Raúl Peñaranda denuncia acoso a medios en Bolivia al recibir el premio Cabot de periodismo

El periodista boliviano Raúl Peñaranda recibió ayer en Nueva York (EEUU), de manos del rector de la Universidad de Columbia, el premio Cabot de periodismo. El reconocimiento le fue concedido, dijo el rector Lee Bollinger, “por ser uno de los más talentosos periodistas de Bolivia hoy en día. Ha sido un exitoso emprendedor mediático, un innovador, un destacado editor y analista; un prolífico autor de textos y una ‘voz crítica razonable’ en el acalorado escenario político”. “El gobierno ha desarrollado una campaña para controlar a los medios. Para ello ha utilizado varios caminos, como la compra de diarios a través de empresarios amigos al régimen, la presión y el chantaje de las oficinas de impuestos y otras similares, la cooptación mediante millonarios contratos de publicidad gubernamental, y las agresiones verbales contra periodistas”, dijo Peñaranda en su discurso y añadió: El resultado ha sido óptimo para los intereses del gobierno, esa ‘estrategia silenciosa’ ha logrado que ahora solo un puñado de medios de comunicación puedan considerarse libres y críticos”.
Agregó que “la antigua riqueza del sistema de medios boliviano es, lamentablemente, cosa del pasado”.
También dijo que en Bolivia “estamos confirmado en los hechos lo que dicen los libros de texto: que la libertad de expresión y prensa está en el centro de las otras libertades democráticas”.
Peñaranda fue director de Página Siete y hoyes editor del suplemento Aldea Global y editor general de ANF. En primera instancia se informó que era el segundo boliviano en recibir el premio, después de Huáscar Cajías, en 1990, pero se aclaró que Guillermo Gutiérrez Vea Murguía, periodista y diplomático, también lo obtuvo en 1966. Peñaranda, entonces el tercer boliviano en recibirlo en 78 años de premio.
El Cabot es el premio internacional de periodismo más antiguo del mundo.
El premio consiste en una medalla y 5.000 dólares. Cada año, la universidad premia a cuatro periodistas de las Américas y en esta ocasión lo recibirán también Lucas Mendes, de GloboNews de Brasil; Simon Romero, del The New York Times y Mark Stevenson, de la agencia Associated Press, de Estados Unidos. Una mención honrosa recibirá Ernesto Londoño, periodista colombiano del New York Times, que apoyó en sus artículos de opinión la normalización de las relaciones diplomáticas entre EEUU y Cuba.
Peñaranda es un periodistas crítico del gobierno de Evo Morales y uno de los que ha recibido más acoso por parte del éste que lo acusó de “agente chileno”, “vendepatria”, “traidor”, “relacionado a los intereses de la extrema derecha”, “funcionario del departamento de Estado”, “ligado al pinochetismo chileno”, “perjudicial para el proceso ante La Haya” y “marioneta de EEUU”.
En dos ocasiones, el periódico gubernamental Cambio publicó separatas de ocho páginas para intentar desprestigiarlo con esas y otras acusaciones.
Otros periodistas merecedores del premio Cabot en años anteriores han sido: Mario Vargas Llosa, Daniel Santoro, Elena Poniatowska, Alma Guillermoprieto, Daniel Samper, Andrés Oppenheimer, Carmen Aristegui, Yoani Sánchez, Miguel Ángel Bastenier y Jon Lee Anderson, entre muchos otros prestigiosos periodistas.
El periodista Raúl Peñaranda fundó tres medios escritos
Raúl Peñaranda es periodista y analista boliviano. Trabajó como redactor y editor de varios medios impresos, panelista de programas de radio y TV, corresponsal y columnista; ha sido también consultor y asesor de prensa.
Es actual editor de la Agencia de Noticias Fides (ANF) y columnista y editor del suplemento semanal Aldea Global, especializado en temas internacionales, que se distribuye junto al diario boliviano Página Siete.
Fue director-fundador de tres periódicos: Nueva Economía (1993), La Época (2001) y Página Siete (2010), que en breve tiempo se convirtió en uno de los diarios más importantes del país. Dejó este último cargo en agosto de 2013.
Es autor o co-autor de una decena de libros sobre comunicación y política, varios de ellos usados como textos de estudio en universidades bolivianas.
En abril de 2014 presentó el libro Control Remoto – De cómo el gobierno de Evo Morales creó una red de medios paraestatales y un plan para acosar a la prensa independiente.
Es el primer periodista boliviano que obtuvo la beca Nieman (2008), que le permitió estudiar dos semestres académicos en la Universidad de Harvard, enfocándose en temas relacionados a desarrollo, democracia y conflictividad política.
Entre otros, ha recibido la medalla Elizabeth Neuffer de las NNUU (entregada por el secretario general Ban Ki-moon), premios a la defensa de la libertad de expresión de la Universidad San Francisco de Asís y de la Asociación de Periodistas de La Paz y la medalla Franz Tamayo al mérito intelectual, conferida en presencia del Presidente de la República.
Fuente: Página siete, 15.10.15

¿De quiénes son los medios?

