La UNESCO presentó el “Manual de bioética para periodistas”

Es una herramienta para promover el debate público en temas éticos sobre la vida y la ciencia. Los periodistas contarán con herramienta para identificar problemas bioéticos a la hora de informar. El manual está dedicado a los profesionales que cubren las incidencias del sector Salud
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) acaba de lanzar un Manual en línea de Bioética para periodistas en español. Redactado y editado por un destacado equipo de bioeticistas y periodistas internacionales, podrá acompañar al periodista en la identificación de problemas éticos desde el hecho hasta la construcción de la noticia. El objetivo es contribuir al debate crítico y abierto de todos los sectores de la sociedad acerca de los problemas que hoy ponen en juego la dignidad humana.
Todos los días la sociedad se enfrenta a historias que involucran preguntas éticas relacionadas con la vida en general y la salud humana en particular tanto a nivel individual como planetario. Estamos en presencia de una auténtica revolución biológica y ecológica, siendo testigos de la ingeniería genética, de nuevas formas de nacer y de morir que se enfrentan a las tecnologías que ofrece la medicina y de un planeta que está reaccionando al efecto del desarrollo tecnológico. La sociedad se informa sobre estas situaciones a través de los medios de comunicación que les brindan información válida para participar en los debates y en las decisiones que los involucran.
Este Manual de Bioética intenta ofrecer a los periodistas distintos recursos que faciliten la comprensión de los temas tratados y la difusión de los mismos. Textos, casos reales, guías prácticas para el debate y para la construcción de noticias, códigos de ética para periodistas y declaraciones internacionales son algunos de estos recursos que ofrece el Manual. No se trata de un libro de texto, ya que siendo solo on- line, el Manual se puede consultar buscando por tema, revisando un caso o utilizando una de las guías o los códigos, desde una tablet o un teléfono.
Coordinado por el Programa para ALC de Bioética de la UNESCO, este esfuerzo de expertos en bioética y periodistas tiene la expectativa de ser una herramienta que redunde no solo en mejores noticias, sino en una sociedad más informada y participativa en las decisiones que comprometen su vida y la de otros y otras que viven hoy o que vivirán en el futuro en nuestro planeta.
Fuente: UNESCO

Habla uno de los periodistas que reveló el escándalo que tiene temblando a poderosos

