Browsing "Articulos sobre Periodismo"

La prensa, periodistas y “cárteles de la mentira”

Hasta hace treinta años en que aparecieron los “cárteles del narcotráfico”, se llamaba bandas, mafias e imperio de la delincuencia a organizaciones que violaban la ley en todo sentido y atentaban contra el bien común. El narcotráfico, por sus gravísimas implicaciones en la vida

de los pueblos, ha recibido condenas permanentes y se llama “cárteles” a grupos organizados para producir, comercializar y promover consumo de todo tipo de drogas alucinógenas.

La prensa, cuando cometía algún error, y en cualquier parte del mundo, era desmentida o acusada de calumnias o acusaciones sin fundamento, en casos, se le puso el calificativo de “prensa amarilla” para designarla como negocio de intereses creados que obraban mal y, por igual, difundían y defendían causas ajenas al bien común. Este tipo de prensa aún existe en el mundo y es medio que sirve a organizaciones no siempre legales.

En nuestro país, lamentablemente, se ha decidido, por parte de algunas autoridades del gobierno, calificar a los medios de comunicación y a los periodistas como integrantes de lo que llaman “el cártel de la mentira” buscando que prensa y periodistas pierdan la credibilidad del público al que dicen, engañan, mienten y muestran hechos del gobierno o de entidades privadas que nada tendrían que ver con la verdad y principios de honestidad y responsabilidad; pero, ni prensa -escrita, televisiva, radial- ni periodistas que trabajamos en ella, hemos ingresado en los ámbitos de la corrupción y alteración de la moral y la ética; no concebimos el servicio a bandas o mafias ni a la propagación de la delincuencia y faltamiento a las virtudes, valores y principios porque creemos que servimos honesta y lealmente al país y al pueblo dando informaciones luego de recogerlas en fuentes responsables; relatamos, analizamos, criticamos o aplaudimos y sugerimos medidas o disposiciones que habría que adoptar según los casos; entendemos que el Estado, a cuyo servicio estamos conjuntamente los gobiernos, se rige tan sólo por la Constitución Política del Estado y las leyes que están inspiradas en principios morales y, como base fundamental, el decálogo de la Ley de Dios, cuales son los diez mandamientos, o en principios de moral, decencia, respeto y honestidad que pregonan y propalan todos los credos religiosos sin importar la denominación que tengan.

Acusar a los medios de comunicación y a quienes colaboran o trabajan en ellos, es contrario a la verdad y a principios de sana responsabilidad que todos deberían practicar, tengan o no poder de cualquier clase. Disposiciones legales concretas y terminantes, como es la Ley de Imprenta que ampara a la libre expresión, no deben ser vulneradas ni menos intentar su reemplazo con leyes o códigos que están vigentes en contra de los delitos comunes porque el periodismo relata hechos reales y es comentado dentro de marcos de responsabilidad y honestidad. La libertad de expresión está consagrada por la Constitución y las leyes; su vulneración o no acatamiento por parte de cualesquiera autoridades no corresponde ni bajo el amparo de otras leyes porque la supremacía de la Ley de Imprenta es incuestionable o sea que está sobre cualquier otra disposición legal, salvo la Constitución. El periodismo boliviano ha actuado siempre bajo principios de seriedad y responsabilidad y no ha ocultado o minimizado extremos en que hayan prevalecido los engaños o mentiras y la excepción es ese periodismo “amarillista” que ha seguido consignas y no ha actuado dentro de parámetros de moral y ética porque ha servido a intereses subalternos porque se lo hace en defensa y hasta sometimiento a grupos o instancias ajenos a principios.

La prensa libre e independiente en el mundo entero es básica para las libertades, la justicia y la democracia; no sirve para la defensa de hechos contrarios a las leyes y menos para lastimar u ofender a personas o instituciones sino basa su información, análisis y criterios sobre la verdad y responsabilidad, que son los únicos salvaguardas de la seguridad de la prensa y de los periodistas como medios de comunicación, sino para quienes trabajan en ella como periodistas, sean reporteros, redactores, editorialistas, columnistas, analistas o comentaristas que se atienen a principios de libre expresión pero con responsabilidad.

Los “cárteles de la mentira” corresponden, en todo caso, a quienes son integrantes de mafias o bandas organizadas para el crimen y atentados contra el bien común, para los que actúan bajo dictados del derecho de la fuerza que conculca el Derecho de la Constitución y de las leyes que deben regir la vida del país. Los cárteles son para quienes buscan proteger los hechos contrarios al bien común y para aquellos que complotan contra los derechos humanos y toman a la prensa como culpables de sus errores. Prensa y periodistas nos sentimos consubstanciados totalmente con quienes actúan en los marcos legales, sirven al bien común y actúan con alta moralidad; no nos corresponde ser incluidos en las listas de bandas o mafias inexistentes en el país y que buscan sólo el bien de pocos en detrimento de los intereses de los más, que es el pueblo y sus instituciones.

Fuente: El Diario, 14.10.16 por Armando Mariaca, periodista y economista

¡Radioteca cumple 10 años!

En junio del 2004, dentro de las actividades del II Foro Social de las Américas celebrado en Quito, Ecuador, un grupo de productoras y productores de radio se dieron cita en las instalaciones de CIESPAL. Una de las propuestas de aquella reunión fue abrir un gran portal en Internet donde compartir audios y producciones de radio.

Visto ahora, parece una idea poco original, pero recordemos que en aquel año no existía ni YouTube ni ninguna plataforma que alojara podcast.

Esta idea maduró en junio del 2005, en Guadalajara, México, donde la UNESCO organizó un encuentro de experiencias exitosas de comunicación en América Latina y el Caribe. Un año después,en octubre de 2006, este sueño se hizo Radioteca.net.

¡Y ya pasaron 10 años! Sí, diez largos años en los que Radioteca fue evolucionando. Evolucionó de ser un “Portal de Intercambio de audios” a una “Red social de Radialistas”.

También fue cambiando de imagen y modernizándose, como puedes ver en las imágenes de más abajo.

En estos 10 años los audios alojados han ido sumando y sumando. Son 48.650 producciones en más de 30 lenguas las que se alojan actualmente. Y hay 21.540 radios y productoras suscritas.

Durante este tiempo, además del apoyo inicial de UNESCO, hemos colaborado estrechamente con otras instituciones como HIVOS (para el proyecto de Derechos y Ciudadanía) o, recientemente, con la DW-Akademie que apoyó el último rediseño de la plataforma.

Además, este año recibimos la alegre noticia de que la corporación Memoria y Saber Popular se unían al proyecto para gestionar la Radiotekita, la sección para niñas y niños de Radioteca.

Este sueño tampoco hubiera sido posible sin los compas de Código Sur, amigos y socios estratégicos de este proyecto que se han echado a la espalda el soporte técnico del sitio y los servidores que dan vida al portal.

