Brasil autoriza la migración de radios AM a FM

Dilma Rousseff atiende así un antiguo pedido de las emisoras, preocupadas por las crecientes interferencias que sufren las frecuencias de Amplitud Modulada. El traspaso es voluntario

Con un acto solemne en el Palacio Planalto, la presidente de Brasil firmó este jueves un decreto que autorizará a las emisoras de radio migrar sus señales de AM a FM, una frecuencia donde ganarán en calidad de audio, competitividad y alcance, a través de los teléfonos celulares.

“La migración que acabamos de autorizar es la base para mejorar la cualidad de las transmisiones, permitiendo mejoras en las relación con los anunciantes”, ha dicho Rousseff durante el lanzamiento. “Quería decir que durante mis años de prisión las noticias llegaban por la radio. Era uno de los instrumentos del contacto con el mundo”, ha contado la mandataria para remarcar la importancia de la radio.

La decisión del Gobierno fue una respuesta a una vieja demanda de la Asociación Brasileña de Emisoras de Radio y Televisión (Abert), que ha denunciado desde hace años las dificultades de emisión que enfrenta en las grandes ciudades para distribuir su señal en Amplitud Modulada.

“Es una excelente noticia para toda la radiodifusión nacional, no solamente porque atiende los deseos y expectativas de los radiodifusores. El decreto también establece un nuevo marco de inversiones y de innovaciones en el sector, impulsando a la radio a tornarse más competitivas para atender mejor a sus oyentes y al mercado”, ha dicho el presidente de Abert, Márcio Villela.

La Asociación estima que el 90% de las 1784 emisoras de AM que operan en Brasil se pasarán a la banda de FM. El ministro de Comunicaciones, Paulo Bernardo, ha aclarado que el traspaso será opcional. Aclaró, además, que el Gobierno ya no dará licencias de AM, con el objetivo de sustituir poco a poco todas las frecuencias existentes.

“La radio AM está perdiendo calidad, es una frecuencia muy difícil”, ha dicho el ministro. “En las grandes ciudades, principalmente, es muy difícil que usted pueda sintonizar una radio AM. A las radios de los automóviles, por ejemplo, se les hace muy complicado sintonizarlas”, agregó el funcionario, que estará presente en el acto de firma del decreto presidencial.

Fuente: Infobae, 7.11.13

Oralidad y efecto radial

El surgimiento de la radio (allá por los años ’20) supuso, entre muchas cosas, el reverdecer cultural de la oralidad al servicio del surgimiento de un nuevo dispositivo. Como ningún otro antes, la radio revalorizó un componente fundamental de la cultura popular, siempre desdichado por miembros de la cultura dominante, quienes promovieron la escritura como valor.

La aparición de la radio implicó el nacimiento de un nuevo discurso. Su estructuración rescató muchas de las características que la oralidad manifestaba en las culturas más antiguas: fugacidad, repetición, memoria, instantaneidad y agonismo.

El lenguaje radial es fugaz. No es posible detener el sonido de las palabras. Su existencia es efímera. No poseen huella que permita rastrearlas. Las palabras son en el momento en que se emiten. Aquellos que hacen uso de ellas en una emisión radiofónica sólo pueden volver sobre éstas si consideran que no fueron escuchados o necesitan enfatizarlas. La repetición, por lo tanto, es uno de los rasgos centrales de la oralidad radial. Es el recurso por excelencia para potenciar y fortalecer su velocidad. Aun con temor de no haber sido atendida, al igual que en las culturas primarias, la oralidad se sustenta en la memoria. Es por ello que muchos de los sujetos contemporáneos de la edad de oro de la radio son capaces de recordar emisiones, locuciones, comerciales, radioteatros, intervenciones, transmisiones deportivas, etcétera.

En las culturas primarias, las palabras adquirían significado en-el-mundo. Ello las tornaba enormemente poderosas, ya que su utilización demandaba una significación instantánea. Las palabras y las cosas jamás habían estado tan cerca. Nombrar era ser. La pronta referenciación resultaba el rasgo central del intercambio comunicativo. Por lo tanto, cuando alguien habla en una emisión, refiere al mundo y a nosotros en tanto oyentes. Interpela, distinguiendo, rivalizando, emparentando y confrontando. La palabra radial, entonces, es agonista. Un magazine, con un conductor, especialistas y movileros, puede arrojar una variedad de intercambios: elogios, contrastes, debates, porfías, agarradas, distensiones, insultos, discrepancias, coincidencias, etc. Todo allí, en el momento, al aire, sólo sonidos, palabras y silencios. En este sentido, podríamos citar como un claro ejemplo de agonismo en la oralidad radial a las entrevistas que Magdalena Ruiz Guiñazú le ha realizado al ex jefe de Gabinete Aníbal Fernández. En una entrevista del 19/7/2010 se suscitó el siguiente intercambio:

Magdalena Ruiz Guiñazú: “Dígame, ¿sigue siendo amigo de Moreno ahora que le quebró un dedo al abogado Soaje Pinto?”.