Semana.com habló con Frederik Obermaier, comunicador del diario alemán ‘Süddeutsche Zeitung’ que recibió la filtración más grande de la historia y cuyas investigaciones han estremecido al mundo entero
Hace un año, Frederik Obermaier (foto) y su colega Bastian Obermayer se toparon con un mensaje de una línea de un informante anónimo que les decía: “¿Están interesados en datos?”. Los dos reporteros alemanes, miembros del diario más grande de ese país Süddeutsche Zeitung, no dudaron y le respondieron que sí. Poco después tenían en su poder 2,6 terabytes de información interna de la firma panameña Mossack Fonseca. De inmediato se dieron a la titánica tarea de escudriñar los documentos, entre los cuales había 11,6 millones de correos electrónicos.
Tras meses de trabajo y apoyados en la colaboración de 400 periodistas de todo el mundo, Obermaier y su coequipero destaparon el pasado 3 de abril el escándalo de los Panama Papers, la más grande filtración de información de la historia del periodismo. Semana.com habló con Obermaier.
Diez días han pasado desde que usted y su colega Bastian Obermayer descubrieron al mundo los Papeles de Panamá.¿Cómo se encuentran?En un estado en el que nos resulta difícil decir, a ciencia cierta, cómo estamos. Me explico. Durante todo un año trabajamos día y noche en este proyecto, pero nunca imaginamos que tendría una dimensión global tan apabullante.
¿Y eso qué repercusiones ha tenido para ustedes?
Estrés y poco sueño, además de que no estamos acostumbrados a encontrar repleto el buzón de correos y a que nuestros celulares timbren y timbren. Pero, aparte de eso, aquí en nuestro periódico las cosas siguen como siempre, y nosotros, trabajando.
¿Es decir que no ha habido represalias?
No para nosotros en Múnich. Pero sí para algunos de los 400 periodistas que colaboraron en la investigación. Especialmente en Rusia y algunos países de África. Poco después de denunciar a Putin y sus amigos, la televisión rusa publicó imágenes de nuestros colegas allá. Cosas como esas nos ponen a pensar. En Alemania yo me siento seguro y confío en el Estado, pero en otros países algunos periodistas han preferido desaparecerse por un rato: no contestar llamadas o no volver a la casa y a la oficina por unas semanas.
¿Piensan publicar todo lo que tienen en su poder?
No. Lo que es seguro es que seguiremos trabajando y que tenemos todavía muchas historias sin escribir y muchas otras sin descubrir en estos 2,6 terabytes. Pero a la responsabilidad de un periodista corresponde saber qué publicar y qué no.
¿Pero eso no aporta a la impunidad?
En Alemania tenemos un código de prensa que dice que solo podemos cubrir temas relevantes para la opinión pública. Si vemos indicios de un delito, los publicamos. Si vemos a una figura pública o a un funcionario involucrado en un presunto delito, lo publicamos. Pero hay temas íntimos de personas muy famosas que no son de interés público, y ahí la responsabilidad de actuar la tienen las autoridades. Y las autoridades, en todo el mundo, tienen los medios para hacerlo.
¿Se les han acercado las autoridades alemanas?
Nos mandaron un par de correos cordiales y nos dieron un par de llamadas en el mismo tono para preguntarnos si les podíamos pasar los datos que tenemos. La respuesta fue un rotundo ‘no’.
¿Por qué?
Porque nosotros, los periodistas, no somos una extensión del Estado.
¿Qué porcentaje de los 2,6 terabytes han logrado revisar?
Estamos lejos del fin. La filtración de los Panama Papers apenas está comenzando. Y estamos seguros de que hallaremos muchas más historias en el transcurso de este año. Vamos a esperar que pase la emoción de estos días y buscar algo de sueño para, luego, continuar.
¿Cuántas cartas de abogados han recibido?
La verdad, no muchas. Y si le soy sincero en este momento no pensamos hacerle seguimiento a ninguna de ellas.
¿Pero ustedes les dejaron claro a los lectores que tener una firma en Panamá, en sí, no es un delito?Vea, cada medio tiene un área jurídica que sugiere decir cosas así para curarse en salud. Y no hay duda: per se no es ilegal tener una firma fantasma. Pero hay algo que vale la pena dejar claro. Solo una muy pequeña porción de los documentos que tenemos es transparente. El grueso no lo es. Hay muchos asuntos ilegales y demasiadas actuaciones ilegítimas. En Alemania tenemos claro que no todo lo legal es ideal. No olvide que las leyes se pueden cambiar cuando ocurren cosas ilegítimas.
¿Visitó a Panamá durante la investigación?
Sí, lo hice cuando Mossack Fonseca todavía no sabía que estábamos investigando y por eso tuve que ser muy cauteloso cuando hablé con abogados, fiscales y académicos.
¿Qué piensa cuando oye que en Panamá mucha gente se ha tomado sus denuncias como un ataque al país?
Esas críticas no logran sacarme de la convicción de que Panamá es un paraíso fiscal. No lo digo solo yo. Lo dicen los académicos, lo dice la Unión Europea y lo dice la Ocde. Es más, me lo dijeron también allá. Este no es un ataque al país. A mí Panamá me parece un lugar magnífico.
¿Cuántas firmas hay como Mossack Fonseca?
Se habla de docenas. Y Mossack Fonseca es una de las más grandes, con vínculos muy fuertes con el estado panameño. Pero no nos limitemos a Panamá. El problema de la evasión de impuestos está presente en todo el mundo, también en Alemania. Aquí por ejemplo no tenemos un registro público inmobiliario, lo cual, según cualquier experto, permite el lavado de activos.
Mucha gente tiene la sensación de que el tema de las firmas ‘off shore’ es difícil de entender. ¿Ustedes cómo han hecho para explicarlo?
Somos conscientes del problema, pero hemos captado la atención de la gente mediante historias sencillas, cercanas a las personas. Los periodistas no pueden hundirse en lo técnico. En el mundo tributario hay magnates, delitos y esfuerzos contra la democracia. Investigando con ese enfoque pudimos saber que por un paraíso fiscal pasan criminales que financian la guerra en Siria, patrocinan el tráfico de armas y manejan redes de prostitución infantil.
¿Cuántas personas conforman el equipo investigativo del Süddeutsche Zeitung?
Cinco, entre los cuales hay expertos como Hans Leyendecker y Klaus Ott. Contamos también con una periodista especializada en datos y colaboramos con un exdirector de ‘Der Spiegel’ que nos ayuda a coordinar el trabajo con algunas cadenas de televisión.
¿Es verdad que tienen una oficina de seguridad a la cual ni siquiera los aseadores tienen acceso?Sí, es una oficina especial que armamos pocas semanas después de recibir la información. Recubrimos las ventanas, atamos los computadores con cadenas a los puestos y les pusimos laca a los tornillos de las ‘CPU’ para saber si alguien había intentado moverlos. Trabajamos con memorias externas y todas las noches, antes de salir, las guardamos en una caja fuerte. Pero lo más importante es que todos los equipos en ese cuarto están desconectados de internet.
¿Por qué cree que les filtraron la información precisamente a ustedes?
Esa pregunta nos ha ocupado durante meses, pero no tenemos certeza. A lo mejor porque llevábamos mucho tiempo investigando y escribiendo sobre temas relacionados con el modelo ‘off-shore’ y con los paraísos fiscales. Lo importante, en todo caso, fue poder demostrar que, aunque no somos el periódico más grande del mundo, pudimos manejar muy bien la información.
Ustedes han dado muy pocos detalles sobre el informante. ¿Puede decir por lo menos en qué idioma les escribió y a través de qué medio?
Nunca daremos más detalles porque justamente de eso se trata la protección de fuentes. Lo único que le puedo decir es que, desde el momento cero, se comunicó con nosotros a través de un medio encriptado.
¿Cuándo decidieron buscar ayuda para investigar?
Muy pronto. Pero no solo por la cantidad de información, sino por la diversidad de temas. Le pongo un ejemplo: Islandia. Hoy todo el mundo está hablando de la renuncia del primer ministro, pero eso no habría sido posible sin la colaboración de periodistas islandeses. Como esa había y hay todavía enemil historias. Por eso buscamos ayuda del Consorcio Internacional de Periodistas Investigativos (ICIJ, por su sigla en inglés).
En el periodismo investigativo, tradicionalmente los reporteros prefieren trabajar solos. ¿Cómo lograron reunir 400 colaboradores?
Cualquier investigación gana en el momento en que se hace en equipo. Ganan los periodistas y gana el lector. Bajo esa premisa, el ICIJ asumió la ardua labor de convencer a docenas de periodistas de que el trabajo colaborativo vale la pena. Necesitaron paciencia, y sobre todo tuvieron que llevar a todos, incluidos periodistas de personalidades complicadas, a comprometerse con el asunto.
¿Es verdad que hubo reuniones secretas en Washington, Múnich, Londres e, incluso, la pequeña ciudad noruega de Lillehammer?En Washington, donde está el ICIJ, nos reunimos unos 40 periodistas, y de ahí surgió la necesidad de hacer un segundo encuentro más grande. Este tuvo lugar en Múnich, donde asistieron casi todos. Lo de Lillehammer fue una coincidencia, ya que justo allá tuvo lugar una convención de periodismo investigativo y así aprovechamos para charlar a medianoche después de los eventos. En Londres hubo un último encuentro, muy serio, para tratar temas sensibles con los colegas de Rusia. Para ello usamos la oficina segura que The Guardian le prestó a Julian Assange para preparar el material de una de sus grandes filtraciones.
¿Cómo lograron guardar el secreto entre tanta gente durante meses?
Parece un milagro porque era muy difícil de creer que íbamos a lograrlo. Es más, teníamos listo un plan de emergencia para el caso de que la información saliera a flote antes de tiempo. Pocas semanas antes de la primera publicación, la presión aumentó porque tuvimos que confrontar a los denunciados y recibimos llamadas enfurecidas de personajes como el vocero de Putin diciéndonos que estábamos haciendo un ataque informativo.
¿Cuál era la hora prevista para la publicación?
Domingo, 8 de la noche, hora alemana. Aquí, sin embargo, hay una anécdota. Poco antes de esa hora, nosotros pusimos en la red nuestro especial multimedia para hacer una prueba y a los pocos segundos lo descolgamos. Quedamos en shock cuando vimos un tuit del propio Edward Snowden diciendo que la nuestra era la mayor filtración de la historia.
Fuente; Semana, 14.4.16 por Camilo Jiménez, periodista colombiano

