Una celebración especial, el Día del Radialista

En distintas oportunidades me he ocupado de la radio y de la gente que aporta a este importante medio de comunicación masiva. De su historia, desde sus orígenes, aquellas tentativas primigenias que apenas alcanzaron unos metros de distancia y que, sin embargo, significaron el comienzo de la apertura del surco fecundo que descubriera Hertz y que no muy después venció enormes distancias llevada por las ondas hertzianas, cruzando los cielos de mares y océanos con una cobertura de los cuatro costados del planeta vinculando todos los continentes.
Del panorama general enfoqué lo particular, y en cuanto a nuestro país puntualicé el relevante rol de la radio, no sólo como medio de comunicación, sino como factor de inclusión,  a través de información y opinión sobre temas palpitantes  de la realidad social, política, económica y cultural, acompañados de música.
De los medios tradicionales podríamos decir que es el más democrático por ofrecer mayores posibilidades de participación que la prensa y la televisión, razones por las que se afirma que está viva y es innegable compañía.
La sorprendente tecnología actual ha servido para mejorar su soporte. En esta materia lo que hoy es nuevo mañana será viejo, y aunque parece de fantasía el avance técnico, no lo es todo en este fascinante medio porque es fundamental.
En el capital humano es primordial la gente que desempeña las  labores específicas inherentes  a  la presencia radial, locutores, operadores, comentaristas, libretistas, periodistas,  técnicos, programadores, discotecarios. En fin, de todos los que hacen la radio, de los que también he ponderado su tarea.
En diferentes artículos, crónicas y entrevistas, luego de detenidas investigaciones del pasado y de apuntes que hiciera más tarde, por vivencias y experiencias propias, he colegido una memoria  de parte de la radiodifusión, que consigna los destacados nombres de hombres y mujeres -gente de radio- en su labor cotidiana y en uno de los hitos salientes de su historia que fue el Primer Congreso Nacional de Trabajadores de Radio en 1962, que tuve el honor de presidir.
En el mismo que al inaugurarse tuve la iniciativa de plantear  que se instituya el 19 de marzo el Día del Radialista, idea que fue respaldada con aclamación y desde entonces en esa fecha se tributa homenaje a  quienes se desempeñan en la labor radiofónica.
Y como dentro de tres días se celebrará su día, vienen al caso algunas reflexiones:  si la radio es básicamente compañía, información, entretenimiento, educación informal  y cultura,  lo es especialmente por el lenguaje, aspecto descuidado por muchos que hacen uso del micrófono en esa función comunicativa.
Un cuidado que se lo debe enriquecer cada día con pasión.  ¿De qué otra manera podría alcanzarse la credibilidad  por parte del oyente si no es a través de la palabra? No son solamente  la entonación, el ritmo, los silencios, la intensidad, que crean esa cercanía, a tal punto que el oyente deja de serlo para integrarse al relato, sentirlo íntimamente, hasta el grado de apropiarse como suyo. Sin ese apasionamiento, sin esa convicción no es factible hacer radio.
Muchos de  los protagonistas de la radio no deben perder de vista que una voz o una música  en nuestros oídos conjura, muchas veces, los temores y la soledad, males generalizados de nuestro tiempo. Hasta puede ser el antídoto de la inseguridad existencial agravada por la inestabilidad económica, la inseguridad pública, el excesivo individualismo, la deserción democrática.
En momentos en que cuantos necesitan compañía, basta con apretar un botón para no sentirnos solos. La radio está siempre ahí para cuando se la necesita. Y es pertinente anotar que siempre se puede escuchar radio sin dejar de hacer otras actividades. La concentración que requiere leer un periódico, el atractivo que ejerce la televisión, la dedicación que exige la computadora o el teléfono celular nos aprisionan para atenderlos.
Y lo que propaga la radio – no olvidemos – entra en los hogares, se cuela en las cocinas y está incluso en el cuarto de baño. Y si tantos insomnes de esta actividad se han entregado a ella deben hacerlo con el mejor lenguaje y máximo talento.
A  propósito, apelaré a un fragmento de algo que escribió el autor español Gustavo Martin Garzo : “Soy muy consciente que la radio, como las palabras, pueden servir para la vida y el amor, como para la cultura de la muerte y del odio. Nosotros queremos palabras semilla, palabras germinales. No palabras deshilachadas por el uso abusivo que hemos hecho de ellas”.
Fuente: Página siete, 16.3.15 por Mario Castro, periodista
 

