Relator de la CIDH afirma que llamar “cartel de la mentira” a los medios no contribuye a un clima de respeto

Respecto a la asfixia económica dijo que si bien el Gobierno no está obligado a poner publicidad en los medios, cuando asigna avisaje debe hacerlo bajo criterios claros, objetivos y no discriminatorios.

El Relator de la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Edison Lanza, dijo que los calificativos de “cártel de la mentira” que utiliza el Gobierno en contra de algunos medios de comunicación “no le hacen bien” a un clima de respeto y tolerancia.

Consultado sobre su impresión acerca del calificativo que utiliza el Gobierno contra algunos medios de comunicación a los que señala como una “organización criminal” o un “´cartel de la mentira, el Relator cree que ese tipo de señalamientos no contribuyen a un clima de respeto.

“Ese tipo de declaraciones no le hacen bien a este clima que tiene que haber, los funcionarios públicos tienen derecho a expresarse, opinar y refutar algunas informaciones que tienen que complementar o responder, pero lo tienen que hacer con cuidado, porque cada definición que hace un funcionario público es un señalamiento, con declaraciones gruesas no se contribuye a este clima (de respeto)”, afirmó.

Comentó que la libertad de expresión “necesita de un clima de tolerancia y respeto al trabajo periodístico para un trabajo libre e independiente. Y también apelar a la responsabilidad que tienen los medios (…). Todos tenemos que construir a la promoción y protección de la libertad de expresión”.

Fuente: Agencia Fides, 24.8.16

Ecuador unifica medios públicos de comunicación

El Gobierno de Ecuador ha creado una empresa pública de medios de comunicación que absorberá la también empresa pública El Telégrafo y la empresa pública Televisión y Radio del Ecuador EP RTV Ecuador.

Los servidores y trabajadores que han venido prestando sus servicios en RTV Ecuador, bajo cualquier modalidad podrán formar parte de la nueva empresa de medios públicos, previo a un proceso de evaluación, selección y racionalización del talento humano para lo cual, de ser el caso -señala el Decreto-, se suprimirán los puestos innecesarios.

Además, como consecuencia del proceso de fusión, la empresa pública absorbente, adquirirá en bloque el patrimonio de RTV Ecuador y de El Telégrafo. Por lo tanto, las partidas presupuestarias, los bienes muebles e inmuebles, equipamiento, mobiliario, derechos, obligaciones y demás activos y pasivos de RTV Ecuador pasarán a formar parte del patrimonio institucional de la Empresa Pública Medios Públicos de Comunicación del Ecuador –Medios Públicos EP-.

Plazos

En un plazo de diez días los directorios de RTV Ecuador y El Telégrafo propondrán la fusión por absorción antes referida. Dentro del mismo plazo, los directorios correspondientes resolverán la fusión dispuesta en el Decreto Ejecutivo.

En el plazo de noventa días, la Empresa de Medios Público junto con la Empresa Coordinadora de Empresas Públicas y la Secretaría Nacional de Comunicación deberá ejecutar las acciones de carácter administrativo, financiero y operativo que permitan asegurar el cumplimiento del Decreto Ejecutivo.

Optimizar recursos

El 24 de mayo, durante su informe a la nación, el presidente de la República, Rafael Correa, anunció la fusión de los medios citados. También, anunció medidas orientadas a optimizar el gasto del Estado.

Una de esas decisiones es la supresión de seis instituciones públicas: el Instituto Nacional de Idiomas, Conocimiento y Saberes Ancestrales; la Secretaría Técnica de Alianzas Público y Privadas; la Secretaría Técnica de Discapacidades; Comisión Especial Interinstitucional del Puerto de Manta; Secretaría Técnica de Regulación de Poder del Mercado, y Secretaría Técnica de Economía Popular y Solidaria.

También indicó que solo los ministerios con más de mil funcionarios tendrán dos viceministerios, con lo cual se eliminan 12 viceministerios.

Fuente: Periodistas en español, 23.8.16

La radio pública de EEUU desconecta los comentarios en línea

Dondequiera que voy, sintonizo una radio local para la información. La convierto con rapidez en mi emisora de cabecera. La radio sigue siendo, de lejos, el medio más eficaz y más rápido. Ya sé que puedo seguir escuchando por internet emisoras españolas, francesas o BBC World, como de costumbre. Pero eso ya lo hacía en el siglo XX con las ondas cortas, largas y medias.

La radio local, en sus frecuencias digitales o analógicas habituales, me ayuda en todas partes a introducirme un poco en la sociedad que me rodea en cada momento. Un hábito que tengo muy adquirido.

Hace un año, hice un viaje en automóvil por el sur de Estados Unidos (norte de Florida, Alabama, Mississipi, Lousiana o Luisiana, como deseen). En la carretera, la mayoría de las emisoras musicales me parecieron mediocres o directamente malas. Algunas se salvaban más allá de Pensacola y más cerca de Natchez, en el Mississipi (Misisipi, Misisipí, como ustedes quieran); quizá porque me resultaban más adaptadas a mi gusto dylaniano, que creció también con Creedence Clearwater Revival, Cannedheat y John Lee Hooker.

