La voz más crítica del periodismo en Nicaragua denuncia espionaje del Ejército

Carlos Fernando Chamorro, director de la revista de investigación Confidencial y una de las voces más críticas con el Gobierno de Daniel Ortega, denunció ayer un proceso de espionaje por parte de oficiales del Ejército de Nicaragua contra su redacción, acoso contra los periodistas por miembros del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) —el partido

de Ortega— y un intento de sabotaje al sitio web de la revista, que en sus investigaciones periodísticas ha revelado casos de corrupción que involucran a funcionarios del gobierno sandinista. Los afectados están, principalmente, relacionados con el desvío a arcas privadas de la cooperación petrolera de Venezuela, que asciende a más de 3.000 millones de dólares.

Chamorro hizo la denuncia en una conferencia de prensa en la sede del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), en Managua. En su declaración pública afirmó que la redacción que dirige ha sido víctima de “acciones ilegales de intimidación y espionaje político, perpetradas por agentes que se identifican como oficiales del Ejército de Nicaragua y operadores del partido de gobierno, el FSLN, en contra de trabajadores de Confidencial y de este medio de comunicación independiente, bajo mi dirección”.

El periodista nicaragüense informó de que el pasado 20 de septiembre dos hombres identificados como Rafael Moreno y Ramón Abarca, que dijeron ser “operadores” del FSLN, contactaron a un trabajador administrativo de Confidencial a quien le solicitaron información sobre el medio que, dijeron, “le estaba causando daño a las actividades del FSLN en la campaña electoral”. Los hombres pidieron al trabajador que entregara información sobre el registro de personas y vehículos, con sus placas respectivas, que llegan diariamente a la redacción de la revista, incluidas personas vinculadas al Gobierno, visitantes extranjeros pertenecientes a misiones diplomáticas u organismos internacionales que visitan Confidencial e incluso sobre los campesinos que se oponen a la construcción de un Canal Interoceánico en Nicaragua, uno de los asuntos que más de cerca han cubierto los periodistas de la publicación.

Dos días después, el 22 de septiembre, se produjo un nuevo requerimiento de información, esta vez a un trabajador del área técnica. Este es el caso más grave, porque según la denuncia de Chamorro, quien solicitó la información fue Walter Abarca, un oficial en activo del Ejército, que fue ascendido al rango de Teniente Primero en 2014. “El oficial Abarca, quien llegó vestido de civil, le demandó al técnico que colaborara con el Ejército de Nicaragua brindándole información sobre Confidencial. De manera específica le planteó los siguientes requerimientos: información sobre las condiciones de seguridad de las oficinas de la redacción, información sobre el entorno de trabajo de los periodistas de Confidencial, los asuntos que discuten y los temas que investigan los periodistas, la seguridad informática de Confidencial y el funcionamiento del sistema de protección contra virus y que le entregara las contraseñas para acceder al sitio web” de la revista, relata la denuncia pública. Le pidió, además, que se reuniera con un técnico para que le facilitara los datos del portal web.

“Método de represión”

Ambos trabajadores rehusaron entregar la información. Vilma Núñez, presidenta del Cenidh, organismo que acompañará a Confidencial en el proceso de elevar la acusación a la esfera internacional, dijo que “lo que queda demostrado con esta denuncia valiente es que se comprueba que el espionaje es un método de represión instalado en el país”. El Cenidh enviará el documento presentado por Chamorro a Edison Lanza, relator especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. “En Nicaragua se ha implementado como sistema de justicia la impunidad y, ante la falta de institucionalidad, la denuncia pública es un mecanismo de defensa no formal de los derechos humanos”, dijo Núñez.

No es la primera vez que Chamorro y su equipo son objeto de acoso del Gobierno de Ortega. En 2008, la justicia —controlada por el presidente— lo acusó a él y al Centro de Investigación de la Comunicación (Cinco), que él presidía, de lavado de dinero, oficiales de la Policía irrumpieron en la redacción de Confidencial y decomisaron las computadoras del equipo

periodístico. Meses antes, Confidencial había destapado una trama de corrupción relacionada a una millonaria extorsión contra un empresario y que involucraba a personas del FSLN y llegaba directamente a casa presidencial. La acusación contra Chamorro no prosperó y, por el contrario, llamó la atención internacional de la persecución oficial contra el periodismo independiente en Nicaragua.

Fuente; El País, 8,10.16

 

“En el ámbito de la información, ya estamos más allá de la realidad virtual”

EL PAÍS y ‘The New York Times’ conversan en el BID sobre nuevas tecnologías en la información

En la era de la realidad virtual y la inteligencia artificial, la forma de consumir información se está transformando. Y los medios de comunicación deben estar a la altura para ofrecer nuevas herramientas que complementen la función inalterable de la prensa: proporcionar el contexto para que el lector —o televidente, otra línea cada vez más difusa— pueda informarse y formarse su propio juicio de los hechos. Esa es la conclusión del debate este martes entre editores de los diarios EL PAÍS y The New York Times en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington.