La Federación Colombiana de Periodistas (FeColPer) y Reporteros Sin Fronteras (RSF) lanzan la web www.dequiensonlosmedios.co en el marco de la Conferencia “Concentración de los medios de comunicación en Colombia”, que se realizará el jueves 15 de octubre de 2015 en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá, desde las 8:30 am hasta las 6:00 pm.
FeColPer y RSF publicarán los resultados del Monitor de Propiedad de los Medios (MOM), que identifica quiénes son los dueños de los medios de comunicación en Colombia y cómo se concentra su propiedad. Además, se hará el lanzamiento en línea de la web www.dequiensonlosmedios.co en donde el público tendrá acceso al mapeo de dueños, empresas mediáticas y grupos económicos que controlan el mercado de los medios de comunicación en el país.
El pluralismo de los medios es un aspecto central de las sociedades democráticas, que requieren de medios diversos, independientes y libres que reflejan opiniones divergentes de una sociedad. Una concentración en el mercado de los medios de comunicación puede tener un impacto negativo en el pluralismo y ofrece a los propietarios de medios de comunicación una influencia dominante en la opinión pública. Por eso, en muchos países se discute la necesidad y el posible impacto de una ley de medios que regule la concentración de propiedad.
Esta discusión queremos promoverla en la conferencia junto con expertos internacionales, panelistas de alto nivel, periodistas, empresarios y académicos. Profundizar en los temas de la concentración y la regulación vigente de la propiedad en el sector, la economía de los medios, el consumo crítico de información y, los medios digitales y su interdependencia con los medios tradicionales.
En el programa figuran como invitados internacionales: por Reporteros sin Fronteras, Christophe Deloire, Secretario General; Christian Mihr, Director general de la sección alemana, Olaf Steenfadt, jefe del proyecto; Jonas Valente, Intervozes Brasil; y los argentinos Cynthia Ottaviano. Defensora del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual y Guillermo Mastrini de la Universidad Nacional de Quilmes.
Fuente: radiomacondo.fm, 15.10.15

Aumenta la preocupación por la situación de la libertad de prensa en la Unión Europea

Reporteros Sin Fronteras ha alertado del “alarmante declive” de la libertad de prensa en la Unión Europea y los Balcanes, según la Clasificación Mundial de Liberta de Prensa que elabora la institución, en la cual los países que ocupan esta región “llevan años ocupando” los puestos más altos
De este informe se desprende que desde el 1 de mayo hasta el 30 de septiembre se han registrado en la plataforma Mapping Media Freedom –creada en mayo de 2014 por Index on Censorship, organización internacional defensora de la libertad de expresión, apoyada por la Comisión Europea y gestionada con la Federación de Periodistas Europeos y Reporteros Sin Fronteras, desde mayo de este año– más de 285 violaciones a la libertad de prensa, siendo Turquía el país con más incidentes de este tipo, seguido por Italia y Hungría.
“El primer año del proyecto se registraron más de 750 casos”, ha afirmado la responsable de la oficina de la Unión Europea y los Balcanes de Reporteros Sin Fronteras, Alexandra Geneste, lo que supone que los periodistas de esta región han sufrido “una media de más de una agresión diaria”.
Además, según Geneste, muchas de estas violaciones se han dado en el “corazón de los países a los que se les supone el respeto al Estado de Derecho”.
Según la web de Index on Cersoship, Turquía ha sido el país donde se han registrado más incidentes, en total 40 en el último año debido a que en los “los meses previos a las elecciones generales de noviembre la situación de la libertad de información siguió deteriorándose con múltiples casos de redadas en sedes de medios de comunicación y periodistas detenidos, encarcelados o deportados”.
El responsable de Reporteros Sin Frontera para Europa del Este y Asia, Johan Bihr, ha señalado que “esta repentina oleada de censura” en Turquía es “extremadamente preocupante”, tanto para la libertad de expresión como para “el futuro del país”.
“Ahora que Turquía vuelve a estar involucrada en un sangriento conflicto entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes kurdos liderados por el PKK, el papel de los medios de comunicación libres e independientes es más importante que nunca. La censura sólo incrementa la tensión y profundiza las divisiones en un país que ya está al borde del abismo”, ha añadido
Amenazas de la mafia o denuncias de políticos
En segundo lugar se encuentra Italia con 38 incidencias registradas, lo que ha hecho caer 24 puestos en la clasificación sobre la libertad de prensa en el mundo. Según Reporteros Sin Fronteras, esta perdida de libertad tienen su origen en las “amenazas de la mafia o de denuncias por difamación interpuestas por políticos o empresarios”.
“La impunidad que disfrutan los responsables de estas amenazas y ataques es un problema importante”, ha denunciado la periodista franco-italiana Corinne Tesei, quien ha asegurado que los coches incendiados, procedimientos judiciales “abusivos” y actos de censura y amenazas de muerte “son el pan nuestro de cada día” para periodistas italianos. Por este motivo, Tesei ha afirmado que algunos no quieren denunciar por “temor a represalias o porque quieren completar sus reportajes”.
Así ha sido el caso del periodista Sandro Ruotolo, que fue puesto bajo protección policial en mayo de 2015 tras ser amenazado por el jefe de la familia Casalesi de la Camorra, Michele Zagraria, desde la celda de ser “destripado” si éste emitía un reportaje sobre la contaminación de residuos tóxicos donde un miembro de la Camorra aparecía entrevistado.
Hungría, por debajo de los estándares de respeto
En el tercer país con más agresiones a la libertad de prensa es Hungría, con 20, lo que supone que aún sigue “muy por debajo de los estándares de respeto a la libertad de prensa”, según ha afirmado Reporteros Sin Fronteras.
Para la organización, las reformas del primer ministro Viktor Orban han incrementado las amenazas a los periodistas. Prueba de ello, según RSF, es la agresión de la policía a los profesionales del periodismo que acudieron a cubrir la crisis de los refugiados en la frontera con Serbia, el pasado 18 de septiembre.
Otros 55 incidentes se registraron en Serbia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Macedonia, Montenegro, Kosovo y Eslovenia. En concreto, en Croacia se han producido 17, ha informado RSF.
Por último, este informe destaca que Francia cuenta con 18 violaciones. Entre ellas, la reciente censura a emitir documentales en Canal Plus, por la que esta organización y la francesa Informar no es un delito han pedido al Alto Consejo de la Comunicación francesa que investigue este caso.
Fuente: Europa Press, 13.10.15

Visión sustantiva y comunicación democrática

Karl Polanyi arroja la primera piedra sugiriendo que los postulados de la economía formal (visiones liberales) son más fáciles de rebatir que de comprobar en la realidad. La mano invisible del mercado no reguló las fuerzas del mercado hacia una comunicación democrática.

