Periodismo feminista en la región

Convocadas por la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género de Argentina, representantes de Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Paraguay, Chile, y otros países, lanzaron la Rpvga. Entre otras cuestiones debatieron sobre cupos, discriminación y acosos.

“Si el periodismo puede bajar gobiernos y subirlos, tiene que tener el poder para que las mujeres vivamos mejor en el mundo.” Se podría decir que esta idea, expresada por la periodista Liliana Hendel, resumió el leitmotiv del encuentro realizado el viernes y sábado entre periodistas feministas de toda América para lanzar la Red de Periodistas con Visión de Género de las Américas

“Cuando una de nosotras llega, llegamos todas, no importa a qué partido político pertenezca”, siguió Hendel, coordinadora junto a Silvina Molina, de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género de Argentina (Ripvgar). Fue en el marco de la apertura del encuentro, en el conversatorio “Periodismo de género: alianzas y trabajo en red”, que se llevó a cabo en la sede de la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual, con la presencia de Fabiana Túñez, presidenta del Consejo Nacional de las Mujeres y la Defensora del Público, Cynthia Ottaviano.

Túñez, dijo que “cuando las mujeres nos unimos, cuando trabajamos juntas, cuando nos enredamos, somos poderosas. Y no es el poder del patriarcado, es el poder transformador, revolucionario del feminismo”. Desde ese lugar habló de su relación con las y los periodistas en estos últimos años desde la ong de la que es fundadora La casa del encuentro: “Con algunas fue una relación de mucha complicidad y con otros de hacer docencia porque era difícil hace ocho años que no hablaran de crimines pasionales, que no los pusieran en policiales”.

Además habló de la necesidad de la unión para definir estrategias regionales. Y por ese motivo celebró la conformación de esta red. “Necesitamos compartir experiencias y saberes desde un feminismo popular. Es necesario que las periodistas se unan contra el patriarcado y el machismo”, dijo.

A su turno, Ottaviano planteó que “hoy el desafío que tenemos es el de la construcción de una comunicación igualitaria, no sexista, en un contexto adverso. Ha cambiado la situación de la región”. “Es muy complejo poder construir desde la función pública en un entramado que nos excede y que sigue siendo excluyente para las mujeres y machista. La estructura del Estado también es machista”, agregó.

En la misma línea que Túñez, habló de la necesidad de construir “nuevas pedagogías” para “la transformación cultural, porque ésta es una batalla cultural”. “En el ámbito comunicacional el mayor flagelo en Latinoamérica es la comunicación concentrada con lógicas clasistas, machistas y mercantilistas, que violan derechos todos los días”, dijo.

Fabiola Calvo, de Colombia, explicó el contexto en el que se trabaja en su país, con 60 años de guerra a cuestas, en el marco de la reciente firma de acuerdos de paz, que no garantiza que la violencia haya terminado.

Rachel Moreno, de Brasil, dijo que desde la comunicación hay que “garantizar la permanencia de lo conseguido en términos de derechos”. Explicó que en su país “mujeres y negros son los más golpeados” por el nuevo gobierno, que entre otras medidas regresivas, redujo el ministerio de la Mujer a Secretaría, y nombró al frente a una mujer que está en contra de la despenalización del aborto.

Desde Perú, Silvia Quevedo, contó que se está gestando con mucha fuerza la movilización #Niunamenos en su país, para el 13 de agosto y que los medios están muy comprometidos en la difusión de esta convocatoria contra la violencia machista. Quevedo, que vive en la zona de la selva peruana, dijo que en las provincias el machismo es muy fuerte: “Si las mujeres salen, se dice que descuidan al marido y a los hijos”. Zuliana Láinez, también peruana, habló de la precarización laboral de las mujeres periodistas. Explicó que el 70 por ciento de los periodistas son mujeres, que las redacciones están altamente feminizadas, pero que las mujeres no ocupan cargos de decisión: “En TV solo hay una mujer directora. El techo de cristal es muy grueso”. Además dijo que hay una brecha salarial importante entre mujeres y hombres periodistas y que la conciliación entre la vida profesional y familiar es un “gran problema”.

También señaló que el acoso sexual hacia las mujeres periodistas es alto, en las redacciones y también en las redes sociales, donde “no se ataca su trabajo, sino su vida personal”.

En este diagnóstico coincidió Vanessa Rodríguez, de Paraguay. En su país, dijo, la brecha salarial es del 35 por ciento y solo un 7 por ciento de las mujeres llegan a puestos de decisión. En relación al acoso, dijo que “el riesgo está en el propio lugar de trabajo y en las coberturas. Más de la mitad de las mujeres experimentan abuso, acoso, hostigamiento de sus jefes y de sus compañeros”.