Ver como Radioteca ha ido creciendo en estos diez años es motivo de alegría, pero también de profunda preocupación. La gran cantidad de audios, más las miles de descargas diarias incrementan consideráblemente el costo de los servidores. Son más de 10 mil dólares al año que cada vez nos cuesta más conseguir.

Para que Radioteca cumpla, al menos, otros diez años, queremos pedirte que te involucres. De momento no queremos pedir cuotas o cobrar por alojar los audios. Tampoco nos gustaría llenar el sitio con publicidad. Por eso, nos parece que una buena idea es ofrecer servicios web que, a la vez de solucionar a las radios una necesidad, ayudan a financiar Radioteca.

Por eso, este mes de aniversario, Código Sur está promocionando sus servicios de streaming en conjunto con Radioteca. Prueba el servicio de radio en línea sin compromiso y, si te gusta, contrata a precios solidiarios.

Fuente: Radioteca, 14.10.16

Los adultos jóvenes prefieren leer noticias más que los mayores

Cuando se trata de la influencia de la tecnología en los adultos jóvenes de Estados Unidos, la lectura no está muerta, al menos no las noticias. Ante la consulta sobre si prefieren leer, ver o escuchar las noticias, los adultos más jóvenes son mucho más propensos que los mayores a optar por el texto, y la mayoría de la lectura se lleva a cabo en la web.

En general, más estadounidenses prefieren ver las noticias (46%) que leerlas (35%) o escucharlas (17%), según una encuesta del Centro de Investigación Pew de principios de este año. Pero eso varía drásticamente según la edad. Los adultos de 50 años o más son mucho más propensos a preferir ver las noticias sobre cualquier otro método: alrededor de la mitad (52%) de los adultos de 50 a 64 años y el 58% de los mayores de 65 años prefieren ver las noticias, mientras que aproximadamente un tercio (29% y 27%, respectivamente) prefieren leerlas.

Entre los menores de 50, por otra parte, las proporciones son más o menos las mismas (alrededor de cuatro de cada diez de las edades de 18-29 y 30-49 años optan por leer sus noticias tanto como optan verlas.

La mayor parte de la lectura entre los adultos más jóvenes es a través de textos digitales en lugar de impresos. Alrededor de ocho de cada diez (81%) de los jóvenes entre 18 y 29 años que prefiere leer sus noticias, también prefiere obtener sus noticias en Internet; y sólo el 10% elige un periódico impreso.

El reparto entre 30 a 49 años es similar. Los lectores de noticias de entre 50 y 64 años, por el contrario, están divididos de manera más uniforme entre una preferencia por la web (41%) y papel impreso (40%), mientras que los mayores de 65 años en su mayoría todavía acuden al papel (63 %).

También hay evidencia de que los adultos más jóvenes que prefieren ver las noticias están comenzando a hacer la transición a hacerlo en una computadora, en lugar de un televisor. Mientras que el 57% de los observadores de noticias de entre 18 y 29 años prefieren obtener sus noticias a través de la TV, el 37% cita la web como su plataforma de elección. Esto es mucho más que cualquier otro grupo, incluyendo el doble del porcentaje de observadores de noticias de 30 a 49 años.

Si bien la escucha de noticias tiene una base de fans más pequeña en general, los jóvenes de entre 18 y 29 años que prefieren este método de noticias están mostrando signos de migración digital: Tres de cada diez de estos oyentes prefieren noticias en la web.

Para dejarlo claro, los adultos más jóvenes demuestran de forma consistente cada vez menos interés en las noticias en general. Sin embargo, nuestra investigación también revela que, en el ámbito digital, a menudo reciben noticias a tasas iguales o superiores que las personas de edad avanzada, ya sea intencionadamente o no.

Fuente: periodismo.com, 13.10.16

La voz más crítica del periodismo en Nicaragua denuncia espionaje del Ejército

Carlos Fernando Chamorro, director de la revista de investigación Confidencial y una de las voces más críticas con el Gobierno de Daniel Ortega, denunció ayer un proceso de espionaje por parte de oficiales del Ejército de Nicaragua contra su redacción, acoso contra los periodistas por miembros del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) —el partido

de Ortega— y un intento de sabotaje al sitio web de la revista, que en sus investigaciones periodísticas ha revelado casos de corrupción que involucran a funcionarios del gobierno sandinista. Los afectados están, principalmente, relacionados con el desvío a arcas privadas de la cooperación petrolera de Venezuela, que asciende a más de 3.000 millones de dólares.

Chamorro hizo la denuncia en una conferencia de prensa en la sede del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), en Managua. En su declaración pública afirmó que la redacción que dirige ha sido víctima de “acciones ilegales de intimidación y espionaje político, perpetradas por agentes que se identifican como oficiales del Ejército de Nicaragua y operadores del partido de gobierno, el FSLN, en contra de trabajadores de Confidencial y de este medio de comunicación independiente, bajo mi dirección”.

El periodista nicaragüense informó de que el pasado 20 de septiembre dos hombres identificados como Rafael Moreno y Ramón Abarca, que dijeron ser “operadores” del FSLN, contactaron a un trabajador administrativo de Confidencial a quien le solicitaron información sobre el medio que, dijeron, “le estaba causando daño a las actividades del FSLN en la campaña electoral”. Los hombres pidieron al trabajador que entregara información sobre el registro de personas y vehículos, con sus placas respectivas, que llegan diariamente a la redacción de la revista, incluidas personas vinculadas al Gobierno, visitantes extranjeros pertenecientes a misiones diplomáticas u organismos internacionales que visitan Confidencial e incluso sobre los campesinos que se oponen a la construcción de un Canal Interoceánico en Nicaragua, uno de los asuntos que más de cerca han cubierto los periodistas de la publicación.

Dos días después, el 22 de septiembre, se produjo un nuevo requerimiento de información, esta vez a un trabajador del área técnica. Este es el caso más grave, porque según la denuncia de Chamorro, quien solicitó la información fue Walter Abarca, un oficial en activo del Ejército, que fue ascendido al rango de Teniente Primero en 2014. “El oficial Abarca, quien llegó vestido de civil, le demandó al técnico que colaborara con el Ejército de Nicaragua brindándole información sobre Confidencial. De manera específica le planteó los siguientes requerimientos: información sobre las condiciones de seguridad de las oficinas de la redacción, información sobre el entorno de trabajo de los periodistas de Confidencial, los asuntos que discuten y los temas que investigan los periodistas, la seguridad informática de Confidencial y el funcionamiento del sistema de protección contra virus y que le entregara las contraseñas para acceder al sitio web” de la revista, relata la denuncia pública. Le pidió, además, que se reuniera con un técnico para que le facilitara los datos del portal web.

“Método de represión”

Ambos trabajadores rehusaron entregar la información. Vilma Núñez, presidenta del Cenidh, organismo que acompañará a Confidencial en el proceso de elevar la acusación a la esfera internacional, dijo que “lo que queda demostrado con esta denuncia valiente es que se comprueba que el espionaje es un método de represión instalado en el país”. El Cenidh enviará el documento presentado por Chamorro a Edison Lanza, relator especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. “En Nicaragua se ha implementado como sistema de justicia la impunidad y, ante la falta de institucionalidad, la denuncia pública es un mecanismo de defensa no formal de los derechos humanos”, dijo Núñez.

