Mártires y oligarcas por Gustavo Gorriti

Tres años antes de ser asesinada, Anna Politkovskaya se preguntó en un reportaje si valía la pena morir por el periodismo. En noviembre de 2003, Mijail Komarov, el editor adjunto de la edición de Riazán del periódico Novaya Gazeta, sobrevivió a un atentado. Atacado a fierrazos por sicarios hasta quedar inconsciente y sangrante, yacía un día después “en la estrecha cama típica de un hospital ruso sin recursos”, como anotó, pronta en llegar, la reportera Politkovskaya.
Komarov, “pálido y vendado” (con las vendas y medicinas que llevó su madre y que el hospital no solía proporcionar), hablaba a los otros pacientes sobre el deber de los medios “de no vacilar en la lucha contra la corrupción”. Su madre lo reprendía pidiéndole ser menos temerario.
Con pasión que Politkovskaya describe como “euforia post-traumática”, Komarov respondió a su madre que en la lucha por el bien son los bribones “los que deben temer cada semana lo que vamos a escribir sobre ellos, antes que nosotros a ellos”.
Cuando Komarov le repitió a Politkovskaya al despedirse que continuará escribiendo sin rendirse ni ceder, esta se preguntó nuevamente: “¿Vale la pena sacrificar tu vida por el periodismo? ¿Cómo lo decide cada uno de nosotros? Si el precio de la verdad es tan alto, quizá debiéramos parar y encontrar una profesión con menos riesgo. ¿Cuánto le importa [el sacrificio por la verdad] a la sociedad, por cuya causa nosotros trabajamos?”.
El día que la mataron, tres años después, el 7 de octubre de 2006, sin haber dejado de estar lista a pagar “el precio de la verdad” por alto que fuere, con la prosa intrépida y reveladora de sus reportajes, Politkovskaya conversó por teléfono con su madre, y esta le mencionó un epígrafe que la había emocionado, cuyo autor no conocía: “Hay años borrachos en la historia de los pueblos. Tienes que vivir a través de ellos, pero nunca puedes vivir en ellos”. La autora era Nadezhda Teffi, la gran escritora emigrada, le dijo Politkovskaya a su madre, pidiéndole que le marcara la cita. Quizá pensaba aún en ella cuando entró al ascensor de su edificio donde encontraron luego su cadáver junto a la pistola Makarov que usó el asesino.
¿Los kovernys y los oligarcas que los dirigen se preguntarían si vale la pena morir por el periodismo?
Desde el 2001, seis periodistas de Novaya Gazeta, incluida Politkovskaya, fueron asesinados.
El “precio de la verdad” no ha bajado en Rusia y tampoco la lucidez de los periodistas dispuestos a pagarlo. Pável Sheremet, asesinado este 20 de julio en Ucrania, reaccionó con este grito del alma al asesinato de Boris Nemtsov en 2015: “Amo a Rusia, pero odio al régimen actual. La sociedad está enferma y tendremos una gran catástrofe y conmoción”.
El periodismo tiene mártires en todo el mundo, pero pocos como los rusos escriben y reportan sobre la lucha moral, la convicción y el valor de que, contra lo que la realidad sugiere, o quizá por ella, las palabras que describen la verdad sobreviven y que eventualmente lograrán prevalecer. Pero hasta en Rusia ese tipo de periodistas es una pequeña minoría.
Reporteros sin Fronteras tiene como misión fundamental luchar por proteger a los periodistas y al periodismo. Normalmente sus publicaciones son denuncias y llamados a investigar y castigar intimidaciones, ataques, asesinatos contra periodistas.
Su última publicación, Los oligarcas se van de compras, es un reporte de 59 páginas rebosantes de la información que indica que las amenazas mayores al periodismo no provienen ahora solo de tiranos, gángsters y corruptos —de fuera, en suma— sino desde dentro de los propios medios. En Los oligarcas se van de compras, RSF describe cómo personajes con dinero y poder “acaparan grupos de medios de comunicación cuando no sucede que simple y llanamente se apoderen de todo un paisaje mediático. Estos oligarcas […] no compran medios de comunicación con el fin de aumentar el pluralismo sino para ampliar su campo de influencia o el de sus amigos […] [y poner los medios] al servicio de otras actividades”.
Los actuales oligarcas dueños de medios rusos tienen en común estar perfectamente alineados con el Gobierno de Putin. Aprendieron a tiempo la lección y no tuvieron que mirarse en el espejo de Boris Berezovski, Mijail Jodorkovski o Vladimir Gusinski. Sus periodistas sirven a los oligarcas y estos a Putin y su Gobierno.
Como en Rusia los dramas suelen ser más profundos, los protagonistas más intensos, ilustran mejor un problema mundial: el de los oligarcas cuya propiedad concentrada de medios representa no solo masivos conflictos de interés y subordinación de la misión periodística a los objetivos de aquellos, sino —como lo puntualiza Reporteros sin Fronteras— una de las mayores amenazas actuales al periodismo libre. Adquiridos antes que tomados a la fuerza (por lo general), los medios se subordinan pronto a los intereses de su nuevo dueño, que solo excepcionalmente suponen un buen periodismo y con frecuencia todo lo contrario. Desde Berlusconi hasta Murdoch, el inquietante club de oligarcas dueños de medios utiliza con mayor frecuencia, para domar sus redacciones, la oficina de recursos humanos antes que los sicarios con Makarov, pero los resultados, la feroz entropía del periodismo libre, son parecidos.
El escenario de los actores en redacciones sometidas fue descrito por Politkovskaya en sus meses finales de vida: “El Koverny fue antaño un payaso ruso cuyo papel era hacer reír al público mientras cambiaban el escenario del circo entre un acto y otro. Si no lograba hacer reír era pifiado por la gente y despedido por la gerencia. […] Casi toda la generación actual de periodistas rusos y las secciones de medios masivos que han sobrevivido hasta hoy son […] un gran grupo de kovernys”.
¿Los kovernys y los oligarcas que los dirigen se preguntarían si vale la pena morir por el periodismo? Claro que no, pero no solo en Rusia, es difícil pensar que pertenezcan a la misma profesión que Sheremet y Politkovskaya.
Fuente: El País, 29.7.16 por Gustavo Gorriti, periodista peruano