Gay Talese, el maestro del periodismo que protegió a un «voyeur» durante décadas

«Yo siempre escribo mis historias de la misma manera», explicaba Gay Talese hace dos años en una entrevista con este periódico. «Me pregunto quiénes son sus protagonistas, de dónde vienen, qué hicieron para llegar aquí. Y después qué pasó, y después qué pasó… Es todo lo que hay que hacer». El maestro del «nuevo periodismo» aplicó el mismo método durante 36 años con Gerald Foos, el dueño de un motel de carretera en Aurora, en Colorado.
El resultado vio la luz recientemente en un artículo de dieciséis páginas en la revista «The New Yorker». Su publicación ha puesto a Talese en el centro de una polémica sobre los límites y la ética del periodismo: Foos era un «voyeur» que cada noche espiaba la vida sexual de sus huéspedes e incluso aseguró ser el testigo de un asesinato. Talese conoció su historia en 1980 a cambio de garantizarle la confidencialidad. Durante los siguientes quince años, hasta que vendió su motel, Foos continuó vulnerando la privacidad de quienes visitaban el motel. Talese, que mantuvo el contacto con el «voyeur», era consciente de ello. ¿Debió haberlo denunciado o hizo bien en mantener la confidencialidad de su protagonista?
Espía sexual
La primera noticia que Talese tuvo del «voyeur» fue el 7 de enero de 1980, cuando el periodista recibió una carta sin firmar en su domicilio de Nueva York. Alguien explicaba que llevaba más de una década espiando la actividad sexual de los huéspedes de un motel del que era propietario y que había comprado a tal efecto. Aseguraba que le movía una curiosidad casi científica y que no era un simple «voyeur perturbado». Sabía que Talese estaba preparando la publicación de «La mujer de tu prójimo» -un libro en el que el periodista exploró las tendencias sexuales del EE.UU.- y creía que el conocimiento adquirido con su voyeurismo podría serle de utilidad.
Talese y Foos concertaron una cita en Colorado. Al poco de encontrarse en el aeropuerto, Foos le entregó al periodista un documento que comprometía a Talese a no identificarle ni a él ni a su motel con cualquier información que le proporcionara. El periodista lo firmó.
En el corto trayecto del aeropuerto al hotel, Foos desparramó su historia sobre Talese, como un embalse al que abren las compuertas después de años estancado. A los nueve años, ya espiaba todas las noches a una tía que vivía en la casa de al lado. Lo hizo toda su adolescencia. Como oficinista en Aurora, se escapaba por las noches a colar su mirada en las casas de sus vecinos. Se casó con una enfermera que aceptó su voyeurismo. Juntos compraron un motel con el que pudo satisfacer su ansia de contemplar el sexo de otros.
Rejillas en los techos
Foos ofreció a Talese un recorrido por la obra a la que dedicó su vida. Instaló rejillas en los techos de las habitación, que parecían conductos para la ventilación, por las que observaba desde un doble techo al que tenía acceso (los moteles son en su mayoría de una planta), y por el que entraba de rodillas. Las rejillas daban a la habitación y al cuarto de baño. Talese le acompañó esa misma noche. Al lado de Foos, observó a una pareja practicando sexo oral.
El «voyeur» había iniciado esa práctica en 1966. Anotó cada pareja espiada, con comentarios sobre su actividad sexual, su origen, su edad, su comportamiento… Después de la visita de Talese, la correspondencia entre ambos se mantuvo durante años, y Foos le envió cientos de de páginas con los diarios de su voyeurismo e incluso con informes estadísticos anuales.
Uno de esos documentos complicó más todavía la relación de Talese con Foos. Varios años después de su visita, el «voyeur» le envió un paquete con todos los registros de sus espionajes hasta 1987. En una entrada de 1977, Foos aseguraba haber presenciado un asesinato: uno de sus huéspedes estranguló a su acompañante.
Vergüenza
Desde el principio, Talese pareció tener dudas sobre su participación en la trama. «Estaba avergonzado», escribe sobre la vez que compartió el doble techo con Foos. «¿Me había convertido en cómplice de ese proyecto extraño y repugnante?»
Pero su sentimiento de culpabilidad se profundizó al conocer el asesinato. Pasó noches en vela, debatiendo si debía contar la historia de Foos. «Estaba angustiado por sentirme como un co-conspirador», confiesa. Talese se convenció de que su conocimiento no aportaría nada a la investigación del crimen, que se había cerrado hace años y en la que Foos había colaborado (sin explicar lo que vio desde la rejilla).
El motel del voyeur
Foos vendió el motel en 1995. La artritis ya no le permitía arrastrarse de rodillas por el doble techo. En 2013, cuando creía que cualquier responsabilidad criminal sobre sus actos habría prescrito, dio a Talese el visto bueno para que publicase la historia. En julio saldrá a la venta un libro sobre el «motel del voyeur», del que el reportaje en «The New Yorker» es solo un anticipo.
Talese apunta en la revista que Foos ha recibido una comisión por el libro. El periodista se anotará un superventas con una gran historia, para la que, de alguna manera, consintió quince años de vulneración a la privacidad de miles de huéspedes de un motel de carretera. ¿Se le puede reprochar por ello?
Para Isaac Chotiner, de «Slate», el artículo es un ejemplo de «falta de ética periodística» en la que hay muchas víctimas a cambio de una historia «que no es un asunto de gran interés público». «Talese tenía la obligación como ciudadano de desvelar el comportamiento repulsivo, peligroso e ilegal de Foos, y no lo hizo», aseguró.
Lección para periodistas
«La principal lección para periodistas es tener cuidado cuando se hace una promesa», dijo Andrew Seaman, presidente del comité de ética de la Sociedad de Periodistas Profesionales, a «The Washington Post». En su opinión, tenía que haber negociado mejor la garantía de confidencialidad.
David Remnick, director de «The New Yorker», defendió que Talese no fue en ningún caso testigo del asesinato ni pudo hacer nada para su investigación y que el periodista «no violó ningún límite legal o ético».ç
También en «The Washington Post», Erik Wemple recordó que el anonimato de las fuentes es una práctica habitual en el periodismo, protegida por la jurisprudencia de EE.UU., y a la que los medios no van a renunciar por ninguna circunstancia.
Los huéspedes entre 1980 y 1995 del Manor House Motel -así se llamaba el establecimiento, demolido en 2014- sí tendrán un reproche que hacerle a Talese. El pasado fin de semana, el periodista fue a visitar a su fuente a su casa en Colorado, donde llevaba varios días encerrado por una avalancha de amenazas de muerte.
Fuente: ABC, 14.4.16 por Javier Ansorena, periodista español