No es la primera vez que Chamorro y su equipo son objeto de acoso del Gobierno de Ortega. En 2008, la justicia —controlada por el presidente— lo acusó a él y al Centro de Investigación de la Comunicación (Cinco), que él presidía, de lavado de dinero, oficiales de la Policía irrumpieron en la redacción de Confidencial y decomisaron las computadoras del equipo

periodístico. Meses antes, Confidencial había destapado una trama de corrupción relacionada a una millonaria extorsión contra un empresario y que involucraba a personas del FSLN y llegaba directamente a casa presidencial. La acusación contra Chamorro no prosperó y, por el contrario, llamó la atención internacional de la persecución oficial contra el periodismo independiente en Nicaragua.

Fuente; El País, 8,10.16

 

“En el ámbito de la información, ya estamos más allá de la realidad virtual”

EL PAÍS y ‘The New York Times’ conversan en el BID sobre nuevas tecnologías en la información

En la era de la realidad virtual y la inteligencia artificial, la forma de consumir información se está transformando. Y los medios de comunicación deben estar a la altura para ofrecer nuevas herramientas que complementen la función inalterable de la prensa: proporcionar el contexto para que el lector —o televidente, otra línea cada vez más difusa— pueda informarse y formarse su propio juicio de los hechos. Esa es la conclusión del debate este martes entre editores de los diarios EL PAÍS y The New York Times en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington.

Con las nuevas tecnologías, “el periodista debe ofrecerle a la persona que está experimentando el periodismo -porque hoy el periodismo se puede experimentar- todos los datos, los detalles, para que pueda juzgar lo que está viendo”, explicó David Alandete, director adjunto de EL PAÍS, durante el evento de innovación del BID “Idear Soluciones para Mejorar Vidas”.

Como ejemplo, Alandete citó algunos de los vídeos de realidad virtual que ha empezado a lanzar EL PAÍS, como el reportaje Fukushima, vidas contaminadas, sobre la pesadilla nuclear que provocó el devastador tsunami de 2011 en Japón y flamante Premio Lovie de la Academia Internacional de Artes y Ciencias Digitales (IADA, por sus siglas en inglés). O el publicado hace menos de dos semanas en ocasión del segundo aniversario de la desaparición de 43 estudiantes en Ayotzinapa, un caso que ha sacudido profundamente a México y a que ha puesto en entredicho la respuesta del Gobierno.

“Nosotros no debemos opinar por nadie, pero debemos darle a la persona a la que le ofrecemos la información los elementos necesarios”, subrayó Alandete. Y en ese contexto, continuó, “si ahora le podemos dar una visión en 360º, en tres dimensiones y en el futuro incluso una experiencia táctil u olfativa, solo le estamos dando más elementos para el juicio del lector, y esto es algo maravilloso que nos permite además expresarnos mucho mejor”.

Se trata de “experimentar y entender las nuevas herramientas para contar historias y llegar de manera más impactante a la audiencia”, coincidió Elías López, director editorial de The New York Times en Español. Porque la comunicación ha dejado ser unidireccional, recordó. Y uno de los elementos que más han enriquecido la labor informativa en la era de las tecnologías y las redes sociales es “el contacto con la audiencia, que nos da su perspectiva y nos cuenta sus testimonios” a veces incluso en tiempo real, celebró.

Una experiencia que avanza cada día con nuevas herramientas, como robots inteligentes en aplicaciones como Facebook que hablan con el usuario y que ofrecen la información que le pide el lector.

“Ya estamos más allá de la realidad virtual, estamos en el ámbito de la inteligencia artificial como medio de transmisión de información”, celebró el director adjunto de EL PAÍS.

Un encuentro de innovadores

El debate formó parte de la jornada dedicada en el BID al descubrimiento y análisis de ideas de la industria creativa y cultural, un sector que, solo en América Latina, tiene un impacto económico de 175.000 millones de dólares —el equivalente al tamaño de la economía de Perú— y emplea a unos 10 millones de personas.

“Si se tratara de un país”, el volumen que genera esta economía a nivel mundial la convertiría “en la cuarta economía del mundo, después de Estados Unidos, China y Japón”, destacó el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, al inaugurar la jornada.

Un sector además que en una América Latina que tiene que buscar cómo librarse de su dependencia de las commodities para mantener su crecimiento, tiene un gran potencial a menudo todavía por descubrir, motivo que ha llevado al BID a organizar este tipo de encuentros.

“Uno no puede viajar hoy por América Latina y no ver que uno de los sectores más dinámicos, donde la región logra proyectarse hacia afuera de América Latina, tiene que ver con industrias creativas”, recordó Paul Constance, jefe de división de manejo de comunicaciones del BID en conversación con EL PAÍS.

Creatividad, ¿el nuevo commodity latinoamericano?

“Nuestra creatividad, que es democrática, es como nuestro commodity de hoy en día al que podemos echar mano, pero tenemos que generar las condiciones para que esto pueda florecer”, subrayó Trinidad Zaldívar, jefa de la división de Asuntos Culturales, solidaridad y Creatividad del BID.

Hay que prestar atención a “las dimensiones de esta industria, cuánta gente emplea, qué potencial le da a algunos países que necesitan diversificar su matriz productiva, ir más allá de materias primas a nuevos sectores”, señaló Constance. Pero también, explicó, es importante que tanto los impulsores de estas ideas como las empresas que crean “se queden en la región, generen más empleo y sean parte de la oferta permanente de América Latina hacia afuera”.

Fuente: El País, 5.1016

Curas comunicadores alternativos

Desde hace casi nueve meses el llamado Grupo de Curas en la Opción por los Pobres (COP) emite quincenalmente una “Carta el Pueblo de Dios” en la que hacen un recuento de información nacional de todo orden y aprovechan para exponer sus opiniones sobre la situación del país. Los COP son sacerdotes católicos que trabajan en medios populares y suelen expresarse con autonomía respecto de la institución eclesiástica y de sus autoridades.

Las cartas, que no están dirigidas solo a los católicos, se han transformado en una experiencia de comunicación alternativa digna de ser analizada desde la perspectiva religiosa, por cierto, pero también desde la mirada de quienes se ocupan de los temas de comunicación.

“A poco de cumplidos los dos meses del gobierno de Cambiemos (principios de febrero) nos preocupaba la falta de información” afirma el sacerdote Eduardo de la Serna, coordinador de los COP, en diálogo con Página/12 a propósito de la iniciativa. “Las voces opositoras eran muy pocas, y el aparato mediático de publicidad era inmenso”, sostiene. Y relata que “un grupo de curas nos reunimos en ese entonces en Berazategui, en una parroquia, para ver qué hacer, qué decir… y surgió la idea de escribir una carta quincenal – que llamamos “al Pueblo de Dios” – informando a quienes quisieran oír algunas cosas que ocurrían y no tenían la debida trascendencia”.