  1. La tesis de Marx

En su análisis sobre el funcionamiento de las modernas sociedades mercantiles occidentales, Karl Marx, propone que las formas de relaciones que se establecen en el proceso de producción se reproducen en distintos ámbitos de la sociedad. Así, las condiciones de dominación que establecen los dueños de los medios de producción sobre los asalariados se reproducen y condicionan las prácticas por fuera del espacio de producción.
En este contexto, los medios de comunicación no se comportan como islas de la democracia y la igualdad. Sino que el desarrollo del capital y la forma de producción industrial mercantil afectan a las condiciones en que se comunican las sociedades.

  1. La cultura de masas no es cultura popular

Respecto al funcionamiento, propiedad y rol de los medios de comunicación en los procesos de construcción de sentido en las modernas sociedades mercantiles occidentales, Adorno y Horkheimer acuñan a mediados del siglo pasado un concepto que marcará por su fuerza los estudios de comunicación: industrias culturales.
Con la idea de la industria cultural los autores introducen tres cuestiones fundamentales a la hora de pensar los procesos de producción de sentido:

  1. Industria cultural. Asociación de la producción cultural (de los sentidos/significados que le otorgamos y condicionan nuestras prácticas) con la producción industrial capitalista en serie. Los dueños de los medios de producción condicionan los contenidos culturales.

Entonces:

  1. La cultura de masas no es cultura popular. Es decir, que la cultura que reciben las mayorías producidas en los complejos industriales y recibidas a través de los medios masivos de comunicación no es la cultura de los pueblos: no representa su historia, sus necesidades, sus formas de organización.

Sin embargo:

  1. Las industrias culturales se realizan en la recepción: si bien los procesos de significación son complejos (por lo que la simple emisión del mensaje no asegura la construcción de prácticas culturales) la recepción es donde los signos se vinculan con los objetos y los significados. Pero esa recepción se encuentra condicionada y construida históricamente.

III. Visión sustantiva, industrias culturales y ley de medios
Desde una visión sustantiva (es decir, de existencia real) se reconocen diversas prácticas, instituciones y principios económicos que coexisten en la realidad. El Estado, las empresas capitalistas, las organizaciones populares y las personas hacemos economía, pero no todos de la misma forma ni con los mismos objetivos.
Por eso, frente la Ley 19.798 (sancionada el 15 de septiembre de 1980) que limitaba la propiedad de los medios a personas individuales o empresas comerciales y supeditó la libertad de expresión a “las necesidades de seguridad nacional” que establecían los asesinos de 30.000 compañeros y compañeras, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual de la democracia (26.522 del 2009) reconoce tres formas de posesión de medios de comunicación: la privada, la estatal y la del sector no lucrativo y propone cantidad iguales en términos de porcentaje en el espectro radioeléctrico para cada forma de propiedad (el famoso “33 por ciento”).

  1. Dueños diferentes, mensajes diversos, comunicación democrática

Entonces, la existencia y promoción de dueños diversos de los medios de comunicación propone mejores condiciones para que diversos mensajes interpelen el debate público
La existencia de mensajes diversos, desde diversas ideologías, posturas, tratamiento e ideas generan mejores condiciones para la construcción de una comunicación democrática donde existan mejores condiciones para ejercer el derecho a la información.
Fuente: Pägina12, 14.10.15 por Santiago Errecalde docente de Economía Social y Solidaria en la Universidad Nacional de Quilmes.