Aníbal Fernández: “No, Soaje Pinto le pegó al titular de la Sigen, que es más bueno que Lassie. Soaje Pinto es un pendenciero defensor de nazis y de…”.

M. R. G.: “Y su amigo Moreno es uno que anda con karatekas de custodia…”.

A. F.: “Si, dígame cuánta gente mató Moreno o a cuánta gente pegó. ¿Sabe qué le decía esta gente mientras estaban en esa reunión? ¿Sabe qué le decía este Soaje Pinto, este nazi? Le decía a Reposo: ‘Yo estoy cansado de matar montos y yo me voy a encargar de matar a los que faltan’”.

M. R. G.: “Bueno, mire, eso no se transcribe…”.

A. F.: “Está en la denuncia, quédese tranquila, que está en la denuncia…”.

M. R. G.: “¿Y quién saca los afiches contra los periodistas? Y sin firma además…”.

A. F.: “¿Y por qué no se preocupó quien sacó la nota en Clarín, que no la firmaron, imputándome a mí, por ejemplo, que yo soy uno de los que generan este tipo de cosas? No la escuché decir nada a usted”.

M. R. G.: “Mire, hágale juicio al diario…”.

A. F.: “¡Y hágales juicio a quienes hicieron los afiches!”.

M. R. G.: “¡Hágale juicio al diario, pero por favor!”.

A diferencia de la escritura, capaz de describir un enfrentamiento tomando distancia, creando el clima necesario a través de una introducción, una contextualización que sitúe al lector, la oralidad radial puede ser situacional, presentarnos instantáneamente una oposición, un combate discursivo sin preludio: lo que estamos oyendo es la pelea.

En definitiva, el lenguaje radiofónico conformó una oralidad secundaria en tanto no es independiente ni de la escritura ni de las conciencias literarias, soportándose en el sonido de la palabra. Por otra parte, existe una combatividad que atraviesa el lenguaje radiofónico, en donde continuamente existen contrapuestos, oposiciones y enfrentamientos. Sus recursos y sus variantes pueden percibirse hoy en cualquier programa de radio: argumentaciones que transitan los tratamientos de temáticas políticas, deportivas, económicas y hasta meteorológicas con el objetivo de convencernos, siempre.

Fuente: Página12, 6.11.13 por Diego Vesciunas, docente de Políticas y Planificación de la Comunicación (UBA).

El Mundo se instala en el periodismo del futuro

Inicie mI vida profesional en la composición caliente. Era el tiempo de la linotipia, del plomo, el estaño y el antimonio, del cartón de estereotipia, la fundidora, la teja, la fresadora y la rotativa convencional. He dirigido Prensa semanal, Gaceta Ilustrada y Blanco y Negro, fui director durante 15 años del ABC verdadero, presidí la agencia Efe, fundé el diario La Razón, ocupé la presidencia de Televisa España así como puestos directivos en radio España y estoy al frente ahora de un periódico digital: El Imparcial.es.

No me falta, creo yo, experiencia para afirmar que EL MUNDO es el primer periódico impreso español que se instala en el futuro. Los digitales hacemos lo que podemos con unas redacciones escasas porque la publicidad no da para más. EL MUNDO ha puesto una espléndida redacción, con excepcionales equipos de investigación y una dirección experta, al servicio de la aventura digital. Soy orbytero y sé muy bien lo que me digo. El periódico impreso permanecerá pero, aparte una edición testimonial en papel, se leerá en el teléfono móvil, la tableta o el ordenador, difundiendo las noticias con la instantaneidad del periodismo de agencia.

Pedro J. Ramírez ha entendido muy bien el desafío digital y ha sabido cambiar de piel y adentrarse en el intrincado camino del mundo electrónico. La composición caliente, la rotativa convencional, el offset, el periódico impreso y la multimpresión son ya prehistoria. Los periodistas marchamos francamente, y EL MUNDO el primero, por la senda digital.