La Telebasura a debate en Latinoamérica

Pese al consenso sobre su mala calidad, la presencia creciente en las televisoras latinoamericanas de la telerrealidad y la información rosa preocupa por su claro éxito mediático y su clara expansión.
La llamada “Televisión del Siglo XXI” ha echado raíces en América Latina. Luego de su triunfo en Estados Unidos y España, a partir de 2002 los mercados sudamericanos han sido invadidos por las telenovelas y por programas de la llamada telerrealidad, término que define programas estilo Gran Hermano, casos judiciales y chanchullos familiares resueltos por conductoras en el papel de fiscal, u Operación triunfo, entre otros. Su crecimiento es asombroso en Brasil, Colombia, México y Perú, y el impacto crece también en Centroamérica y el Caribe, aunque países como Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela todavía sean focos de resistencia, entre otras razones, por asuntos relacionados con el rumbo y destino que a la comunicación social pretende imponer la ideología de sus gobiernos.
Las presiones contra esta realidad, que comenzaron en Estados Unidos con las denuncias de la Coalition for Program Diversity y entraron en la lengua española con la lucha de la Plataforma Ciudadana contra la Telebasura, aún no llegan a cuajar en Latinoamérica, aunque han ocurrido en los últimos años acciones aisladas en México, Brasil y, más recientemente, Perú, por lo cual ese reclamo aún minoritario es desestimado como motivo para instaurar un debate sobre el tema.
“El error más frecuente es exigirle a la televisión contenidos de arte y concientización social, como si se tratara de un centro de estudios. Cuando se habla de televisión no se suele tomar en cuenta la diversidad de canales que existen. Hay parrillas de programación dedicadas desde a la cultura, el arte y la música hasta al deporte y al más simple entretenimiento. Esa es la verdadera televisión que existe y que cumple con su objetivo de entretener a la inmensa diversidad de televidentes en el mundo. Ningún otro medio lo puede lograr”, dice a DW Alexis Nuñez Oliva, un reconocido productor ejecutivo de televisión, en Televisa.
“El entretenimiento no puede justificar la banalidad ni el mal gusto, aun cuando estos forman parte de la realidad que también puede reflejar la televisión como ventana de lo cotidiano. Pero hay una banalidad quizás más peligrosa: el intento a veces de convertir a la televisión en un medio donde únicamente se concientice y ofrezca arte. Curiosamente esos canales existen y suelen ser lo de menor audiencia, dejándonos ver que el televidente no siempre anda en la búsqueda de lo que desde la crí­tica creemos justo”, concluye.
Por su parte, el director Lilo Vilaplana, uno de los nombres más respetados en la actualidad televisiva colombiana, a quien se debe entre otras telenovelas la serie “El Capo”, de mucha audiencia en toda América Latina, dice a DW que “existe una escasez de manifestación cultural en los medios televisivos porque la lucha por el rating y tratar de complacer al público para que se ‘quede’ en el canal de cada cual, ha hecho a la TV cada vez menos atractiva. Ya ningún productor se interesa por adaptar un cuento clásico, una buena novela o una obra de teatro ‘porque no vende’. Además, la vida acelerada y la ausencia de interés por crecer culturalmente del espectador se refleja en lo que prefiere ver en la televisión, por eso la cantidad de realitys y programas de concursos mediocres y denigrantes. La Televisión es un medio muy poderoso que hay que usar para el mejoramiento humano y no para estancar intelectualmente a las masas”.
Fuente: Deutsche Welle, 13.3.15

Expondrán ante la CIDH por concentración de medios en Chile

El próximo lunes 16 de marzo se producirá un histórico encuentro entre la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y las organizaciones latinoamericanas que lideran la ofensiva para instituir el derecho a la comunicación de la ciudadanía. La cita se enmarca en una audiencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Washington.
El tema central de la cita será la concentración de la propiedad de los medios en Latinoamérica como atentado a la libertad de expresión, para lo cual se recibirá en audiencia a la SIP (que agrupa propietarios de la prensa en el continente) y a las organizaciones de la región como el Colegio de Periodistas de Chile, el Observatorio Latinoamericano de Regulación, Medios y Convergencia (Argentina), Artigo 19 (Artículo 19, Brasil), el Centro de Archivos y Acceso a la Información Pública (Uruguay), la Fundación para la Libertad de Prensa (Colombia), el Instituto DEMOS (Guatemala) y la Asociación Mexicana del Derecho a la Información (México).
La presidenta del Colegio de Periodistas, Javiera Olivares dijo que “será una sesión histórica. El problema de cómo los Estados garantizan el derecho humano a la libertad de expresión frente a la concentración de la propiedad mediática no solo afecta a Chile sino a muchos países latinoamericanos, lo que se ilustra en la enorme desigualdad a la hora de comunicar”.
Respecto de la delegación chilena que viajará a Estados Unidos, la líder gremial señaló. “Iremos a la CIDH a decir nuestra crítica frente a una democracia que se ve lesionada por la concentración del discurso en manos de unos pocos. Donde la Constitución heredada de la dictadura regula los monopolios públicos y no los privados, y dónde se resguarda la posibilidad de levantar empresas periodísticas en desmedro de garantizar la posibilidad efectiva de que los ciudadanos, sus organizaciones y puntos de vista, sean difundidos y accedan a información oportuna y pertinente”, indicó.
Javiera Olivares recordó que “lo hemos visto con el silenciamiento de ciertos medios a las movilización del pueblo de Caimanes contra Minera Los Pelambres, con algunas acciones de la fuerza pública contra radios comunitarias. La comunicación es un derecho y esa es una de las reivindicaciones que como Colegio de Periodistas estamos impulsando”.
En este sentido, indicó que “aún estamos a la espera de que el Gobierno convoque a una mesa de trabajo para discutir una política de comunicaciones para Chile, compromiso asumido personalmente por la Presidenta Michelle Bachelet con el Colegio de Periodistas para este mes de marzo”.
El programa
La audiencia se iniciará a las 15:15 horas (16:15 hora de Chile) y por sesenta minutos los representantes de las distintas organizaciones tendrán espacio para ir develando diversos aspectos ligados con la importancia del tema, la situación regional, la concentración mediática y la libertad de expresión y la solicitud concreta que se hace a la CIDH, organismo dependiente de la Organización de Estados Americanos En este espacio también expondrán los representantes de la SIP.
Agenda paralela en Washington
Edison Lanza, relator especial para la Libertad de Expresión de la CIDH, será el anfitrión del side event “El impacto de la concentración de medios en la libertad de expresión y la democracia” que se desarrollará la tarde del martes 17 de marzo, a partir de las 18:30 horas (19:30 hora de Chile). Junto a él participarán representantes de la Open Society Foundation y las Naciones Unidas.
En este encuentro se abordará la situación regional de la concentración mediática, tanto en términos generales como por país. En la ocasión la presidenta del Colegio de Periodistas tendrá la oportunidad de entregar las duras cifras de Chile, consignadas en la campaña audiovisual #DerechoalaComunicacion.
Fuente: Colegio de Periodistas de Chile, 13.3.15