Victoria Uranga sintetizó la situación en Chile diciendo que no hay medios de comunicación públicos, “tenemos un sistema mediático comercial”. “¿Cómo se construye periodismo allí con enfoque de derechos y de género?”, se preguntó. También coincidió con Ottaviano acerca de la concentración mediática: “Más del 70 por ciento de los avisos del Estado se da a dos grupos periodísticos”.

Como se vio, el diagnóstico regional tiene varios puntos de contacto, desde Canadá a la Argentina. A nivel laboral: precarización, brecha salarial, acoso sexual, feminización del periodismo y techo de cristal. A nivel mediático, concentración y tratamiento sexista de la información y los contenidos en general.

Tal como resumió Calvo, la nueva red se propone trabajar tomando como eje la visibilización de las mujeres en los medios. Y como identidad, el hilo conductor del feminismo.

Fuente: Página12, 1.8.16 por Sonia Santoro periodista argentina.

Periodismo y terrorismo

Los medios de comunicación, ¿oxígeno del terrorismo? Es lo que dijo a finales de julio un juez antiterrorista francés, que acusó a los periodistas de que, al informar sobre los atentados y las emociones suscitadas, contribuyen a la difusión del terror que buscan los yihadistas. Que incluso empujan a los individuos indecisos a actuar, por mimetismo o por exceso de imágenes. “Los medios multiplican el acto terrorista, como si se reprodujera millones de veces en cada hogar”, acusó un politólogo. ¿El periodista europeo se ha convertido en aliado del ISIS, queriendo o sin querer? He aquí tres mandamientos para protegernos.

Asumirás que eres políticamente correcto. Es la acusación que se hace contra los medios de calidad: demasiado asépticos, demasiado ingenuos, demasiado amables, demasiado políticamente correctos. Pero habrá que resignarse a recibir esos calificativos, porque ¿cuál sería la alternativa? ¿Apoyar a Erdogan cuando asegura sentirse obligado a cumplir los falsos deseos de una muchedumbre que reclama, según él, la recuperación de la pena de muerte, o cuando amordaza a la prensa? ¿Alentar a Sarkozy cuando declara a las familias francesas reunidas un domingo por la noche ante el televisor: “Estamos en guerra, una guerra total, es ellos o nosotros”? ¿O callarse cuando los partidos de la oposición, sean o no extremistas, intentan hacernos creer que existen recetas milagrosas contra el terrorismo y que es posible un riesgo cero?

Habrá que asumir que somos políticamente correctos y seguir escribiendo que hay que construir puentes con las otras comunidades, fortalecer los lazos con los musulmanes que viven en Europa, invertir en la educación, la razón y la inteligencia, porque son los únicos instrumentos para impedir el paso a la barbarie.

Tendremos que seguir siendo políticamente correctos y apoyar a los políticos que unen Estado y nación, en vez de separarlos. Como explicaba hace poco el politólogo belga Jacques Henrotin en Le Soir, no habrá más remedio que adaptarse. “¡No vamos a dejar de respirar! La capacidad de adaptación de la sociedad es la manera de reaccionar a las agresiones sin ver alterados sus valores fundamentales. Uno de sus factores clave es disponer de la información adecuada, en calidad y en cantidad. Es decir, dar sentido a la situación”. Habrá que asumir que somos ingenuos para esa marea de chivos expiatorios, análisis simplista y anatema fácil. Habrá que negarse a confrontar el odio con odio y trivializar el racismo o incluso justificarlo, habrá que presentar verdades frente a la humareda de palabras desacomplejadas de los Trump, Farage y Johnson.

Ampliarás tus límites. Esta es nuestra otra gran dificultad. ¿A quién llegamos? ¿A esas élites a las que también acusan de estar desconectadas de los jóvenes y menos jóvenes que buscan sentido, de esa famosa clase popular que ya no se siente escuchada ni representada por los partidos y se venga de su sentimiento de abandono? ¿De qué sirve explicar si no predicamos más que a los convencidos? Nuestro reto es llegar a la comunidad de los perdidos, los indignados, los amargados. Un reto difícil cuando nuestros modelos económicos están derrumbándose y los periodistas se cuestionan su futuro y el sentido de su oficio. ¿Sigue siendo la defensa de la democracia un proyecto editorial viable para muchos periódicos que nacieron en ese combate por los derechos y las libertades hace 70 años, vibrantes, populares y activos en aquella Europa de la posguerra y el posfascismo? Habrá que creer que sí y aferrarse a ello.

Huirás de las emociones. Qué difícil es, cuando se acumulan los muertos, un camión atropella a unos niños en plena fiesta nacional, un viejo sacerdote muere degollado, arrodillado en su pequeña iglesia, los pasajeros de un tren se ven atacados a hachazos, no mostrar el dolor y el espanto, no exigir la venganza del Estado. Pero nuestras plumas europeas, capaces de emocionarse, deben permanecer secas, no zozobrar en la negrura de los sentimientos. Debemos seguir preguntándonos sobre los sucesos que se acumulan, iluminarlos de razón y no dejar terreno libre al terror que siembra la propaganda del ISIS.