El periodismo internacional bajo la lupa

La formación continua, la dependencia de las agencias internacionales de noticias y la falta de inversión por parte de los medios parecen ser los tres grandes desafíos que enfrentan hoy los periodistas que se dedican a la cobertura de temas internacionales. O por lo menos eso se puede concluir a partir del especial realizado por el programa radial especializado de Radionauta FM de La Plata, L’Ombelico del Mondo, que en su emisión número cien invitó a comunicadores de los principales medios de Argentina a opinar sobre su trabajo en las secciones internacionales, el mundo o exteriores. Se trata de un ámbito quizás poco investigado por la academia, de pocos “manuales” y mucha práctica, que de alguna manera se intentó sintetizar a partir de la experiencia de sus protagonistas.
“Me sigue asombrando cómo en los grandes medios se sigue informando de lo que pasa en América Latina a partir de las grandes agencias de noticias europeas y norteamericanas”, arrancó Pedro Brieger en su intervención. “Si pasa algo en Egipto trataré de consultar diarios, radios, blogs o twitter de Egipto, y no una agencia en Madrid que habla a través de su corresponsal español, si es que tiene y si es que habla árabe”. La dependencia de las agencias internacionales de noticias es hoy una de las grandes críticas que los periodistas avanzan sobre la cobertura de los medios en temas internacionales. Junto con los cables y tapes, aseguran que llega aparejada una particular visión del mundo que suele reproducirse.
“Nada más alejado de la verdad que pensar que estas agencias tienen un papel externo sólo para que los medios puedan nutrirse de imagen y de sonido”, agregó Sebastián Salgado, periodista de Hispan TV. “Juegan un rol político determinante que hace que los noticieros tengan una determinada visión de la geopolítica marcada por occidente”.
Sin embargo, recurrir a este tipo de productos masticados en Europa o Estados Unidos, es mucho más barato para las empresas de comunicación que contar con periodistas propios en otras zonas del mundo. “En su momento Inglaterra tenía dos embajadores en EE.UU.: uno era el del gobierno y el otro el corresponsal del Times. Eso ha cambiado”, ejemplificó Jorge Elías. “La figura del corresponsal se ha visto degradada, especialmente por los ahorros que han definido los medios. Creo que ha llegado el momento de invertir en calidad, en corresponsales, tener ojos propios en países y culturas extranjeras. Alejarnos de esa visión deshumanizada de los conflictos, guerras, elecciones, fenómenos sociales y económicos que suceden en el mundo”.
Mercedes López San Miguel, de Página/12, definió como “una suerte de verdad emocional” aquello que permite que un corresponsal pueda agregar valor a la información poniendo el cuerpo en sus coberturas. “Es un buen antídoto inclusive contra nuestros propios prejuicios”, agregó. Sin embargo, en la era de la inmediatez las corresponsalías necesitan de demasiado tiempo. Y demasiado dinero. En palabras de Emiliano Guido, de Miradas al Sur, “el periodismo internacional en Argentina sufre una crisis que engloba a todas las secciones: la precariedad. Los medios no apuestan a este tipo de secciones que tienen que ver más con el análisis, con lo conceptual”.
En todas las intervenciones, también se puso el acento en la necesidad de formación de los periodistas que se dedican a la política internacional. “Esta tarea en política es una de las más complicadas en el periodismo, porque hay que tener mucho conocimiento. No se puede improvisar”, opinó Rodrigo Lloret, jefe de internacionales de Perfil. “A eso hay que agregarle que el lector de política internacional está generalmente mucho más formado que el resto. Y eso también implica una vara más alta para los periodistas.”
Stella Calloni, al recordar los tiempos en que se consideraba “ratas de biblioteca” a los periodistas que se encerraban a estudiar historia de países remotos, enfatizó el arduo trabajo de formación constante que aún requiere la labor en el ámbito internacional. “El periodista internacional debe ser de una rigurosidad que lamentablemente se ha perdido. El aprendizaje es constante y cotidiano, no se puede perder ni un día. Los cambios que se van dando en el mundo también cambian el esquema de la información. Es un trabajo muy difícil pero cuando uno logra obtener esa mirada tan global, también tiene un contacto con el mundo muy distinto a lo que obliga la propia dinámica de la profesión.”
Del especial también participaron Marcelo Falak (Ambito Financiero), Cecilio Panella (Radio Provincia de Buenos Aires), Santiago Mayor (Notas), Juan Andrés Gallardo (Izquierda Diario), Raúl Zibecchi (Brecha), Gerardo Szalkowicz (Marcha) y Gabriel Puricelli (Le Monde Diplomatique), y se puede escuchar completo en la web de Radionauta FM.
Fuente: Página12, 13.4.16 por Federico Larsen, periodista especializado en política internacional, conductor de L’Ombelico del Mondo.