Con las nuevas tecnologías, “el periodista debe ofrecerle a la persona que está experimentando el periodismo -porque hoy el periodismo se puede experimentar- todos los datos, los detalles, para que pueda juzgar lo que está viendo”, explicó David Alandete, director adjunto de EL PAÍS, durante el evento de innovación del BID “Idear Soluciones para Mejorar Vidas”.

Como ejemplo, Alandete citó algunos de los vídeos de realidad virtual que ha empezado a lanzar EL PAÍS, como el reportaje Fukushima, vidas contaminadas, sobre la pesadilla nuclear que provocó el devastador tsunami de 2011 en Japón y flamante Premio Lovie de la Academia Internacional de Artes y Ciencias Digitales (IADA, por sus siglas en inglés). O el publicado hace menos de dos semanas en ocasión del segundo aniversario de la desaparición de 43 estudiantes en Ayotzinapa, un caso que ha sacudido profundamente a México y a que ha puesto en entredicho la respuesta del Gobierno.

“Nosotros no debemos opinar por nadie, pero debemos darle a la persona a la que le ofrecemos la información los elementos necesarios”, subrayó Alandete. Y en ese contexto, continuó, “si ahora le podemos dar una visión en 360º, en tres dimensiones y en el futuro incluso una experiencia táctil u olfativa, solo le estamos dando más elementos para el juicio del lector, y esto es algo maravilloso que nos permite además expresarnos mucho mejor”.

Se trata de “experimentar y entender las nuevas herramientas para contar historias y llegar de manera más impactante a la audiencia”, coincidió Elías López, director editorial de The New York Times en Español. Porque la comunicación ha dejado ser unidireccional, recordó. Y uno de los elementos que más han enriquecido la labor informativa en la era de las tecnologías y las redes sociales es “el contacto con la audiencia, que nos da su perspectiva y nos cuenta sus testimonios” a veces incluso en tiempo real, celebró.

Una experiencia que avanza cada día con nuevas herramientas, como robots inteligentes en aplicaciones como Facebook que hablan con el usuario y que ofrecen la información que le pide el lector.

“Ya estamos más allá de la realidad virtual, estamos en el ámbito de la inteligencia artificial como medio de transmisión de información”, celebró el director adjunto de EL PAÍS.

Un encuentro de innovadores

El debate formó parte de la jornada dedicada en el BID al descubrimiento y análisis de ideas de la industria creativa y cultural, un sector que, solo en América Latina, tiene un impacto económico de 175.000 millones de dólares —el equivalente al tamaño de la economía de Perú— y emplea a unos 10 millones de personas.

“Si se tratara de un país”, el volumen que genera esta economía a nivel mundial la convertiría “en la cuarta economía del mundo, después de Estados Unidos, China y Japón”, destacó el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, al inaugurar la jornada.

Un sector además que en una América Latina que tiene que buscar cómo librarse de su dependencia de las commodities para mantener su crecimiento, tiene un gran potencial a menudo todavía por descubrir, motivo que ha llevado al BID a organizar este tipo de encuentros.

“Uno no puede viajar hoy por América Latina y no ver que uno de los sectores más dinámicos, donde la región logra proyectarse hacia afuera de América Latina, tiene que ver con industrias creativas”, recordó Paul Constance, jefe de división de manejo de comunicaciones del BID en conversación con EL PAÍS.

Creatividad, ¿el nuevo commodity latinoamericano?

“Nuestra creatividad, que es democrática, es como nuestro commodity de hoy en día al que podemos echar mano, pero tenemos que generar las condiciones para que esto pueda florecer”, subrayó Trinidad Zaldívar, jefa de la división de Asuntos Culturales, solidaridad y Creatividad del BID.

Hay que prestar atención a “las dimensiones de esta industria, cuánta gente emplea, qué potencial le da a algunos países que necesitan diversificar su matriz productiva, ir más allá de materias primas a nuevos sectores”, señaló Constance. Pero también, explicó, es importante que tanto los impulsores de estas ideas como las empresas que crean “se queden en la región, generen más empleo y sean parte de la oferta permanente de América Latina hacia afuera”.

Fuente: El País, 5.1016

Curas comunicadores alternativos

Desde hace casi nueve meses el llamado Grupo de Curas en la Opción por los Pobres (COP) emite quincenalmente una “Carta el Pueblo de Dios” en la que hacen un recuento de información nacional de todo orden y aprovechan para exponer sus opiniones sobre la situación del país. Los COP son sacerdotes católicos que trabajan en medios populares y suelen expresarse con autonomía respecto de la institución eclesiástica y de sus autoridades.