Pero en lo que se refiere a  la cultura y la información -sin haberlo buscado- rápidamente me encontré con NPR (National Public Radio), una red radiofónica pública (900 emisoras). Peculiar, con un sistema de financiación mixto (público y privado). NPR fue rápidamente la emisora que elegí para despertar cada mañana. A mi vuelta a Madrid, la añadí a otros medios audiovisuales públicos europeos, a los que -cuando puedo- presto alguna atención. Me ayudan a diversificar los puntos de vista y a distanciarme mentalmente de lo que es mi propio entorno personal, social y político, con frecuencia un ambiente mediático viciado y casi siempre al borde de la histeria. De modo que cada día me relajo buscando un popurrí de titulares de medios diversos, europeos, argelinos o indios. Y, esporádicamente, NPR ha permanecido en mi foco de atención a través de internet.

Ahora tengo otra muestra de buen juicio y del equilibrio sensato, por parte de NPR: no admitirán más comentarios en su web porque -en su opinión- no aportaban gran cosa, apenas un poco más de ruido digital o mediático. “Nuestro éxito depende de nuestra capacidad para conectar con nuestros oyentes y lectores. Esa es la piedra angular de nuestra misión de servicio público”, recuerdan en la radio pública de Estados Unidos.

En el sitio de NPR, su director digital, Scott Montgomery, recuerda que empezaron a aceptar comentarios hace ocho años, cuando el desarrollo de la información digital era menor. “Tras muchos experimentos y discusiones, hemos sacado la conclusión de que las secciones de comentarios en las historias publicadas por NPR.org no transmiten experiencia útil para la inmensa mayoría de nuestros usuarios”.  El 23 de agosto, los trolls (troles) recibirán la medicina que necesitan. Sus delirios dejarán de existir para NPR y para las decenas de millones de personas que siguen esa red de radio.

Según Montgomery, que evita toda crítica directa a los troles, apenas el 1% de los seguidores de NPR.org, entre los 25, (hasta) 35 millones de visitantes únicos diarios, hace comentarios. Quienes lo hacen regularmente son aún bastantes menos. En los últimos tres meses, apenas el 0,003% de los casi 80 millones de usuarios que hubo durante ese trimestre dejaron una mínima huella escrita. ¿Fueron representativos? ¿Fueron los mejores? En su mayoría, ¿fueron pertinentes?

NPR no lo constata. Afirma que seguirán atentos a lo que piense su audiencia, se harán eco de ella; pero por otras vías. Sus periodistas seguirán discutiendo con la audiencia en todas las redes y plataformas vinculadas a su trabajo informativo (Twitter, Snapchat, Instagram, Facebook, etc). Seguirán recibiendo llamadas de los oyentes, como de costumbre, a la manera tradicional. Y los miembros de la redacción seguirán utilizando todas las conexiones posibles para buscar fuentes propias, para investigar, buscar datos o contactar con los oyentes.

NPR seguirá haciendo estudios, encuestas, regularmente, para saber qué eco tiene su trabajo informativo en la sociedad estadounidense. “Para mejorar nuestra información y nuestros reportajes”, dicen. Volcarán su esfuerzo en iniciativas relacionadas con las plataformas de oyentes (o escuchantes, que dicen los domingos en RNE). No faltará a la cita una nueva generación que se ha acostumbrado a estudiar con la radio (aunque le llegue por internet, más que por medios analógicos).

Un departamento (“Audience Relations”) seguirá dedicándose a responder los mensajes que reciban. NPR, por supuesto, tiene un Ombudsman (defensor del oyente), que actúa como mediador independiente ante las quejas o sugerencias de la audiencia.

Desarrollarán una nueva plataforma para que la redacción y los periodistas compartan su trabajo o desarrollen nuevas ideas. “El diálogo continuará”, concluye Scott Montgomery.

Pero el martes 23 de agosto, la radio pública de Estados Unidos hará lo que otros medios hicieron antes: dar un golpe a la bazofia disfrazada de “libertad interactiva”, esos comentarios que pretenden imponer -con demasiada frecuencia- intoxicaciones, insultos, mentiras, discursos racistas… En todas partes. ¿Por qué zamparse esa basura sin rechistar?

Al silenciar los troles, el periodismo libre no pierde nada; la ciudadanía en general tampoco. He sintonizado el directo del momento en NPR para celebrarlo. Volví a encontrarme con un buen guión de radio, de los de antes de que llegaran los troles del mundo entero y nos impusieran su imbecilidad y su desquicie.

“En la mitología escandinava, un monstruo maligno que habita en bosques o grutas”. Así define un trol (o troll) el diccionario de la RAE.

Seguiremos conversando, sí, pero los monstruos a sus cavernas. Para NPR, la conversación dejará de tener lugar en los términos de los malignos

Fuente: Periodistas en español, 26.8.16 por Paco Audije, periodista español

El azaroso periodismo cultural

En las filas de la gente que hace periodismo, entre los receptores de medios impresos, radiales y televisivos se habla de periodismo cultural. Fue interesante provocar la discusión sobre el tema con motivo de la cuarta actividad previa a la Feria del Libro del presente año. Tres ajetreados profesionales dieron sus respuestas y contaron anécdotas del auténtico avatar que representa su trabajo.