Lo que ya no es noticia

Uno. Hasta bien entrado el siglo que dejamos atrás los Estados autocráticos podían ocultar toda información contraria a sus intereses por atroz e importante que fuese. Por fortuna, esto es ahora imposible: la ubicuidad de las nuevas tecnologías produce más bien el efecto contrario.
Dos.
En el mundo globalizado de hoy suceden demasiadas cosas al mismo tiempo. El retorno a la guerra fría con la Rusia de Putin a raíz de su intervención en Ucrania, las fechorías salvajes de la organización del Estado Islámico y la lucha contra el terrorismo en las sociedades democráticas han relegado a un segundo plano los horrores de El Assad hijo en Siria y cuanto ocurre en Irak o Libia por no hablar ya del bloqueo brutal de Gaza y de la colonización impasible de lo que queda de Palestina. Como vio muy bien Günter Grass, este exceso de información se traduce en una desinformación de todo lo que no es esa noticia efímera que acapara los titulares de la prensa y origina una avalancha de comentarios en las redes sociales.
En el constante zapeo mental al que estamos sometidos los hechos se solapan unos sobre otros y desaparecen de nuestra conciencia si dejan de atraer la luz de los focos. ¿Quién se acuerda del sitio de Sarajevo y de la limpieza étnica de los musulmanes bosnios, del aplastamiento de la independencia chechena o de las crueldades de la guerra civil de Argelia de los que fui testigo hace 20 años? El contenido informativo de una noticia aumenta siempre en función de su improbabilidad: mientras por ello los atentados terroristas casi diarios que ensangrientan Oriente Próximo o Afganistán no captan sino una modesta nota a pie de página los llevados a cabo en Europa nos mantienen en vilo durante días y semanas.
Dicha atención a lo inesperado próximo y cansancio anestésico de lo habitual y remoto nos lleva a olvidar que las primeras víctimas del yihadismo son los propios musulmanes y que la pregonada guerra del Islam contra Occidente es ante todo la de los extremistas contra su propia comunidad.
Tres.
El mejor ejemplo de esto nos lo procura la actual llegada dramática de decenas de miles de refugiados al espacio Schengen: la imagen conmovedora del pequeño Aylan Kurdi ahogado en la costa turca durante el trayecto de su familia hacia una lejana tierra de convivencia y asilo ha producido una reacción solidaria en algunos países europeos encabezados, y ello es muy significativo, por la Alemania de Angela Merkel. Pero ¿cuántos niños naufragados en su difícil camino hacia Italia o Grecia permanecen anónimos en nuestra abotargada conciencia sin que nadie haya captado el alcance de su tragedia? La profusión actual de fotos de los refugiados amontonados en lanchas neumáticas o atravesando las hostiles fronteras balcánicas rumbo a Alemania o Suecia evidencian el desastre humanitario y moral de nuestros Gobiernos sin que sea posible ocultar la cabeza. El horror es noticia. Pero, ¿por cuánto tiempo?
Cuatro.
Vuelvo al comienzo: frente a la vertiginosa cadena de acontecimientos que se acumulan como estratos que atraen de modo fugitivo nuestra atención, el mejor ejemplo de lo que no es noticia nos lo procura tal vez lo que es para los palestinos pan de todos los días. Hechos en apariencia minúsculos pero que al hilo del tiempo se convierten en ese tormento de la gota de agua que cae sin cesar sobre uno: demolición de tres viviendas en Hebrón, tala de olivos centenarios por los colonos de un asentamiento ilegal, expropiación de los terrenos lindantes con una carretera recién trazada y desde los que los jóvenes apedrean los vehículos del ocupante. Ningún periódico, estación de radio ni canal de televisión dan cuenta de ello: carecen de contenido informativo. No hay muertos, no hay heridos, no hay sangre. No obstante de eso, configuran la memoria colectiva de un pueblo para que cada elemento a primera vista insignificante determine su presente y futuro.
Los devoradores pasivos de los noticieros se han vuelto insensibles al dolor ajeno a fuerza de contemplarlo como un espectáculo. Pasan de las hazañas futboleras de un “genial” mediocentro o de un ciclista “chuparruedas” (la frase es de Robert Musil) al lanzamiento de barriles con explosivos sobre Alepo sin establecer una diferencia clara entre ambos. La sobreinformación mediática encubre y desclasifica la escala de valores y mala suerte para aquello que no es noticia.
Fuente: El País, 11.10.15 por Juan Goytisolo, escritor español

El tiempo es atención

“El tiempo es oro” es una frase y una creencia grabada con profundidad en la mente capitalista. Tal vez haya sido el slogan publicitario más eficaz jamás inventado: la humanidad cambió su modo de vivir. Desde entonces el tiempo debe ahorrarse como el oro, hay que saber invertirlo, nunca debe perderse. “El tiempo es oro”, sintetizó el espíritu de un sistema económico para el cual los bienes requerían un tiempo lineal de producción en la fábrica, y los obreros tenían un tiempo de trabajo para vender al patrón a cambio de un salario. Según el norteamericano Benjamin Franklin, ya en el siglo XVIII quien perdía el tiempo, quien lo dejaba drenar por la alcantarilla del ocio y el vicio, era un desertor del sistema. La unión del tiempo con el oro también puede haber sido la fórmula tanto tiempo buscada por los alquimistas. Ya no para hacer del plomo el metal precioso, sino del tiempo, de fuente eterna. Las cosas empezaron a cambiar.
En las últimas décadas la tecnología redujo el tiempo necesario para la producción de bienes materiales. La revolución informática fue vendida al mundo como un extraordinario modo de ganar tiempo. Las computadoras (y en general la automatización de la producción) llevaron a la humanidad a ahorrar el tiempo que ahora podría invertirse en actividades ajenas al trabajo como la recreación, la familia y los amigos, el arte. Sin embargo, es frecuente escuchar y decir que el tiempo falta. Hay tiempo sobrante en la casa, en el lugar de trabajo, en el transporte, en las salas de espera, pero decimos no tenerlo. ¿Qué es el tiempo que no se tiene? El tiempo que no se tiene es atención. Y la atención, esa energía libidinal, es limitada como lo fue el oro.
“El tiempo es atención” podría pensarse como el slogan publicitario de un sistema capitalista que ha dejado de ser únicamente productor de bienes materiales para pasar a ser productor de unidades de sentido, de signos. Franco Berardi lo llamó “semiocapitalismo”. Un logo empresarial, una nota periodística, una página web, un objeto de diseño son unidades de sentido por las que se paga dinero. El diseñador, el publicista, el periodista son obreros del semiocapital. Pero también el semiocapitalismo se sirve de muchos trabajadores ad honorem: un tuit, un estado en Facebook, una foto subida a Instagram, son signos puestos en circulación sin renta monetaria a cambio. Cabría la pregunta de si los seguidores, los amigos, los favoritos, los “me gusta” que se obtienen a cambio del trabajo son formas actuales del oro. En verdad son unidades de atención.
Los trabajadores ad honorem del semiocapital, todos los usuarios, se conectan para brindar un flujo incesante de signos a Internet: una idea ingeniosa, una definición política tajante, una parodia picante, un estado de ánimo diseñado, una canción kitsch olvidada y ahora educada, muchos productos de la infancia. A su vez, ante su vista pasa el flujo incesante que han creado otros, pasan signos ya manufacturados como una foto o una frase, y con esos signos como materia prima se pueden crear a su vez signos nuevos: memes, por ejemplo, citas, o dar “me gusta”, “retuits”. En el semiocapital el trabajador combina y recombina permanentemente signos circulantes. Y cada signo que circula debe tener la capacidad, la cualidad, de capturar atención. Subir a Facebook una foto de la infancia para lograr atención posiblemente sea un acto un tanto desesperado. Cada usuario debe ser experto en crear los mecanismos más sutiles de captura de la atención.
Pero también, además de pedir atención cada trabajador adhonorem da atención. La radio y los diarios por la mañana, WhatsApp, Facebook, Twitter, mails, las pantallas de todos los artefactos convocan, exigen, capturan su atención. La recreación online, la familia y los amigos en las redes sociales, el arte que sube y baja, ya son formas del trabajo no rentado. Sería sencillo tomar una posición reactiva y decir que en esta edad de la técnica la gran maquinaria social presiona la energía libidinal de la atención y la exprime. Pero quienes son expropiados de su atención desean participar activamente en la radio, los diarios, WhatsApp, Facebook, Twitter, mails, una clase, una conferencia y las mil pantallas. Los trabajadores ad honorem dan y desean capturar la atención para obtener así la risa, el recuerdo, el gusto, el comentario y otras manifestaciones del cuerpo atento del otro (porque la fuente de la atención es el cuerpo). Hasta que la atención de agota. Los receptores orgánicos se irritan. Y el cuerpo del hundido intenta descansar.
Fuente; Página12, 7.10.15 por Juan Pablo Ringelheim, argentino, docente UBA/UNQ.

