Ley de medios, democracia y desafíos

El pasado 10 de octubre se cumplieron cinco años de la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LdSCA). A decir verdad, la ley en plena vigencia tiene menos de un año, ya que el dictamen favorable de la Corte Suprema respecto de la demanda judicial del Grupo Clarín data del 29 de octubre del 2013. Con el impulso de este aniversario y bajo el título “Medios y Democracia. Desafíos en tiempos de convergencia tecnológica”, unos quinientos trabajadores de la comunicación, investigadores y estudiantes se dieron cita los días 9 y 10 de octubre para debatir acerca de la actualidad y el porvenir de este campo. Muchos de ellos fueron invitados de otros países latinoamericanos y europeos, para quienes la LdSCA –casi siempre por contraste– es un modelo a seguir.

La convocatoria fue realizada por la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) y la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) en el predio de la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) que funciona bajo la órbita de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Este escenario cargó de sentido el evento, entre quienes se encontraban periodistas y comunicadores que sufrieron en carne propia la censura y la persecución de la dictadura militar. Pero también estaban quienes tienen hoy la responsabilidad de tomar la posta, jóvenes de las generaciones que, nacidas en el marco de novedosos procesos culturales, científicos y tecnológicos, enfrentan hoy el desafío de ampliar los márgenes de la democratización comunicacional a través de nuevas miradas, relatos, enfoques y estéticas.

Algunas preguntas se fueron repitiendo en las casi veinte mesas de trabajo del encuentro. ¿Qué incidencia tiene la agenda que proponen los medios hegemónicos en la opinión ciudadana? ¿Qué rol juegan los grandes productores de información a nivel nacional e internacional en la definición de gustos y deseos? ¿Qué rol debe jugar el Estado en la producción, circulación y distribución de contenidos audiovisuales que influyan en este escenario? ¿Cómo fortalecer y potenciar a los actores sociales de la comunicación, especialmente a los medios comunitarios, de pueblos originarios, educativos, universitarios, sindicales, etc.?

Muchas de ellas encontraron respuestas en algunas de las políticas de los últimos años: el desarrollo de la infraestructura de la Televisión Digital Abierta (TDA), con nuevas señales y contenidos de carácter federal; el fomento a producciones locales y regionales mediante los concursos del Incaa y el Ministerio de Planificación; el apoyo para el equipamiento, la producción de contenidos y la gestión de medios comunitarios y de pueblos originarios a través del Fondo Concursable (Fomeca) de la Afsca, entre las más destacadas.

Pero este escenario también abre una serie de interrogantes. El primero. ¿Cómo disputar frecuencias y pantallas, a través de las cuales los medios concentrados todavía siguen construyendo hegemonía política y cultural? Y en este sentido, ¿cómo ir avanzando para hacer efectivo el 33 por ciento del espectro para el sector sin fines de lucro, especialmente en los grandes centros urbanos?

Segundo, y respecto de cuestiones económicas, ¿qué condiciones existen para una distribución más equitativa de la pauta estatal pero también de la publicidad privada –mucho mayor– para que puedan tener mayor sustentabilidad los nuevos medios democráticos? Complementariamente, ¿qué nuevas formas asociativas, de redes, de alianzas, de consorcios de comunicación e información podrían proyectarse, para compartir recursos, capacidades, y complementarse en estrategias audiovisuales comunes que permitan cubrir el territorio nacional con propuestas originales y atractivas para las audiencias?

Tercero, y tomando en cuenta la creación del Sistema Federal de Medición de Audiencias (Sifema) –recurso fundamental para ampliar la información sobre consumos más allá de Buenos Aires–, ¿se podrá averiguar también por qué las audiencias consumen lo que consumen, por qué eligen unos contenidos y no otros? Y yendo más a fondo, ¿cómo dar más poder a las audiencias, para que no solamente cuenten con consumos adecuados a sus gustos sino que puedan opinar activamente y producir sus propios mensajes? Son valiosos los avances y, tal vez por esa razón, también complejos los desafíos. Y la experiencia indica que se pueden alcanzar.

Fuente: página12, 15.10.14 por Diego Jaimes, argentino, licenciado en Comunicación. Docente UBA.

Periodismo y democracia

Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala” (Albert Camus). Sin prensa libre no hay democracia.