Quisbert, un grano de arena

El 1 de enero de 2011, Dilma Vana da Silva Rousseff se convertía en la primera mujer que asumía la presidencia del Brasil.
Fue en ese momento, cuando era una estrella rutilante y en ascenso, que lanzó la frase que, como ella, pasó a la historia: “Prefiero el ruido de la prensa libre que el silencio de las dictaduras”.
Como todos los personajes históricos, Dilma pasará, dejará su lugar a otros, u otras, y sólo quedará su obra. En su legado estará esa frase que resume la actitud que un buen gobernante debería tener frente a la prensa.
Y es que la prensa es parte indivisible de la sociedad y no se puede prescindir de ella. Donde haya cualquier tipo de transferencia de información, ahí encontramos al periodismo, esa actividad humana que consiste en recolectar, sintetizar, jerarquizar y publicar información.
Claro que, al ser una actividad humana, la prensa está sometida a las debilidades de esa raza. No sólo es manipulable sino que fácilmente puede ser usada como un arma al servicio de intereses sectarios. De hecho, hubo guerras, como la de la independencia de América, por ejemplo, en las que la imprenta era parte del arsenal de los ejércitos y se usaba de esa forma. Simón Bolívar, a quien se debe la fundación de más de un periódico –el más antiguo es el “Correo del Orinoco”–, había comprendido el poder de la prensa y la usó desde muy temprano. En 1817, en una carta enviada a un amigo en Europa le decía: “Sobre todo, mándeme Ud. de un modo u otro la imprenta que es tan útil como los pertrechos (de guerra)”.
Pero si bien el periodismo es manipulable, hay que admitir que, al evolucionar como una ciencia que se estudia en las universidades y debe estar sometida a los avances de su sociedad, fue cambiando al extremo que es cada vez menos controlable.
Más allá de los ladridos de los áulicos que creen que ser revolucionario es defender al Gobierno que se considera como tal, la verdad es que cada vez es más difícil controlar la redacción de un periódico o la manera de pensar de un periodista o un grupo de periodistas. Si alguien intenta manipular una información, saltan los cuestionamientos, sean técnicos o éticos, y sólo se puede torcer la orientación de una noticia haciendo uso de algún tipo de fuerza.
Pero los chupamedias del Gobierno no entienden eso. Para ellos, cualquier periodista o medio que no baile al ritmo que se escucha en Palacio es un reaccionario, derechista, oligarca, enemigo del proceso de cambio, así que hay que anularlo. Esa versión, repetida prácticamente a diario desde enero de 2006, ha calado tanto en los áulicos que ya no esperan instrucciones para actuar contra la prensa. Proceden y punto.
Esa es la única explicación posible para la estupidez que fue la detención del periodista Carlos Quisbert. ¿Cómo justificar el arresto del informador por el mero hecho de entrevistar a una persona detenida? Los argumentos leguleyos no cuentan, porque son fácilmente rebatibles, ni siquiera la posibilidad de que el fiscal sea un tremendo ignorante. Lo que se hizo fue seguir la línea de un gobierno que lo quiere controlar todo: si la prensa informa, que lo haga bajo nuestras reglas.
El Gobierno que prefiere el silencio de las dictaduras no es democrático. El caso Quisbert es apenas un grano de arena en un desierto que cada vez se hace más evidente: el futuro control de la prensa.
Fuente: Los Tiempos, 12.3.15 por Juan José Toro, periodista, Premio Nacional en Historia del Periodismo