Sobre la gran plataforma conceptual de la cultura, que debe entenderse como la vida psíquica de una comunidad, como la gestación de unos productos que recogen raíz, creatividad, imaginación y espiritualidad de los pueblos, se revisaron los quehaceres que la sociedad ecuatoriana permite a quienes por ocasión o vocación, incursionan en el manejo de los datos de la cultura.

Del testimonio de Clarita Medina, Lola Márquez y José Miguel Cabrera conocimos el azaroso camino que el medio permite a quien por gusto personal o por genuina motivación saca de las artes, el folclor y las expresiones del pensamiento su materia prima para ejercer tan noble profesión. A veces la oportunidad es la madre de las opciones y se llega al espacio de la cultura “porque es la sección que nadie quiere”, o “es una práctica que se gesta en el camino” dado que en los currículos universitarios no había cabida para esa materia.

Si como Lola, apoyándose en el periodista colombiano Alberto Salcedo Ramos, sostuvo “el periodismo cultural es el que ayuda a entendernos” es fácil deducir la enorme trascendencia que tiene. Sin embargo, ha sido una tendencia que cuente con espacio reducido, que se recorte a la mínima expresión o que no reciba atención para el antes (la información del hecho cultural) y el después (la realización del hecho) en los diarios del país. No se espera que el periodista cultural sea un todólogo que pueda comentar toda clase de expresiones, solamente que provoque la circulación de unos acontecimientos y genere opiniones. Sin embargo, como afirmó Clarita, “debe salir de su escritorio, frecuentar los ambientes artísticos y leer, más que nada leer”.

Resulta justo reconocer que en el Guayaquil de hoy hay una alborada cultural que llena los teatros y los eventos de manera muy visible, que de diferentes matrices brota la invitación a pensar y revisar ideas, productos, críticas (llámense universidades, grupos, teatros grandes y pequeños, editoriales, gestores independientes) en una saludable competencia por la atención del público. Pero, en cambio, no vemos en los diarios el correlato de esa actividad múltiple. El silencio sigue cundiendo en torno de muchas iniciativas.

Se cuestionó en algún momento darle espacio a la obra de baja calidad, al libro malo, al escritor que publica sin madurez suficiente. Yo pienso que alguien –con relativa autoridad dado un quehacer y unas experiencias– debe decirle a los receptores y a los mismos ejecutores de la obra que un espectáculo o cualquier otra forma de arte tiene tales o cuales características que le merecen tal o cual opinión. Si a esto es lo que llaman la “voz de los especialistas”, ellos deben ejercer ese nivel de contribución al fluido de reacciones de todo tipo que genera la cultura.

El trabajo por el periodismo cultural tiene que seguir abriéndose camino.

Fuente: El Universo, 22.8.16 por Cecilia Ansaldo Briones, catedrática, ensayista y crítica literaria ecuatoriana.

Del buen periodismo

La información, como su nombre lo indica, forma. O deforma. Hay una necesaria y otra deseada.

La semana pasada vi ‘Last Week Tonight’, el magnífico programa de John Oliver, esta vez sobre diarios en crisis, obligados a reducir su nómina y cerrar sus puertas.

El periodismo tradicional aún produce gran parte de las noticias del mundo, pero, en general, sus ingresos por vía digital resultan mínimos comparados con las grandes pérdidas de su versión impresa.

 

 

 

 

 

 

 

Ante el desplome de su circulación, pero sin renunciar a ella, muchos diarios asumen lo digital y transforman su producto en una bolsa de contenidos, multiplicando el trabajo de periodistas que conservan así su puesto, ejercen su oficio, participan en redes, garantizan seguimientos en la web, incluyen videos y ponen también en riesgo, según Oliver, la calidad de sus producciones.

Con tiempos cada vez más apretados, las exigencias digitales debilitan al periodista tradicional. Según un estudio revelado por el presentador inglés, 200 periódicos estadounidenses perdieron, del 2003 al 2014, el 35 por ciento de sus redactores políticos, esos que cubren el gobierno local.

Sin ellos, el poder no tiene que responder ante su comunidad, hace lo que quiere y termina interpretando él sus propias acciones.

La situación en muchos de nuestros países resulta peor por la escasez de colegas críticos, analistas, cuestionadores de los hechos de gobierno, como se espera en una democracia. Surgen, en cambio, periodistas que divulgan la voz del amo y aplauden de todos modos, cuando los mandatarios hacen lo que deben hacer o cuando hacen, incluso, lo que no deben.

En un mundo que confunde las leyes del mercado con los principios de la democracia, el buen periodismo deberá evitar, según Oliver, que sus contenidos graviten hacia aquello que más clics genere.

No solo editores y reporteros, el mundo entero debe entender que lo más popular no es siempre lo más importante. Ni lo más necesario. Nada como tomar conciencia de que las comunidades son grupos de seres humanos en crecimiento, susceptibles de educarse bien o mal, de crecer o corromperse.

Oliver recuerda que, cuando Sam Zell compró el ‘Chicago Tribune’ y ‘Los Angeles Times’, dijo a sus periodistas: “Es muy sencillo: quiero hacer suficiente dinero para pagarles. Ustedes deben ayudarme a dar a nuestros lectores lo que ellos quieren, porque eso genera más ganancias”.