Debate: #PanamáPapers ¿los periodistas al servicio de la transparencia o del escándalo? por

Fue como una avalancha. Desde el pasado domingo cuando se reveló simultáneamente –aunque parcialmente- la información contenida en los denominados Panamá Papers, se conocieron muchísimos secretos, que generaron sendas reacciones, desde anuncios de investigaciones, inicio formal de indagaciones judiciales, dimisiones, explicaciones, excusas, silencios, sospechas y dudas.
Pero también abrió la discusión sobre la nobleza del oficio periodístico, el sesgo interesado o la búsqueda del impacto por el impacto de algunos medios.
El Süddeutsche Zeitung, segundo diario de Alemania en ventas, recibió más de 11 millones de documentos que procedían del gabinete de abogados panameño Mossack Fonseca, y que le fueron entregados por un informador anónimo.
El diario liberal de izquierda compartió estas informaciones con otros medios. Desde el domingo, las revelaciones de los “Panama Papers” -sobre evasión fiscal o uso de paraísos fiscales- ya ha provocado la caída del primer ministro islandés, la dimisión de un responsable de la UEFA, y ha dejado en delicada posición al primer ministro británico David Cameron y al presidente argentino Mauricio Macri.
“Nunca imaginé que hubiera tantas reacciones, que las televisiones hablarían tanto de ello y que tendríamos solicitudes de todos los medios del mundo”, explica uno de los dos redactores, Bastian Obermayer, de 38 años, en entrevista con la AFP en la sede del diario en Múnich.
“Aún estamos en la mitad de las revelaciones”, prosigue su colega Frederik Obermaier, de 32 años. “En los próximos días habrá más temas, que afectan a muchos países, y que van a estar en primera página”, asegura.
Consultado por Andes, Javier Darío Restrepo, experto en ética periodística y catedrático de la Universidad de los Andes en Colombia, destacó el trabajo “admirable” de los más de 380 periodistas en todo el mundo que revelaron parte de los papeles luego de trabajar un año en el tratamiento de los datos.
“Los papeles de Panamá están revelando la existencia de unos lugares en donde se oculta dinero, bien sea para evadir la tributación o para lavar dinero de origen ilegal; si se hace para evadir la tributación se está atentando contra el interés público”, dijo.
Que se revele todo
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, anunció el martes que su gobierno realizará un análisis sistemático y objetivo de los 10,5 millones de datos de la filtración convencido de que de este rastreo saldrían “maravillas”.
Este entusiasmo inicial pareció perderse cuando Gerard Ryle, director del Consorcio de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), dijo que la organización, financiada por la USAID (Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo), no tenía planes de revelar y publicar toda la base de datos en su poder supuestamente para no afectar a privados inocentes.
Esto huele muy mal, advirtió el mandatario en Twitter y añadió que “los ciudadanos del mundo debemos exigir se muestre toda la información, y saber quién es quién”.
‘Cómplices de un crimen’
En medio del torbellino de revelaciones selectivas y de las reacciones en todo el mundo, Ramón Fonseca, cofundador del estudio legal panameño, justificó, entre compungido e indignado, que no es un pecado ser dueño de una sociedad anónima y reveló que la extracción de los documentos, que no demuestran ninguna ilegalidad de su empresa, se había realizado desde otro continente. A la vez que advirtió que el que haya utilizado esa información es “cómplice de un crimen”.
Sobre la identidad de la fuente que está en el origen del scoop (exclusiva), el periodista asegura no conocer el “nombre” de la persona que comunicó los datos “hace más de un año”. “No sé si es un hombre o una mujer, o un grupo. No conozco la identidad de esta persona” afirma.
Para proteger a esta fuente, el redactor no quiere revelar si sigue en contacto con ella, ni cómo reaccionó tras las primeras revelaciones.
Pero sus motivaciones son claras y “morales”, según él. La fuente “quiere que estos delitos sean hechos públicos. Nuestra fuente ya ha visto muchos de estos datos y pensó que había que publicarlos”, indica.
La fuente “quiere que (el gabinete panameño) Mossack Fonseca cese sus actividades” explica Bastian Obermayer.
‘La exclusiva conduce a los periodistas a errores’
Javier Darío Restrepo sostuvo que el secreto solo se justifica en razón del derecho a la intimidad a la vez que destacó que el trabajo de los periodistas al revelar la información le hace bien a la sociedad.
Sin embargo, consideró que cuando el periodista es utilizado al proporcionársele –y revelar- información obtenida de forma irregular “no está cumpliendo con su función”.
“Hay un peligro muy grande en nuestras redacciones y es que cuando llegan unas filtraciones, inmediatamente se piensa que es una exclusiva y la pasión por la exclusiva conduce a los periodistas a una cantidad de errores. El error principal es darle importancia a la exclusiva porque se entra en la lógica comercial, no es una lógica periodística”, expuso.
La lógica periodística indica, explicó el maestro, que la información se debe comprobar y si en ese proceso se gasta tiempo y hay que publicar más tarde es preferible hacerlo así, pero difundirla de una forma confiable.
Restrepo no duda en calificar de “argumentos bastardos” el criterio de ciertos medios de publicar antes que la competencia, o por asegurar una mayor circulación. “Por tanto, frente a las filtraciones lo que tiene que activarse en cualquier redacción son todas las medidas de confirmación de que esa noticia es verdadera y ha sido comprobada””, recomendó.
‘Abrir los ojos’
José Gabilondo, profesor de Derecho Económico de la Universidad de Florida, Estados Unidos, dijo en CNN que los medios han abandonado su responsabilidad hacia la crítica y la verdad y han privilegiado el enfoque comercial, del rating.
Dijo que no puede causar sorpresa la revelación porque lo que pasó esta semana es la culminación de un proceso que empezó en los años ochenta con la globalización, pues desde entonces se ha estado facilitando el movimiento de capitales, bienes e información lo que ha ayudado a una clase financiera de la súper-élite.
En este sentido cree que la divulgación de los papeles de Panamá permitió “abrir la puerta un poquitico, ver quiénes son y cómo actúan”.
Consideró que en este caso lo mejor que pueden hacer los medios es educar a las personas y servir como una voz independiente que permita hacer entender que vivimos en un mundo donde cuentas y estructuras offshore no son la excepción, sino la regla del juego.
“Lo que pasó esta semana es que en lugar de ser ciegos, vimos. Pero tenemos que entender eso no como una excepción sino como lo normal, porque vivimos en un mundo donde el capitalismo permite este tipo de estructuración, permite que personas conserven su patrimonio de esa manera. Lo malo de eso es que te hace dudar, no de esas personas sino de la legitimidad del sistema legal y político como tal”, mencionó.
Fuente: Agencia de Noticias Andes, 12.4.16 por Andrés Reliche