Nuevas tecnologías y estrategias de campaña

A partir de la explosión de las nuevas tecnologías, existe una corriente que cree que en la comunicación política hay que trabajar sobre la constitución de nuevas pertenencias, a partir de prácticas de segmentación. Es decir, en campaña no habría necesidad de una estrategia de construcción de un nosotros amplio y de un otro oponente-adversario, propio de la dinámica política y su discurso adversativo. En cambio, se piensa en la formación de múltiples nosotros pequeños y en la no existencia de otro adversario.
Esta postura parte de la concepción de que la política no es conflicto a partir de la existencia de distintos intereses de los actores sociales y de la idea parcial de que la realidad, el mundo simbólico de los electores, se constituye principalmente a través de las redes sociales.
Se fundamenta a partir de un sesgo estadístico: en Argentina, Facebook tiene 24 millones de usuarios, similar al padrón electoral, y el 50 por ciento de los votantes tiene menos de 35 años (Zuazo, 2015). También se basa en las nuevas prácticas comunicativas de los votantes. Está claro que los ciudadanos se encuentran cada vez más tiempo frente a la pantalla, sobre todo cada vez menos frente a la TV y cada vez más a micropantallas, celulares, iPad, tablets, etc. Estas plataformas agudizan una nueva dinámica de construcción del discurso: más efímera, más fragmentada y más micro. Las nuevas tecnologías son espacios de conflictos y también lugar de coordinación política y ámbitos donde se constituyen pertenencias, como lo demostró la campaña de Obama en 2008, una experiencia bisagra con respecto a las nuevas tecnologías.
Pero Internet no es el mundo o un mundo paralelo. Es un espacio importante de comunicación y relación social, pero como parte de una totalidad comunicativo-simbólica donde el electorado se dota de múltiples formas informativas y de distintos modos de relacionarse con los otros. Esto también ocurre en los sectores sociales que tienen más acceso a las nuevas tecnologías. En este sentido, éstas pueden ser utilizadas por los dirigentes políticos como potencialidad, en el marco de la construcción simbólica de la dinámica sociopolítica, que se constituye por fuera del mundo virtual.
Por eso las estrategias de microtargeting (estrategias de microsegmentación) tienen que ser tomadas sólo como herramientas de campaña, pero no pueden ser consideradas como un elemento único para la construcción de pertenencias electorales y posicionamiento del candidato. Tampoco se puede pensar en la constitución de micropertenencias o microrrepresentaciones. Esto va en contra de la lógica adversativa de la política. Una construcción discursiva diferente dirigida a cada sector social es imposible en las campañas políticas. No existiría la lógica discursiva.
En la disputa electoral, el candidato construye un nosotros lo más amplio posible para llegar a distintos sectores sociales, a partir de un discurso que logre una representación coherente, intentando generar una identidad frente a un otro.
La comunicación en las redes, como su nombre lo indica, son comunicaciones específicas en el marco de una red amplia, que tiene una lógica discursiva. Toda comunicación, sea a través de las nuevas tecnologías o de cualquier otro espacio (como puede ser la conferencia de prensa, una entrevista televisiva, un spot publicitario) tiene que responder a la estrategia política de la campaña, conformada por el clivaje (nosotros vs. ellos), sustentada en el concepto y el posicionamiento del candidato.
Esto no implica no reconocer la mayor importancia o penetración que tiene Internet como espacio comunicativo. El conocimiento de un candidato por parte de la opinión pública es el primer paso de campaña y los medios (y las redes, principalmente) son muy beneficiosos, pero ese posicionamiento ya debe estar enmarcado por un concepto de campaña, y no es conveniente ir generando microposicionamientos según los públicos, porque la contradicción, en un momento, es visible para todos.
Fuente: Página12, 11.3.15 por Juan Ignacio Issa, argentino politólogo y docente