Es que el deseo empresarial es siempre vender y, a veces, no importa cómo. Los buenos editores se desesperan. Algunos aguardan por el mecenas que adquiera el periódico, cubra las pérdidas y lo mantenga en aras de la verdad, como ocurrió en Estados Unidos con Jeff Bezos, fundador de Amazon, quien compró ‘The Washington Post’, donde hoy se practica un buen periodismo.

En otros diarios, por el contrario, se publica según orientación del propietario, aplicando además exigentes procesos de revisión de los artículos sobre él y sus empresas.

El buen periodismo mundial que aún se practica existe, a pesar de las condiciones mencionadas, y aunque la mayoría de personas no quiera pagar por él. “Nos hemos acostumbrado tanto a recibir noticias gratis –dice Oliver– que ya no queremos pagar por ellas”.

En su opinión, tendremos que hacerlo, tarde o temprano. Si no, nos va a salir muy caro. “Los políticos harán lo que quieran”.

La información, como su nombre lo indica, forma. O deforma. Hay una necesaria y otra deseada. La primera, como todo proceso educativo, demanda un esfuerzo del individuo. La otra está más ligada a los sentidos, al principio del placer, y es, al parecer, la que todos desean.

El buen periodismo es un servicio, un apostolado, que busca la excelencia. La del periodista, pero también la de sus receptores: la de usted y la mía.

Fuente: El Tiempo, 22.8.16 por Heriberto Fiorillo, escritor, cronista, director de cine y televisión colombiano

Defensa de la libertad de Expresión

Editorial

Siendo la base de todos los derechos y garantías, la libertad de expresión es una de las más acosadas por los regímenes antidemocráticos y corruptos, que buscan perpetuarse en el poder y esconder sus ilegalidades, abusos y vicios. Varias organizaciones internacionales efectúan evaluaciones e investigaciones sobre la situación de la libertad de prensa y los derechos de libre expresión, comprobando que en muchas partes del planeta crece las acciones que vulneran los más elementales derechos civiles. Donde se conculca estos derechos comienza el autoritarismo y el deterioro de la democracia.

Las nuevas tecnologías permiten al mundo y a los ciudadanos estar mejor comunicados e informados, pero nunca faltan gobiernos e instituciones que buscan coartar el derecho a conocer, a saber y por lo tato a decidir. Instituciones como Reporteros sin Fronteras (RSF), Amnistía Internacional (AI), la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) la organización Freedom House, y otras, han denunciado en diversas oportunidades los atentados a la libertad de expresión. Una de las instituciones más sólidas es la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que es un órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), encargado de la promoción y protección de los derechos humanos en el continente americano, y que cuenta con una Relatoría para la Libertad de Expresión.

Precisamente, el Relator Especial para la Libertad de Expresión de la (CIDH), Edison Lanza Robatto, realizará una visita académica a Bolivia, para presentar el informe anual de ese organismo, y participar, además, de otros eventos, entre ellos, una mesa redonda organizada por la Fundación UNIR, que se realizará el próximo 24 de agosto en la sede de la Asociación de Periodistas de La Paz (APLP). Se informó que se organizan mesas de trabajo para analizar diversos temas relacionados a la Libertad de Expresión, entre ellos, la prevención y protección a los periodistas (amenazas, estigmatización, agresiones físicas y asesinatos), reformas legislativas, la distribución del espectro radioeléctrico (asignación de frecuencias), protestas sociales e Internet.

Esta será una oportunidad para denunciar ante el mundo la persecución que sufren periodistas bolivianos por revelar actos de corrupción, hacer conocer ilegalidades o discrepar con las políticas partidarias del oficialismo. Asimismo la oportunidad es propicia para organizarse una acción multidisciplinaria de defensa de Humberto Vacaflor, Amalia Pando, John Arandia, Enrique Salazar, y otros comunicadores acosados, que han sido marginados de los medios donde trabajaban, o se han visto obligados a callar, abandonar el país o ser enjuiciados.

Este encuentro se realiza en momentos en los que la libertad de prensa en el mundo cayó a su nivel más bajo en 15 años y registró un “declive” generalizado en Latinoamérica, según un informe de la organización Freedom House, que alerta que Bolivia es un país con una prensa “parcialmente libre”.

Asimismo, es necesario hacer eco de las acciones de Reporteros Sin Fronteras (RSF) y Amnistía Internacional (AI), que han hecho un llamado a Google, Yahoo y Microsoft; así como a gobiernos e instituciones gestoras de las libertades, a defender el derecho de los ciudadanos a acceder al Internet y a la información libre. Jean-François Julliard, secretario general de RSF, envió notas a los gigantes del internet para que se sumen al sostén de la libertad de expresión.

En la misiva, Julliard expresa que las citadas empresas, promotoras de Internet como espacio de interacción, comunicación e ideas, se han convertido en “un ideal para millones de personas que viven en países donde ni se respeta ni se protege la libertad de expresión”, pero les permite informarse y comunicar sus inquietudes mediante las redes sociales. Actualmente, más de veinte Estados restringen con frecuencia el acceso a Internet y los regímenes autoritarios se muestran cada vez más eficaces a la hora de bloquear contenidos.