Medios, relatos e historia por Álvaro Cuadra

Cada vez que se escenifica un film bélico en algún remoto lugar, vuelven a irrumpir las banderas, los uniformes y símbolos que decoraron tal o cual episodio. Claro, con la salvedad de que en este presente no son sino mero ambiente de época, decorado y vestuario. Sea que se trata de Troya o la recreación del Día D, de la Revolución Rusa o de la Crisis de los Mísiles en Cuba, la verdad es que los signos de otrora, los mismos que cristalizaron la pasión de multitudes se convierten hoy en puros significantes, formas inanes que sirven de huellas históricas.
Nuestra época híper moderna se ha dado a la tarea de resucitar algunos episodios de la violencia humana. Esta vez, por cierto, se trata de una mirada aséptica, exenta de los contenidos que justificaron los signos que ornamentan la época aludida. Así, una bandera nacionalsocialista que flamea en el cuartel de la Gestapo, en algún pueblito francés sólo nos índica que estamos entre 1940 y 1944, y lo mismo ocurre si vemos un vehículo que porta la bandera roja y el CCCP de la Unión Soviética.
Esta posibilidad de asistir al despliegue simbólico de un cierto periodo histórico desde el distanciamiento de la mirada, desde el efecto estético de época, instala una inquietante sospecha. En efecto, pareciera que existe aquel lugar, aquella distancia, que permite una mirada desprovista de creencias y pasiones para examinar el presente. De algún modo, podríamos practicar una mirada oblicua de cualquier presente en cuanto despliegue de fútiles signos vacíos.
Esta mirada fría, si se quiere, nos permite aproximarnos a la historia como puro exhibicionismo y representación. Esta suerte de mirada inmune nos conduce al escepticismo, al desfondamiento de los guiones políticos o históricos de época. La Híper Industria Cultural despliega, precisamente, una representación audiovisual del presente, lo hace en tiempo real, pero como una mera mise -en- scène.
De este modo, como fríos y distantes testigos, las bombas estallan en nuestro dormitorio y las pilas de cadáveres se amontonan en el living de nuestro hogar, sin saber a ciencia cierta si provienen del último reportaje de la BBC en el Medio Oriente o de la última película de algún musculoso héroe de Hollywood. Cuando el virtuosismo tecno – mediático es capaz de abolir los límites entre la ficción y cualquier presunta realidad, la imagen construye un relato del ahora, sea que se trate de enésimo atentado terrorista en algún lugar del mundo o del inminente triunfo de Donald Trump en los Estados Unidos. Un relato carente del espesor de ese otro relato que llamábamos historia.
Fuente: Alai, 25.7.16 por Álvaro Cuadra, doctor de la Université Paris-Sorbonne, Paris, Francia

La ética concierne a todos por Alberto Zuazo

Al tenerse frecuentes violaciones a la seguridad de las personas, a los intereses públicos y a los delitos personales de distinta índole, resulta una obligación moral recordar que la ética simple y llanamente es parte del comportamiento de los seres humanos. Más concretamente, su aplicación es la expresión de los hábitos que se adquiere bajo la tutela de los padres y de los maestros de educación.
De ahí para adelante, la ética es la manifestación de la conciencia íntima de cada persona. Si se guarda lealtad con ella, se la utiliza en todas las instancias de la vida. Con la familia, con las amistades, en el trabajo y con la sociedad en su conjunto. En buena medida, entonces, es la educación que se cultiva, desde que se practica el raciocinio hasta el final de la existencia.
Nada menos que un distinguido filósofo español, Fernando Savater, pese a ser agnóstico, es decir a no estar adherido a religión alguna, escribió un brillante libro, titulado “Los diez mandamientos en el Siglo XXI”. Aborda, de esta manera, los Diez Mandamientos de la Iglesia Católica, que es el legado del mayor de sus profetas, Moisés.
Precisamente, los Diez Mandamientos de la Iglesia Católica tienen que ver básicamente con la ética individual y colectiva.
Al haber aludido a Savater, debo exponerles también que analiza uno a uno los 10 mandamientos, en ciertos casos con respetuosa ironía, en otros con explicaciones históricas y, por último, con implícita aceptación de que siguen siendo una guía moral para este Siglo XXI que vivimos.
Resulta pertinente, asimismo, referirse a la trilogía de los mandamientos de la cultura nativa de Bolivia: No mentirás, No robarás, No serás flojo.
En el periodismo, la ética es imprescindible, partiendo del hecho de que está consubstanciado con el servicio público. Para ejercer este rol, su primera exigencia es ser honesto, con los demás y consigo mismo. En algún sentido, es como un sacerdocio.
Se tiene que ser veraz cuando se redacta una noticia y se le pone un título. Con la experiencia, se puede también escribir una crónica -que es una combinación de noticia, análisis y comentario- y, por último, una columna de opinión e incluso un editorial.
El comportamiento ético en el periodismo no está exento de riesgos y de tentaciones. A los gobiernos que pretenden ser hegemónicos, no les gusta que se pronuncien voces discordantes con su accionar, porque pueden incurrir en insuficiencias e irregularidades, en torno a los cuales prefieren el silencio o la permisividad de los medios.
Sus reacciones suelen traducirse en represión o represalias, hasta el extremo de atentar contra la libertad de expresión y de prensa. En unos casos, con detenciones, en otros con juicios políticos o calumniosos y también con exilios, forzados o voluntarios.
Por último, las tentaciones para hacer abstracción de la ética periodística suelen manifestarse con regalos, sobornos e invitaciones que, a veces, aparentan ser de cortesía, pero en el fondo pueden comprometer la independencia e idoneidad de la gente que escribe noticias y/o comentarios.
Ante todo esto hay que estar alertas y actuar con prudencia. En última instancia, apelar al tribunal que tenemos todos los seres humanos, la lealtad con la profesión y la conciencia de la honestidad.
En el ejercicio del periodismo, nunca hay que perder de vista que con la veracidad en el trabajo periodístico, se gana credibilidad, y cuando se alcanza este logro se honra a la profesión, se prestigia al medio de comunicación en el que se trabaja y se coadyuva a que éste sea competitivo en el mercado.
Al concluir, corresponde anotar que la ética no sólo es la base substancial del periodismo, sino que también es el crédito que toda persona debe tener en su comportamiento. Sólo así se puede vivir con la conciencia en paz.
Fuente: El Diario, 27.7.16 por Alberto Zuazo, periodista boliviano