Actuar con calma parece ridículo frente a la máquina de destrucción masiva en suelo europeo. Pero es lo más útil. El periodismo es una de esas armas contra la barbarie, siempre que se practique (de nuevo) de forma responsable, profesional y al servicio de la población. Con el recuerdo del espíritu de los fundadores y sin encerrarnos tras los muros.

Fuente El País, 1.8.16 por Béatrice Delvaux es editorialista jefe de Le Soir.

¿Libertad de expresión?

Las Naciones Unidas, sobre derechos humanos en el Ecuador, menciona la vigencia de principios en cuanto a libertad de expresión, que pueden afectar el ejercicio de ese derecho.

En nuestra política se está utilizando, particularmente desde el poder, fórmulas fáciles y simples para justificar actos. Que no pagan deudas a proveedores, se admite, pero se indica que se va a pagar. Si se imponen sanciones, la justificación es que la ley lo dispone. Que legisladores de la Asamblea viajan demasiado, no hay que preocuparse porque ya se han limitado.

Desde la expedición de la Ley Orgánica de Comunicación, se han iniciado nada menos que 896 procesos administrativos a medios de comunicación, según se ha informado a la periodista Isabel Alarcón (El Comercio).Esta revelación se hizo el 23 de junio pasado, durante una presentación de cifras y evaluación de aniversario. Según el Superintendente de esta Entidad, 427 procesos se iniciaron por denuncia y 469, “de oficio”. No todos los procesos han culminado con sanción: 154 han sido absueltos, pero existen 565 con sanciones, que han rendido -para el Fisco- USD 630 mil.

Los más castigados han sido las radios; en segundo lugar, los medios impresos; y, por último, los audiovisuales. Una de las sanciones más curiosas es contra Ecuavisa, a la que el Superintendente ha enviado … “un llamado de atención”, porque durante la entrevista, el destacado periodista Dr. Alfredo Pinoargote, no ha permitido al Ministro del Interior …“concluir los argumentos expuestos por el funcionario”. También, porque al final de la entrevista, se han sobrepuesto videos, mientras el entrevistado hacía uso de la palabra.

¿Una “entrevista” es, acaso, un monólogo del entrevistado?

La Ley Orgánica de Comunicación ha cumplido tres años de vigencia y en este lapso los medios afrontan una serie de dificultades.

En la audiencia con el Superintendente, algunos periodistas le han hecho notar que cuando se informa, lo imparcial es que se haga constar lo que dice o informa una persona, pero si se refiere a otra el periodista entrevista inmediatamente al aludido, de tal manera que en la misma edición se publican las dos versiones. Periodistas asistentes han hecho saber que si se alude a un funcionario, le piden opinión para publicarla, conjuntamente, pero no hay respuesta; o alguien de secretaría anuncia que se pronunciará posteriormente. Sin embargo, las exigencias de rectificación, réplica, etc. advienen después de que la noticia está publicada. El periodista, deja constancia que solicitó la opinión, o consultó a la autoridad aludida, pero no tuvo respuesta

¿Hay libertad de prensa en nuestro Ecuador, como dicen?; o ¿tienen razón las Naciones Unidas cuando observan que en nuestro país hay disposiciones que pueden afectar al ejercicio de esa libertad?

Fuente: El Comercio, 1.8.16 por Enrique Echeverria, periodista ecuatoriano

Gabo periodista

Un Gabriel García Márquez con una sonrisa espléndida. Una Mercedes Barcha besándole en la cara con devoción de compañera inseparable. Eran las 6:00 del 10 de octubre de 1982, en el patio de su casa de Ciudad de México. Ambos empezaron el día bien temprano, con la enorme noticia de que a Gabo le habían concedido el Premio Nobel de Literatura. La foto fue tomada por su hijo Rodrigo después de que se levantaron de la cama, y muchos años después –ahora– ese momento inmortal vive impreso en un libro maravilloso que ya está en Bolivia. Gabo periodista es el libro que la Fundación Pedro y Rosa, en alianza con la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo, materializaron en Bolivia. Es una joya literaria con una selección de las mejores crónicas del genio colombiano que, con su pluma de mago, mejoró el mundo con su lenguaje artístico envuelto en vallenatos y lluvias perpetuas, en soles caribeños y en lunas tan reales y tan mágicas. García Márquez siempre quiso ser periodista: “Mi primera y única vocación es el periodismo. Nunca empecé siendo periodista por casualidad –como muchas gentes– o por necesidad, o por azar, empecé siendo periodista, porque lo que quería era ser periodista”.