Todas las instituciones democráticas tienen que unirse y hacer fuerza para que se cumpla el Artículo 19 de la declaración Universal de los Derechos Humanos, que señala textualmente que “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fro

Donald no acepta la prensa libre

El discurso de Trump tiene un tono y estilo parecidos al de Hugo Chávez y al de sus amigos aunque supuestamente desde otro ángulo del espectro ideológico. Son extremos que se unen porque no respetan la opinión del otro; califican de “enemigo” a cualquier pensamiento crítico. Pero siempre logran titulares y comentarios

“Su acción no tiene precedente y es peligrosa. En Estados Unidos, los principales medios de prensa siempre han tenido acceso a los eventos de campaña de los candidatos presidenciales. Nunca antes se les ha restringido o negado el acceso. En Estados Unidos los candidatos a puestos públicos siempre han aceptado que parte de la cobertura que recibirán será crítica. (Los candidatos) no intentan obstruir la cobertura negando acceso a la prensa a sus eventos. Hay demasiados lugares en el mundo en los cuales las figuras políticas usan cualquier medio a su disposición para castigar y silenciar la cobertura desfavorable. Estados Unidos no es uno de esos lugares”.

El anterior párrafo es parte resumida de la carta pública que los periodistas –casi todos de origen hispano– de la cadena Univisión enviaron al candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos, Donald Trump. El hombre del jopo asusta a los electores y a buena parte del planeta por sus discursos racistas, sus amenazas guerreristas, sus incoherencias, pero sobre todo alarma a los periodistas.

Trump ha vetado a los canales hispanos y expulsó de una conferencia al reportero Jorge Ramos. Reaccionó contra un comentario del Washington Post sobre sus delirios de “conspiración terrorista” quitando las credenciales a esos redactores. En su Facebook no duda en calumniar al presidente Barack Obama o a la candidata Hillary Clinton porque sabe que difícilmente le iniciarán un proceso por difamarlos. Incluso sugirió que el mandatario de origen africano es cómplice del atentado en Orlando.

Juliana Jiménez analizó cómo Trump siempre tuvo una relación tormentosa con la prensa después de haberla aprovechado e incluso usado para sus éxitos  empresariales. En su manual, él mismo aconseja cómo usar a los medios para estar siempre en primera plana: crear controversia –mientras más sensacionalista, mejor–; la mala publicidad es también buena publicidad; la publicidad gratis es mejor (y para ello hay que lograr que periodistas amigos escriban sobre uno); hay que engañar; no escuchar a los críticos y… hay que preferir el contraataque, la confrontación.

El discurso de Trump tiene un tono y estilo parecidos al de Hugo Chávez y al de sus amigos aunque supuestamente desde otro ángulo del espectro ideológico. Son extremos que se unen porque no respetan la opinión del otro; califican de “enemigo” a cualquier pensamiento crítico. Pero siempre logran titulares y comentarios.

Las teorías de prensa y propaganda de Vladimir Lenin o de Joseph Goebbels quedaron definitivamente anticuadas.

Fuente: Los Tiempos, 12-8-16 por Lupe Cajías, periodista boliviana

Comunicar el territorio

A partir de la ley 26.522/09 de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA) los más de 30 pueblos originarios de Argentina accedieron al derecho de instalar y gestionar sus propios medios audiovisuales, cuestión vedada hasta entonces por el decreto-ley de radiodifusión de la última dictadura cívico militar y sus sucesivas modificaciones en democracia. Así, la LSCA los reconoció sujetos de derecho, es decir, sujetos de la comunicación con derecho a expresar con identidad. Hasta el momento, más de 60 comunidades de 22 pueblos originarios fueron autorizadas para la instalación y funcionamiento de sus propios medios.

A más de 3.000 metros de altura, la Organización de Comunidades Aborígenes de Nazareno creó FM 88.3 OCAN. Concebida como una herramienta de trabajo y comunicación con las 23 comunidades kollas de Nazareno, la emisora resulta un servicio indispensable al lugar, donde los ayllus hacen sus programas comunicando con identidad y aportando al sumak kawsay (buen vivir). Pero la FM OCAN no sólo organiza la lucha por la tierra y el territorio. También recupera y comunica la cosmovisión andina, los derechos de los pueblos originarios, la educación intercultural, las lenguas quechua y aymara, las noticias locales y regionales, las costumbres y saberes, las comidas típicas, la medicina ancestral, las historias y relatos, y las poesías y coplas zonales.

En el 88.5 del dial santafesino FM Aim Mokoilek-Soy Mocoví es una radio de puertas abiertas a las y los vecinos, quienes se acercan para compartir información, realizar pedidos, mandar saludos o solamente participar en vivo. Frente a la carencia de espacios donde expresar su voz y presentar sus problemas, el pueblo mocoví de Colonia Dolores decidió visibilizar el rescate cultural a través de una radio. Atenta a promover la participación de las y los niños y jóvenes, su programación en lengua mocoví y en español invita a disfrutar de cuentos y leyendas, programas musicales, tertulias y noticias locales y nacionales. Así distintos músicos, compositores y conjuntos de chamamé suenan en vivo en la segunda radio mocoví del país. Referencia para pueblos aledaños como San Martín Norte y Colonia Silva, esta “radio con identidad” se erige como “punta de lanza” frente a los medios que no respetan la cosmovisión indígena.