¿Por qué ahora y no antes? se le pregunta. “No negábamos que ocurrieran cosas en tiempos anteriores, pero había centenares de voces que informaban de eso, o – con frecuencia – deformaban. Antes no hacían falta voces que mostraran cosas cuestionables del gobierno anterior” afirma el sacerdote.

Ya van diecisiete ediciones de la “Carta el Pueblo de Dios” y en ellas se puede encontrar un compendio de información y voces que no alcanzan repercusión en el sistema mediático. Con el tiempo “la Carta” también creció en extensión, por los datos que los curas recogen aquí y allá entre sus feligreses, pero también por el aporte de organizaciones y grupos que aprecian la existencia de este canal abierto de comunicación alternativa. Las cartas son cada vez más extensas. La última fue de 17 páginas.

“Lo siguiente que nos propusimos fue no preocuparnos si la carta resultaba extensa”, dice de la Serna, conocedor de que los textos excesivamente largos difícilmente logren espacios en los medios de comunicación. “Es sabido que lo largo atenta contra la lectura, pero nos guió el ejemplo de monseñor (Oscar) Romero (arzobispo salvadoreño asesinado el 24 de marzo de 1980) que domingo a domingo por la radio diocesana (u otras cuando las bombas acallaban la señal) informaba a todos todo lo que ocurrió en la semana transcurrida en violaciones de derechos humanos, en atentados, en lo que afectaba a los pobres”.

Está claro que el propósito de los COP no es aparecer principalmente en los medios masivos de comunicación, sino llegar a través de redes sociales, impresas y circulando de mano en mano, ser leídas en las capillas y parroquias. Para muchos estas cartas son documentos que sirven para debatir la realidad del país desde la perspectiva de los pobres.

“Las homilías de Romero eran larguísimas, lo contrario de lo que se espera que una homilía sea, pero el país entero se paralizaba escuchándolo. Tener una voz profética fue el criterio, probablemente poco periodístico” agrega al respecto el coordinador de los COP.

También existe cuidado para que la información que se incluye sea veraz y esté comprobada. “Nos comunicamos en las redes para que toda la información, debidamente chequeada, pudiera juntarse para luego distribuirla temáticamente en la carta”, sostiene el sacerdote.

No se rehúye el debate y el posicionamiento político. “Hay algunos temas que son recurrentes, especialmente porque nos negamos al olvido, como la prisión política e injusta de Milagro Sala y sus compañeros y compañeras, y el escándalo de los Papeles de Panamá”, asegura de la Serna.

Ni él ni el resto de sus compañeros sacerdotes desconocen la importancia política y comunicacional de lo que están haciendo. “Sabemos que las cartas tienen una trascendencia importante. Gente creyente o no, de diferentes grupos y regiones las tienen como punto de referencia. Y eso molesta en el Gobierno. Molesta y nos han infectado de trolls los espacios, o incluso nos han seguido, o hasta ha aparecido gente doliente o agradable a encantarnos, seducirnos y tratar que ‘pisemos el palito’. Sabemos que al Gobierno y sus amigos les molesta, como vemos en algunas reacciones y publicaciones. Un Gobierno que sigue intentando callar todas las voces posibles, espiar periodistas, no pagar pauta publicitaria, muestra todo su autoritarismo, y como curas, desde la Palabra de Dios y mirando la realidad, ‘con un oído en el Evangelio y otro en el corazón del pueblo’ seguimos decididos a hacer escuchar nuestra voz”, concluye

Fuente: Página 12, 12.10.16 por Washington Uranga, periodista uruguayo

“El Gobierno debe respetar la pluralidad de voces de la prensa”

”Se ha estirado tanto la liga con la prensa que está al borde de una ruptura total”.

Periodista, escritora e historiadora, Lupe Cajías advierte que la relación entre el gobierno de Evo Morales y la prensa está pasando por un momento de “máxima tensión” y que “la liga se ha estirado tanto”, debido al enfrentamiento, confrontación e insultos de parte de algunos miembros del Ejecutivo, que “está al borde de una ruptura total”.

La expresidenta de la Asociación de Periodistas de La Paz aconseja al Gobierno respetar la pluralidad de voces de la prensa nacional, “escuchar todas las voces y señales”, para erradicar las actuales tensiones.

Como uno de los promotores del comunicado conjunto de las asociaciones de periodistas de Bolivia, Cajías critica la contratación de un periodista argentino por parte del Ministerio de la Presidencia para elaborar un documental en contra de medios y periodistas bolivianos supuestamente integrantes de un “cártel de la mentira”, como los denomina el Gobierno.

Una semana muy complicada en las relaciones prensa-Gobierno: hemos tenido los fallos del Tribunal de Ética, la demanda contra Humberto Vacaflor y hemos conocido el encargo del Ministerio de la Presidencia para la elaboración de un documental en contra de lo que el Gobierno denomina el “cártel de la mentira”. ¿Qué opinas al respecto?

Más que una semana complicada, creo que pasamos al momento de máxima tensión de una relación que ha sido de enfrentamiento, de confrontación y de insultos del gobierno de Evo Morales y de su partido contra los periodistas, tanto a nivel individual como institucional. Tengo la sensación térmica de que se ha estirado tanto esta liga que está al borde de una ruptura total por la acción del Poder Ejecutivo. Creo que el Gobierno no mide las fuerzas y no mide lo que puede ser el corto, el mediano y el largo plazo en la relación con la prensa, en sus formas de comunicación. Nosotros, que tenemos una experiencia de casi 40 años en lo que se

refiere a la relación prensa-poder, podemos estar seguros de que los que van a perder y los que van a salir afectados son ellos. Veamos el tema del mal llamado “cártel de la mentira”. De hecho, el mismo nombre ya implica un prejuicio, una confrontación, un rechazo al trabajo de los periodistas, y por ello es que en este momento los periodistas del país y sus instituciones estamos en estado emergencia.

¿Qué opinas sobre los fallos de la justicia y del Tribunal de Ética sobre los casos Vacaflor, Amalia Pando y Cambio? Los dos primeros fueron muy publicitados por el Gobierno, pero hubo silencio absoluto sobre el último.