Periodismo digital

La adopción masiva de internet en los más diversos aspectos de nuestras vidas cotidianas desde los 90 en el mundo, y en Bolivia desde el 2000, ha tensionado la función informativa de los periódicos, incrementando la exigencia por precisión, inmediatez, brevedad y mayor contenido gráfico; todo ello sumado a una necesidad por rentabilizar las ediciones digitales.
En el mundo, al igual que en Bolivia, la primera etapa del periodismo digital se caracterizó por volcar las versiones impresas de los periódicos en un espacio web; mientras que las siguientes fases independizaron la versión online de la impresa, llegando a producir incluso contenidos específicos para las ediciones web y creando equipos de periodismo digital, como es el caso de los mayores periódicos de las principales ciudades bolivianas.
El resultado de estos cambios es que hoy en día podemos disfrutar noticias en internet con videos incrustados, infografías interactivas, reportajes fotográficos; seguir minuto a minuto eventos cubiertos en tiempo real; comentar y polemizar con otros usuarios en espacios de comentarios y leer ediciones de periódicos de todo el mundo, entre otras bondades.
El consumo de noticias, especialmente durante los días de semana, se hace por diversas plataformas web, dejando al periódico físico  para el domingo. Este fenómeno ha reducido en gran medida la capacidad de los anunciantes que pagan publicidad en los periódicos en días de semana. Lo que sorprende de este relato es que ni aun explicando esta breve secuencia de cambios, los anunciantes están dispuestos a pagar publicidad en la web. Normalmente prefieren publicar en soportes impresos.
Para Rodolfo Huallypa, un amigo periodista, esto es una razón de fuerza para que el periodismo digital no tenga un crecimiento mayor en Bolivia. Es decir, es más una cuestión de los anunciantes que prefieren medios impresos con reducida circulación, pero que se pueden tocar con las manos, a medios digitales con mayor capacidad de llegada y que pueden medir su impacto al detalle.
La falta de cultura web por parte de los anunciantes es una de las razones que explica este racionamiento. Se trata de una razón generacional; por tanto, las cosas tomarán unos diez o 15 años en cambiar radicalmente. Mientras tanto, ya unos 400.000 a 500.000 usuarios de internet en Bolivia navegan varias veces al día, tienen acciones virtuales diversas y complejas, tienen poder adquisitivo y están demandando servicios digitales de todo tipo, especialmente informativos que no son satisfechos por las ediciones virtuales de los periódicos y otros medios.
 
