mala conducta, excepto cuando los acusados somos nosotros mismos.

– Solemos caer en la trampa de ver el mundo a través de los ojos del que nos da empleo, olvidando que el hecho de que nos hayan contratado no significa que les pertenezcamos.

Fuente: 233grados.com, 14.5.14

Una polémica periodística

Entre 1810 y 1824 ya existían imprentas que producían periódicos y naturalmente artículos, unos a favor de los realistas y otros por parte de los patriotas, tanto en Buenos Aires como en Lima.

En Lima en 1824 había un periódico denominado “El Triunfo del Collao”, con tintes realistas. El 21 de abril de 1824 apareció en dicho periódico un artículo titulado: “Paralelo entre San Martín y Bolívar”, firmado por la limeña Bárbara León, que aparentemente tenía algún cómplice, el señor Gamba, un general realista, dado el lenguaje impropio de una dama.

Bárbara León manifestó en una carta que, movida por su interés en la suerte del Perú, redactó unos apuntes sobre los mandones que han gobernado Lima desde la entrada de San Martín; y que he tenido la debilidad de publicar sus observaciones.

En efecto, el artículo conllevaba los más denigrantes epítetos para el Libertador y el Protector, los trataba a ambos de: educación abandonada, modales groseros, mirar feroz, oscuro nacimiento, origen africano, aspecto feroz, mirar torvo, pérfido, cruel, asesino, sanguinario, codicioso, avaro, inclinados a Baco y a Venus, ajenos a todo pudor, irreligiosos, hipócritas…

Bárbara León resumía sus observaciones en dos oraciones: “San Martín no posee virtud alguna entre cuantas se exigen con justicia del hombre público; Bolívar, desnudo de toda moralidad, es abominable a todos los hombres”.

Y seguía Bárbara, concluyendo con un himno a favor de la causa del rey, a la cual eran los peruanos invitados a adherirse, pues: “Todo yugo sería soportable, antes que encorvar la cerviz ante cualesquiera de estos dos monstruos que son Simón Bolívar y José de San Martín”.

Lo cierto es que el artículo: “Paralelo entre San Martín y Bolívar”, llegó a manos del Libertador, quien indignado se puso a contestar esta vez de su propia mano, pues siempre dictaba, no escribía, una merecida réplica al artículo, que titulaba “Unas palabras sueltas a la Srta. Bárbara León, escritora de Lima”, que posteriormente se publicó en el periódico “El Centinela”.

Transcribimos partes del documento de réplica:

“Ésta que se dice Bárbara León, asegura que ha tenido la debilidad de querer publicar sus observaciones, sobre los diferentes mandones que ha tenido su país desde el principio de la revolución.

Ella se agarra desde luego de San Martín y Bolívar, para cotejarlos con una propiedad digna de Plutarco, que introdujo esta paralelomanía tan descabellada, convenga o no convenga se ha de parecer un huevo a una castaña; San Martín es un hombre fuerte, alto, grueso, pues debe parecerse a Bolívar, pequeño, delgado y fino; San Martín vino y abandonó la empresa, pues debe parecerse a Bolívar , que vino y se ha quedado a continuarla, cuando ya la habían arruinado y aun desesperado a todo punto.

La tal dama es muy honesta, a lo que parece, habiendo preferido los caracteres lúbricos de sus héroes, a los marciales y viriles.

Ella al instante se coloca entre Baco y Venus para darle la preferencia, San Martín a Baco y Bolívar a Venus, porque estos dos caballeros no tenían nada mejor que hacer sino beber y enamorar.

Debe gustar mucho de los hombres buenos mozos, pues no le agrada San Martín por lo grande y moreno, con su aire de cacique guaraní, como dice ella, ni Bolívar por su cuerpo mal formado, aspecto feroz y anti risible, vamos, a la Srta. Bárbara le gustará un buen mozo como el Sr. Canterac, que es más pequeño que Bolívar con unos bigotes de azafrán, o el Sr. La Serna, largo como una pica y su cara de chancleta, o el Sr. Valdez que tiene una fisonomía de perrito faldero, o el Sr. Riva Agüero con sus ojos de sapo, o el Sr. Torre Tagle con aquella fisonomía váquica, o el muy lindo de Berindoaga, con las narices apaga luces, su boca de averno y su tez flamenca.

Concluyamos, Srta. Bárbara, estas cansadas palabras, con un rasgo algo picante y desvergonzado del impío Voltaire: Monsieur: Vous etes un sot, je ne sais pas si je m’explique”, que traducido aparentemente dice: “Sr. Gamba, Bárbara ha barbarizado bastante”.

Sociedad Bolivariana de Bolivia. Fundada en 1936.

Fuente: El Diario, 16.5.14, por José Alberto Diez de Medina

Despido fulminante de Jill Abramson, que abandona la dirección del New York Times

Vaya un dato por delante. En un solo día han dejado su cargo las primeras dos mujeres que habían conseguido llegar a ocupar el sillón de director en las respectivas historias de dos de los diarios más prestigiosos del planeta, como son el francés Le Monde y el New York Times.

A la dimisión esta mañana de Natalie Nougayrède, esperada por el ‘lío’ que desde hace semanas se estaba preparando en el diario con sede en París, hay que sumar ahora la destitución fulminante de Jill Abramson, que en este caso sí ha sorprendido, pues los ‘trapos sucios’ que ahora empiezan a salir a flote en el diario de la Gran Manzana estaban bastante bien tapados.

Abramson, de 60 años de edad, será sustituida en el cargo, según ha anunciado ya el New York Times, por Dean Baquet, que a sus 57 primaveras y tras haber pasado por las redacciones del Times Picayune de Nueva Orleans, el Chicago Tribune, donde ganó un premio Pulitzer, y el Los Ángeles Times, donde ya ejerció como director, se convierte ahora en el primer afroamericano al frente de la ‘Dama Gris’.

Aunque confirma que su salida se debe a un despido, y no a una dimisión como se había especulado inicialmente, en su nota, el New York Times no aclara los motivos del cese de Abramson, que además no seguirá en el periódico bajo ningún otro cargo.

A este respecto, el presidente de la compañía, Arthur Sulzberger Jr, tan solo ha dicho durante el discurso (leer aquí completo en inglés) en el que ha anunciado los cambios a una perpleja redacción, que la salida de Abramson, a quien por otra parte ha elogiado en su labor como directora durante estos dos últimos años y medio, se ha debido, precisamente, a “un problema con la gestión de la redacción”.

Algunas fuentes como el sitio web Político apuntan también que el despido de Abramson llega tan solo una semana después de que el hijo del ‘jefazo’, un señor llamado Arthur Gregg Sulzberger que está llamado a heredar algún día el ‘trono’ de la empresa tal y como hizo su padre, firmase un informe en el que se pedían cambios significativos en la estrategia digital del Times. Cambios que para Abramson, sin embargo, no serían tan necesarios.

Para terminar, un último dato, que tal vez sea para reflexionar. De confirmarse esta teoría, la de las diferencias de opinión con Gregg Sulzberger, los dos despidos de directoras producidos este miércoles, el de Abramson en el Times y el de Nougayrède en Le Monde -que también puede considerarse despido pues ha sido forzada a dimitir tras perder todos los apoyos- habrían tenido algo que ver con la gestión de la estrategia digital de los diarios.

Fuente: 233grados.com, 15.5.14