Humberto y Amalia Pando se han retractado como se les ha pedido. En el caso de Cambio, no sólo es el ataque permanente y cotidiano al alcalde Luis Revilla, sino el manejo que se hace de los medios estatales y paraestatales por parte del Gobierno. El Tribunal de Ética falló a favor de la queja de Revilla, pero el periódico oficial sigue con su campaña contra la alcaldía paceña y alteña. El resto del país no le interesa. Tampoco le interesa ejercer la autorregulación. Hay que destacar que tanto las convenciones internacionales, la Constitución y la Ley de Imprenta garantizan la libertad de prensa, pero al mismo tiempo les ponen límites. Es lo que podríamos subrayar como el “tener que ser” de toda materia que se difunda. El cumplimiento de la ley es obligatorio para el redactor, el editor, el dueño. En cambio, hay un “deber ser” que se refiere a la ética, contemplado en los códigos de ética y que es lo que examinan los tribunales de ética. Ningún periodista ni ningún medio quiere aparecer en fallos de esas instancias porque un periodista basa su profesión en la credibilidad ante la opinión pública. Un medio de comunicación se desarrolla y se expande fundamentalmente por esa credibilidad. Ni el tres por ciento de los lectores de periódicos compra Cambio y seguramente la mayoría lo hace obligada dentro del aparato estatal. Yo lo compro porque es la mejor forma de tener los datos duros de los errores, los horrores, del no-sistema de comunicación del Gobierno.

Los medios estatales son la mejor prueba de cómo el MAS tiró por la borda el largo aprendizaje de tolerancia que habíamos logrado los bolivianos en tres décadas. Tengo el orgullo de haber traído al país la idea del Tribunal de Ética a través de una experiencia con el Pressrat de Alemania, ejemplo de la autorregulación. Es el mejor control para los excesos de la prensa y para frenar sus errores.

¿Funciona la autorregulación?

En general, los medios más serios tienen sistemas de autorregulación y tienen códigos de ética; los medios politizados, no; pero, ¿cuál es el resultado en materia de credibilidad? Lo podríamos medir en una encuesta simple. ¿Quién cree y quién compra Cambio? ¿Quién cree en la Red Erbol? Y si ustedes preguntan: ¿Usted cree en la palabra del Ministro Juan Ramón Quintana? ¿Usted cree en Televisión Universitaria o en el Canal Católico? ¿Cuáles van ser las respuestas? No se trata sólo de mostrar materialmente que se tienen instrumentos de autorregulación, sino de ejercer valores intangibles. Esos valores son los que quedan. La comunicación hay que diseñarla para el corto, el mediano y el largo plazo. Un ministro que pasa y después no será nada, no se interesa por trabajar en la confianza de la población, mientras que un periodista depende de la confianza para mantenerse en su profesión. Sabe que para seguir vigente no puede mentir, ni exagerar, ni insultar.

¿Qué opinas de la iniciativa del Ministerio de la Presidencia para la elaboración de un documental sobre los medios críticos?

Me asombra que el Ministerio de la Presidencia contrate a un periodista argentino, a una persona foránea, para elaborar un documental contra periodistas bolivianos. Yo soy, como todos saben, internacionalista y no creo en las fronteras. Sin embargo, en este caso en

particular hay que hacerse varias preguntas: ¿Por qué se contrata a alguien de afuera para juzgar al periodismo boliviano? ¿Qué nos tiene que enseñar? Me preguntó si (el presidente de Colombia) Juan Manuel Santos contrataría a un periodista venezolano para que ataque a la prensa colombiana que cuestionó el proceso de paz; si (el presidente de Ecuador) Rafael Correa contrataría a un periodista peruano para que ataque a la prensa ecuatoriana que ha tenido dificultades con su gobierno. Les aseguro que no pasaría eso.

¿Por qué el Ministerio de la Presidencia tiene que recurrir a una persona que además tiene conflictos de interés en este tema? Todo extranjero en Bolivia, para trabajar, tiene una visa con un objeto determinado, entonces, dentro de este objeto determinado ¿estará hacer documentales contra los periodistas bolivianos por encargo del Ministro de la Presidencia? ¿Con qué fondos lo contrata el Estado boliviano y con qué partida presupuestaria? Este señor ya fue contratado para hacer otro documental sobre el rol de Estados Unidos en Bolivia, cuando deberían dejar ese asunto a los historiadores. Si tanto les preocupa la presencia extranjera, deberían empezar por investigar la presencia de los chinos en el país. Ese sería un buen aporte. Son acciones y errores que van más contra ellos que contra los periodistas, pero han logrado algo bueno: que el grueso de las entidades nacionales de la prensa boliviana se pronuncie en contra del documental, contra su pretendido director y contra su guionista.

Además del comunicado conjunto de las asociaciones de periodistas de Bolivia, varios embajadores europeos se han pronunciado en las últimas semanas a favor del respeto a la libertad de expresión. En el mismo sentido se ha manifestado el Relator Especial para la Libertad de Prensa de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), pero el Gobierno parece hacer oídos sordos ante estas opiniones. El Presidente se limitó a acusar al Relator de haberse sumado al “cártel de la mentira”. ¿Qué opinas al respecto?

Las reacciones del Gobierno son cortas, inmediatas, de emociones no de razones, no sólo en este asunto, sino también en otros, empezando por el referéndum. Ha buscado cualquier pretexto para justificar el resultado negativo. No se ha sentado a mirarse a sí mismo de una forma orgánica. Hay críticas en el pasillo, en el rumor, pero no hacen una autocrítica, porque no está en sus cálculos. Entonces, la reacción inmediata es esa, muy infantil: tú eres mi enemigo, a ti también te voy a atacar, tú no me gustas.

Creo que la primera gran falla está en el Ministerio de la Presidencia. Yo he hecho un trabajo sobre qué ha sido el Ministerio de la Presidencia desde el siglo XIX con diferentes nombres. Es la primera defensa, la primera muralla que protege la majestad de la primera autoridad del país. Después, ¿dónde está todo el sistema de comunicación? No sólo hay que tener una política de comunicación, sino que hay que medir las palabras, hay que saber diferenciar entre lo que es una conferencia de prensa, un briefing, un comunicado, cuándo se hace una conferencia con preguntas, cómo se trabaja con los pools, pero nada de eso existe. La señorita Marianela Paco no tiene la más mínima idea de qué es política de comunicación. Cómo es posible que estemos viendo en la televisión la imagen del liderazgo latinoamericano reunido en Colombia para la firma de la paz, todos de blanco de frente al mar, con una perfección de mensajes comunicacionales, y al lado la foto del presidente Morales con una guirnalda de coca en una reunión sindical, en una imagen que muestra al mundo que el cocalero es más importante que el estadista. Entonces, es un desgaste de una imagen que podría haberse consolidado porque tenía un gran impulso.

Quienes han hecho que esta imagen se desgaste son los equipos que deberían haber preservado al Presidente. Otro ejemplo: ni siquiera había jurado el Presidente de Perú y ya salió la señorita Paco para atacarlo por una reunión con Doria Medina, cuando el presidente del Perú

es un posible y necesario aliado en la causa marítima. ¿No era mejor guardar silencio? Y, claro, el Presidente de Perú se fue a Chile. Ahora va a haber un gabinete binacional, pero ya hemos perdido la mitad de la cancha. Las guerras se ganan o se pierden primero en el internet y después en el campo de batalla.

¿Cómo ves los escenarios futuros? ¿Hay el riesgo de una mayor polarización, una mayor intolerancia al pluralismo y a la crítica?