El ejercicio del periodismo es una de las formas de la libertad de expresión y, como tal, concomitante con la democracia representativa.

Naturaleza propia del pensamiento es ser diverso y plural y, por ello, concordante o discordante con otras formas de pensar igualmente libres y autónomas. El disentir es parte del juicio. Se ha dicho que un termómetro para medir la democracia de un país es apreciar la calidad de su prensa. Si se anula toda forma de fiscalizar al poder, la democracia desaparece.

 Hacia 1880, el pueblo ecuatoriano sufría la grotesca dictadura de Ignacio de Veintemilla; silenciada y perseguida la oposición, la pluma de Juan Montalvo se elevó para enfrentar al tirano. Escribió: “El abuso triunfante, soberbio, inquebrantable es tiranía, es flujo de acciones ilícitas, es robo a diestra y siniestra, son impuestos recargados e innecesarios, son atropellos, insultos, allanamientos, humillaciones…”.

Para la posteridad, la figura de Veintemilla quedó plasmada más por lo que Montalvo dijo de él que por aquello que consigna la historia. Los gobiernos represivos que se autoerigen en destino de un pueblo son anomalías históricas que, a la larga, se irán; dejarán atrás el rezago de su egolatría, sus mentiras y sus lacras.

No hay revolución moderna que no haya endiosado al Estado a costa de la libertad individual. Todo sistema totalitario tiene necesidad de la mentira para sobrevivir. Pero el engaño, por bien concebido y maquillado que fuese, no dejará de descubrirse con el consiguiente descrédito de sus tramoyistas. Y si la democracia no puede vivir sin la verdad, el totalitarismo no puede vivir sin la mentira.

En 1939, Albert Camus era un joven periodista que defendía la liberación de Francia invadida por los nazis. De esa época data uno de sus textos más penetrantes sobre la libertad de prensa.

Para Camus, cuatro son las condiciones que un periodista debería tomar en cuenta para no perder su independencia frente al poder: lucidez, rechazo, ironía y obstinación.

Lucidez porque “supone la resistencia a los mecanismos del odio, de la ira y el culto a la fatalidad.

Un periodista lucha por lo que cree verdadero. No publica nada que pueda excitar el odio o provocar desesperanza”.

Rechazo: “Frente a la creciente marea de la estupidez, es necesario oponer alguna desobediencia. Rechazar aquello que podría obligarlo a servir a la mentira”. Ironía: “Es un arma sin precedentes contra los poderosos. Completa a la rebeldía en el sentido de que permite no solo rechazar lo que es falso, sino decir a menudo lo que es cierto”. Y obstinación: “Para superar los obstáculos que más desaniman: la constancia en la tontería, la abulia organizada, la estupidez agresiva”.

 Fuente, El Comercio, 15.10.14 por Juan Valdano, filósofo ecuatoriano

La construcción de la realidad

La sanción de la ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual (SCA) abrió la posibilidad de que el gran público pueda interiorizarse sobre debates que antes se debían exclusivamente al interior de los claustros académicos y en círculos políticos o empresariales muy cerrados.

Entre otras cuestiones, desnudó el hecho de que los discursos sociales tienen lugar en un escenario dinámico de disputa y de relaciones de poder, siendo las organizaciones de comunicación masiva uno de los espacios más destacados donde esa puja se desarrolla. Este importante rol y función que detentan los medios en las sociedades contemporáneas es objeto de numerosos estudios que los ubican de distinto modo en relación con el aporte que efectúan en la construcción social de la realidad.

Para algunas investigaciones, éstos tienden a construir una realidad aparente, ilusoria, a raíz de la manipulación y distorsión que ejercen sobre la realidad objetiva. Otras sostienen que los medios producen un simulacro de la realidad social; sin embargo, coinciden con la primera perspectiva en que la realidad transmitida es una construcción, producto de una actividad especializada, pero como algo exterior y autónomo a la práctica periodística.

Otros postulan la híper realización de la realidad social a partir de una referencia expresa a la sociosemiótica y la etnometodología: los medios son los que construyen la realidad social. Los acontecimientos son conocidos gracias a los medios y se construyen a través de su actividad discursiva. En nuestra sociedad serían los medios los que producen la realidad social.