Caricaturista, una profesión cada vez más arriesgada

Como lo confirmaron los atentados del 7 de enero de 2015 en París y del 16 de febrero de en Copenhague, los caricaturistas se han convertido en el blanco de movimientos extremistas. Aunque en ocasiones son los mismos Estados quienes intentan hacerlos callar, con la ley o la violencia.
Ferzat en Siria, Dilem en Argelia, Vilks en Suecia, Zunar en Malasia, Prageeth en Sri Lanka, Bonil en Ecuador, Kart en Turquía o Trivedi en India. Reporteros sin Fronteras (RSF), que muestra la obra y el combate de estos ocho caricaturistas amenazados o perseguidos por sus dibujos.
En algunos países fueron agredidos por grupos radicales; en otros, fue el gobierno el que intentó hacerlos callar con arrestos, procesos y sentencias legales. En ciertos casos, los caricaturistas padecieron esta doble presión.
El artículo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos establece restricciones a la libertad de expresión relativas al: “respeto a los derechos o a la reputación de los demás” y “la protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas”. El Relator Especial de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión recordó que el derecho a la libertad de expresión incluye la expresión de información que puede “ofender, consternar o molestar”.
A pesar de lo establecido en la legislación internacional, existen poderes políticos, religiosos, económicos o militares, así como grupos no estatales, que no están muy abiertos a la ironía y a la crítica. Censura, despidos, amenazas de muerte, acoso judicial, agresiones e, incluso, en los casos más graves, asesinato: se han multiplicado las agresiones contra un gremio que cada vez corre mayores riesgos.
Reporteros sin Fronteras profundiza en los casos de caricaturistas perseguidos por su trabajo.
En agosto de 2011 los servicios de inteligencia sirios detuvieron a Ali Ferzat, caricaturista conocido desde hace tiempo por sus dibujos, críticos del partido Baaz y del presidente Bachar el-Assad. Cuando comenzó la insurrección siria el caricaturista dio rienda suelta a sus dibujos y dio cuenta de los asesinatos masivos cometidos por el régimen. Hombres armados lo secuestraron el 25 de agosto de 2011 en Damasco. Los shabiha, milicianos del régimen, le rompieron la mano izquierda, con la que dibuja; le produjeron quemaduras en el cuerpo con cigarros. Lo encontraron a orillas de una carretera, horas después de su secuestro, con una bolsa en la cabeza. El caricaturista de 64 años de edad, quien en 2011 recibió el Premio Sájarov por la libertad de conciencia, otorgado por el Parlamento Europeo, hoy en día vive exiliado en Kuwait, donde continúa con sus actividades.
Ali-DilemAli Dilem lo sabe de sobra: en Argelia no es bueno ser caricaturista. El dibujante del diario argelino Liberté y del programa Kiosque de TV5 Monde ha trabajado durante mucho tiempo en condiciones difíciles. Ali Dilem recibe continuamente amenazas de muerte de grupos islamistas, aunque también ha sido hostigado judicialmente. Procesos por difamación le han valido al caricaturista numerosas detenciones, así como sentencias a penas de prisión condicional. En 2001 tuvo el triste privilegio de que se diera su nombre a una serie de enmiendas al Código Penal argelino, que contemplan penas para los periodistas que pueden ir hasta un año de prisión efectiva. Pero Ali Dilem nunca se ha rendido. Sus dibujos han recibido una veintena de premios internacionales, como el Trofeo de la Libertad de Prensa, otorgado por el Club de Prensa de Limousin y por Reporteros sin Fronteras en 2005. También fue nombrado Caballero de las Artes y de las Letras en octubre de 2010.
El sueco Lars Vilks fue conocido en todo el mundo tras la publicación de sus caricaturas del profeta Mahoma. En 2007 en un video Al Qaeda incitó a “derramar la sangre de Lars, quien se atrevió a insultar a nuestro profeta” y ofreció por su asesinato y por el de Ulf Johansson una recompensa de 100.000 y 50.000 dólares, respectivamente. Incluso ofreció cincuenta mil dólares suplementarios si le caricaturista era “degollado como un cordero”. Desde 2010 Lars Vilks vive bajo protección policíaca, la cual fue reforzada después del ataque a Charlie Hebdo. En 2014 una mujer estadounidense de 50 años convertida al islam, que se hacía llamar “Jihad Jane”, fue condenada a diez años de prisión por haber participado en 2009 en un plan para asesinar al caricaturista.
En 2010 una serie de caricaturas de Zunar fue prohibida en Malasia. Fue el inicio de un largo hostigamiento judicial. La policía registró su domicilio. Cuando el caricaturista explicó que sólo quería que “la gente comprendiera los hechos de actualidad” a través de sus dibujos, que abordan noticias sociales y políticas, fue acusado de sedición. Zunar enfrentó una larga batalla judicial con el gobierno para poner fin a la censura de su trabajo. Algo que estuvo muy lejos de obtener: para hacer callar las críticas, la Comisión Electoral decidió prohibir las caricaturas durante la campaña de las elecciones legislativas de 2012. En julio de ese año el caricaturista fue sentenciado, por lo que ya no puede exponer su trabajo en su propio país. Última envestida: el 28 de enero de 2015 en Kuala Lumpur la policía entró en sus oficinas sin una orden judicial, confiscó cientos de sus obras e interrogó a sus colaboradores.
La tarde del 24 de enero de 2010 Prageeth Eknaligoda, analista político y caricaturista ceilandés desapareció al salir de su trabajo para regresar a su casa. El periodista había confiado a uno de sus amigos más cercanos que desde hacía algunos días tenía la impresión de que lo seguían. Una semana antes de su secuestro había publicado un largo análisis comparativo de los dos principales candidatos a la presidencia, en el que expresaba su preferencia por la oposición. Dos meses después de la desaparición del periodista, la policía no mostró ningún interés por encontrarlo con vida ni ofreció información contundente a su familia. Peor aún, para encubrir las circunstanciales reales de su desaparición, algunos ministros hicieron declaraciones contradictorias: en marzo de 2010 el hermano del presidente, Gotabaya Rajapaksa, afirmó en una entrevista que “el mismo Eknaligoda había organizado su desaparición”. RSF y Cartooning emprendieron una campaña internacional cuando se cumplieron tres años de su desaparición: “Where is Prageeth”.
Difícil profesión la de caricaturista en Ecuador, país en el que la situación de la libertad de información es alarmante a un año de que se aprobó la Ley Orgánica de Comunicación (LOC). El dibujante Xavier Bonilla, conocido como “Bonil”, padece de lleno la censura de las autoridades, en particular de la Superintendencia de Comunicación (Supercom), órgano de regulación de los medios de comunicación creado por la LOC. Acusado de “difamación” del gobierno, fue forzado a “rectificar” una de sus caricaturas, en la que denunciaba un allanamiento, considerado abusivo, realizado por las fuerzas del orden en febrero de 2014. A El Universo, el diario en el que Bonil trabaja, se le impuso una multa de 90.000 dólares. A inicios de 2015 la Supercom reincidió. El caricaturista fue acusado de “discriminación socioeconómica” por una caricatura del asambleísta Agustín Delgado, del partido Alianza PAÍS (en el poder). ¿Su crimen? Una caricatura que muestra las escasas aptitudes de orador del exfutbolista. Por orden de la Supercom, El Universo debió pedir disculpas a organizaciones afroecuatorianas. Bonil fue amonestado por escrito y conminado por las autoridades a “corregir sus prácticas” y “abstenerse de reincidir”.
Fuente: Periodistas en español, 10.3.15