Esta es solo una de las frases lúcidas de un hombre que navega en el ancho mar de textos que realizó desde 1948, cuando a los 21 años empezó a escribir para El Universal, en Cartagena de Indias. En una entrevista, un reportero le preguntó: “¿Cuál es el método de su trabajo? “Permanecí pensativo, buscando una respuesta nueva, hasta que el periodista me dijo que si la pregunta me parecía demasiado difícil podía cambiarla por otra. Al contrario –le dije–: ‘Es una pregunta tan fácil y tantas veces contestada por mí, que estoy buscando una respuesta distinta’”. García Márquez lamentaba que los entrevistadores y los entrevistados no hubieran aprendido aún que las entrevistas son como el amor: “Se necesitan por lo menos dos personas para hacerlas, y solo salen bien si esas dos personas se quieren. De lo contrario, el resultado será un sartal de preguntas y respuestas de las cuales puede salir un hijo, en el peor de los casos, pero jamás saldrá un buen recuerdo”

Fuente: El Deber, 1.8.16 por Roberto Navia, periodista boliviano

Pérez Iribarne anuncia su despedida de radio Fides

Con un dejo de reflexión, Pérez Iribarne considera que ha “procurado mantener la mejor calidad posible en los niveles temático y editorial” en sus textos. “He escrito con independencia y con amor a la gente.

A través de su última columna “Con lupa”, el sacerdote jesuita Eduardo Pérez Iribarne anunció este domingo su despedida en 2017 de radio Fides, emisora de la Compañía de Jesús que dirige desde hace varias décadas.

“Me despido hoy domingo con un paso más hacia mi adiós definitivo. Le he dedicado a Fides mis mejores esfuerzos durante casi 35 años. Valió la pena esta pequeña historia empresarial y periodística”, dice su texto cuyo título es “¡Akamakiwa! Hasta aquí nomás”.

Sus palabras tienen una mención especial a quien fue su profesor de Lenguaje Periodístico en la Universidad Católica de Chile (1970-1972), Antonio Skarmet, y a su madre, María Dolores Iribarne Caus. “Mi primer homenaje es a ella, ya en el cielo a la derecha de Dios Padre”, escribe.

Con un dejo de reflexión, Pérez Iribarne considera que ha “procurado mantener la mejor calidad posible en los niveles temático y editorial” en sus textos. “He escrito con independencia y con amor a la gente. Muchas veces habré firmado ‘lupas’ equivocadas, pero fui honesto con mis textos. Me costó siempre más revisarlos que escribirlos. Borges insistió que nunca se termina de corregir los escritos. Tenía razón”.

El final de sus escritos periodísticos coincide con la polémica que hace semanas mantuvo con el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, a quien el 25 de mayo desafió a un debate de “hombre a hombre”, en razón de las alusiones de la autoridad a un “cártel de la mentira”, en referencia a los diarios Página Siete y El Deber, y la agencia de noticias Fides, por su cobertura supuestamente sesgada del caso que implicó al presidente Evo Morales y la empresaria Gabriela Zapata.

Si bien el reto no se consumó, Quintana acusó a Pérez Iribarne de haber intentado chantajearlo con la venta de servicios de encuestas, a través de la firma Fides DEI, por montos de entre $us 50.000 y $us 70.000 mensuales. El sacerdote se abstuvo de responder a la acusación.

El periodista dejará de regentar radio Fides a finales de 2017, según adelantó. “Al final del año próximo llegará mi despedida formal de la radio y la tele para dedicarme a otras misiones jesuíticas en La Paz. En la vida hay siempre principio y fin. Es bueno elegir con calma el momento del adiós”.

Fuente: La Razón, 1.8.16 por Rubén Atahuichi, periodista boliviano

Mártires y oligarcas por Gustavo Gorriti

Tres años antes de ser asesinada, Anna Politkovskaya se preguntó en un reportaje si valía la pena morir por el periodismo. En noviembre de 2003, Mijail Komarov, el editor adjunto de la edición de Riazán del periódico Novaya Gazeta, sobrevivió a un atentado. Atacado a fierrazos por sicarios hasta quedar inconsciente y sangrante, yacía un día después “en la estrecha cama típica de un hospital ruso sin recursos”, como anotó, pronta en llegar, la reportera Politkovskaya.

Komarov, “pálido y vendado” (con las vendas y medicinas que llevó su madre y que el hospital no solía proporcionar), hablaba a los otros pacientes sobre el deber de los medios “de no vacilar en la lucha contra la corrupción”. Su madre lo reprendía pidiéndole ser menos temerario.

Con pasión que Politkovskaya describe como “euforia post-traumática”, Komarov respondió a su madre que en la lucha por el bien son los bribones “los que deben temer cada semana lo que vamos a escribir sobre ellos, antes que nosotros a ellos”.