Fuente: La Razón, 5.10.15 por Eliana Quiroz, ciberactivista y burócrata

Telebasura

Lo he estado pensando: ¿requiere, el análisis de la denominada “telebasura”, la profundidad compleja del academicismo, la teorización, la intelectualidad inalcanzable de ciertos ensayos de estudios posuniversitarios, para referirnos a un tema esencial de cultura mediática?
La mirada “intelectualoide” de quienes se dedican a juzgar “la matriz cultural melodramática” que dicen que tenemos puntos de enunciación, celos y recelos de proclamarnos como “intelectuales pose” autorreferentes entre el “ellos” y el “nosotros”.
Y otros condimentos difícilmente digeribles. La cuestión parece mucho más simple: la telebasura es una baja estrategia empresarial y financiera –eso, solamente estrategia del y para el bolsillo– de los medios audiovisuales que no reparan en su obligación de educar audiencias y ser socialmente responsables. Solo así, sin mediar teoría alguna, podemos entender lo que ocurre con cierto fragmento de la programación en la televisión ecuatoriana de señal abierta.
El reciente episodio del programa Ecuador tiene talento, cuarta temporada, lo confirma: tres presentadoras y un presentador con cierto recorrido en pantallas juzgando la condición atea de una adolescente a la que le sobra talento para el canto. Punto.
No fue el único caso en el que la jurado Wendy Vera incurría en un gazapo de tal magnitud: en una anterior temporada ya ofendió a la comunidad autista con un comentario salido de tono. Y ser la autora de un jingle institucional “triple A” no la salvará de su responsabilidad ante los espacios de amplificación mediática.
Tres adolescentes provocando una sobreactuada gresca “en vivo” tras su aparentemente premeditada mala actuación. Burlas y risas sardónicas de otro tanto de esperanzados ecuatorianos a los que les mintieron con aquello de “darles una oportunidad” para exponer su talento, cuando en realidad lo que querían de ellos es un poco de ridículo público.
Y los defensores del libre albedrío dejan, cómodamente, la responsabilidad absoluta al control remoto: que a quien la programación le disguste, que cambie de canal. ¿Cambiar de canal? ¿Cuáles son las opciones? ¿Un “descarnado” noticiario que recoge hasta la más ínfima pelea de perros? ¿Los chismes de “la farándula politiquera nacional”? ¿Los hemorrágicos segmentos noticiosos? ¿Las cachetadas, puñetes y patadas del lumpen farandulero que ha adoptado a personajes “hollywoodescos” para volverlos más propios que la guatita? Bastante cómoda la posición aparentemente tolerante que pauperiza una programación que lo que a la final hace es formar –deformar– a un televidente acrítico, a cambio de llenar los bolsillos de los “ingeniosos” productores. Y de sus acólitos también.
Una primera reacción de colectivos preocupados por la dignificación de la televisión ecuatoriana ya se dio hace ocho días en la ciudad de Guayaquil, lamentablemente sin la fuerza ni el eco necesarios (no recuerdo haber visto un reporte en un canal de televisión de señal abierta).
Quizá la academia podría diseñar una estrategia de educación de audiencias críticas y observatorios que eleven la vara estética y rechacen las producciones de pornomiseria y telebasura. Es su derecho. Quizá la legislación en esta materia podría ejecutar una estrategia de control en función de la responsabilidad ulterior de quienes hacen uso de una frecuencia estatal. Es su obligación.
Quizá algún día entendamos que la cuestión no está solamente en el inerte control remoto. Es una esperanza.
Fuente: El Universo, 1.10.15 por Ricardo Tello, periodista ecuatoriano

Los periodistas y la aspiración del mar

“Para muestra un botón”, dice aquel popular refrán cuando se quiere denotar aquello que no resulta necesario mostrarlo o enseñarlo todo, ya que una sola muestra o un solo ejemplo puede enseñarlo o demostrarlo casi todoEl refrán viene a propósito de la inversión de 300 mil bolivianos que efectúa el Ministerio de Comunicación en una consultoría denominada: “Estudio Cuantitativo y cualitativo de percepción de los medios estatales” para contar con resultados de percepción ciudadana que le permitan contar a ese despacho “con información validada para la toma de decisiones respecto a políticas y estrategias que mejoren la calidad de los medios”.
La muestra en este caso sería lo que hacen los medios estatales en cuanto se dirigen a la opinión pública, que es por todos conocido, obstinadamente sesgada, y el “botón” resulta aquel titular propagandístico del periódico oficialista “Cambio”, que prefirió dedicarle su primera plana a la campaña de reelección presidencial de Evo Morales como presidente, mientras la generalidad de los periódicos amanecían con alentadores y entusiastas titulares acerca del fallo de la Corte Internacional de la Haya, respecto a nuestra aspiración marítima.
Todos los periódicos se referían a la expectativa que había respecto al fallo. Incluso el propio Presidente y sus ministros esperaban resultados de ello. “Bolivianos expectantes ante el fallo” (Los Tiempos), “Hay expectativa nacional por el fallo de la Haya” (La Patria, Oruro), “El fallo de la Haya se espera con optimismo” (El Deber). Todos los periódicos publicaron titulares de esa naturaleza, menos el periódico oficialista “Cambio” que prefirió dedicar su primera plana a la reelección presidencial; con el siguiente titular: “Alcaldes cruceños apoyan repostulación”, justo en la celebración de la efeméride de Santa Cruz, la región mayoritariamente opositora al régimen oficialista y cuando ese día, jueves 24, la agenda noticiosa marcaba un hito sin precedentes para la historia y aspiraciones bolivianas
Esto, no sólo denota una desviación de la atención ciudadana de ese anhelado propósito de los bolivianos, sino que muestra que la principal función periodística de ese periódico, está orientada hacia intereses particulares y privados antes que a los intereses de carácter colectivo y nacional. No es posible pensar que un periódico del Estado que se publica con recursos del erario nacional ponga mayor atención en a campaña presidencial.
Probablemente fue una chambonada de los editores, aunque también puede apelarse a la libertad de expresión; cualquier medio en función a la libertad de expresión puede publicar lo que cree que es de su interés o de interés del colectivo ciudadano.
Bajo estas actitudes, que son frecuentes en ese periódico, el Ministerio de Comunicaciones, pretende mejorar la calidad de éste y de los otros medios, como el canal 7 estatal y otro canal que ya está en el aire –ambos de alta densidad–, la Agencia Boliviana de Informaciones, ABI, y las cerca de 40, estaciones de radiodifusión.
La calidad de los medios estatales no parece ser el cuestionamiento principal, sino la forma de su administración bajo directa dependencia del Ejecutivo, que en todos aquellos países donde se rigen bajo esta forma centralista y direccionada, resultan un fracaso. Mientras no sean pluralistas y proyecten mayor credibilidad, los medios estatales no serán de atención preferente de la ciudadanía, eso es sabido en cualquier lugar donde se instalen medios estatales.
No parece ser el camino preocuparse por la “calidad”, sino por dotarle de otras formas de administración, que les permita cumplir su función a cabalidad, y no al servicio de intereses estrictamente personales y partidarios, como son desde que se fundaron esos medios.
Fuente; Los Tiempos, 1.10.15 por Jaime D`Mare, periodista