Fuera del nivel de acuerdo que cada uno tenga con respecto a estas observaciones y dejando por sentado que existen otras líneas de análisis, resulta necesario señalar junto a autores como Miguel Rodrigo Alsina, ciertas cuestiones que deben ser tenidas en cuenta: la construcción social de la realidad por parte de los medios de comunicación no es unidireccional ni exclusivamente el producto de la actividad periodística, sino que es un proceso de producción, circulación y reconocimiento, donde la interacción de las audiencias o de los lectores con los mensajes transmitidos es vital para el consenso que la sociedad les otorga como soporte legítimo para la difusión de sentido sobre el mundo.

Esto último no implica dejar de resaltar el hecho de que la labor periodística tiene un rol significativo en el complejo engranaje de las organizaciones comunicacionales. También que tiene un reconocido e institucionalizado lugar al interior de las sociedades, basado centralmente en los contratos de lectura que los medios establecen con sus destinatarios. Estos contratos encuentran sus cimientos en comportamientos colectivos que se han ido forjando, a partir de la instalación del uso social de los medios de comunicación como las instancias que utilizan las personas para informarse de los acontecimientos de importancia pública, y por el constante esfuerzo que cotidianamente éstos realizan para autolegitimarse y reforzar esa representación social.

En el logro de tal objetivo, la información mediática que brindan debe ser considerada como real. Sin ese reconocimiento hay sanción. La recepción de una noticia interpretada como inverosímil, produce extrañeza y pérdida de confianza en el enunciatario. Es más, su falsedad o la simple sospecha de ella, puede hacer caer el estatus que presenta y puede llegar a romper el contrato al que se hiciera anteriormente referencia.

Por tal motivo, Rodrigo Alsina indica que en general la estrategia de los medios “consiste en construir un discurso que pueda ser creído. En razón de ello, “se hace aparecer en el discurso informativo las fuentes informativas que el periodista ha consultado, se utilizan comillas para recoger declaraciones literales, también se facilitan muchos datos sobre un acontecimiento de manera que no se pueda dudar de que es verdad”, se incluyen fotografías, imágenes en vivo o se recogen testimonios de los testigos presenciales de los hechos considerados noticiables.

En la consolidación de dicho contrato pesan tanto factores internos de la propia organización comunicacional como externos. Dentro de los primeros y a modo de ejemplo para el caso de la prensa, sobresalen el nombre del medio, el formato, la tipografía, el diseño en general y el diseño en particular de la portada, la ilustración, la diagramación, los destacados, las volantas, las metáforas utilizadas, las secciones, los suplementos y las agendas temáticas. En cambio, los segundos dan cuenta de que estamos frente a instituciones complejas sujetas a influencias e intereses de todo tipo: las innovaciones tecnológicas, la tasa de rentabilidad para el caso de los vaivenes del mercado infocomunicacional, la competitividad, las tradiciones culturales y las presiones de otros grupos empresarios, corporativos y políticos.

Estas son parte de las vicisitudes que empezaron a vislumbrarse con claridad, a partir de los debates aludidos.

Fuente: Página12, 8.1014 por Juan Pedro Gallardo, argentino licenciado en Ciencias de la Comunicación, UBA.

El papel del papel

Los colaboradores habituales del diario Tal Cual, fundado hace década y media por Teodoro Petkoff en Venezuela, iniciaron mal este mes al recibir un mensaje desde la redacción de este periódico. Tienen papel para mantener una versión impresa, reducida a sólo 16 páginas, hasta el próximo 23 de octubre. Tal Cual se suma a la crisis que vive la prensa independiente venezolana desde hace un año por la falta de un suministro confiable y constante de papel periódico.

A decir verdad, el tema del papel es una suerte de guinda en la copa, ya que los periódicos vienen atravesando serias dificultades para mantenerse como una suerte del último bastión informativo crítico del gobierno y del modelo chavista. Esto cuando hablamos de medios de comunicación tradicionales, luego de que se tejió un corsé de censura sobre la totalidad de la televisión privada y sobre un amplio espectro de la radiodifusión comercial. Ha crecido en Venezuela el flujo informativo por las redes sociales tales como Twitter, ciertamente, pero esta plataforma aún dista de llegar al país en su conjunto, además de que la propia naturaleza de red impide que haya una columna vertebral noticiosa nacional como sí la proporciona, aún, la prensa escrita independiente en Venezuela.