En el norte neuquino FM 89.9 Peuman Hueche-Sueño Joven se define como un servicio para todos, no sólo para los pueblos originarios. A cargo de la comunidad mapuche Huayquillán, la única radio que informa y comunica a Colipilli y alrededores, rescata la historia y cultura mapuche, contagia entusiasmo por aprender y hablar la lengua materna, y promueve la música e instrumentos ancestrales. En una zona rural donde el servicio telefónico e internet está limitado únicamente a la escuela, la radio contribuye a mejorar la oralidad, lectura y escritura de las y los estudiantes de 5to grado de la Escuela 68, quienes producen y realizan “Historia de mi tierra”. Pero un hecho la convierte en una experiencia singular: transmitir y relatar a sus 600 habitantes y a lo largo de 80 kilómetros cada fecha de la Liga Intercultural de fútbol de la Zonal Picunches.

En la ciudad o en el campo, cada una de las seis emisoras del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MoCaSE)-Vía Campesina es una “compañera” más. Gestionadas por los pueblos Lule Vilela, Sanavirón o Vilela, organizan el territorio contra la expansión irracional de la frontera agropecuaria, revalorizan los saberes ancestrales y recuperan el quichua. Sus programas, micros, informativos y campañas promueven la reflexión acerca de la salud, la soberanía alimentaria, el territorio y medio ambiente, la equidad de géneros, la comunicación o los derechos de niñas, niños y adolescentes. Pero también son espacios de formación, como la FM Suri Manta en la Universidad Campesina del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) o la FM Del Monte en la Escuela de Agroecología de Quimilí. Con chacareras, tangos y rocks, cada compañera comercializa los productos agroecológicos del Movimiento o, simplemente, deconstruye la imagen de invasores, perturbadores de la paz social y sujetos atrasados que los medios capitalistas configuran en torno al campesino indígena.

Productoras de acontecimientos, cada una, con su identidad y particularidad, es un servicio a su comunidad que aporta pluralidad de voces y miradas. Radios para denunciar el agronegocio que corre la frontera y expulsa a las poblaciones de sus territorios ancestrales, rescatar la lengua, reafirmar la identidad o cuestionar el discurso único que aborda desde el estereotipo, la discriminación y la carencia de perspectivas. Para convertir a la comunicación en un derecho y un territorio de disputa simbólica y política. Para convertirse en espacios de participación ciudadana. Para romper los silencios y ser quienes comuniquen a los pueblos.

Fuente: Pägina12, 10.8.16 por Sebastian Janeiro y Claudio Vivori, dirección de Capacitación y Promoción de la Defensoría del Público.

¿Por qué el Grupo Ardila Lülle compra el diario La República?

Aunque los medios impresos están en declive, siguen despertando interés entre los grupos económicos por la influencia que generan y las opciones publicitarias que ofrecen.

Todo parece indicar que esta misma semana quedará lista la venta del periódico bogotano La República –el diario económico más antiguo del país– a la poderosa Organización Ardila Lülle, con negocios en medios –televisión y radio–, bebidas y azúcar, entre otros.

El valor final de la transacción aún no se conoce pues aunque el diario está avaluado en US$10 millones, directivos de la Organización Ardila Lülle (OAL) han dicho que solo estarían interesados en adquirir el negocio de medios, que incluye la rotativa y las marcas editoriales –La República, Agronegocios y Asuntos Legales, entre otros–.

Esto implica que en la transacción no entrarían los edificios que Editorial El Globo, dueño del diario, tiene en la Avenida Eldorado y en el centro de Bogotá, y que representan cerca del 40% del avalúo total de la empresa.

Pero, más allá del interés normal que genera la compra de un medio impreso, surgen algunas preguntas sobre las verdaderas motivaciones que llevaron a la poderosa familia Ardila Lülle a comprar el periódico económico fundado en 1954 por Mariano Ospina Pérez y Julio C. Hernández.

Algunos analistas han dicho que más que un negocio financiero, se trata de un tema estratégico y de poder. Para este poderoso grupo económico, esta es una oportunidad de consolidar una plataforma de comunicación que le permitirá convertirse en un verdadero conglomerado de medios con opciones en impresos, audiovisuales y digitales.

Para la OAL, la compra llega en un buen momento. Aunque desde hace varias décadas participa en los negocios de televisión –Canal RCN–, radio –RCN Radio–, e internet, su incursión en el negocio de los impresos no ha sido del todo positiva pues en el pasado lo ha hecho con otros socios. Pero esta vez buscaría probar suerte por cuenta propia.

De hecho, personas cercanas a la Organización aseguran que después de una traumática relación con el grupo Televisa de México que arrancó hace casi una década, para producir en el país las revistas Poder, Gente y Caras, esta alianza terminó en un pleito millonario que aún está por resolverse en los tribunales. Ahora la familia Ardila Lülle estaría buscando desarrollar sus negocios en medios impresos que proyecten credibilidad de manera independiente. Y la compra del diario económico cumpliría con estas expectativas.