Cuando Komarov le repitió a Politkovskaya al despedirse que continuará escribiendo sin rendirse ni ceder, esta se preguntó nuevamente: “¿Vale la pena sacrificar tu vida por el periodismo? ¿Cómo lo decide cada uno de nosotros? Si el precio de la verdad es tan alto, quizá debiéramos parar y encontrar una profesión con menos riesgo. ¿Cuánto le importa [el sacrificio por la verdad] a la sociedad, por cuya causa nosotros trabajamos?”.

El día que la mataron, tres años después, el 7 de octubre de 2006, sin haber dejado de estar lista a pagar “el precio de la verdad” por alto que fuere, con la prosa intrépida y reveladora de sus reportajes, Politkovskaya conversó por teléfono con su madre, y esta le mencionó un epígrafe que la había emocionado, cuyo autor no conocía: “Hay años borrachos en la historia de los pueblos. Tienes que vivir a través de ellos, pero nunca puedes vivir en ellos”. La autora era Nadezhda Teffi, la gran escritora emigrada, le dijo Politkovskaya a su madre, pidiéndole que le marcara la cita. Quizá pensaba aún en ella cuando entró al ascensor de su edificio donde encontraron luego su cadáver junto a la pistola Makarov que usó el asesino.

¿Los kovernys y los oligarcas que los dirigen se preguntarían si vale la pena morir por el periodismo?

Desde el 2001, seis periodistas de Novaya Gazeta, incluida Politkovskaya, fueron asesinados.

El “precio de la verdad” no ha bajado en Rusia y tampoco la lucidez de los periodistas dispuestos a pagarlo. Pável Sheremet, asesinado este 20 de julio en Ucrania, reaccionó con este grito del alma al asesinato de Boris Nemtsov en 2015: “Amo a Rusia, pero odio al régimen actual. La sociedad está enferma y tendremos una gran catástrofe y conmoción”.

El periodismo tiene mártires en todo el mundo, pero pocos como los rusos escriben y reportan sobre la lucha moral, la convicción y el valor de que, contra lo que la realidad sugiere, o quizá por ella, las palabras que describen la verdad sobreviven y que eventualmente lograrán prevalecer. Pero hasta en Rusia ese tipo de periodistas es una pequeña minoría.

Reporteros sin Fronteras tiene como misión fundamental luchar por proteger a los periodistas y al periodismo. Normalmente sus publicaciones son denuncias y llamados a investigar y castigar intimidaciones, ataques, asesinatos contra periodistas.

Su última publicación, Los oligarcas se van de compras, es un reporte de 59 páginas rebosantes de la información que indica que las amenazas mayores al periodismo no provienen ahora solo de tiranos, gángsters y corruptos —de fuera, en suma— sino desde dentro de los propios medios. En Los oligarcas se van de compras, RSF describe cómo personajes con dinero y poder “acaparan grupos de medios de comunicación cuando no sucede que simple y llanamente se apoderen de todo un paisaje mediático. Estos oligarcas […] no compran medios de comunicación con el fin de aumentar el pluralismo sino para ampliar su campo de influencia o el de sus amigos […] [y poner los medios] al servicio de otras actividades”.

Los actuales oligarcas dueños de medios rusos tienen en común estar perfectamente alineados con el Gobierno de Putin. Aprendieron a tiempo la lección y no tuvieron que mirarse en el espejo de Boris Berezovski, Mijail Jodorkovski o Vladimir Gusinski. Sus periodistas sirven a los oligarcas y estos a Putin y su Gobierno.

Como en Rusia los dramas suelen ser más profundos, los protagonistas más intensos, ilustran mejor un problema mundial: el de los oligarcas cuya propiedad concentrada de medios representa no solo masivos conflictos de interés y subordinación de la misión periodística a los objetivos de aquellos, sino —como lo puntualiza Reporteros sin Fronteras— una de las mayores amenazas actuales al periodismo libre. Adquiridos antes que tomados a la fuerza (por lo general), los medios se subordinan pronto a los intereses de su nuevo dueño, que solo excepcionalmente suponen un buen periodismo y con frecuencia todo lo contrario. Desde Berlusconi hasta Murdoch, el inquietante club de oligarcas dueños de medios utiliza con mayor frecuencia, para domar sus redacciones, la oficina de recursos humanos antes que los sicarios con Makarov, pero los resultados, la feroz entropía del periodismo libre, son parecidos.

El escenario de los actores en redacciones sometidas fue descrito por Politkovskaya en sus meses finales de vida: “El Koverny fue antaño un payaso ruso cuyo papel era hacer reír al público mientras cambiaban el escenario del circo entre un acto y otro. Si no lograba hacer reír era pifiado por la gente y despedido por la gerencia. […] Casi toda la generación actual de periodistas rusos y las secciones de medios masivos que han sobrevivido hasta hoy son […] un gran grupo de kovernys”.