Periodistas de América se reúnen en Argentina para lanzar una red de género

Periodistas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay, Perú y Uruguay se reunirán el 29 y 30 de julio en Buenos Aires para lanzar la Red Americana de Periodistas de Género, un espacio que se propone trabajar en conjunto para potenciar el tratamiento en los medios de comunicación de temas relacionados con los derechos de las mujeres, niñas y niños
Periodistas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay, Perú y Uruguay se reunirán el 29 y 30 de julio en Buenos Aires para lanzar la Red Americana de Periodistas de Género, un espacio que se propone trabajar en conjunto para potenciar el tratamiento en los medios de comunicación de temas relacionados con los derechos de las mujeres, niñas y niños.
Durante el encuentro convocado y organizado por la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género (RIPVG) de Argentina se debatirán los avances y obstáculos de cada país en relación con la labor periodística y el respeto de la información con eje en los derechos, con el fin de coordinar acciones de impacto continental.
Además de las representantes argentinas, estarán presentes Fabiola Calvo, coordinadora de la RIPVG de Colombia;  Raquel Moreno y Mara Regia di Pena, de Brasil; Vanessa Rodríguez, de Paraguay; Victoria Uranga, de Chile; Zuliana Lainez junto a una comitiva de periodistas de Perú, así como profesionales de Uruguay y de otros países que realizarán aportes a través de videoconferencias, como México, Canadá y otros países de Centroamérica y la región sur.
La Red Internacional de Periodistas con Visión de Género funciona desde 2005 y reúne a periodistas y especialistas en comunicación que trabajan en la construcción de un periodismo inclusivo, impulsando una sociedad justa a través de un ejercicio pleno de la ciudadanía. Argentina es uno de los 38 países que la integra.
“Nuestro objetivo es la creación de una red que reúna a colegas de la región que, desde el sur hasta el norte, se sumen a este proyecto ambicioso e imprescindible”, explicó Liliana Hendel, coordinadora de la Red en Argentina junto a Silvina Molina.
En tanto, Molina agregó que el objetivos es “ampliar y mejorar la agenda periodística y fortalecer la tarea profesional, contribuyendo al ejercicio democrático”.
Entre las actividades previstas, el viernes 29, a partir de las 9,30 se realizará rl conversatorio “El periodismo de género en la construcción democrática- La importancia de las alianzas y el trabajo en red” en la sede de la Defensoría del Público -Alsina 1470- que estará a cargo de Cynthia Ottaviano, titular de la entidad y la presidenta del Consejo Nacional de las Mujeres, Fabiana Tuñez.
También ese día se dará inicio a la reunión plenaria en el predio del Instituto de Políticas Públicas de Derechos Humanos del Mercosur (IPPDH), donde cada país expondrá la situación en relación a la tarea periodística y el abordaje de los temas de géneros.
El sábado continuará la plenaria en el IPPDH, donde a partir de las 18, en una actividad abierta a todo el público, se desarrollará un conservatorio con periodistas de Las 12, suplemento del diario Página/12 y con organizadoras del colectivo #NiUnaMenos.
Además de las actividades propias del encuentro, las invitadas participarán de una visita guiada al predio de lo que fue la Ex-Esma, tendrán la oportunidad de conocer la historia argentina de la mano de un grupo de teatro cooperativo en el barrio de La Boca y conocerán el Museo Evita.
El evento cuenta con el auspicio del Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa), el Consejo Nacional de las Mujeres, la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual, la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia y el área de Género de la Defensoría de Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires.
Fuente; Señales 26.7.16