Reflexiones sobre la publicidad

“El verdadero objeto de la razón no es más que el entendimiento y su adecuada aplicación al objeto”. Kant
Miseria-humana-y-medio-publicitario. Un grupo de autores, bajo el seudónimo colectivo de Marcuse, publicó en Francia un libro que vio posteriormente la edición en España, titulado “De la miseria humana en el mundo publicitario”. Casi doce años después, la publicidad política, tan agresiva como la comercial, continúa contribuyendo a destruir la libertad de pensamiento y reducir a gran parte de los ciudadanos a la esclavitud mental.
Numerosos intelectuales, con tal de medrar, no dudan en rendirse a ella. La vida cotidiana, que comprende el tiempo del ocio, la comida, los espectáculos públicos, los libros, hasta el placer sexual, el concepto e instrumentalización de la mujer, la imposición de los triunfadores de cualquier índole, artística, deportiva, criminal, corrupta, de la moda o de las formas de vida de las clases altas, ceremonias religiosas o profanas, las fiestas y hasta las vacaciones, aparece sojuzgada y marcada por el impacto y guía de la publicidad, devoradora de cualquier actividad humana. Una publicidad seductora y agresiva, impositiva y dogmática, enajenante e inmoral.
Seguimos algunas citas y reflexiones de la obra citada que muestran el camino acentuado y cada vez más nocivo de ésta, tan elaborado y seudo artístico al tiempo que cancerígeno, modo de conformar la uniforme esclavitud de lo que los políticos llaman, como si fuera usufructo propio, pueblo, gente, ciudadanos, a los que buscan agostar en sus pensamientos y opiniones libres, precisamente para encadenarlos a sus fines de opresión y explotación.
Porque la publicidad es el mayor timo exhibido en todas las formas de nuestra vida: desde los productos farmacéuticos, productos que antes de consolidarse científicamente se lanzan al mercado con costosas campañas en los medios de comunicación y que para impulsarlos no dudan en utilizar a médicos y especialistas bien pagados, a los alimentarios, desde el uso del cuerpo humano y sus adornos fetichistas a los medios de comunicación o el arte y la cultura. Un timo contaminante que busca la unidimensionalidad humana y la esclerosis del pensamiento y la imaginación. Los ciudadanos para ellos no existen, sólo buscan consumidores.
Algunos juicios críticos sobre la publicidad
α.Aldous Huxley, 1958.. En una campaña de venta, la belleza femenina puede relacionarse arbitrariamente con cualquier cosa, desde un buldócer hasta un diurético.
β.Georges Chetochine. 2002. ¡El cliente es el enemigo! Para fidelizarlo hay que desarmarlo, hacerlo prisionero, llevar la iniciativa. E incluso: es ·un enfermo, un infantil… ¡Hay que encadenarlo al síndrome de Alcatraz!.
γ.Grupo Marcuse.2004 La publicidad es la anticultura por excelencia, ya que liquida las culturas populares así como la alta cultura intelectual. Es un lavado de cerebro que tala la diversidad cultural mundial.
δ.Beaudoin de Bodinar. 1996. Véase también en el hemisferio austral como se disuelve en unos enormes bajos fondos una humanidad desnutrida, oscura, violenta, que no dejaría rastro. Si se requiere saber que son los anuncios televisivos, en realidad, basta con imaginarlos en uno de esos cuchitriles con las ratas y la dermatosis.
ε.Sam Cathelet. La publicidad hipnotiza nuestra infancia, maneja nuestra juventud, embrutece nuestra edad madura.
Supermercados: las actuales catedrales. Culto de las masas: para ver, comprar, rendir pleitesía y adoración a los productos que se exhiben, creencia para ser felices en la vida con su adoración y posesión. En el mundo unidimensional, sin grandes sueños ni esperanzas, guiados por las voces de la publicidad salidas de los miles de púpitos -departamentos y tiendas- de las iglesias-almacenes del siglo actual. Es la nueva religión que atrae más fieles, fascinados por sus “milagros” -¡oh, los días de rebajas!- que ninguna de las que todavía perviven.
Sin consumismo el capitalismo no puede sobrevivir. Der ahí que la publicidad busque convertirlo en “la moral de nuestro tiempo” (Baudrillard). Y el trabajador, sea manual o intelectual no es sino el necesario extremo de la cadena de producción que ha de alimentar con sus beneficios a quienes le pagan para desarrollar su propia prosperidad. Consumo: droga blanda, enfermedad incurable, bulimia de cuanto se le ofrece a sus ojos, nariz y oído. Rechazar al que no tiene acceso al consumo y envidiar y admirar y seguir al que vive en un consumo de superior calidad: (suplemento en papel couchet de los periódicos, del País a los que agrupan a decenas de periódicos de provincias).
Publicidad y propaganda política: de Goebels a Rajoy y Artur Mas
a.Captar la atención de las masas
b.Ninguna diversidad ha de modificas el contenido de los discursos, que deben repetirse constantemente y en cualquier ambiente y circunstancia, incluso ante las preguntas comprometidas.
c.Apelar siempre al sentimiento, instinto, no a la razón. Y con palabras de un bajo nivel cultural, acorde a la masa de ciudadanos a los que se pretende llegar. lenguaje lo más populista que se pueda.
d.Constante utilización de símbolos: banderas, músicas, himnos, exhibición de personajes triunfadores o exhibidos en medios televisivos.
e.Ocultar hechos desagradables e insistir, para imponer a base de reiteraciones, cifras y dogmas, credibilidad a las mentiras y triunfalismos que se proponen.
f.Con textos de Elías Canetti (´Hitler según Speer, 1971) aproximamos la “publicidad” política de ellos a la de Mas o Rajoy:
Hitler era un maestro de la acusación, que durante sus años de ascensión fue el instrumento que realmente empleó para convertir en masa a los seres humanos… Resulta difícil separar delirio y realidad en Hitler… su delirio exige el poder político absoluto en el Estado. No bien lo haya conseguido, podrá echar seriamente mano de la realidad… Y utilizar el poder para ir imponiendo paso a paso el contenido de su delirio al medio que le rodera y a sus instrumentos.
La belleza, inocencia y atractivo de los anuncios
Anuncios que utilizan a niños y niñas sonrientes, bien alimentados, felices; mujeres hermosas, sensuales, de rostros incitantes, atractivos cuerpos; hombres jóvenes, elegantes, “artistas de cine” en su apariencia; paisajes idílicos en las montañas suizas, islas griegas, playas españolas, ciudades románticas de la vieja Europa, asiáticas de las soñadas para viajes vacacionales, artesanos que parecen sacados de cuadros medievales o renacentistas para insinuar que continúan produciendo alimentos puros, no contaminados, todo natural, como creado en un país de las maravillas para que los consumidores se sientan vivir en una Arcadia inmaculada.
Y los anuncios que publicitan zapatillas, trajes, productos del español Ortega o de las infinitas Zaras y demás franquicias que dominan los mercados del mundo, provocarán las condescendientes sonrisas y alguna obra de caridad cristiana de los grandes fabricantes que viven en grandiosos y modernas fortalezas diseñadas por grandes arquitectos, de lujo tan oculto como provocador, bien protegidos por innumerables sicarios.
Ellos dominan las mejores avenidas de las más desarrolladas ciudades del mundo donde venden sus productos, que tal vez tengan cada uno de ellos un coste inferior a un euro y venden por veinte o cincuenta veces su valor real. No, los intelectuales bien mantenidos que fabrican la publicidad nunca visitarán los infiernos en que se fabrican ni conocerán a sus víctimas, niños o adultos explotados por estos modernos negreros: crearán imágenes edulcoradas y hermosas, porque la publicidad ha de transmitir felicidad, eterna y sana juventud -incluso en los rostros de los ancianos que en algunas aparecen se vislumbra la sana alegría que transmiten-.
Consumo: único lugar en el que ejercen los compradores la libertad. Con un doble engaño: el de la propia elección inducida por los mensajes y el que, sin previa información y conocimiento de lo que se compra, se acepta como “verdadero”. La libertad así considerada culmina la suplantación del ser por el tener-
Publicidad y medios informativos
El que los periódicos y las televisiones hayan pasado de depender de lectores y suscriptores u oyentes y pago de los propios ciudadanos, que les daban una cierta independencia, a los ingresos publicitarios que financian sus ediciones y programas, suponen, una vez más, en nuestros días, la supremacía del poder financiero sobre el político. existen contados medios en el mundo que no acepten la publicidad, incluso la critiquen, no son los más influyentes. Y esta sería la manera de ser libres y verosímiles: en la información, en el análisis económico, en la crítica política o religiosa, en la denuncia de los políticos, de la corrupción, de los ejércitos, de la justicia, o en la búsqueda de una auténtica cultura creativa.
A mediados de los años 50, el fundador de Le Monde declaraba -y era todavía una publicidad no avasalladora-: “Me parece peligroso que la vida del periódico esté asegurada por la publicidad en una proporción demasiado amplia, pues ello le deja a merced de un chantaje”.
Resultado hoy: censura y autocensura feroz. Miedo de los redactores y presiones constantes sobre ellos por los órganos directivos. Productos informativos, de opinión o visuales elaborados de acuerdo a los intereses publicitarios.
Publicidad y literatura
La publicidad tiene como objetivo fundamental servir a las empresas cuyo fin es acumular capital con los métodos sutiles y engañosos posibles: no importa la corrupción y el fraude, tampoco la calidad: solo sacar beneficios.
La publicidad es el mayor peligro para la literatura y la deformación y anquilosis del pensamiento, la belleza y la libertad. No es necesario insistir en ello: basta pasearse por las grandes superficies que acumulan montañas de libros, por las playas en que toneladas de carne desnuda acercan un libro a los ojos, o repasar la principal información “literaria” de los suplementos y noticias culturales relacionadas con el tema y dirigidas a los lectores: las listas de libros más vendidos… Ah, aquellos tiempos de las viejas librerías, el humanismo y cultura de la mayor parte de los libreros, el ámbito natural en que todos los libros, se vendieran más o menos, vivían…
La mayor parte de los libros que multiplican sus ventas igualan a sus lectores en el culto a la vulgaridad y la degradación de la creación literaria. Nos vienen a la memoria palabras de A.W.Schlegel: “¡Cómo se parecen los hombres vulgares! ¡Todos parecen hechos con el mismo molde!”. Porque ya vivimos tiempos que identifican clases medias, aristócratas y hasta proletarios, para “democratizar” aquella expresión de Schopenhauer: “La ignorancia degrada al hombre cuando se une a la riqueza… El rico, si es ignorante, vive a sus anchas y se parece al animal”.
Digámoslo más suavemente: el rico, el pobre, en la lectura, cada vez se igualan más en un conocimiento que extingue y uniforma el pensamiento en idénticas afinidades de la cultura del ocio, y ahí va muriendo la diferencia y la libertad crítica.
Fuente: Periodistas en español, 29.9.15 por Andrés Sorel publicista español