La crisis del papel, que afecta ahora a Tal Cual, ya ha producido el cierre definitivo de seis periódicos y el cese temporal de otros cuatro, según un reporte que lleva el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS). Para otros, como el diario más antiguo aún en circulación, El Impulso, con 110 años, el nuevo esquema para acceder al papel sencillamente echa por tierra el modelo comercial y empresarial con el que trabajó en las últimas décadas.

Fue precisamente el presidente de El Impulso, Carlos Carmona, en septiembre de 2013 quien dio la voz de alerta. El diario, editado en Barquisimeto, sólo tenía papel para editarse hasta febrero de 2014. Desde entonces El Impulso redujo su paginación de forma drástica, se editó con papel que otros medios le prestaron, se benefició de una donación de medios de comunicación colombianos y ante lo que parecía ya el cierre definitivo, en septiembre de 2014, finalmente la estatal Corporación Maneiro anunció que incluiría a este diario en su lista de beneficiarios.

Hasta principios de este año los diarios accedían a las divisas directamente para importar el papel que necesitaban para sus operaciones. Hasta hace un año cada periódico decidían cuantas reservas de papel tenía en sus almacenes. Ahora es una empresa del Estado la que monopoliza la importación de papel periódico, puesto que además se excluyó a este rubro de las convocatorias para acceder a dólares, que gracias al control cambiario el mismo Estado decide a quién otorga y a quién no. Los principales periódicos de forma callada, en su mayoría, han terminado entrando por el aro. Se trata de comprar bajo las reglas oficiales o sencillamente resignarse a desaparecer. La Corporación Maneiro, sin embargo, no ofrece suministro a largo plazo, cuando un periódico como El Impulso se encontraba literalmente boqueando, le vendió papel escasamente para cuatro semanas más de ediciones. Eso dificulta la planificación editorial y comercial a corto plazo, ya que en tal situación hasta resulta impensable pensar en el mediano o largo plazo.

Otros diarios más pequeños que no tienen imprenta propia, es el caso de Tal Cual, se imprimen bajo esquemas de acuerdos comerciales con consorcios del sector. El periódico de Petkoff venía editándose con la otrora Cadena Capriles (que después de su nada transparente venta se denomina Grupo Últimas Noticias). La empresa editora dio razones comerciales para poner fin a la relación con Tal Cual y éste diario ahora sólo tiene garantizado papel para circular, como hemos dicho hasta el 23 de octubre.

Sin embargo, más allá de que consiga papel, sobre este pequeño diario -fundamentalmente de opinión- pesa también una severa demanda dirigida contra Petkoff y los accionistas por parte del hombre fuerte del chavismo, Diosdado Cabello. Hace algunos años se les obligó a pagar una demanda millonaria por presuntamente haber irrespetado a una hija de Hugo Chávez en un artículo firmado por el humorista Laureano Márquez. También le condena un cerco publicitario: El gobierno presiona a las empresas que ponen avisos en Tal Cual, al igual que lo ha hecho con otros medios incómodos.

Así las cosas, el papel que juega el papel no es otro que darle otra vuelta de tuerca al cerco informativo que vive la sociedad venezolana.

Fuente: El País, 7.10.14 por Andrés Cañizález, venezolano, investigador y analista de medios de comunicación.

Edison Lanza, nuevo relator para la Libertad de Expresión en América

La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión para las Américas pasó este lunes a cargo del periodista uruguayo Edison Lanza, después de seis intensos años de la abogada Catalina Botero; la periodista Silvia Chocarro Marcesse conversó con ambos para la  red de Intercambio Internacional para la Libertad de Expresión (IFEX), informa Cerigua.

La abogada colombiana Catalina Botero habló con pasión de los seis años en los que fue Relatora especial para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el órgano encargado de la promoción y protección de los derechos humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA); su entusiasmo, sin embargo, no oculta que fue difícil.

Catalina Botero señaló que siempre tuvo la idea de que la Relatoría tenía la misión de promover el derecho a la libertad de expresión; lo que no tenía claro era que iba a ser tan difícil; en el transcurso de los años las dificultades fueron cada vez mayores, pero logramos sortearlas con mucho éxito, indicó.

La Relatora saliente dijo que el mayor desafío que enfrentó fue construir institucionalidad; hacer de la Relatoría una Institución, que no dependa de una persona ni de un equipo concreto, sino que tenga todas las garantías institucionales para poder operar en el tiempo, al margen de quien la dirija.