En Bolivia prorrogan por 3 años las licencias de radio y TV

El Gobierno y propietarios de medios acordaron ayer ampliar las licencias de funcionamiento de radios y canales de televisión, que vencían este año, hasta 2019, además de eliminar la licitación pública.
La Asociación Boliviana de Radiodifusoras (Asbora) propuso dar al Ejecutivo espacios para que difunda su actividad al margen de la publicidad estatal.
García Linera dijo que el presidente Evo Morales ordenó la renovación automática de las licencias de operación de todas las radioemisoras y canales de televisión hasta el 2019 y, a partir de este año, podrán renovar sus permisos por 15 años más sin licitación pública; pero cumpliendo requisitos de contenidos, reportó Erbol.
La información fue proporcionada en Palacio Quemado en una conferencia de prensa conjunta con los propietarios de los medios de comunicación que se reunieron con el Presidente.
García dijo que por efecto de la Ley 164, a partir de junio de 2016 hasta el 2018 de manera gradual, fenecían la licencia de funcionamiento de todas radios y canales de televisión, habiendo cumplido los 20 años de explotación de la frecuencia y para su renovación deberían haber concurrido a una licitación pública.
Explicó que a esa figura se adecuaban los casos de Bolivisión, ATB, Unitel y Red Uno, así como debía producirse la adjudicación del espectro electromagnético para acceder a licencias, tendría que adecuarse un 30 por ciento para sectores sociales, un 30 por ciento para el sector privado y un 33 por ciento para el Estado.
“Nos dimos cuenta que era entrar a un período de inestabilidad laboral para los periodistas que trabajan en los medios de comunicación, y también era crear inestabilidad económica porque ninguno de los propietarios sabría a ciencia cierta si nuevamente va a acceder a la frecuencia licitada”, manifestó.
García Linera dijo que el Gobierno tomó la decisión de ampliar la licencia que tienen vigente de absolutamente todos los medios de comunicación por tres años.
“La finalización de sus licencias, que comenzaban desde este mes, se suspende, entonces cada medio de comunicación, radio y televisión, amplía por tres años. Puede seguir funcionando sin problema y planificar inversiones. El año 2019 va a haber renovación de licencia sin necesidad de licitación pública, de tal manera que un canal o una radio pueden renovar su frecuencia de manera directa el 2019”, precisó.
Indicó que el plazo fijado permitirá que los canales de televisión ingresen a la televisión digital, lo que significa una modificación del sistema técnico.
Para ampliar su licencia, entran absolutamente todos los que estaban registrados previamente en la ATT. Sin embargo, para 2019 tienen que cumplir un conjunto de requisitos de contenido que les permitirá ampliar por 15 años más sin licitación.
A iniciativa de Asbora, el Gobierno aceptó que la actividad gubernamental sea transmitida en un espacio del noticiero u otros programas.
Se conformará una comisión, integrada por los propietarios de los medios y el Ministerio de Comunicación, para definir los detalles técnicos para que los canales de televisión y radios trasmitan los eventos gubernamentales, según el reporte de Oxígeno.
Por otra parte, García dijo en rueda de prensa que “hemos recibido propuestas para que se trabaje una ley de radio y televisión que pudiera regular más en detalle todo un conjunto de normas y leyes que existen y que les pueden dar mayor estabilidad. Nosotros hemos recibido con mucho interés esa iniciativa y vamos a conversar con ellos”.
FRECUENCIAS
El vicepresidente Álvaro García Linera informó también que comunicaron a los dueños de medios de comunicación que si algún propietario tiene, en una misma zona, dos o tres frecuencias, una o dos pasan directamente al Estado para licitar.
“Un propietario de un medio no puede tener dos frecuencias en una ciudad, una radio no puede tener tres frecuencias en una ciudad. Entonces, esos empresarios pierden el restante y se quedan con una”, aclaró.
La Asamblea Legislativa Plurinacional debe aprobar una normativa de ampliación de licencias para radios y canales de TV.
Fuente: Los Tiempos, 26.7.16