. El fin de la privacidad y el reto para el periodismo

Hace un mes tuvo repercusión mundial el enfrentamiento en Estados Unidos entre las autoridades y Apple, pues esta empresa se negó a desencriptar para el FBI información contenida en el teléfono móvil del tirador de San Bernardino. El caso mereció con toda razón la atención de los defensores de la protección de la privacidad, que ahora deben estar perplejos con los Papeles de Panamá.
La filtración masiva sobre la existencia de sociedades establecidas en Panamá dejó al descubierto información financiera de muchos personajes públicos –algunos justos, otros pecadores–. De esta forma se demuestra cuan vulnerable puede llegar a ser la privacidad de los datos confidenciales alojados en sitios o medios digitales: en un instante pueden circular por todos los rincones del planeta.
Detrás de la revelación por parte de una fuente anónima a la prensa internacional de los Papeles de Panamá, es evidente que existe una efectiva y oportuna manipulación política. No son coincidencia el momento ni la identidad de las personas implicadas. Se busca generar efectos inmediatos y concretos, como ya sucedió con el primer ministro de Islandia.
El periódico alemán Süddeutsche Zieutung, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación y prestigiosos diarios alrededor del mundo realizaron una encomiable labor para darle contexto a la información y explicar en los respectivos países los antecedentes y las implicaciones de las revelaciones. Sin embargo, de todas maneras resulta bien difícil digerir el alud de información.
Como en el caso de Wikileaks y Edward Snowden, la prensa tiene el inmenso reto de cuidar que con la publicación de esas revelaciones no se estén construyendo noticias a medias o que el ruido y el escándalo pasajeros acaben protegiendo a los verdaderos culpables.
Fuente: El Espectador, 11.4.16 por Juan Carlos Gómez, periodista colombiano

Entre papers y filtraciones

Hace ya algunos meses escribía para esta sección el artículo titulado “Leaks reserch” (16.12.2015, http://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/ 26-288333-2015-12-16.html) para intentar equiparar el impulso que generó la Mass Communication Research, corriente analítica que dio inicio al estudio de la comunicación de masas a mediados del siglo XX, y la necesidad de refundar el pensamiento sobre los medios en la actualidad, dados ciertos hechos que irrumpen en los procedimientos de producción periodística como lo son las filtraciones de documentos de interés público. En definitiva, la aparición de estas acciones (aunque decir patriadas sería anticuado y desacertado, es un acto de estoicismo pero global) representan el punto máximo de exposición de un nuevo funcionamiento que se impone: ese entramado comunicacional digital que genera Internet sobre la sociedad, y sus bocas de expendio que son las redes sociales, es el campo virtual por el que circulan los flujos informativos y hacen llegar, punto a punto, las noticias a destino.
¿Por qué pensar los Panama Papers, el movimiento Wikileaks u otros sitios con los mismos objetivos como instancias superiores de algo que es sistemático? Creo que la característica que se destaca de esto, más allá de la importancia social, política y económica del contenido de la información, es el input informativo sobre el sistema de flujo de datos. Es decir, materiales de impronta física que bajo determinados criterios de noticiabilidad fueron ingresados al circuito informativo digital, de donde muy difícilmente encuentren salida. La propuesta es, como fue anteriormente, seguir la dinámica de la información y no los roles que tienen asignados los sujetos.
Por un lado, fueron los teóricos constructivistas de la agenda los que más se aproximaron a estudiar esto cuando detallaban las unidades informativas y la continuidad en su publicación/aparición. En esos estudios se media la temporalidad de una unidad informativa teniendo en cuenta la persistencia de un tema en la agenda, como modo de evidenciar la intención de un medio por instalar un tema o un determinado enfoque sobre el mismo. En el nuevo esquema es inasible la circulación, a pesar que a grandes rasgos se pueden marcar tendencias, pero sí puede observarse con claridad el input y el output informativo. Quizás lo más novedoso, y rupturista con el procedimiento convencional de la profesión periodística, es que el ingreso lo puede hacer cualquiera persona con acceso a una computadora y por eso el modelo futuro pensado por Julian Assange manda a jubilar a los “gatekeepers” y precisa de más chequeadores de datos para darle cierta estabilidad al consumo de medios.
Una vez que el dato entra al sistema será muy difícil sacarlo definitivamente porque se disemina, de forma directamente proporcional con su interés público, por toda la malla comunicacional. Los procesos de output entonces, requieren de un trabajo mucho más sofisticado que el del simple censor de los medios tradicionales y tiene implicancias mucho mayores que las de una política editorial restrictiva. Podemos pensar en un ejemplo: la intentona del nuevo Ministerio de Justicia y Derechos Humanos por sacar de circulación las producciones de InfoJus Noticias, algo que no pudo lograr.
Pero la verdadera pregunta es, ¿por qué pensar la circulación de información desde esta perspectiva analítica? Tanto los medios tradicionales como los periodistas estamos en busca de algunos indicadores seguros para direccionar nuestro trabajo. De ahí que pensar en un modelo de economía informacional con diseño estratégico en la producción de inputs, sean estos datos u opiniones, y un trabajo de canalización de los flujos para llegar a los usuarios que se pretende, es un indicio de certeza para empezar a trabajar en un nuevo ecosistema de medios.
Fuente: Página12, 6.4.16 por Juan Pablo Darioli, argentino, licenciado en Periodismo (UNR) y trabajador de Radio Nacional Rosario.
 