Sobre los logros, dijo que fueron de tres tipos; el institucional, ya señalado; un segundo, temático, al haber fortalecido temas que ya estaban en la agenda, como el acceso a la información, y al mismo tiempo haber incorporado otros nuevos, como la seguridad de los periodistas, que es probablemente el desafío más importante de la región, y por último, en un ámbito más personal, la satisfacción de haber defendido a personas que estaban siendo amenazadas o a las que iban a asesinar, o haber evitado el encarcelamiento de personas por haber ejercido el derecho a la libertad de expresión.

Botero dijo que IFEX se constituye en los ojos y oídos de la Relatoría en la región; hay pocas cosas más importantes para la Relatoría que contar con el trabajo hermano de organizaciones como IFEX; su información es crucial y permite alimentar todos los informes, subrayó.

Por su parte, Edison Lanza,  abogado y periodista uruguayo, cofundador del Centro de Archivos y Acceso a la Información Pública (CAinfo), una organización perteneciente a la red IFEX., dijo que la Relatoría es una referencia en materia de libertad de expresión y por tanto, heredo una responsabilidad muy grande; dijo que asume el puesto sin temor, pero con la seriedad y la responsabilidad que conlleva.

Sobre los desafíos a enfrentar, dijo que el mayor será poder incidir en aquellos lugares donde se registran problemas en materia de libertad de expresión, y que la Relatoría sea un espacio de diálogo y entendimiento; tenemos que ser capaces de debatir sobre temas que atañen a la libertad de expresión, enfatizó.

Al referirse a la salud de la libertad de expresión en el continente, dijo que la situación es muy heterogénea; hay países que han mejorado, pero otros han empeorado; hay más países donde se han despenalizado los delitos de expresión o se han aprobado leyes de acceso a la información, sin embargo, es preocupante la obsesión de algunos gobiernos por copar el espacio público y asimilar la crítica a actos subversivos,  dijo.

Lanza destacó que la violencia y la impunidad serán dos temas cruciales en su gestión, aunque también será importante echar luz sobre los estándares en materia de libertad de expresión y su aplicación; es necesario además, democratizar los medios, ya que es importante promover mayor diversidad y pluralismo, aunque sin menoscabar la libertad de expresión y el ejercicio del periodismo.

Finalmente, el entrevistado destacó que el trabajo de la Relatoría sería muy complicado sin la cooperación internacional de redes como IFEX, especialmente den las tareas monitoreo, seguimiento y diseminación de estándares normativos; las organizaciones que integran IFEX son clave porque son quienes están en el terreno día a día, concluyó.

Fuente: Periodistas en español, 7.10.14

Discurso de Javier Darío Restrepo, ganador de la categoría Excelencia del #PremioGGM

Estoy contento y agradecido por este premio. A esta alegría se le agrega la de recibirlo en compañía de la colega mejicana Marcela Turati, cuya vida de periodista he seguido con orgullo y admiración desde la entrega del premio que ganó en la tercera promoción con su trabajo Muerte en el desierto, publicado en tres entregas en el periódico Reforma. La ví formar un grupo que se denominó Periodismo de la Esperanza, que ahora es Periodistas de a pie, con el que los periodistas mejicanos le hacen frente al acoso y las agresiones del narcotráfico y la corrupción. Siento un gran orgullo de estar con ella en este lugar.

El agradecimiento por todo esto va para Jaime y el Consejo Rector.

Este es el primero de tres mensajes que quiero comunicarles.

Sobrevuela esta sala ese espíritu de alas enormes de Gabriel García Márquez. Me honra recordar que todo esto comenzó cuando, con él, hice el primer taller de ética. Desde una esquina del corredor veíamos entrar alos participantes y fue allí, entre comentarios cuando apareció ese principio rector: la indisolubilidad entre ética y técnica en periodismo. Como el zumbido y el moscardón, fue la rúbrica que él le puso a la idea. Ese taller fue su iniciativa, en ese taller estuvo presente y participante, y ese taller con él, es uno de mis más entrañables recuerdos.

Aquello culmina en este homenaje que, como todos los honores, esconde el peligro de la vanidad y el ensoberbecimiento, demonios que deben ser exorcizados. Los exorcizo buscándole su sentido a este honor. En efecto, este es un homenaje a esos periodistas que entienden la ética como un llamado insoslayable a la excelencia personal y profesional. Cuántos de ellos aquí.