'El reto, encontrar nuevas formas de contar historias' por Cristóbal Vázquez

El editor ejecutivo de ‘The Washington Post’ habló sobre el momento que viven los medios. Baron fue editor general en ‘The Boston Globe’ y editor ejecutivo de The Miami Herald, antes de ‘The Washington Post’
En una charla pública entre el editor ejecutivo de The Washington Post, Marty Baron, y su jefe y dueño de uno de los periódicos más influyentes, Jeff Bezos, Baron le preguntó sobre la decisión “loca” de haber comprado el periódico y meterse en un negocio que aún explora las fórmulas para salir de una crisis.
En respuesta, el dueño de Amazon (la tercera persona más rica del mundo) le dijo que se había metido con plena confianza y convencido de que con su editor y los periodistas del Post iban a encontrar una respuesta para el periódico y para los medios en general. El Tiempo lo entrevistó sobre la actualidad de la prensa y los desafíos que se le plantean.
¿Cuáles son los mayores retos que enfrenta usted como editor ejecutivo de uno de los periódicos más importantes del mundo? ¿Son los mismos que enfrentan los medios en general?
Hay muchos, el primero es asegurarnos financieramente, porque para que podamos seguir haciendo buen periodismo necesitamos tener unas buenas bases económicas. Nosotros, como cualquier otra institución periodística en Estados Unidos y alrededor del mundo, estamos enfrentando grandes presiones financieras y como respuesta buscamos ese nuevo modelo económico que nos permita ser un negocio rentable.
Estamos trabajando duro para encontrarlo y creo que hemos progresado bastante, pero aún no hemos resuelto el rompecabezas.
Este es un gran reto que exige trabajo constante. El otro es que, dada la transición a los nuevos medios de comunicación, tenemos que responder a la demanda de información con mucha rapidez y con nuevas formas y estilos de contar las historias. (Por eso contrataron a más de 100 personas haciendo énfasis en nuevas formas de contar la noticia). Sin embargo, pese a estas nuevas demandas de los lectores, tenemos que asegurarnos de seguir haciendo reportería de los hechos, para construir buenas investigaciones, hacer una buena narración de las historias.
Necesitamos además revisar bien cada dato que publicamos y esto toma tiempo, recursos, pero aún así estamos bajo mucha presión de reportar rápido, de competir con todo el mundo, de atraer tráfico y todo lo demás. Entonces, como resultado de lo anterior, surgen las tensiones que llevan a menos edición para cada historia de la que solía haber, por darle un ejemplo.
En cuanto a estos nuevos medios y formas de contar la noticia, ¿cuáles representan los mayores retos para el periódico?
Hay mucha competencia en estos días, pero varias de estas nuevas páginas web que se declaran portales de noticias están asociadas con una ideología en particular, un partido en particular e incluso con un candidato en particular. A lo mejor no lo muestran de manera formal, pero informalmente lo están haciendo y terminan propagando y divulgando todo tipo de falsedades inventándose los hechos.
Por ejemplo, el señalamiento de que el presidente Obama no había nacido en Estados Unidos. Por supuesto que nació acá, hay clara evidencia que lo demuestra y no la hay de la hipótesis contraria. Entonces se ha vuelto muy desagradable, porque hay personas que viven en su propia realidad divorciada de los hechos reales. Ese es un gran reto para nuestra profesión y para la democracia, porque en el pasado existía una línea base de hechos y datos comprobados y uno podría no estar de acuerdo en el análisis de esos hechos, discrepar en la interpretación de esos hechos o estar en desacuerdo en la prescripción para solucionar los problemas que se estaba perpetuando, pero uno no cuestionaba la afirmación base y los hechos que la respaldaban. Entonces, ¿cómo sostener una democracia en ese ambiente, y cómo pueden los medios, que ya luchan contra problemas de credibilidad, operar en un lugar donde la gente cree que los medios son parte de la conspiración?
Sobre el nuevo modelo económico que están tratando de encontrar, ¿podría dar alguna pista en cuanto a la dirección que tiene este?
Creo que debe ser diferente para cada medio de comunicación. Para nosotros, obviamente el reto es ser un medio de noticias nacional y convertirnos muy probablemente en un medio internacional. Con esto en mente estamos tratando de atraer un mayor número de lectores en línea. Si construimos fidelidad en esos lectores virtuales y nos convertimos en su fuente de noticias preferida, seguramente, desearán suscribirse a nuestro servicio. Atado a este incremento en el tráfico por volvernos un medio nacional e internacional, está el incremento en la publicidad y un crecimiento en el número de suscriptores que pagan para tener acceso a nuestra información.
Usted habla de construir fidelidad de los lectores en línea, pero más del 70 % de los ingresos del ‘Post’ proviene de la publicidad del impreso. ¿Por qué seguir apostándole tanto a lo digital? ¿Se podría considerar el fin del impreso, aunque este termine financiando el medio? ¿Qué solución plantearía?
No sé cuál es la solución, si la supiera la vendería. Creo que es posible que la versión impresa desaparezca, o desaparezca en gran medida en los próximos 5 a 10 años, pero incluso puede tardar más. Lo que sí sé es que ese no es nuestro futuro. Vivimos en una sociedad digital, móvil en la que todo el mundo espera que en cualquier momento del día y cualquier día de la semana, pueda encontrar toda la información que quiera de forma inmediata en un aparato que cabe en el bolsillo. Ese es el futuro.
Existen costos asociados a la impresión que se ahorrarían si esta desaparece. Por ejemplo, en la versión en línea no tenemos que rediseñar la primera página todos los días, mientras que en la versión impresa sí tenemos que hacerlo.
En lo digital hay páginas prediseñadas que nosotros rellenamos, y solo ahí dejaríamos de pagar una parte importante de los diseñadores. Hay mucho trabajo relacionado con la producción que también desaparecería. La versión impresa tiene muchos costos, entre ellos el papel, la tinta, los camiones, todo el sistema de distribución… Esos son grandes costos que desaparecerían si no tuviéramos la versión impresa. Entonces, la respuesta a si hay un modelo con el cual los medios de comunicación virtual pueden sostenerse solo a punta de publicidad no es clara en este momento. Aún es incierto si va a funcionar o no, aunque ya hay algunos que lo están logrando.
¿Le parece legítimo que se cuestione la independencia del medio porque es propiedad de Jeff Bezos?
Las personas pueden cuestionar nuestra independencia, pero afortunadamente hay en Estados Unidos mucha variedad de medios de comunicación. Entonces, si alguien cuestiona nuestra independencia y nuestra forma de hacer periodismo puede encontrar y comparar nuestro trabajo con miles de otros medios en el país que también son propiedad de otros millonarios. Hay que tener en cuenta, además, que nuestro dueño no es dueño de un emporio de comunicaciones. Jeff Bezos, tan rico como es, solo es dueño de The Washington Post. El no es dueño de The New York Times o de la red de distribución.
No tiene nada de esas cosas. Incluso Rupert Murdoch, quien posee un conglomerado, no posee un gran porcentaje del sistema completo de medios en Estados Unidos. Él es dueño de Fox News, de The Wall Street Journal, de The New York Post, pero no es dueño de un gran porcentaje de los medios en este país.
Desde su experiencia en los periódicos que ha dirigido, ¿en qué medida las fuerzas del mercado, el consumo y la publicidad influencian hoy el trabajo del periodista y su papel?
No, para nada. Si usted se refiere a la influencia que tenga la publicidad en lo que hacemos, la respuesta es no. No es nuestro caso. Tenemos una gran variedad de anunciantes, pero históricamente hemos mantenido la independencia en nuestra sala de redacción. Si los anunciantes influenciaran lo que hacemos se armaría una revolución interna.
Lo más valioso es nuestra credibilidad e independencia, y si el público se enterara de que somos influenciados por lo que la publicidad quiere, acabaríamos con nuestra credibilidad y esto afectaría gravemente el negocio. Nuestro éxito depende de la percepción del público y de nuestra independencia
En cuanto al tráfico en línea, eso sí que está teniendo una influencia en nuestro trabajo porque queremos que más gente nos lea, entonces tenemos que ser mucho más rápidos y escribir de una forma que le llame la atención a los lectores de hoy. Además tenemos que escribir de una forma distinta, que se adapte a las condiciones de hoy. En este sentido, sí nos tenemos que adaptar al mercado y a las nuevas formas de consumir las noticias
Fuente: El Tiempo, 25.7.16 por Cristóbal Vázquez, periodista colombiano