El género de la noticia en varias lenguas

Dentro de pocos días se reunirán en Barcelona, Cataluña, más de un centenar de periodistas de cuatro continentes para exponer, debatir y proponer desde una perspectiva que no es la habitual y que todavía resulta extraña, pese a que es urgente, la de género.
Del 15 al 17 de abril se llevará a cabo el VI Encuentro Internacional de Periodistas con Visión de Género, que agrupa a una red internacional que a su vez incluye a varias redes locales, que en algunos casos son muy fuertes como las de México, Argentina, Colombia, España y Cataluña, o a periodistas que tienen esta motivación a nivel individual, y que llegarán desde Suecia, Rusia, países del Asia mediterránea, norte de África y también desde Latinoamérica, como Bolivia o Brasil.
De manera previa al encuentro, se llevarán a cabo dos reuniones internacionales relevantes: la de la Red de Periodistas del Mediterráneo y la de la GAMAG – Europa (Global Alliance on Media and Gender). Las asistentes a estas citas se congregarán en el encuentro internacional.
¿Qué se espera de este tipo de encuentros? ¿Sirven para algo? Al valorar una información como esta, de un encuentro internacional de periodistas con perspectiva de género, mucha gente podría pensar que se pierde el tiempo y los recursos.
Por ello es importante explicar, una y otra vez, qué significa tener perspectiva de género en la noticia.
Básicamente se trata de informar tomando en cuenta también a las mujeres. No se trata de hablar de mujeres, en lugar de hacerlo de los hombres, sino de dar el lugar que es más justo a una población que representa algo más de la mitad de las personas que habitan el planeta.
A nivel global, y desde esta perspectiva, se realizan estudios y estadísticas para demostrar la invisibilidad de las mujeres en los medios. A nivel global, en unos sitios más que en otros, la presencia de las mujeres en las noticias es irrelevante: no aparecen -o si están es en mucha menor medida en relación a los hombres- como protagonistas expertas, líderes, referentes o representantes; cuando sí se las toma en cuenta, es en calidad de víctimas o en papeles de menor valoración, como puede ser el de brindar testimonio de un hecho y generalmente relatando una vivencia personal, no explicando un tema por ser especializada, profesional o experta.
Por otra parte, es importante la denuncia de las injusticias y violación de derechos que sufren las mujeres, sólo por ser mujeres, definir y explicar con claridad todos los tipos de violencia que les afectan y las medidas que se toman o no para evitarlos, sancionarlos y resarcir a las víctimas y sobrevivientes.
En este encuentro también se valorará la situación que viven las periodistas en el ejercicio de su profesión, desde la discriminación salarial, la dificultad para el ascenso, las exigencias de cánones de belleza y edad, hasta el acoso sexual y las violencias físicas que pueden llegar a la muerte.
No se puede olvidar que los medios de comunicación están, junto a la familia y a la escuela, entre los principales formadores de maneras de ver el mundo, de crear categorías mentales con las que las personas realizan su día a día y construyen su vida. Hacer que en esta visión del mundo las mujeres tengan un lugar digno y justo es una labor imprescindible.
¿Es importante este encuentro? Lo ideal sería que no fuera necesario que existieran estas redes de periodistas con visión de género y sus encuentros. Lo ideal sería que todo el periodismo tuviera esta perspectiva, que la sociedad entera la tuviera, que en todos los espacios a donde se mire estuvieran tanto hombres como mujeres en igualdad de condiciones, que no hubiera violencia por razón de género.
Son cientos de representantes de varios países, son muchas lenguas y sus variantes lingüísticas, todas las personas asistentes tendremos un tema en común y trabajaremos para lograr una perspectiva cada vez más inclusiva y justa con el género.
Fuente: Página siete, 6.4.16, por Drina Ergueta es periodista.