Siento aquí la presencia de los que ante el brillo ofuscador de la tecnología digital, no han dejado perder la esencia de su profesión y, por el contrario, la han fortalecido al incorporar las más novedosas aplicaciones de la tecnología a su propósito de informar para la inteligencia y de cambiar algo en el mundo, todos los días. Ellos conservan su identidad profesional entre los anuncios apocalípticos sobre la desaparición de la profesión en el altar de las nuevas tecnologías, porque pisan la tecnología como un peldaño hacia la excelencia. Todos ellos le dan un sentido a este premio. Cuántos de ellos están aquí.

Entre ese desfile de sombras bienhechoras e inspiradoras siento la energía de los que han hecho del ejercicio profesional un acto de heroísmo que todos los días se renueva. Sitiados, acosados, urgidos al silencio por gobernantes que no se resignan a ver el poder de la información en otras manos, han asumido el periodismo como una misión. Y las misiones se cumplen a pesar de todo. Siento que este es un homenaje para ellos y que muchos están en esta sala.

Y en un tercer y último mensaje quiero compartir con ustedes el hallazgo que Ernesto Sábato hizo cuando visitó en la isla Lanzarote la casa de su amigo José Saramago. Curioseando, descubrió que todos los relojes estaban detenidos en las cuatro de la tarde. ¿Por qué? preguntó. Porque esa es la hora en quenos conocimos, le respondió José con el rostro iluminado. La otra sorpresa la encontró en el estudio: un poema para Pilar, la esposa del nobel portugués. Me sorprendí haciendo una paráfrasis de aquellos párrafos y donde decía Pilar leí Gloria, el nombre de mi esposa

Esta es la paráfrasis, con mis agregados

Yo leo y escribo. Y mientras tanto Gloria va al mercado, hace fila en el banco, pasa por la farmacia con la fórmula de mis medicinas, pregunta en la lavandería, regresa a casa y atiende el teléfono, actualiza mi agenda, recoge la correspondencia, los periódicos y las revistas, pregunta por los pasajes para un próximo viaje de trabajo, hace las tareas con la hija estudiante; se sumerge en un pozo de silencio y es porque está dibujando paisajes con su aguja y sus hilos de colores, de pronto la oigo salir: se ha ido para el colegio porque a la niña se le quedó olvidado un cuaderno. Regresa, entra y sale, sube y baja por las escaleras y, ya tarde, la oigo subir hasta la mansarda donde yo leo y escribo. Trae una taza de café, se sienta delante de mi escritorio y dice con tono de preocupación: ¿estás cansado? Y mientras bebo mi café, me cuenta las noticias que ha oído en la calle o hablando con las vecinas, hermosa y fresca como una rosa.

Si he tenido el atrevimiento de traer aquí tanto detalle doméstico y personal es porque ahí está la clave de lo que aquí se premia, sin Gloria entonces, y ahora sin la herencia que ella me dejó en nuestras hijas Gloria Inés y María José, mi vida sería otra cosa. Por eso les quiero pedir que el aplauso que tenían preparado, sea para ellas, los tres ángeles de mi vida. Muchas gracias

Fuente: FNPI, 6.10.14

El periodista, el dirigente y la lógica

Aristóteles –como todos sabemos–, es considerado el padre de la lógica. De acuerdo con su definición, lógica es la ciencia que estudia la validez de los razonamientos. En este contexto, es interesante reflexionar acerca de que, a pesar de que la lógica es una práctica humana tan antigua, aún no se comprende cómo funciona ni por qué es tan importante estudiarla para aplicarla.

En pleno siglo XXI, cuando la inteligencia y creatividad humanas nos deslumbran cada día, desafortunadamente no es extraño comprobar que la lógica es la ciencia menos reconocida como la gran herramienta que nos ayuda a vivir nuestra cotidianidad de mejor manera, es decir, con “lógica”.