El periodista, el clic, el suicidio por Jorge Eduardo Espinosa

La editora en jefe del prestigioso diario The Guardian, Katharina Viner, escribió un largo artículo titulado Cómo la tecnología quebrantó la verdad.
Empezaba contando que un lunes de septiembre de 2015 el Reino Unido amanecía con una noticia depravada y espantosa. El primer ministro de aquel entonces, David Cameron, había “cometido un acto obsceno con la cabeza de un cerdo muerto”. La noticia estaba publicada en un periódico reconocido, el Daily Mail, y ofrecía otros seductores detalles: cuando estudiaba en Oxford, el joven Cameron había participado en un ritual que consistía en “insertar la parte privada de su anatomía en la boca del animal”. Según los autores de la historia, la fuente era un miembro del parlamento que, además, decía haber visto fotos de la interacción entre Cameron y el cerdo.
La espeluznante historia había sido extraída de una nueva biografía de Cameron que estaba a días de ser publicada. La autora de la nota en el Daily Mail, Isabel Oakeshott, era también una de las escritoras de la biografía. Por supuesto, la noticia no tardó en convertirse en tendencia mundial en Twitter y en Facebook. Pero un día después de la controversia, todo se fue al carajo. La periodista Oakeshott, en una entrevista en televisión, tuvo que reconocer que no sabía si su historia era cierta o no lo era, e incluso, cuando la presionaron, aceptó que ella no había visto ninguna prueba que sustentara la veracidad del relato. Según la defensa de Oakeshott, ella solo cumplió con reportar lo que dijo la fuente, y era responsabilidad del lector decidir si eso era cierto o no.
Quedaba claro que la historia no era más que un rumor dañino y sin fundamento. Pero ya era tarde. Todavía hoy, mientras escribo estas líneas, hay millones de personas en el mundo que creen que el ex primer ministro David Cameron tuvo sexo oral con la cabeza de un cerdo muerto. Y es acá donde quiero detenerme. ¿Cómo explicar lo que pasó?, ¿ha caído el periodismo en la trampa de la fama momentánea?, ¿nos estamos convirtiendo los periodistas en rameras de los clics y los retweets? La tentación de Oakeshott de publicar un vulgar rumor que generaría una reacción en cadena de millones de interacciones fue mayor que su responsabilidad con los lectores, con el oficio, con ella misma. ¿Es esta una enfermedad contemporánea? No, no lo es. También en las épocas previas al Internet, al Twitter y al Facebook, se publicaban miles de historias falsas, inventadas, sin ninguna verificación. La diferencia es que ahora, esas mismas historias, tardan segundos en llegar a las pantallas de millones de usuarios.
Y es aquí donde el periodista se vuelve valioso y necesario. Nosotros podemos ser el origen de una historia miles de veces comentada, pero también el filtro de muchas “verdades” publicadas y repetidas en Twitter o en Facebook. Nunca como ahora ha sido tan importante nuestra labor de verificadores. Nunca como ahora hemos tenido tanta responsabilidad en nuestras manos. Es por eso que debemos, con urgencia, repensar nuestro oficio. Es inútil que tratemos de competir en términos de velocidad: el primero en publicar la muerte de Osama Bin Laden no fue un periodista, fue un tuitero cualquiera sentado en su casa en Pakistán. Los periodistas del mundo seguimos la información que él dio, verificamos que fuera cierta, dimos el contexto de lo que esa muerte representaba. Rebajar nuestro oficio al afán de un clic es la vía más rápida al suicidio profesional.
Fuente: El Espectador, 25.7.16 por Jorge Eduardo Espinosa, periodista colombiano

Emiten orden de detención para 42 periodistas por el fallido golpe de estado en Turquía

Entre ellos se encuentra la periodista Nazli Ilicak, figura destacada de la profesión, despedida del diario progubernamental Sabah en 2013 por haber criticado a ministros implicados en un escándalo de corrupción.
Las autoridades turcas emitieron órdenes de detención contra 42 periodistas en el marco de la investigación del fallido golpe de estado del 15 de julio pasado, anunciaron este lunes varios canales de televisión.
Entre ellos se encuentra la periodista Nazli Ilicak, figura destacada de la profesión, despedida del diario progubernamental Sabah en 2013 por haber criticado a ministros implicados en un escándalo de corrupción, indicaron los canales de televisión NTV y CNN-Turk. Nacida en 1944, Nazli Ilicak había lanzado el año pasado el diario Ozgür Düsünce (“Pensamiento Libre”). Ilicak no se encontraba en su domicilio este lunes y podría estar de vacaciones en el mar Egeo, informó el diario Hurriyet, que citó al fiscal antiterrorista de Estambul Irfan Fidan.
El sábado pasado, el presidente Recep Tayyip Erdogan había advertido en una entrevista a France 24 que si “los medios apoyan el golpe de Estado, ya sean medios audiovisuales u otros, les va a costar caro”. “Es la ley, es el derecho, los medios tienen la obligación” de respetar la ley, había advertido Erdogan, criticado por la Unión Europea por la severidad de la represión consecutiva al golpe de estado.
El 19 de julio pasado, el organismo regulador de los medios turcos retiró la licencia a 24 canales de televisión y radios sospechosos de pertenecer al predicador Fethullah Gülen, exilado en Estados Unidos desde 1999 y acusado de haber instigado el golpe.  El organismo había además retirado el carné profesional a 34 periodistas considerados cercanos a Gülen.
En marzo pasado, el diario Zaman y la agencia de prensa Cihan habían sido confiscados por el estado.
Este lunes, la policía detuvo a 40 personas en una escuela militar de Estambul, indicó la agencia Anadolu. Este lunes, Erdogan debe recibir a las 11.00 GMT a los responsables de la oposición, a Kemal Kilicdaroglu, líder del Partido Republicao del Pueblo (CHP, socialdemócrata), y a Devlet Bahceli, del Partido de Acción Nacionalista (MHP).
En cambio, Selahattin Demirtas, jefe del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), prokurdo, no fue invitado por Erdogan.
Fuente: La Razón, 25.7.16