¿Los kovernys y los oligarcas que los dirigen se preguntarían si vale la pena morir por el periodismo? Claro que no, pero no solo en Rusia, es difícil pensar que pertenezcan a la misma profesión que Sheremet y Politkovskaya.

Fuente: El País, 29.7.16 por Gustavo Gorriti, periodista peruano

Medios, relatos e historia por Álvaro Cuadra

Cada vez que se escenifica un film bélico en algún remoto lugar, vuelven a irrumpir las banderas, los uniformes y símbolos que decoraron tal o cual episodio. Claro, con la salvedad de que en este presente no son sino mero ambiente de época, decorado y vestuario. Sea que se trata de Troya o la recreación del Día D, de la Revolución Rusa o de la Crisis de los Mísiles en Cuba, la verdad es que los signos de otrora, los mismos que cristalizaron la pasión de multitudes se convierten hoy en puros significantes, formas inanes que sirven de huellas históricas.

Nuestra época híper moderna se ha dado a la tarea de resucitar algunos episodios de la violencia humana. Esta vez, por cierto, se trata de una mirada aséptica, exenta de los contenidos que justificaron los signos que ornamentan la época aludida. Así, una bandera nacionalsocialista que flamea en el cuartel de la Gestapo, en algún pueblito francés sólo nos índica que estamos entre 1940 y 1944, y lo mismo ocurre si vemos un vehículo que porta la bandera roja y el CCCP de la Unión Soviética.

Esta posibilidad de asistir al despliegue simbólico de un cierto periodo histórico desde el distanciamiento de la mirada, desde el efecto estético de época, instala una inquietante sospecha. En efecto, pareciera que existe aquel lugar, aquella distancia, que permite una mirada desprovista de creencias y pasiones para examinar el presente. De algún modo, podríamos practicar una mirada oblicua de cualquier presente en cuanto despliegue de fútiles signos vacíos.

Esta mirada fría, si se quiere, nos permite aproximarnos a la historia como puro exhibicionismo y representación. Esta suerte de mirada inmune nos conduce al escepticismo, al desfondamiento de los guiones políticos o históricos de época. La Híper Industria Cultural despliega, precisamente, una representación audiovisual del presente, lo hace en tiempo real, pero como una mera mise -en- scène.

De este modo, como fríos y distantes testigos, las bombas estallan en nuestro dormitorio y las pilas de cadáveres se amontonan en el living de nuestro hogar, sin saber a ciencia cierta si provienen del último reportaje de la BBC en el Medio Oriente o de la última película de algún musculoso héroe de Hollywood. Cuando el virtuosismo tecno – mediático es capaz de abolir los límites entre la ficción y cualquier presunta realidad, la imagen construye un relato del ahora, sea que se trate de enésimo atentado terrorista en algún lugar del mundo o del inminente triunfo de Donald Trump en los Estados Unidos. Un relato carente del espesor de ese otro relato que llamábamos historia.

Fuente: Alai, 25.7.16 por Álvaro Cuadra, doctor de la Université Paris-Sorbonne, Paris, Francia

La ética concierne a todos por Alberto Zuazo

Al tenerse frecuentes violaciones a la seguridad de las personas, a los intereses públicos y a los delitos personales de distinta índole, resulta una obligación moral recordar que la ética simple y llanamente es parte del comportamiento de los seres humanos. Más concretamente, su aplicación es la expresión de los hábitos que se adquiere bajo la tutela de los padres y de los maestros de educación.

De ahí para adelante, la ética es la manifestación de la conciencia íntima de cada persona. Si se guarda lealtad con ella, se la utiliza en todas las instancias de la vida. Con la familia, con las amistades, en el trabajo y con la sociedad en su conjunto. En buena medida, entonces, es la educación que se cultiva, desde que se practica el raciocinio hasta el final de la existencia.

Nada menos que un distinguido filósofo español, Fernando Savater, pese a ser agnóstico, es decir a no estar adherido a religión alguna, escribió un brillante libro, titulado “Los diez mandamientos en el Siglo XXI”. Aborda, de esta manera, los Diez Mandamientos de la Iglesia Católica, que es el legado del mayor de sus profetas, Moisés.

Precisamente, los Diez Mandamientos de la Iglesia Católica tienen que ver básicamente con la ética individual y colectiva.

Al haber aludido a Savater, debo exponerles también que analiza uno a uno los 10 mandamientos, en ciertos casos con respetuosa ironía, en otros con explicaciones históricas y, por último, con implícita aceptación de que siguen siendo una guía moral para este Siglo XXI que vivimos.

Resulta pertinente, asimismo, referirse a la trilogía de los mandamientos de la cultura nativa de Bolivia: No mentirás, No robarás, No serás flojo.