Las cartas, que no están dirigidas solo a los católicos, se han transformado en una experiencia de comunicación alternativa digna de ser analizada desde la perspectiva religiosa, por cierto, pero también desde la mirada de quienes se ocupan de los temas de comunicación.

“A poco de cumplidos los dos meses del gobierno de Cambiemos (principios de febrero) nos preocupaba la falta de información” afirma el sacerdote Eduardo de la Serna, coordinador de los COP, en diálogo con Página/12 a propósito de la iniciativa. “Las voces opositoras eran muy pocas, y el aparato mediático de publicidad era inmenso”, sostiene. Y relata que “un grupo de curas nos reunimos en ese entonces en Berazategui, en una parroquia, para ver qué hacer, qué decir… y surgió la idea de escribir una carta quincenal – que llamamos “al Pueblo de Dios” – informando a quienes quisieran oír algunas cosas que ocurrían y no tenían la debida trascendencia”.

¿Por qué ahora y no antes? se le pregunta. “No negábamos que ocurrieran cosas en tiempos anteriores, pero había centenares de voces que informaban de eso, o – con frecuencia – deformaban. Antes no hacían falta voces que mostraran cosas cuestionables del gobierno anterior” afirma el sacerdote.

Ya van diecisiete ediciones de la “Carta el Pueblo de Dios” y en ellas se puede encontrar un compendio de información y voces que no alcanzan repercusión en el sistema mediático. Con el tiempo “la Carta” también creció en extensión, por los datos que los curas recogen aquí y allá entre sus feligreses, pero también por el aporte de organizaciones y grupos que aprecian la existencia de este canal abierto de comunicación alternativa. Las cartas son cada vez más extensas. La última fue de 17 páginas.

“Lo siguiente que nos propusimos fue no preocuparnos si la carta resultaba extensa”, dice de la Serna, conocedor de que los textos excesivamente largos difícilmente logren espacios en los medios de comunicación. “Es sabido que lo largo atenta contra la lectura, pero nos guió el ejemplo de monseñor (Oscar) Romero (arzobispo salvadoreño asesinado el 24 de marzo de 1980) que domingo a domingo por la radio diocesana (u otras cuando las bombas acallaban la señal) informaba a todos todo lo que ocurrió en la semana transcurrida en violaciones de derechos humanos, en atentados, en lo que afectaba a los pobres”.

Está claro que el propósito de los COP no es aparecer principalmente en los medios masivos de comunicación, sino llegar a través de redes sociales, impresas y circulando de mano en mano, ser leídas en las capillas y parroquias. Para muchos estas cartas son documentos que sirven para debatir la realidad del país desde la perspectiva de los pobres.

“Las homilías de Romero eran larguísimas, lo contrario de lo que se espera que una homilía sea, pero el país entero se paralizaba escuchándolo. Tener una voz profética fue el criterio, probablemente poco periodístico” agrega al respecto el coordinador de los COP.

También existe cuidado para que la información que se incluye sea veraz y esté comprobada. “Nos comunicamos en las redes para que toda la información, debidamente chequeada, pudiera juntarse para luego distribuirla temáticamente en la carta”, sostiene el sacerdote.

No se rehúye el debate y el posicionamiento político. “Hay algunos temas que son recurrentes, especialmente porque nos negamos al olvido, como la prisión política e injusta de Milagro Sala y sus compañeros y compañeras, y el escándalo de los Papeles de Panamá”, asegura de la Serna.

Ni él ni el resto de sus compañeros sacerdotes desconocen la importancia política y comunicacional de lo que están haciendo. “Sabemos que las cartas tienen una trascendencia importante. Gente creyente o no, de diferentes grupos y regiones las tienen como punto de referencia. Y eso molesta en el Gobierno. Molesta y nos han infectado de trolls los espacios, o incluso nos han seguido, o hasta ha aparecido gente doliente o agradable a encantarnos, seducirnos y tratar que ‘pisemos el palito’. Sabemos que al Gobierno y sus amigos les molesta, como vemos en algunas reacciones y publicaciones. Un Gobierno que sigue intentando callar todas las voces posibles, espiar periodistas, no pagar pauta publicitaria, muestra todo su autoritarismo, y como curas, desde la Palabra de Dios y mirando la realidad, ‘con un oído en el Evangelio y otro en el corazón del pueblo’ seguimos decididos a hacer escuchar nuestra voz”, concluye

Fuente: Página 12, 12.10.16 por Washington Uranga, periodista uruguayo