Medios de comunicación: asignatura pendiente por Sara Lovera

Hace unos días los portales SEMlac/SemMéxico, espacios de la más antigua agencia de noticias desde y con las mujeres, nacida en 1978, publicó lo que podríamos llamar el corazón de lo que hemos pretendido desde hace 38 años.
Tamara Vidaurrázaga Aránguiz en Chile y Norma Loto en Argentina, dos periodistas históricas en nuestra agencia, participaron en un Seminario Internacional “Libertad de expresión, derecho a la comunicación universal y medios plurales para las democracias del mundo”.
Tamara Vidaurrázaga Aránguiz envió la nota: La existencia de estereotipos, prácticas sexistas y discriminatorias a la hora informar en los medios sobre la violencia contra las mujeres y las niñas normalizan y reproducen la cultura machista. Daba cuenta de un  Seminario Internacional  realizado en Santiago de Chile que organizó el  Colegio de Periodistas y la Unesco.
Habría que recordar que UNESCO fomentó el nacimiento de SEMlac tras la primera Conferencia Mundial de la Mujer, celebrada en México en 1975, y propició esa que hasta hoy es la única agencia de información periodística, sin orientación partidaria, política o ligada a una tendencia feminista que ha durado en el tiempo, que abarca una mirada internacional y que ha hecho posible la formación de al menos dos generaciones de periodistas con visión de género en América Latina.
Pero el tema de ese seminario que celebró el 60 aniversario del Colegio de Periodistas de Chile es exactamente el gran pendiente para poder hablar de políticas públicas favorables a las mujeres, más de la mitad de la población discriminada y por tanto violentada.
Los medios de comunicación, como la educación pública, no son inocentes, informan, circulan ideas, abren espacios de reflexión y, sobre todo, amplían la visión de la personas. También pueden influir en los gobiernos y cuando es necesario y urgente, denuncian y fortalecen a las democracias.
Nada de eso se entiende en México. No se entiende, cuando un medio ofrece un espacio, caso de Televisión Azteca con ONU MUJERES, el convenio firmado entre la Secretaría de Gobernación y la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT), surgen las voces dogmáticas, reticentes, desconfiadas. Claro que tienen razón en desconfiar, pero nosotras, convencidas de que hace casi 40 años no hemos podido incidir realmente por falta de recursos o por falta de profesionalismo, también por falta de capacidad para competir, esta es una oportunidad. Yo ya quiero hablar con la CIRT y mejorar los espacios para hablar de la problemática de género.
Tanto es importante eso, como una Reforma Educativa con visión inclusiva, anti estereotipos, capaz de enseñar a niños y niñas otras cosas. Lo de los medios es fundamental. No sólo porque difunden ideas, sino porque inciden en el conocimiento y difunden ejemplos que aprenden las y los futuros hombres y mujeres.
Lo de Chile dejó claro que estuvieron periodistas, no sólo feministas, como Mónica Maureira; el periodista de CNN, Patricio Martínez, y la moderadora y organizadora Fabiola Gutiérrez, integrante de la Comisión de Género del Colegio de Periodistas.
Luego la afirmación clarísima: “Sin mujeres no hay periodismo. Pero, además, esta instancia nos permite visibilizar que los medios de comunicación no han disminuido sus prácticas sexistas y discriminatorias con noticias llenas de violencia simbólica, con el inadecuado trato frente a la violencia que viven las mujeres en distintas expresiones y la falta de un lenguaje pertinente a la hora de informar sobre feminicidios”.
Nuestra compañera Norma Loto, de Argentina, habló del tratamiento que los medios realizan respecto de hechos de violencia contra las mujeres y rescató algo sustantivo: el periodismo con visión de género no necesariamente debe ser militante, puesto que significa hacer “un ejercicio justo y con enfoque de derechos humanos”, como “nuevo estándar en la calidad del periodismo”. Calidad igual que la deseada por la educación. Un periodismo incluyente no necesita ser militante, necesita ser profesional, profundo, interesado en los derechos humanos y respetuoso de la ley.
Por tanto, un periodismo con visión de género implica comprender la violencia contra las mujeres y niñas como la violación más intensa y transversal a los derechos humanos en el mundo, apuntó Norma Loto.
Y yo con ella sostengo: no se trata de hacernos el favor ni de pensar que hemos de informar sobre la condición de las mujeres, desde la idea disminuida de víctimas o de las “pobrecitas”, sino con altura de miras, “los medios deben tratar los hechos de violencia como una violación a los derechos humanos, abordarlos sin estereotipos ni culpabilizando a las víctimas, puesto que tienen un tremendo poder en la construcción de imaginarios”.
Lo sucedido y sostenido por quienes hemos ejercido el periodismo profesional, en todos los frentes, mirando la obligación constitucional del derecho a la información de la población mexicana, debía llevarnos a practicar una tarea sin dogmas, con miradas amplias, contando la realidad, todos sus contornos, donde hay dolor, mucho dolor, incapacidades diversas, gobiernos omisos, pero también muchas cosas y muchos hechos positivos.
A lo largo de 47 años, como periodista, he visto mucha cosas: mujeres violentadas, pero mujeres organizadas, impetuosas; omisiones tremendas desde funcionarios y jueces, y también funcionarias que trabajan con un banquito y un escritorio en los institutos municipales de las mujeres; congresistas que se la juegan y gracias a quienes tenemos un marco legal de igualdad; construcción de leyes desde otro lugar. Cosas que el periodismo no mira, sólo nos ve como objetos o como víctimas.
Contar y contar lo que sucede es nuestra obligación. Analizar las distintas realidades; hurgar en lugar de calificar; investigar en lugar de tomar nota, son asuntos centrales para el periodismo, lleno de columnistas y opinadores, pero también de reportajes. Muchas veces contar muy bien, sin adjetivos, puede generar persecución, pero no se justifica, encuentra caldo de cultivo en denuncias sin documentos u opiniones sin datos.
Una convicción clara es que los medios de comunicación, ahora hostiles a las mujeres, con prácticas sexistas, son responsables de relativizar la violencia contra las mujeres, podrían ser capaces de ayudar a los grandes emprendimientos, como las campañas para reeducar a los hombres violentos; evitar el matrimonio infantil; alertar sobre abuso de niñas; vigilar los centros de justicia; mirar el desarrollo de muchas mujeres; aplaudir los compromisos de algunas instituciones, vigilar la paridad de género y otras muchas cosas.
Ahora toca hacer del convenio con la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión se cumpla. ¿Quién conoce su contenido? ¿A qué cosas se comprometió? ¿Quién la vigilará y le reclamará? Tarea para las militantes. Yo lo que quiero es un espacio para mi producción informativa.
Fuente: ALai, 21º.7.16 por  Sara Lovera López, periodista mexicana