El Diario: 112 años de vida

Editorial
Hay fechas que exceden las limitaciones del calendario del tiempo para recordar un acontecimiento. Únicamente hay que celebrarlas con emoción. EL DIARIO cumple hoy 112 años de vida y continúa con la misma vitalidad y compromiso como en su primer día.
En muchos sentidos, es como un prodigio que se encuentre tan lozano y dispuesto a seguir perdurando, con los mismos ímpetus y anhelos que le imprimió su fundador, don José Carrasco Torrico, en su tiempo un abogado de la mejor estirpe profesional de la historia boliviana.
El escritor español, Manuel Vicent, acaba de expresar en su columna periodística de El País que a la edad avanzada no se cumple ya años, porque son indiferentes. Que solo hay que cumplir estados de ánimo. Apuntó también que si lo más dulce se guarda para el final, puede suceder lo mismo en el postre de la vida.
Estas expresiones de sabiduría muy bien pueden aplicarse a este aniversario de EL DIARIO. En efecto, lo que hace y siente en este día el Decano de la Prensa Nacional es que sigue disponiendo de un buen estado de ánimo. Más todavía, que está dispuesto a seguir celebrando muchos años más con la misma disposición. Y algo adicional, quizás. De externalizarse de la temporalidad y guardar sus reservas vitales intactas, tanto como la hiciera aquel 5 de abril de 1904.
Podría decirse ¿Y por qué tanta pretensión? La respuesta es simple y sincera. EL DIARIO está dispuesto a seguir sirviendo a sus lectores con la misma lealtad y respeto de siempre. Para ello, solo pone en práctica su indeclinable voluntad de ser un medio de comunicación sin ataduras ni prejuicios. Es decir, con libertad, independencia y apego indeclinable a la pluralidad democrática que profesa.
La devoción a sus lectores se traduce en la entrega de información y opinión con la mayor pulcritud posible, en el tiempo oportuno y esmerándose en los atractivos de sus contenidos, de sus diferentes espacios de publicidad y de su presentación en cuanto a técnicas de periodismo se refiere.
La existencia humana y empresarial no está exenta de dificultades e incluso de vicisitudes. EL DIARIO las ha tenido, pero supo batallar y superarlas airosamente, en consonancia con el ideario de su creador y de la tradición acumulada en tantos años de servicio al país y a la colectividad nacional.
Periódicamente los tiempos cambian, este órgano estuvo siempre armado de consistencia y vitalidad para adaptarse a cada uno de ellos y, dada la experiencia que acumuló en este sentido, en el futuro las pondrá a prueba cuantas veces le sean planteados nuevos retos.
Así entiende que dará permanencia al compromiso de servicio que asumió desde sus días primigenios. Sus lectores y avisadores deben tener la certeza de fidelidad hacia ellos, desde sus altos mandos ejecutivos hasta el último de sus operadores.
Fuente: El Diario, 5.4.16

Cuando el periodista vuelve a serlo

Hace mucho que los periodistas no levantaban historias espinosas; sí, mucho postureo como se dice ahora, pero todo con pinzas, no vaya a ser que…y resulta que cuando arranca la primavera y también el invierno de golpe, el consorcio internacional de periodistas de Investigación (ICIJ); un equipo de más de 370 periodistas, un centenar de medios y 76 países trabajando durante un año para arrojar luz en medio de tanta oscuridad. ¡Zasca! Papeles de Panamá Hablamos de 214.488 sociedades offshore conectadas con más de 200 países, hablamos de corrupción a escala mayor, hablamos del mundo, sucio y lleno de dineros en plural que han sido llevados a mejor recaudo.
Y todo con un solo fin, por una sola causa, por hacerse incluso más rico uno, que con lo que lleva encima no le da pa ná. Esto no es una broma; es un caso reventado por la prensa que debe ser explicado en las facultades de ciencias de la comunicación; esas que crean a las personas más curiosas del mundo, esas que se llevan a las personas con mayor vocación del mundo; los periodistas.
Una investigación que lleva siendo, eso, precisamente, una investigación. 12 Jefes de Estado, 128 políticos, 61 “cuñaos” o socios cercanos a los líderes políticos, futbolistas, actores, directores de cine, empresarios,,,y todo en las Islas Vírgenes de su Graciosa Majestad, Bahamas, Seychelles, Niue, Samoa, Anguila, Nevada, Hong Kong, Reino Unido, Belice y claro está Panamá, en donde estos chicos tan majos les hacían las empresas a la medida.
Esas que de verdad eran y hacían temblar a propios y a extraños. Hoy ya casi nos parece parte de la historia. No se revientan casos, no se habla de cosas, solamente y por encima, grandes titulares sin contenidos, sin fuentes, sin datos.
Hoy hablamos de offshores porque si decimos paraísos fiscales nos llevamos las manos a la cabeza. Hablamos de hace 40 años, y esta democracia tiene esos años, poco más o menos. Hablamos de fábricas de sociedades pantalla, 11, 5 millones de documentos internos de un despacho de abogados que siendo Mossack y Fonseca deberían estar nadando ya por el Caribe por aquello que les van a volar en pedazos…o no, nunca se sabe.
Nos han enseñado ya cómo hacer una compañía offshore, y dale con el término, y nos han dicho que cualquiera podría operar con un simple clic ¿y ahora, qué? Ahora están todos los administradores encima de la mesa; personas a veces incluso pobres, que hacían el oficio de tener una sociedad y/o dirigirla, pa más señas.
Ahora está todo el pescao vendido y las haciendas públicas tienen que empezar a revisar desde cuándo, desde dónde y por qué. ¿Se acuerdan de las seis w´s? A todo esto, todo eso no es ilegal. Tener un paraíso fiscal es del todo legal si tributas en tu país y lo haces público; hablamos de España de nuevo, que precisamente no brilla por la falta de casos. No nos importa Putin ni tampoco el primer ministro de no sé dónde.
Como sigamos tirando de la manta no se libra ni el apuntador. Ya lo decía Mecano, “Hawaii, Bombay, son dos paraísos, que a veces, yo, me monto en mi piso, Hawaii, Bombay, son de lo que no hay…!” Faltó Panamá, pero siempre podemos pedirle una canción a la Torroja. Gracias al periodismo, a los periodistas, a los colegas invisibles que no tienen nombre pero que están ahí sacando las castañas del fuego y no haciendo el canelo en las televisiones de turno hablando de la Paqui, haciendo que hacen el oficio más interesante del mundo, el que peor horarios tiene, el que más disgustos da y menos dinero te devuelve, la profesión con la que más aprendes; esa, que te genera el gusanillo de la curiosidad, esa, que también muere contigo, porque ejerzas o no, eres y serás siempre periodista.
Y a todo esto de offshore nada, que literalmente significa “en el mar, alejado de la costa”, “ultramar” pero es comúnmente utilizado en diversos ámbitos para indicar el traslado de un recurso o proceso productivo a otro país. Choriceo del bueno, ¡vamos que nos vamos! Esto no ha hecho nada más que empezar. ¡A por ello, oe! Periodistas, ¡va por vosotros!, ¡por la profesión! ¡dignidad para los que siguen haciendo periodismo!
Fuente: Periodistas en español, 5.4.16 por Ana María De Luis Otero, periodista española