Yo me equivoqué después de las elecciones subnacionales, a partir de las palabras del presidente Morales. Pensé que llegaba el momento de la reconciliación, incluso aposté con varios líderes de opinión, pero perdí la apuesta. Después del referéndum, tengo la certeza de que este tigre herido va a tratar de dañar con zarpazos, porque hay la idea de que atacando al otro se va a fortalecer, pero no va ser así. La visión de la historia nos ayuda a ver el proceso y no solamente la fotografía. Yo creo que la prensa, así sea una trinchera cada vez más pequeña, siempre va a ser un lugar para enfrentar al poder y para decir lo que está sucediendo. Ahora ya es incontrolable que la gente no sepa lo que pasa. Los silbidos al Presidente, como en el clásico Bolívar-Strongest, no fueron difundidos por la prensa tradicional, por los medios “enemigos”, sino que pasaron de celular a celular, en decenas de mensajes que son ya imposibles de detener, como las fotos de los escenarios semivacíos de las nuevas giras que hace el Presidente. Tampoco creo que exista ya la posibilidad de conformar un equipo más profesional que el actual para mejorar los perfiles ministeriales. Al Gobierno cada vez le es más difícil conseguir rostros de notables, por eso prefiere ratificar a los malos y prefiere continuar con el desgaste. Lo que vamos a vivir es un deterioro progresivo, que ya lo estamos viviendo, y no creo que exista ya una política de shock o una salida posible. Lo que queda por saber es si este deterioro va a ser tranquilo o va a terminar en una violencia que se está cargando como lo que hemos visto en la protesta de los cooperativistas y eso es lo que nos alarma.

¿Qué aconsejarías hacer para aliviar estas tensiones que no benefician a nadie, ni al Gobierno ni a los periodistas?

Yo creo que es necesario un viraje muy grande. Creo que el Gobierno debería hacer una autocrítica, convocar a la gente que puede decirle todo lo malo que dicen sobre él, lo que está haciendo mal. El Gobierno debería tener un equipo que le diga la verdad, que lo vuelva a la realidad, porque necesita hacer un análisis. Han pasado 10 años desde el 2006 y todos hemos cambiado, ha cambiado Bolivia y ha cambiado el mundo. Ojalá que el presidente Morales encuentre a su “hombre mil”, ese “hombre mil” de Rudyard Kipling, que nos aconseja, ese ser que nos quiere pero nos muestra que estamos andando mal.

¿Todavía hay espacio para la prensa crítica e independiente?

Yo no creo en el periodismo independiente, yo creo en las múltiples voces. Yo no creo que nadie, ni la Iglesia Católica, funda un medio de comunicación sin un objetivo. Lo hace para difundir sus ideas, su propuesta. Por eso no hablo de prensa independiente, hablo de múltiples voces. Lo que nosotros tenemos que defender es el derecho de todos a tener estas múltiples voces. Si el Gobierno fuese inteligente, lo que haría es distribuir la publicidad entre todas las voces y escuchar a todos. Hasta las piedras, como gusta decir el Canciller Choquehuanca, nos dicen algo cuando bajan por el rio, la luz del sol nos dice si va a oscurecer. Hay que escuchar todas las voces y señales. Yo creo que esto es lo que debería hacer el Gobierno.

Fuente; Página siete, 9.10.16

 

El naufragio de los medios en el plebiscito

La campaña no se formuló desde la reconciliación, sino desde la confrontación política entre santistas y uribistas. Algunos medios y periodistas entraron en la arena y tomaron partido con grave daño para su credibilidad.

La cándida entrevista de Juan Carlos Vélez, gerente de la campaña del No, con el diario La República, entró por derecho propio en la antología de los peores errores de comunicación política de todos los tiempos en nuestro país. Algunas de sus frases “estábamos buscando que la gente saliera a votar verraca”, más la confesión de que tergiversaron mensajes, más la publicación de la lista de donantes, cayeron como pececitos frescos en el mar de tiburones de las redes sociales.

Fue apenas el último de muchos hechos informativos que sembraron radicalismos, odios, dolores, enemistades y rencores entre los colombianos, a lo largo de un proceso cuyo objetivo único –paradójicamente- era la paz. Confirma que el error más protuberante de la campaña del plebiscito fue que no se formuló desde la reconciliación -los acercamientos, el diálogo racional, la mano tendida- sino desde la confrontación política entre santistas y uribistas, que para peor de males asumió el lenguaje agresivo y procaz que contaminó la campaña presidencial de 2014.

Con mensajes como “el Presidente tiene la facultad de redactar la pregunta que se le dé la gana”, fue extensa, incesante y variada la catarata de malas ocurrencias de voceros en tomo belicoso -Gaviria, Cristo, Leyva, Uribe, Ordóñez- entre muchos otros. En lo que tuvo que ver con el establecimiento el debate no se planteó con un discurso incluyente, conciliador y generoso, sino como una especie de tomo II de la gallera encendida entre “castrochavistas” y “paracos”, de ingrata recordación.

Fue una campaña anacrónica -como las presidenciales a la antigua usanza-, enfocada en la presencia intensiva de negociadores y funcionarios del gobierno en medios tradicionales, giras, eventos, publicidad -en especial en televisión y radio-y parecía volar sola cada vez que aparecían los resultados de las encuestas, un juego en el que frívolamente cayeron medios respetables que se convirtieron en caja de resonancia, dedicados a promover, proclamar y comparar guarismos que al final resultaron fantasía.

El “Estado del arte del periodismo en medio de conflictos de alta sensibilidad” de la Unesco, señala las trascendentales tareas del análisis y contexto para ayudar a la gente a conocer y entender las claves de lo que sucede, desde una instancia independiente y confiable. Aquí vimos medios y periodistas muy importantes que se apartaron de esa misión, entraron en la arena y tomaron partido, con daño grave y quizás irremediable para su credibilidad.

Además de ellos, los estrategas políticos y los asesores de imagen, las mayores pérdidas del naufragio recaen en las firmas encuestadoras cuyo prestigio será muy difícil de recuperar. Ninguna se acercó remotamente al resultado aunque acertaran, ahora y durante los últimos años, en el registro de la enorme impopularidad de las Farc, con los mayores índices de imagen negativa, que se exacerbó en muchos sectores de la opinión durante la vertiginosa campaña del plebiscito, con las constantes declaraciones desafiantes y agresivas de Timochenko, del abogado español Enrique Santiago, de Romaña, de Iván Márquez, entre muchos otros.

La polarización dominó la escena pero no representa la realidad del electorado. Sería simplista e inexacto decir que todos los votantes del Si eran santistas y los del No uribistas. La diferencias de fondo se referían más a la Colombia rural que compuso los territorios SI y la más poblada Colombia urbana, donde calaron las reservas del NO a la paraestatalidad, la impunidad y el narcotráfico. La identidad y la cohesión se relacionaron más con principios y valores, que con militancia o pasión política. El Sí subestimó, por ejemplo, la influencia y la importancia de grupos masivos como las iglesias que se aglutinaron en el No por el efecto “Gina Parody”, o las fuerzas militares y de policía –con sus familias- ante el tema de los sueldos y beneficios a la guerrilla.

