Ciencia sin despecho

Nos habíamos sentado a atesorar en nuestras mentes el desfile interminable. En ese momento de quietud, miré en detalle a cada uno de los integrantes del equipo de docentes e investigadores con los que ese día hacíamos el recorrido. Teníamos cara de niños en una juguetería. Y es que estábamos felices por presenciar las reacciones de la gente en torno de temas de tal complejidad… Neurociencias, paleontología, astrofísica, genética…

Trabajamos desde hace años en la Universidad Nacional de Rosario en explorar las conversaciones de la ciencia y la sociedad desde la comunicación. Muchos años. Y estuvimos allí cuando nos mandaron con todos los universitarios “a lavar los platos” y sufrimos juntos cuando tantos colegas despechados se fueron del país en busca de un lugar donde ser docente investigador fuera mínimamente vivible.

En aquella época en Argentina no se podía ser científico pretendiendo vivir con dignidad. En todo caso, ése era un lujo reservado sólo a bohemios o a extranjeros. Quizá por eso mismo nos apabulló el contraste y nos sentamos –sin decirnos nada– sólo a mirar… Es que fue –tal como dijo una de mis colegas– “como si nos estuviéramos comiendo una cucharada de dulce de leche después de una larga dieta”. En Tecnópolis 2013 nos sentimos integrantes de ese ámbito chispeante e innovador en torno de lo científico y lo vivimos como una especie de compensación.

Las personas que pasaban también tenían cara de niños en una juguetería. Nos detuvimos a mirarlas cuando salían, entre sorprendidas y encantadas, del stand de neurociencias. Eran muchas. Los registros marcan más de cuatro millones de personas visitando el predio de la megamuestra en 2013. Me conmueve pensar que algunas de ellas se asomaron en ese espacio a cuestionar mínimamente los dualismos que dominan nuestras vidas cotidianas y a pensar que el mundo no es lo que parece. Que siempre hay más.

Tecnópolis es la prueba de que las vinculaciones entre ciencia, tecnología y sociedad en Argentina se están empezando a habitar desde otros registros comunicacionales. Ya no se piensa la comunicación científica sólo como un proceso de divulgación; no se las organiza comunicacionalmente sólo como una transferencia. También allí hay más.

Desde la Escuela de Comunicación Estratégica de Rosario sostenemos que la comunicación siempre es un encuentro sociocultural. Un espacio y un lugar que transforma mientras se transforma. Sabemos que cuando ocurre un cambio en la modalidad del vínculo intersubjetivo en cualquier ámbito suele darse también un salto de nivel. Un cambio completo en el sistema. Tecnópolis y también la ley recientemente aprobada de información científica son emergentes de un sistema científico y tecnológico argentino innovador en diálogo con la sociedad, revitalizado en su comunicación social.

Tecnópolis es un espacio coinspirador en el que se ha planificado la comunicación asumiendo el reto de desplegarla en su doble vertiente estratégica: el reconocimiento del otro y la acción con el otro. La comunicación como espacio de encuentro sociocultural retoma y pone en escena aquello de lo transversal como agente multiplicador, del cambio y la innovación sistémicos, en los cuales se constata que cada componente es responsable a la vez y simultáneamente de que un sistema completo en un momento dado sufra una mutación creativa.

En la misma dirección, el Senado de la Nación aprobó recientemente la ley que establece que las instituciones del sistema nacional de ciencia y tecnología que reciban financiamiento del Estado nacional deben crear repositorios digitales institucionales de acceso abierto y gratuito. La nueva ley establece además la obligatoriedad de publicar los datos de investigación primarios luego de cinco años para que puedan ser utilizados por otros investigadores. Otra acción estratégica para el encuentro sociocultural.

Estamos habitando juegos cruzados, espacios colaborativos de saberes especializados en distintas áreas del conocimiento como nunca antes en nuestro territorio. La comunicación científica es hoy una acción común con la alteridad en la política pública argentina, en la que ya no hay despecho sino respeto.

Fuente: Página12, 4.12.13 por Sandra Massoni, argentina, directora de la Maestría en Comunicación Estratégica UNR.

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