En el periodismo, la ética es imprescindible, partiendo del hecho de que está consubstanciado con el servicio público. Para ejercer este rol, su primera exigencia es ser honesto, con los demás y consigo mismo. En algún sentido, es como un sacerdocio.

Se tiene que ser veraz cuando se redacta una noticia y se le pone un título. Con la experiencia, se puede también escribir una crónica -que es una combinación de noticia, análisis y comentario- y, por último, una columna de opinión e incluso un editorial.

El comportamiento ético en el periodismo no está exento de riesgos y de tentaciones. A los gobiernos que pretenden ser hegemónicos, no les gusta que se pronuncien voces discordantes con su accionar, porque pueden incurrir en insuficiencias e irregularidades, en torno a los cuales prefieren el silencio o la permisividad de los medios.

Sus reacciones suelen traducirse en represión o represalias, hasta el extremo de atentar contra la libertad de expresión y de prensa. En unos casos, con detenciones, en otros con juicios políticos o calumniosos y también con exilios, forzados o voluntarios.

Por último, las tentaciones para hacer abstracción de la ética periodística suelen manifestarse con regalos, sobornos e invitaciones que, a veces, aparentan ser de cortesía, pero en el fondo pueden comprometer la independencia e idoneidad de la gente que escribe noticias y/o comentarios.

Ante todo esto hay que estar alertas y actuar con prudencia. En última instancia, apelar al tribunal que tenemos todos los seres humanos, la lealtad con la profesión y la conciencia de la honestidad.

En el ejercicio del periodismo, nunca hay que perder de vista que con la veracidad en el trabajo periodístico, se gana credibilidad, y cuando se alcanza este logro se honra a la profesión, se prestigia al medio de comunicación en el que se trabaja y se coadyuva a que éste sea competitivo en el mercado.

Al concluir, corresponde anotar que la ética no sólo es la base substancial del periodismo, sino que también es el crédito que toda persona debe tener en su comportamiento. Sólo así se puede vivir con la conciencia en paz.

Fuente: El Diario, 27.7.16 por Alberto Zuazo, periodista boliviano

Periodistas de América se reúnen en Argentina para lanzar una red de género

Periodistas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay, Perú y Uruguay se reunirán el 29 y 30 de julio en Buenos Aires para lanzar la Red Americana de Periodistas de Género, un espacio que se propone trabajar en conjunto para potenciar el tratamiento en los medios de comunicación de temas relacionados con los derechos de las mujeres, niñas y niños

Periodistas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay, Perú y Uruguay se reunirán el 29 y 30 de julio en Buenos Aires para lanzar la Red Americana de Periodistas de Género, un espacio que se propone trabajar en conjunto para potenciar el tratamiento en los medios de comunicación de temas relacionados con los derechos de las mujeres, niñas y niños.

Durante el encuentro convocado y organizado por la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género (RIPVG) de Argentina se debatirán los avances y obstáculos de cada país en relación con la labor periodística y el respeto de la información con eje en los derechos, con el fin de coordinar acciones de impacto continental.

Además de las representantes argentinas, estarán presentes Fabiola Calvo, coordinadora de la RIPVG de Colombia;  Raquel Moreno y Mara Regia di Pena, de Brasil; Vanessa Rodríguez, de Paraguay; Victoria Uranga, de Chile; Zuliana Lainez junto a una comitiva de periodistas de Perú, así como profesionales de Uruguay y de otros países que realizarán aportes a través de videoconferencias, como México, Canadá y otros países de Centroamérica y la región sur.

La Red Internacional de Periodistas con Visión de Género funciona desde 2005 y reúne a periodistas y especialistas en comunicación que trabajan en la construcción de un periodismo inclusivo, impulsando una sociedad justa a través de un ejercicio pleno de la ciudadanía. Argentina es uno de los 38 países que la integra.

“Nuestro objetivo es la creación de una red que reúna a colegas de la región que, desde el sur hasta el norte, se sumen a este proyecto ambicioso e imprescindible”, explicó Liliana Hendel, coordinadora de la Red en Argentina junto a Silvina Molina.

En tanto, Molina agregó que el objetivos es “ampliar y mejorar la agenda periodística y fortalecer la tarea profesional, contribuyendo al ejercicio democrático”.

Entre las actividades previstas, el viernes 29, a partir de las 9,30 se realizará rl conversatorio “El periodismo de género en la construcción democrática- La importancia de las alianzas y el trabajo en red” en la sede de la Defensoría del Público -Alsina 1470- que estará a cargo de Cynthia Ottaviano, titular de la entidad y la presidenta del Consejo Nacional de las Mujeres, Fabiana Tuñez.

También ese día se dará inicio a la reunión plenaria en el predio del Instituto de Políticas Públicas de Derechos Humanos del Mercosur (IPPDH), donde cada país expondrá la situación en relación a la tarea periodística y el abordaje de los temas de géneros.