Apabullante, agresiva triunfalista, la campaña pudo tener su momento crítico en la ceremonia de firma del acuerdo el lunes 26 de septiembre en Cartagena. Esa puesta en escena con jefes de estado, Juan Carlos de España, el secretario general de la ONU Ban Ki-moon, con Timochenko y sus compañeros eufóricos junto a Maduro y Raúl Castro, pudieron producir

efectos contrarios del aire victorioso y la atadura al respaldo internacional que perseguían los estrategas y ser el argumento que le faltaba a alguna gente para decidir su voto.

Perder en la votación pese a la monumental desproporción de recursos a su favor para publicidad, movilización y eventos, confirma que fue letal para la campaña del SI subestimar que estamos en el mundo de los algoritmos, del “social media” y de las redes sociales. El mundo de Facebook, Gooogle, Microsoft y Apple. El mundo de Twitter y Snapchat. Lo que ocurrió en Colombia es lo mismo que sorprendió al mundo en la primavera árabe de 2012, en las movilizaciones de Ucrania o en las de Hong Kong en 2014. El poder y la influencia de los medios tradicionales disminuido frente a las nuevas posibilidades de la gente de opinar, interactuar y decidir, aún en medio de la comunicación conflictiva, poco confiable o insidiosa que día tras día satura las redes.

El dramático veredicto de las urnas estremeció el escenario y activó un llamado general a la sensatez, la responsabilidad y la grandeza –del gobierno, de las Farc, de la gente del No- para trabajar por los intereses superiores del país, algo que no se logra con ataques y ofensas, engaños y manipulaciones. Las movilizaciones espontáneas y masivas de jóvenes, el Nobel de Paz al Presidente Santos, el cambio de tono en el discurso de algunos protagonistas son novedades auspiciosas de que después de los dolores y las lágrimas podemos ir, con las lecciones aprendidas, hacia el camino correcto por un acuerdo que considere y logre la aprobación de todos, que es el que se necesita.

Fuente: Semana, 10.10.16 por Germán Manga, periodista colombiano

Hablemos con África

“Pasión, pasión y pasión”. No es la primera vez que el reportero Xavier Aldekoa se pronuncia así cuando le preguntan qué es lo que hace falta para ser un buen periodista. Este martes volvió a hacerlo en el marco del Primer Encuentro de Periodistas África-España, una jornada de varias mesas redondas organizada por Casa África. La frase de Aldekoa, en esta ocasión, definió el espíritu del encuentro y de todos sus asistentes: 30 profesionales de diversas nacionalidades que en varias mesas redondas reflexionaron e intercambiaron ideas con una meta común: remar juntos para que el continente sea más y mejor contado en España.

La jornada, patrocinada por Ria Money Transfer en colaboración con la Agencia EFE, la ONG Mujeres por África y el Ayuntamiento de Madrid, fue inaugurada por la alcaldesa de la capital, Manuela Carmena, quien destacó que esta “es la ciudad del abrazo y la acogida”. A continuación, seis mesas redondas para hablar de nuevas tecnologías, de mujer, de rigor periodístico, de derribar tópicos y, sobre todo, de mucha África ante un auditorio repleto —las 250 plazas disponibles se cubrieron la semana anterior al evento— que demostró que sí que existe un público interesado en saber qué ocurre más allá del Mediterráneo. Otra prueba: el hashtag #PeriodismoÁfrica, utilizado para tuitear el encuentro, fue tendencia (trending topic) desde el mediodía.

Casa África hizo posible un encuentro muy singular debido a que puso bajo el mismo techo a periodistas de gran renombre provenientes de países muy diferentes y lejanos entre sí para debatir entre ellos, una experiencia única y difícil de conseguir. Entre los extranjeros, mujeres como Verashni Pillai (redactora jefe del diario sudafricano Mail & Guardian), Eric Chinje (director del African Media Initiative), la reportera Aysha Dabo y Daouda Coulibaly o el editor de Quartz África Yinka Adegoke. ¿Y qué es lo que pidieron reporteros africanos y españoles? Sobre todo, que se dé más espacio a los primeros en los medios de comunicación occidentales, que se intente mirar hacia África sin una idea preconcebida, que se trascienda del afropesimismo o afrooptimismo y se cuente lo que ocurre con objetividad y realismo. “Hay una nueva África que contar al mundo, y es lo que tenemos que hacer los africanos”, subrayó Chinje en su conferencia inaugural,. En la misma desafió a España a ser nuevo líder en la información que se realiza sobre el continente. “Es el momento más excitante para ser un actor en la nueva África. Id y contadlo”, animó.

Además, de la llamada de Chinje, hubo más mensajes que se lanzaron con voz alta y clara. Durante la primera mesa redonda, los medios de comunicación españoles fueron abiertamente criticados por dar, en general, escasa importancia a África. Son “predecibles y perfectamente aburridos” para el periodista Alfonso Armada. Se habla poco y se habla desde estereotipos: guerra, crisis, hambrunas, pobreza. Lo demás no es noticia. “Estamos fracasando estrepitosamente, tenemos una miseria informativa brutal sobre el continente africano”, sostuvo la reportera Gemma Parellada. “La única forma de eliminar la barrera sobre África es informar con normalidad”, expuso Javier Marín, delegado de la agencia EFE en su sede de Nairobi (Kenia), quien opina que España está instalada en la gran tragedia africana o en la mera anécdota. Por eso, para enterarse de qué ocurre allí es mejor seguir a periodistas concretos, no a medios, según el reportero Xavier Aldekoa.

También hubo espacio para el optimismo, pues se reconoció el creciente interés que está suscitando el continente y que ha propiciado el nacimiento de nuevos portales como Wiriko, Afribuku, Radio África Magazine o Afrikaye y el aumento de periodistas jóvenes que viajan a países africanos para informar desde allí, tal y como recordó Lola Huete Machado, redactora

jefe de Planeta Futuro. Eso sí, muchos de ellos son freelance a quienes les cuesta un gran sacrificio cubrir estas informaciones. “Conozco compañeros a quienes han llegado a pagar 35 euros por una pieza informativa desde una zona de conflicto”, criticó José Naranjo, colaborador en EL PAÍS.

En la mesa redonda bautizada Si hablas de nosotros: el periodismo en África y la visión de África en el mundovarios periodistas africanos reclamaron menos condescendencia, menos exageración con los tópicos de siempre y más voces locales en los medios de comunicación. “No queremos que se cuenten historias positivas de África. Queremos que se cuente la verdad” , reclamó Eric Chinje, quien contó una anécdota sobre la sorpresa que se llevó una interlocutora suya cuando este le contó que la primera vez que vio un león fue en un zoo de Washington. Mientras, Verashni Pillai, que acaba de ser nombrada directora del Huffington Post en Sudáfrica, reclamó que les mire con la misma normalidad con la que nos vemos nosotros, como seres complejos y con distintos intereses: “Vosotros no vais por ahí pensando que sois europeos. Lo mismo nos pasa en África”.