Ser mujer y periodista: un compromiso, muchos retos

El Día Internacional de la Mujer, que se celebra el 8 de marzo, brinda a Reporteros sin Fronteras (RSF) la ocasión de destacar las figuras de diez periodistas, mujeres con perfiles diferentes y procedentes de diversas latitudes del mundo que nos hablan de su oficio y de su compromiso, así como de los desafíos y los riesgos concretos que afrontan en el ámbito de su profesión.
Cada vez más mujeres ejercen el oficio de periodista, que durante mucho tiempo estuvo reservado a los hombres. Algunas de ellas eligieron dedicarse al periodismo de investigación y denuncian las violaciones a los derechos humanos, la corrupción, o abordan temas tabú en una sociedad determinada. Su trabajo sobre temas delicados molesta y, al igual que sus colegas masculinos, estas periodistas son víctimas de intimidaciones, amenazas, agresiones, e incluso asesinatos.
Pero, por el hecho de ser mujeres, debido a su género, en ocasiones las presiones toman ciertas formas: desde campañas de difamación a violencia de tipo sexual, pasando por amenazas a sus familias. El simple hecho de ser mujer periodista puede considerarse en ciertas sociedades “contrario a las normas sociales” y ser causa de represalias.
Muchas mujeres prefieren guardar silencio sobre las dificultades y los riesgos a los que se enfrentan en el ejercicio de una profesión que sigue siendo mayoritariamente masculina. Los resultados del Informe Global sobre el Estatus de las Mujeres en los Medios de Comunicación, publicado en 2014 por la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios (Global Report on the Status of Women in the News Media, International Women’s Media Foundation, IWMF), son indiscutibles. Cerca de dos tercios de las 977 mujeres periodistas entrevistadas afirman haber sido víctimas de intimidaciones, amenazas o abusos relacionados con su actividad profesional. En una tercera parte de los casos, el responsable era su jefe. Casi la mitad de las mujeres periodistas se han enfrentado al acoso sexual, y más de una quinta parte, a la violencia física. Pese al impacto psicológico de estos abusos, el silencio sigue siendo la regla; la denuncia, la excepción.
Algunas de ellas optan por dar a conocer su historia. “Durante dos años, me amenazaron constantemente por teléfono y con cartas anónimas […] me decían que dejara mi trabajo o que, de lo contrario, sería responsable de la muerte de mi familia”, es el triste relato que una periodista afgana compartió con RSF en 2014. La periodista, finalmente, tomó la decisión de renunciar a su trabajo y de hacer públicas las presiones que sufrió. En una sociedad patriarcal, la falta de protección por parte de las autoridades y la impunidad generalizada alimentan este ciclo de violencia e incitan a algunas mujeres a renunciar a su oficio.
La seguridad física sigue siendo un reto constante para la siria Zaina Erhaim, que forma a periodistas ciudadanas en el norte del país, así como para la afgana Farida Nekzad, fundadora de la Wakht News Agency. Hla Hla Htay, corresponsal de la Agence France Presse en Birmania, y Marcela Turati, periodista freelance que colabora con la revista Proceso en México, señalan las dificultades de ser una mujer en un “oficio de hombres”. Noushin Ahmadi Khorasani en Irán y Mae Azango en Liberia dan testimonio del acoso que han padecido debido a su compromiso periodístico en la defensa de los derechos de las mujeres. Khadija Ismayilova, figura destacada del periodismo de investigación en Azerbaiyán, y Brankica Stanković, gran periodista serbia, han sufrido amenazas de carácter sexual. En la República Democrática del Congo, Solange Lusiku Nsimire, la única directora de un diario en Kivu, se preocupa por su familia, víctima de ataques y de amenazas. Una inquietud que también padece la marroquí Fatima Al Ifriki, quien suspendió sus publicaciones para proteger a los suyos.
Tomando nota de los peligros a los que las mujeres periodistas se ven expuestas, el Plan de Acción de las Naciones Unidas sobre la seguridad de los periodistas y la cuestión de la impunidad subraya la necesidad “de un enfoque sensible al género”. Un enfoque que requiere aplicarse urgentemente.
Fuente: Periodistas en español, 8.3.15