Pero, ¿por qué un medio impreso? Para nadie es un secreto que el negocio de los medios escritos va en declive, muchos periódicos se han vendido y en algunos grupos de la población, la información escrita ha sido desplazada en cobertura por los medios digitales.

Las cifras divulgadas por Asomedios y Andiarios, muestran que en 2015 la inversión publicitaria en periódicos cayó 8,3% y las de revistas 7,8%. De hecho, la cifra total de inversión publicitaria en medios –incluidos televisión regional, nacional, radio, revistas y periódicos– también tuvo un bajón: pasó de $2,5 billones en 2014 a $2,4 billones en 2015.

Aunque la televisión sigue siendo el medio con mayor participación en la torta publicitaria –el año pasado sus ventas alcanzaron $1,1 billones–, también se vio afectada por una caída de 4,5%. Solo en radio el resultado fue positivo, con un aumento en las ventas de 1,6%.

Sin embargo, en medio del apretón de la inversión publicitaria, quienes han logrado sortear mejor la situación son los medios que ofrecen muchas más opciones en sus plataformas de divulgación. Y eso estaría motivando a la Organización Ardila Lülle a ampliar su portafolio.

A esto se suma que, si bien los medios impresos no resultan un negocio muy rentable en términos económicos, tienen dos atributos muy valiosos porque son fuente importante de influencia y permiten crear una oferta integral perdurable para quienes buscan publicitar sus productos o servicios con mensajes más allá de la inmediatez que dan la radio, la televisión, las vallas o el internet.

De hecho, otros dos poderosos grupos económicos en el país, Santo Domingo y la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo, son propietarios de algunos de los periódicos más influyentes, que suman a una gama de medios audiovisuales.

Es el caso del Grupo Santo Domingo, que en 1997 se perfeccionó la compra de la firma Comunican S.A., –que edita el diario El Espectador, así como las revistas Cromos, Vea y Shock– y es dueño además de Caracol Televisión, de la cadena radial Blu, portales de internet e incluso, está en el negocio del cine. De acuerdo con la Superintendencia de Sociedades, Comunican vendió el año pasado $56.133 millones –con un crecimiento de 26,5%– mientras que Caracol Televisión alcanzó ingresos por $760.051 millones, para un crecimiento de 10,5%.

Por su parte, Luis Carlos Sarmiento Angulo –el hombre más rico del país según Forbes–, compró en 2012 cerca del 55% del periódico El Tiempo, que sumó a una participación que ya tenía del 33% y lo convirtió en el accionista mayoritario. El año pasado El Tiempo vendió $519.165 millones y se convirtió en una de las plataformas multimedia más completas, pues además de medios impresos, cuenta con el canal de televisión local CityTV y el canal de noticias Eltiempo Televisión. Su interés en medios es creciente, al punto que está incluido en el grupo de los interesados en participar en la licitación para operar el Canal Uno.

 Un poco de historia

La venta de La República comenzó hace cerca de seis meses cuando las familias Hernández Restrepo y Gómez Martínez, dueñas del diario económico, encargaron al asesor empresarial José Roberto Arango de buscar un socio.

Luego de una relación de amistad y de negocios de varias décadas –también son dueños del diario El Colombiano, de Medellín, avaluado en US$100 millones– las diferencias en los enfoques de administración y en el manejo editorial de los medios ha generado distanciamiento entre las dos familias en los últimos tres años, lo que llevó a los accionistas a tomar la decisión de poner en venta las empresas conjuntas.

Hasta el momento, no es claro si la transacción será una venta o si se hará algún tipo de fusión. En el caso de una venta directa, la transacción no tendrá que ser notificada ni ante la Superintendencia de Industria y Comercio –porque no es un mercado en el que se pueda registrar un caso de posición dominante o monopolio– ni ante la Superintendencia de Sociedades.

Tampoco requiere reporte ante la Superintendencia Financiera pues aunque Editorial El Globo fue el único grupo de medios inscrito en la bolsa de valores, desde 2007, cuando los accionistas vendieron a las familias Gómez Martínez y Hernández Restrepo, decidieron deslistar la acción.

Ante la Superintendencia de Sociedades tampoco tendrían que reportar la operación, a menos que decidieran optar por una fusión, en cuyo caso, solo tendrían que informar el proceso.

Tampoco es claro si con la venta, la empresa que compre a La República opte por hacer una sustitución patronal o reciba una empresa saneada en materia laboral, en cuyo caso los actuales propietarios del diario económico tendrían que liquidar la sociedad.

Si bien todo parece indicar que la familia Ardila Lülle podría quedarse con el más antiguo diario económico del país, la operación solo se concretará una vez se confirmen los últimos detalles de la transacción. De no concretarse esta negociación con el conglomerado económico, los dueños del diario iniciarían procesos similares con otros tres grupos que han expresado su interés –entre ellos un fondo de capital– pues al parecer, la decisión de vender La República no tiene reversa.

Fuente: Revista Dinero, 4.8.15

10 recomendaciones ético-sintácticas para periodistas y comunicadores sociales

Ya sabemos que no hay “periodismo” asexuado, neutro o des-interesado; ya sabemos que entre tendencias, sueldos e ideologías se teje una red de presiones y tensiones que determinan la interpretación “periodística” de los “hechos” y su orientación al servicio de los hilos que la mueven.