Nuestra mente esa pequeña casa, por Martha Riskin

Ni demasiada imaginación para, frente a los ajustes tarifarios, equiparar la sensibilidad de un funcionario diciendo “si el consumidor considera que este nivel de precios es alto en comparación a otros gastos de su economía, dejará de consumir”, con la de aquella reina que habría sugerido al pueblo de Francia, en 1789, que si no tenía pan, comiera tortas.
La novedad está en la actual visibilidad de las paradojas culturales y en la oportunidad de observar a los votantes afrontando la naturalidad neo liberal de sus cirujanos. Por ejemplo, a quien interpreta el acceso al consumo como una ofrenda al propio mérito y renuncia a las mismas cosas que antes reclamaba.
Los argumentos pivotean sobre las “duras medidas adoptadas” como productos inevitables de “la herencia recibida” y soslayan, sistemáticamente, la comparación de datos.
Hay quienes aseguran “No podíamos seguir así” y lamentan su “irreal” calidad de vida anterior y “opositores” que niegan la coherencia entre ideología y medidas del gobierno y aquellos que pierden memoria histórica e insisten en “darles tiempo”, confiando en persuadirlos pra corregir “errores”.
Muchos de estos planteos proceden de personas inteligentes, que descreen de la estabilidad de los mercados y dudan que exista una sola economía real.
¿Por qué aceptarían fallidas recetas económicas como única medicina? ¿Algo así como “Si duele, cura y si es horrible, pasa más rápido”? Clásicos, como La rama dorada de Frazer, describen los caminos de resolución mágica de las contradicciones y explican ciertas estrategias de las políticas de ajuste.
También, un cuento popular y común a varias tradiciones.
Un pobre campesino vivía con su numerosa familia en una minúscula habitación que era toda su casa. Nadie podía descansar allí. Cuando la falta de sueño ya lo estaba volviendo loco, el padre decide recurrir al sabio de la aldea, en busca de consejo. El erudito reflexiona y afirma tener la solución. Entonces, indicará que esa noche lleve una vaca a la morada. Al día siguiente, el hombre está desesperado pero el consejero insiste para que, noche tras noche, además de la vaca, introduzca en la casa a dos ovejas, tres cabras, la yegua y por último, a las gallinas. Recién al cabo de una semana de penurias, se le permitirá retirar todos los animales. Por la mañana, el pobre agradecerá al cielo lo bien que ha dormido y el gozar de una casa que ya no juzga tan pequeña.
Esta fábula tiene dos moralejas. Una expresa la sensatez de apreciar y cuidar lo que se tiene. La otra, exhibe un modo de estructuración lógica del pensamiento humano.
En la actualidad, nichos compactos de producción y divulgación ideológica despliegan idénticos valores y consignas –organizados según nivel socio-económico, género, edad y paladar del consumidor– en múltiples ficciones y publicidades.
Los medios de comunicación no solo distribuyen contenidos. También instalan matrices lógicas y resortes de pensamiento automático.
Aunque estudios sobre las redes sociales han revelado algoritmos administrando las opiniones dominantes de los grupos de referencia, aún nos preguntamos si es posible que baste la construcción virtual de una masa crítica de pares para que algunos ciudadanos se crean en la peor situación posible y luego, agradezcan cambios negativos y sinceramientos falaces.
El pensamiento mágico no resuelve problemas ni paradojas pero investigarlo desenmascara sus aplicaciones, resultados prácticos y consecuencias emocionales.
Así, los “cambios” que recorren el mundo, re significan al descripto por Lampedusa.
Ya no se trata del cambio para que todo siga igual sino de un cambio feroz, impuesto por marketing a conciencias globalizadas y que conduce el deseo de las masas hacia un proyecto mundial de retorno a servidumbres feudales.
Ricas tradiciones intelectuales y religiosas exhortan a abandonar prejuicios y concentrar la atención en el presente, sin negar el pasado y soñando futuros.
La escucha y la mirada, interior y exterior, son a esta altura de los acontecimientos, actos estrictamente prácticos para lograr cierta perspectiva personal y advertir cómo y cuánto estamos conectados con los demás.
Acciones tan simples y complejas como interrogarnos a nosotros mismos y a nuestros conciudadanos acerca de “qué veo, oigo, pienso, siento” conectan mente y corazón, evitan ingerir precocinados cantos de sirena y permiten disputar lógicas de construcción de realidades automáticas.
Cuestionar acciones e ideas siempre fue una elección pero hoy, es de supervivencia.
El Régimen impone y cada ser humano del planeta, elige.
Fuente: Página12, 13.7.16 por Marta Riskin, argentina antropóloga UNR.