Periodismo: aceptada la cámara oculta si cumple las reglas deontológicas

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha dictado una resolución en febrero 2015 en la que considera que el interés público puede justificar la utilización de cámaras ocultas por parte de los informadores.
Según publica la FeSP, el TEDH ha respondido así a la demanda de cuatro periodistas que habían sido condenados por la justicia suiza por un reportaje televisivo para el que habían recurrido al recurso de cámara oculta para demostrar la existencia de malas prácticas comerciales en empresas aseguradoras.
Los hechos se remontan a 2013 y los periodistas, entre ellos el jefe de redacción de la TV pública del cantón suizo-alemán (SFDRS), fueron procesados por “escucha y registro de conversaciones” sin el consentimiento de los protagonistas; por lo que fueron condenados al pago de multas de entre 120 y los 4200 francos suizos.
Es la primera resolución sobre el tema del TEDH, que apela a la jurisprudencia existente sobre ofensas al honor de personas públicas, perp concluye que en este caso lo que se ha vulnerado es la libertad de expresión de los periodistas demandantes.
Así considera que la ingerencia en la vida personal del corredor de seguros que aparece en las imágenes “no es de tal gravedad que deba considerarse por encima del interés del público en ser informado de las malas prácticas comerciales” de las aseguradoras.
Así mismo, considera que las penas por una falta tan leve que se han aplicado a los informadores pueden llevar a la prensa a “abstenerse de hacer críticas”, que como en este caso, aunque negativas, demuestran la buena práctica profesional ya que considera que se ha hecho un uso cuidadoso de la cámara oculta, dejando presumir “la voluntad de respetar las reglas de la deontología periodística que están establecidas en la ley suiza”.
Las autoridades helvéticas tienen tres meses para recurrir este fallo ante Suprema Cámara del TEDH.
Fuente: Periodistas en español, 5.3.15

Derecho a la información en México: ¿regresión o progresión?

El nuevo pleno del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (Ifai) determinó que los sujetos obligados deben abrir las investigaciones respecto a violaciones graves a derechos humanos, previamente a que la autoridad competente califique los hechos. Al interpretar la Ley de Transparencia vigente y atender criterios del Poder Judicial, el Ifai decidió que la sociedad tiene derecho a conocer lo antes posible la verdad sobre episodios como Ayotzinapa, Tlatlaya o San Fernando. El instituto envía un mensaje claro con sus resoluciones: defenderá y garantizará el derecho de acceso a la información respetando el espíritu del artículo sexto constitucional.
En estos días los senadores debaten el contenido de la nueva Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública y nuestra democracia sufriría una clara y grave regresión si limitan la capacidad del Ifai de pronunciarse prima facie sobre violaciones graves a los derechos humanos. Esto significaría, por una parte, reducir el número de canales mediante los cuales la sociedad puede defender y hacer valer sus derechos fundamentales. Eliminar esa capacidad, por otra parte, pondría en riesgo la posibilidad de que los mexicanos conozcan oportunamente cómo una autoridad investiga a otra que presuntamente vulneró gravemente derechos humanos. Si la población no tiene el derecho a conocer oportunamente esa información, la fórmula democrática ignora su elemento más trascendente: el ciudadano.
En este mismo sentido, la Suprema Corte de Justicia de la Nación sostuvo que en materia de violaciones graves a derechos humanos el interés público que justifica hacer excepciones a la máxima publicidad de la información gubernamental y permite reservar información vuelve a su punto de origen: la publicidad de la información.
En un documento enviado al Senado, los siete comisionados del Ifai expresamos con claridad nuestra oposición a arrebatar esta facultad interpretativa al instituto (http://bit.ly/1CEAiUi). El desafío para el Ifai es garantizar el derecho al acceso a la información de la población para impulsar el ejercicio democrático del poder y la ética de la responsabilidad pública de los gobernantes. El Congreso debería mantener la facultad de pronunciarse prima facie del Ifai para evitar un retroceso en la defensa y garantía de los derechos humanos.
No hay justificación para retroceder. Los derechos humanos se rigen, entre otros, por el principio de progresividad, que implica su constante mejoramiento y adecuación a las circunstancias sociales, como lo dispone el artículo primero de nuestra Constitución. Eliminar la facultad del instituto para pronunciarse, en el ámbito de su competencia, respecto de violaciones graves a derechos humanos, restringiría el derecho de acceso a la información. La publicidad de la información estaría sujeta al actuar de otro órgano cuya función no es tutelar ese derecho, atribución sí del Ifai. Las recientes reformas al artículo sexto constitucional fortalecieron las capacidades del instituto para garantizar el derecho de acceso a la información y colocaron a México a la vanguardia y como pionero en la materia a escala mundial, ¿por qué dar marcha atrás a poco más de un año de la reforma constitucional en la materia? ¿Por qué dar marcha atrás cuando México preside la Alianza para el Gobierno Abierto y podemos establecer parámetros para los países que la integran?
Eliminar la facultad de pronunciarse prima facie del Ifai es una medida regresiva que atenta contra la instrucción que tienen todas las autoridades, incluido el Poder Legislativo, de promover y garantizar la progresividad de los derechos; por lo tanto, una propuesta así no debería tener cabida en la agenda legislativa. Para atender el principio de progresividad del derecho de acceso a la información, en los debates debería analizarse la posibilidad de que los expedientes relacionados con violaciones graves a derechos humanos, dado el interés público contenido en ellos mismos, sean públicos, incluso al llegar a manos del Poder Judicial para su valoración.
De ese modo, no únicamente se cumpliría con lo dispuesto por el artículo primero de nuestra Carta Magna, sino que, en consecuencia, los interesados podrían conocer todo el trayecto que sigue la sanción que, de ser el caso, se derive de los actos delictivos cometidos por autoridades y que, más allá de generar una afectación a una o a un grupo de personas, lesionan a toda la sociedad: la información sería pública desde la investigación hasta su valoración judicial.
Fuente: La Jornada, 5.3.15 por Joel Salas Suarez,  comisionado del Ifai y coordinador de la Comisión de Gobierno Abierto y Transparencia.