Ya sabemos que nadie redacta o publica noticias ingenuamente y que en el ejercicio de contar acontecimientos -objetivos y subjetivos- pesa decisivamente la posición y el compromiso de clase del que informa y del que es informado.

Es indispensable tener conciencia de esas tensiones, reconocer los límites que nos imponen y saber moverse entre ellas para poner a salvo la “pasión por la verdad”, es decir, por su construcción colectiva, sus fortalezas metodológicas y sus fundamentos científicos.

Es indispensable romper con el empirismo y el criticismo -irresponsables y mercantilistas- que sirven de plataforma para las tropelías informativas más impúdicas e impunes.

Por todo eso y más viene bien ejercitar vacunas o antídotos éticos de combate capaces de parir y hacer parir un periodismo nuevo o un modo de producción informativo emancipador.

Verbigracia:

  1. No uses la palabra “enfrentamiento” cuando grupos militares o policiales repriman a líderes o movimientos desarmados.
  2. Lee mucho y privilegia siempre las fuentes de información de quienes luchan por las bases y desconfía siempre de las agencias internacionales comercializadoras de noticias.
  3. Explica, con toda claridad, los “hechos” sus móviles, sus protagonistas y las condiciones concretas y de clase en que ocurren (cronológicas, históricas, de clase, geográficas…).
  4. Explica siempre (de la manera más clara y creativa) el marco teórico de tu trabajo de información y comunicación.
  5. Se generoso en la consulta y el contraste de fuentes informantes y elabora un dispositivo crítico riguroso frente a ellas.
  6. Pondera con cuidado extremo tu subjetividad ante los hechos y mantén bajo vigilancia tu propia contaminación ideológica y tu ignorancia frente a lo que debes informar. La primera sospecha sobre la información debe recaer en el informante.
  7. Advierte a tu interlocutor (de manera rigurosa y creativa) cuáles y cuántas son tus limitaciones para informar en lo general y en lo particular.
  8. Si en el proceso de acopiar información detectas que alguien miente, denúncialo de todas las maneras posibles o serás su cómplice.
  9. Mantén equidad de perspectivas (no neutralidad) de género, de edades… Tomando posición Al lado de los más débiles, los más frágiles, los más humillados. Ética significa, también, hacer lo que se debe por el bien de los que menos tienen.
  10. Analiza, invariablemente, si lo que informas pertenece o no, si ayuda o no, a una situación revolucionaria y asegúrate con toda honestidad de que tu vocabulario, tu sintaxis, tu formación profesional… tus valores estén a la altura de las circunstancias y de los pueblos en lucha. No te engañes ni engañes a otros.

La Ética no es ese arte del relativismo fanático -que algunos ridiculizan con palabrería de eruditos- para esquivar la fuerza de su poder social y su capacidad de poner en evidencia toda trapacería, marrullería y crimen. No es un ingrediente decorativo para muchachos que, serviles al patrón, recitan ideología de auto-ayuda como si fuese evangelio ético de supermercado. Mercenarios pues.

Aunque parezca ocioso repetirlo no está de más siempre anclar la producción de información sobre bases afianzadas con buenas dosis de auto-crítica científica. Alertas con los peligros y las contaminaciones.

Es fácil encontrar trampas y manías -de todo orden- entre quienes se auto-convencieron de ser más revolucionarios que toda revolución. No son pocos. Abundan los “docentes” que, ya sabiéndolo todo, barnizan con saliva de doctos cuanta situación y cuánto liderazgo les cuestiona su lugar en las filas. Algunos son discretos y hábiles para disimular su inutilidad o su obra inofensiva y para ello usan muchas citas de revolucionarios y teóricos clásicos. Hay piezas magistrales pergeñadas por sabios incapaces de organizar ni una piñata. Y venden muchos libros y conferencias.

No pocos se hacen profesores y se hacen preceptores. Siembran la abundante cosecha de su ego en las cabezas de muchas generaciones y aguardan pacientemente la hora de los aplausos. Se creen en edad de enseñar a otros el arte de alabarse a sí mismos y prohíjan becas, prebendas y canonjías a los cuatro vientos de su histrionismo mesiánico. Y dan vueltas al mundo con su sólo truco de naderías auto-referenciales. Ya hemos tenido suficiente de eso. Nadie está por encima de quienes luchan, nadie puede auto-erigirse en intérprete o representante de lo que no construye y por lo que no se arriesga. Nadie pues está por encima de la revolución social

En todo caso entiéndase aquí por Ética la ciencia que describió Sánchez Vázquez en una de sus obras más orientadoras y útiles para la Batalla de las Ideas y para esculpir la conducta científica de aquel que asuma responsabilidades sociales ante el trabajo de documentar acontecimientos y divulgar las consecuencias, objetivas y subjetivas. Nada menos. Y eso hace que ningún “decálogo”, incluido éste, sea letra muerta ni palabra última. Todo debe ponerse bajo el examen inequívoco de su utilidad a la emancipación humana, finalmente sin clases sociales… sin capitalismo.

Fuente: Telesur 20.7.16 por Fernando Buen Abad, mexicano, filósofo, intelectual y escritor de izquierda6.

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