Hago esta reflexión porque me sorprendió mucho escuchar en la radio una entrevista a un dirigente del gremio de los taxistas. El tema que se trataba era el alza del pasaje de buses y, por supuesto, de la carrera de taxis. En la entrevista el periodista le preguntó que cuál era el planteamiento de ellos con respecto al alza. El dirigente –palabras más, palabras menos– hizo el siguiente análisis lógico: Según la ley, el valor que los choferes deben cancelar por multas por infracciones cometidas está ligado al salario mínimo vital, porque es un porcentaje de aquel; cada vez que el salario mínimo se incrementa, por lógica, el valor de las multas también. Siendo así, por un principio de justicia –según la lógica del dirigente–, también el costo de los pasajes debía tener el mismo tratamiento porque de esa manera todos los compañeros taxistas tendrían fondos para pagar las multas por las infracciones y el irrespeto a la ley… El periodista aceptó esa respuesta lógica y pasó a la siguiente pregunta. En ningún momento se cuestionó, ni cuestionó al dirigente sus palabras; tampoco le dijo a los miles de radioyentes que la lógica con respecto a las multas es respetar la ley, es no cometer infracciones y así, no pagar multas. El razonamiento insensato expresado por el dirigente: deben subir los pasajes (que pagamos los ciudadanos), para que los choferes tengan fondos para pagar su mal comportamiento vial (que ponen en peligro la vida de los ciudadanos), debió ser descalificado al aire, con claridad meridiana, ayudándole al dirigente a ver primero, y a reconocer después, su error lógico, que no alcanza ni la categoría de sofisma, es decir, esa “razón o argumento aparente con que se quiere defender o persuadir lo que es falso”. (RAE).

Por ejemplos como al que aludo es que en ocasiones se generaliza con respecto a los periodistas, y es cuando salen voces alteradas vociferando que la mayoría de los comunicadores sociales son mediocres, irresponsables, ilógicos. En este caso específico, yo les daría la razón.

Al respecto, Bertolt Brecht expresó: Para ellos (algunos periodistas), el mundo es demasiado complicado: se contentan con conocer los hechos e ignorar las relaciones que existen entre ellos.

Yo diría que a muchos periodistas les vendría bien menos indiferencia frente a lo que no comprenden ni saben, y más acuciosidad por el conocimiento y el desarrollo de sus ideas.

Fuente: El Universo, 6.10.14 por Paquita Calderon, periodista ecuatoriana

Cebrián: “Latinoamérica debe prepararse para el tsunami digital”

El presidente ejecutivo de PRISA, Juan Luis Cebrián, señaló hoy que “Latinoamérica debe prepararse para el tsunami digital” que ya ha azotado a Europa y a Estados Unidos cambiando radicalmente el panorama de los medios de comunicación y la industria cultural, tanto en sus modelos de negocio como en su relación con los usuarios.
El ejecutivo indicó que mientras en Europa y en Estados Unidos los medios y, en particular los diarios y el mundo editorial, han sufrido una crisis severa por la irrupción de los medios online, en la mayoría de los países de Latinoamérica no se ha dado ese proceso e incluso se está viviendo un boom de publicidad. Pero se mostró convencido de que ese fenómeno se reproducirá en breve en la región y que los medios latinoamericanos deben afrontar esa revolución digital como una oportunidad y no como un problema.
“No caigan en el espejismo de que no van a sufrir lo mismo que hemos pasado aquí. Y es que las nuevas tecnologías van a cambiar fundamentalmente el espectro de los medios de comunicación y eso va a afectar no solo en su negocio sino a la vertebración de las opiniones públicas y a cómo va a funcionar la democracia en el futuro”, indicó el directivo durante su intervención en la XXV Asamblea Plenaria del Consejo Empresarial de América Latina (CEAL), que se celebra en Madrid.
El presidente ejecutivo de PRISA (grupo editor de EL PAÍS) indicó que Latinoamérica tiene un gran potencial porque se trata de un mercado cultural único de 730 millones de personas, en el que la penetración de Internet es solo del 54% pero con un perfil de crecimiento amplio gracias al aumento de la clase media y a la extensión de redes que están llevando a cabo los operadores.
Cebrián insistió en la buena salud de la que goza la prensa impresa en la región, aunque alertó de leyes que limitan la inversión extranjera en los medios de comunicación en algunos países (Venezuela, Ecuador, Argentina y otros), en la instrumentalización de la justicia para asediar a los medios y en la presencia de fuertes monopolios locales dominantes cuya relación con el poder político es ambivalente y peligroso para la formación de la opinión pública.
El también presidente de EL PAÍS recordó que PRISA se ha enfocado para ser un grupo global, en el que la mitad de los ingresos provienen de Latinoamérica, y pronto será la principal fuente de facturación. “Pronto seremos más iberoamericanos que españoles”, señaló, y ofreció algunos datos para recalcar la importancia de la región para el grupo de comunicación: el 78% de ingresos de Santillana proceden de Latinoamérica; el diario EL PAÍS tiene 5,9 millones de usuario únicos y las radios del grupo 29,8 millones de oyentes.
Cebrián también analizó el fenómeno del Estado Islámico y lo atribuyó al fracaso del movimiento de la primavera árabe que comenzó en Egipto y generó un espejismo que llevó a hacer creer que se podían establecer democracias en los países del norte de África y Oriente Próximo. “Ninguno de esos países, salvo Túnez, se ha salvado del desastre”, indicó. En este sentido, recordó que esos movimientos se generaron en gran medida por la capacidad de movilización de las redes sociales, que desvertebran la opinión pública, pero esa desvertebración ha sido aprovechada por los movimientos extremistas.
Fuente: El País, 2.10.14 por Ramon Muñoz, periodista español