El sábado continuará la plenaria en el IPPDH, donde a partir de las 18, en una actividad abierta a todo el público, se desarrollará un conservatorio con periodistas de Las 12, suplemento del diario Página/12 y con organizadoras del colectivo #NiUnaMenos.

Además de las actividades propias del encuentro, las invitadas participarán de una visita guiada al predio de lo que fue la Ex-Esma, tendrán la oportunidad de conocer la historia argentina de la mano de un grupo de teatro cooperativo en el barrio de La Boca y conocerán el Museo Evita.

El evento cuenta con el auspicio del Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa), el Consejo Nacional de las Mujeres, la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual, la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia y el área de Género de la Defensoría de Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires.

Fuente; Señales 26.7.16

En Bolivia prorrogan por 3 años las licencias de radio y TV

El Gobierno y propietarios de medios acordaron ayer ampliar las licencias de funcionamiento de radios y canales de televisión, que vencían este año, hasta 2019, además de eliminar la licitación pública.

La Asociación Boliviana de Radiodifusoras (Asbora) propuso dar al Ejecutivo espacios para que difunda su actividad al margen de la publicidad estatal.

García Linera dijo que el presidente Evo Morales ordenó la renovación automática de las licencias de operación de todas las radioemisoras y canales de televisión hasta el 2019 y, a partir de este año, podrán renovar sus permisos por 15 años más sin licitación pública; pero cumpliendo requisitos de contenidos, reportó Erbol.

La información fue proporcionada en Palacio Quemado en una conferencia de prensa conjunta con los propietarios de los medios de comunicación que se reunieron con el Presidente.

García dijo que por efecto de la Ley 164, a partir de junio de 2016 hasta el 2018 de manera gradual, fenecían la licencia de funcionamiento de todas radios y canales de televisión, habiendo cumplido los 20 años de explotación de la frecuencia y para su renovación deberían haber concurrido a una licitación pública.

Explicó que a esa figura se adecuaban los casos de Bolivisión, ATB, Unitel y Red Uno, así como debía producirse la adjudicación del espectro electromagnético para acceder a licencias, tendría que adecuarse un 30 por ciento para sectores sociales, un 30 por ciento para el sector privado y un 33 por ciento para el Estado.

“Nos dimos cuenta que era entrar a un período de inestabilidad laboral para los periodistas que trabajan en los medios de comunicación, y también era crear inestabilidad económica porque ninguno de los propietarios sabría a ciencia cierta si nuevamente va a acceder a la frecuencia licitada”, manifestó.

García Linera dijo que el Gobierno tomó la decisión de ampliar la licencia que tienen vigente de absolutamente todos los medios de comunicación por tres años.

“La finalización de sus licencias, que comenzaban desde este mes, se suspende, entonces cada medio de comunicación, radio y televisión, amplía por tres años. Puede seguir funcionando sin problema y planificar inversiones. El año 2019 va a haber renovación de licencia sin necesidad de licitación pública, de tal manera que un canal o una radio pueden renovar su frecuencia de manera directa el 2019”, precisó.

Indicó que el plazo fijado permitirá que los canales de televisión ingresen a la televisión digital, lo que significa una modificación del sistema técnico.

Para ampliar su licencia, entran absolutamente todos los que estaban registrados previamente en la ATT. Sin embargo, para 2019 tienen que cumplir un conjunto de requisitos de contenido que les permitirá ampliar por 15 años más sin licitación.

A iniciativa de Asbora, el Gobierno aceptó que la actividad gubernamental sea transmitida en un espacio del noticiero u otros programas.

Se conformará una comisión, integrada por los propietarios de los medios y el Ministerio de Comunicación, para definir los detalles técnicos para que los canales de televisión y radios trasmitan los eventos gubernamentales, según el reporte de Oxígeno.

Por otra parte, García dijo en rueda de prensa que “hemos recibido propuestas para que se trabaje una ley de radio y televisión que pudiera regular más en detalle todo un conjunto de normas y leyes que existen y que les pueden dar mayor estabilidad. Nosotros hemos recibido con mucho interés esa iniciativa y vamos a conversar con ellos”.

FRECUENCIAS

El vicepresidente Álvaro García Linera informó también que comunicaron a los dueños de medios de comunicación que si algún propietario tiene, en una misma zona, dos o tres frecuencias, una o dos pasan directamente al Estado para licitar.

“Un propietario de un medio no puede tener dos frecuencias en una ciudad, una radio no puede tener tres frecuencias en una ciudad. Entonces, esos empresarios pierden el restante y se quedan con una”, aclaró.

La Asamblea Legislativa Plurinacional debe aprobar una normativa de ampliación de licencias para radios y canales de TV.

Fuente: Los Tiempos, 26.7.16

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