Cincuenta años de nuevo periodismo

Seymour Krim oyó por primera vez el vocablo en 1965. Era redactor-jefe de la revista Nugget y Peter Hamill lo llamó para pedirle un artículo titulado “El nuevo periodismo” sobre reporteros como Jimmy Breslin y Gay Talese. ¿Qué era ese movimiento en ciernes en los Estados Unidos de los años sesenta? ¿Quiénes eran sus referentes? ¿Cuáles eran los recursos innovadores que incorporaba?
En esos primeros artículos publicados en agosto de 1965 sobre el nuevo fenómeno del periodismo norteamericano, se mencionaban como medios pioneros a Esquire y el suplemento “New York” del Herald Tribune y se destacaba a plumas como Breslin, Talese, Dick Schaap y Tom Wolfe.
No era un movimiento “organizado” para socavar o subvertir las bases del periodismo tradicional. Se trataba de algo espontáneo, el resultado de intenciones y deseos individuales que se revelaban, a su vez, como una búsqueda colectiva. La crisis de verosimilitud del lenguaje periodístico los empujaba a la experimentación con dispositivos propios de la narración ficcional: necesitaban multiplicar sus recursos para informar acerca de la complejidad de los acontecimientos que narraban.
“Quería realizar una novela periodística, algo a gran escala que tuviera la credibilidad de los hechos, la inmediatez del cine, la hondura y libertad de la prosa y la precisión de la poesía”, expresaba Truman Capote sobre su libro A sangre fría, publicado de forma seriada en The New Yorker también en 1965. Allí reconstruía el asesinato de una familia de granjeros de Kansas. Fue la primera obra maestra del nuevo periodismo, o de la no-ficción. Para su “relato verdadero de un asesinato múltiple y de sus consecuencias”, tal era el subtítulo del libro, había pasado una extensa temporada en Kansas y siguió durante cinco años la vida en prisión de los homicidas hasta que fueron ejecutados.
Wolfe sostenía que los pilares básicos del nuevo estilo pasaban, en primer lugar, por la construcción del artículo “escena-por-escena”, tomando algunas técnicas de la novela decimonónica y del montaje cinematográfico. El segundo eje era la reconstrucción precisa de los diálogos, recuperando las digresiones y evitando las elipsis, a sabiendas de que era la mejor manera de describir a los personajes. Tercero: se apelaba al “punto de vista en tercera persona”, presentando cada escena a través de los ojos de un personaje particular, para dar al lector la sensación de estar metido en la piel de esa persona y de vivir la realidad emotiva de la escena “tal como él la está experimentando”. De esta forma, se generaba una ruptura con la convencional utilización del punto de vista en primera persona, propia de los autobiógrafos, memorialistas y novelistas. El cuarto procedimiento se basaba en la descripción detallada de los gestos cotidianos, los hábitos, los modales, las costumbres, la vestimenta, el mobiliario, las maneras de comer, las miradas, los estilos de andar de los personajes descriptos. Esas actitudes y posturas actuaban como símbolos para captar el status y el estilo de vida de las personas. “La relación de tales detalles no es meramente un modo de adornar la prosa. Se halla tan cerca del núcleo de la fuerza del realismo como cualquier otro procedimiento en la literatura”, recomendaba Wolfe.
Pero la nueva ola surgida hace cincuenta años no representaba sólo una renovación radical de la técnica periodística, sino que implicaba un cambio en la propia rutina de trabajo. Era tiempo de salir de las redacciones, de saltar a la calle. El nuevo periodismo demandaba más tiempo, había que pasarse “días enteros” junto a la gente sobre la que se estaba escribiendo si se querían reconstruir escenas extensas, diálogos precisos, monólogos interiores, actitudes, expresiones faciales, detalles del ambiente.
Por esos mismos años, Rodolfo Walsh (su Operación Masacre data de 1957), Tomás Eloy Martínez, Osvaldo Soriano o Enrique Raab también configuraban en la Argentina un periodismo que sabía enlazar la precisión de los datos duros con el rigor del detalle que podía “describir todo un mundo”. Aquí y allá el periodismo aparecía como un espacio de encuentro con lo diverso, con lo diferente, con lo desigual.
Fuente: página12, 4.3.15 por Manuel Barrientos, licenciado en Ciencias de la Comunicación (UBA). Docente de TEA