Yinka Adegoke, editor de la revista Quartz Africa, reclamó un trato de igualdad y puntualizó que los medios tradicionales de papel, apegados al poder, son “igual allí que aquí”. “Me importa la gente y escribo para ellos. Hay que tener la mente abierta y contar todas las historias”. Adegoke subrayó la importancia hoy de los nuevos canales, redes sociales y teléfonos “inteligentes” para realizar esta labor. Todos, además, coincidieron en defender que deben ser los periodistas africanos quienes escriban sobre África y destacaron que hoy hay profesionales más comprometidos que hace 20 años.

El papel de la mujer en los medios también tuvo su espacio. María Teresa Fernández de la Vega, presidenta de la Fundación Mujeres por África, apeló a la responsabilidad de los periodistas en garantizar que se vele por el rigor y la seriedad frente a la banalización de la información en la mesa Mujeres, espacio público y comunicación, que se inició con la percepción de que queda mucho por hacer en el terreno de la igualdad de género y concluía con la idea de que es necesario hacer un esfuerzo continuado y consciente para lograrla. Lola Huete Machado pidió que siempre se dé una mirada de género para todo aquello que planteamos. “Se escribe bastante poco sobre ellas, pero son temas que funcionan”. Aisha Dabo, por su parte, afirmó que la mayoría de las periodistas se convierten en defensoras de los derechos de otras mujeres. “No soy feminista, soy una defensora de los derechos humanos y los derechos de las mujeres son derechos humanos. Hay que continuar luchando”, dijo.

Fuente: El País, 5.10.16

Comunicar esperanza y confianza

La idea fuerza que ha escogido el papa Francisco para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2017 es “Comunicar esperanza y confianza en nuestro tiempo”. ¿De dónde surge la necesidad de abordar estos temas? Según un comunicado de la Secretaría de Comunicaciones del Vaticano, el mensaje pretende contrarrestar dos posibles enfermedades a las que puede llevar el sistema de comunicación actual: “anestesiar la conciencia” y “dejarse llevar por la desesperación”. Con respecto a lo primero, en el comunicado se afirma que es posible que la conciencia se cauterice debido a que los profesionales, los líderes de opinión y los medios de comunicación desarrollan su actividad lejos de los pobres, lo cual desemboca en la ignorancia de la complejidad de sus dramas y necesidades. Y al referirse a la segunda “enfermedad”, se señala que cuando la comunicación se vuelve espectáculo —más centrada en lo novedoso, insólito y escandaloso— se construyen acechanzas y peligros inminentes que llevan, personal y colectivamente, a la angustia y la desesperanza.

Así pues, constatadas estas dos afecciones, se plantea que la Jornada invite a aprender a comunicar confianza y esperanza para la sociedad y la historia. Este aprendizaje pasa, en principio, por evitar aquellas distorsiones producidas por un mal ejercicio del derecho a la comunicación. De ellas habló el papa ante los trabajadores de la televisión católica de la conferencia episcopal italiana, al señalar lo que él llama los “pecados de los medios”: la desinformación, la calumnia y la difamación. La desinformación que empuja a no decir todo, imposibilitando un juicio preciso sobre la realidad. La calumnia y la difamación que, en

nombre de una irrestricta libertad de información, derivan en daño al honor y dignidad de las personas o los pueblos. Ante la presentación parcial de una verdad, los silencios, la manipulación del pasado, el olvido o la burda mentira, el papa invita a ser honrados con la realidad. En esta línea, Francisco manifestó que “la comunicación fue sometida a la propaganda, las ideologías, con fines políticos o para el control de la economía y la tecnología. [Pero] lo que hace bien a la comunicación es, en primer lugar, la parresía, es decir, el valor de hablar a la cara, de hablar con franqueza y libertad”.

En otro momento, al recibir en el Vaticano a una delegación de periodistas, recordó que pocas profesiones tienen tanta influencia en la sociedad como el periodismo. Precisó que es un rol de gran responsabilidad e importancia, porque a ellos les corresponde “escribir el primer borrador de la historia”. Asimismo, exhortó a los hombres y mujeres que ejercen este oficio a hacer de él “un instrumento de construcción, un factor de bien común, un acelerador de procesos de reconciliación”. Y pidió que se “rechace la tentación de fomentar el choque con un lenguaje que sople sobre el fuego de las divisiones”. Reconoció que la crítica en la profesión periodística no solo es legítima, sino también necesaria. Pero advirtió que esta no puede volverse un arma de destrucción. Tampoco “debe alimentar el miedo delante de los cambios o fenómenos como las migraciones forzadas por la guerra o por el hambre”.

De lo anterior las tres exigencias que él propone para el mundo de las comunicaciones sociales: amar la verdad, vivir con profesionalidad y asegurar el respeto a la dignidad humana. Explica que amar la verdad significa dar testimonio de ella con el propio trabajo, ser honesto consigo mismo y con los otros, discernir entre los matices del gris en los eventos que se narran, nunca decir o escribir algo que sea falso. Al hablar del vivir con profesionalidad, lo vincula no solo con lo que está estipulado en los códigos de ética, sino también con la independencia frente a los poderes. En este sentido, indicó que para ello es necesaria una sociedad democrática y recordó que toda dictadura intenta apoderarse de los medios de comunicación e imponer nuevas reglas a la profesión periodística. Y sobre el respeto a la dignidad humana, importante en todas las profesiones, subrayó que lo es “de manera particular en el periodismo, porque detrás de una simple narración, hay sentimientos, emociones, en definitiva, la vida de las personas”.

La idea fuerza del papa de aprender a comunicar confianza y esperanza para la historia nos trae a la memoria al beato Óscar Romero y al padre Ignacio Ellacuría. El primero, refiriéndose a sus predicaciones, decía:

Estas homilías quieren ser la voz de este pueblo. Quieren ser la voz de los que no tienen voz. Y por eso, sin duda, caen mal a aquellos que tienen demasiada voz. Esta pobre voz encontrará eco en aquellos que amen la verdad y amen de verdad a nuestro querido pueblo.

Y Ellacuría, al enunciar las notas propias de una prensa libre, resaltaba:

Es la que busca difundir información sin cortapisas, pero con responsabilidad; que posibilita un carácter incluyente en el derecho a ser informado e informar; que favorece la existencia no solo de periodistas independientes, sino también de medios que superan la información sesgada o el control monopólico de esta; la que desarrolla el derecho de réplica y garantiza la opinión ciudadana a cuyo servicio debe estar esa prensa ética.

Fuente: ALAI, 8.10.16 por Carlos Ayala Ramírez, director de radio YSUCA, El Salvador.

 

Pages:1234567...81»