Nuevo periodismo, nueva sangre

Sus compañeros la llaman “señora”. Y en su irreverencia ella se autodenomina “señora de su casa”. Todo es una ironía, porque la “señora” es alumna de la escuela de periodismo de la Universidad de Cuenca capaz de romper con esquemas y estereotipos personales, familiares o profesionales –o preprofesionales para ser más exactos con su condición de estudiante universitaria– no porque vaya gratuitamente en contravía, sino porque cree que así debe construirse el nuevo profesional de una antigua profesión.

El último fin de semana la “señora” se marchó de Cuenca para Medellín a atender un compromiso con su formación periodística: fue la única estudiante ecuatoriana seleccionada –entre cientos de otros estudiantes y profesionales– para un taller de radio propuesto por la BBC de Londres como uno de los eventos académicos que hasta hoy se desarrollarán en esa ciudad colombiana a propósito de la entrega del premio Gabriel García Márquez a la excelencia periodística.

Esta cita, que reúne a lo mejor del periodismo iberoamericano, fue un espacio indispensable para quienes se inician por los caminos de la comunicación social; pero al mismo tiempo indirectamente sancionador para quienes no hemos logrado, ni desde los medios ni desde la cátedra, montar un escenario similar donde suplamos las ausencias ecuatorianas en las vanguardias del oficio.

La expectativa de Ecuador sobre temas de periodismo, en la región del Cono Sur, ha estado relacionada con el tema de la Ley de Comunicación, los conflictos de interés o la relación coyuntural con el poder.

Pero aportes a un nuevo periodismo regional no tiene evidencias concretas, y sospecho que todo se origina en ese trato vertical que se inaugura en las aulas universitarias, donde la opinión estudiantil no se posiciona si es que no tiene la validación de un docente que, dicho sea de paso, se resiste a los cambios tecnológicos y condenado a vivir de la nostalgia de que todo tiempo anterior fue mejor, que suspira por las noches de bohemia fuera de los talleres de impresión o añora el poder factual de la “estirpe periodística”.

Aunque no concertada, esta posición sí genera una invisibilización de los aportes estudiantiles en el aula de clase. Y se proyecta hacia afuera: casi ningún espacio de debate público considera la participación de comunicadores en formación, porque la imposición vertical, la duda o el celo sobre sus aportes los invalidan, bloquean, minimizan.

El periodismo necesita rejuvenecerse, repensarse, refrescarse, reaprenderse y reemprenderse. Requiere de espacios donde la discusión pública considere la opinión de los estudiantes, a los que no se les niegue el voto ni la incidencia.

Un oficio con nuevas pedagogías, que revienten para siempre el concepto anacrónico que llama a las aulas universitarias como el “cenáculo del conocimiento”, cenáculos donde muchos de los sueños juveniles murieron porque alguien les convenció que allá se va a aprender “de los que más saben”, y no a construir conocimiento desde sus realidades y sensibilidades.

Reinventar el periodismo quizá sea la oportunidad para reinventar las relaciones con el alumno, mirarlos de forma horizontal y respetar sus sueños, que pueden ser los nuestros. Los que también murieron en las aulas.

Fuente: El Universo, 2.10.14 por Ricardo Tello, periodista ecuatoriano