Pero si los vehículos de la información se han modificado, si se ha superado holgadamente la aldea global anticipada por McLuhan, el periodista sigue desempeñando la misma función, que consiste en administrar un derecho ajeno: el de los ciudadanos a disponer de una información completa y veraz. El profesional del periodismo va a seguir haciendo lo mismo que 200 años atrás: rastrear la noticia, seguirla con la nariz pegada a su huella como un sabueso, contrastarla debidamente y soltarla después al vuelo instantáneo del periódico digital. Y junto a la función esencial de la información, el periodista continuará ejerciendo como hace 200 años el contrapoder: es decir, elogiar al poder cuando el poder acierta, criticar al poder cuando el poder se equivoca y denunciar al poder cuando el poder abusa. Y no solo al poder político sino también al poder económico, al poder empresarial, al poder religioso, al poder sindical, al poder universitario, al poder cultural, al poder deportivo… El vehículo de la información ha cambiado y hoy, como ha escrito Pedro J. Ramírez, hay que adentrarse en la terra incognita de la llamada digital. Pero la esencia del periodismo permanece idéntica.

Los cicateros de turno acogerán el éxito y la visión anticipadora de EL MUNDO con el silencio o con el desdén. La objetividad, sin embargo, exige reconocer que los periodistas españoles estamos de enhorabuena porque, por fin, un periódico impreso se ha decidido a fracturar de forma completa el hielo digital, despejando los horizontes para que el periodismo recupere o consolide su fuerza en la sociedad y los profesionales encuentren trabajo serio y estable. Pedro J. Ramírez quiere que las nuevas generaciones tomen el relevo del periodismo y que se vuelquen en la excelencia informativa, permaneciendo indiferentes al número de ministros que acudan a sus conmemoraciones. Las campanas digitales doblan ya por los periódicos alfombra y también por los periódicos sectarios y excluyentes.

Fuente: El Mundo, 5.11.13 por Luis María Anson, español, miembro de la Real Academia Española.

Criptoperiodismo

La semana anterior finalizó un curso acerca de derechos digitales dirigido a periodistas y a ciudadanos. Uno de los contenidos con nombre más sexy fue criptoperiodismo. Término prácticamente desconocido en Bolivia, aunque ya se comienza a percibir la necesidad de conocerlo y practicarlo.

Y es que internet no es un lugar seguro, pero tampoco es un lugar más inseguro que la vida analógica. Hay que aprender a tomar recaudos para navegar de una manera segura, así como nos cuidamos de ciertas situaciones en la vida off line. Por ejemplo, si ninguno de nosotros nos atreveríamos a ir por la noche muy tarde por una calle oscura donde percibimos un perfil de alguien con un enorme cuchillo en la mano; entonces, tampoco deberíamos navegar por cualquier lugar publicando nuestra información privada. No está bien para los ciudadanos y está peor para profesionales que trabajan con información sensible como es el caso de los periodistas.

Por eso, es aconsejable que los periodistas aprendan acerca de técnicas de encriptación, de navegación anónima, de creación de proxys y de contraseñas seguras. Nada muy técnico, todo relativamente fácil y posible. Una vía para comenzar a entender y practicar el criptoperiodismo es el Manual ilustrado de cryptoperiodismo escrito por Nelson Fernández y Pablo Mancini hace ya varios años. Si quieren acceder a él, ingresen a www.cryptoperiodismo.org

Esta preocupación por temas de seguridad y privacidad en internet se ha puesto en agenda global tanto que ha provocado reacciones en política pública. Tal es el caso de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, quien anunció que el servicio postal nacional lanzará su propio sistema de correo electrónico encriptado y gratuito para asegurar que la información de los brasileños se gestione con aplicaciones confiables y se almacene en servidores locales de forma segura. Esto no sólo beneficia al trabajo de los periodistas, sino a todos los internautas y a las comunicaciones gubernamentales, ante todo.

Para finalizar, dos temas más. Por un lado, la reacción paranoica de sentirse vigilado permanentemente tampoco es aconsejable, sólo nos lleva a entender que no podemos automarginarnos del intercambio de información que sucede a través de internet y a sentirnos mal por ello; mejor opción es informarse y aprender algunas prácticas de navegación segura. Por otro lado, hay que decirlo también, si alguien quiere realmente acceder a un contenido en internet, aunque esté encriptado, lo puede hacer. Toma mucho tiempo y conocimiento técnico, pero se puede. Así que lo mejor es que si no queremos que alguna información corra el riesgo de ser filtrada porque es altamente sensible, es mejor comunicarla por otra vía que no sea digital.

Fuente: La Razón, 4.11.13 por Eliana Quiroz, ciberactivista

Periodista en zona de guerra, una profesión cada vez más peligrosa

Los dos periodistas franceses secuestrados y asesinados el sábado en Malí se suman a una larga lista de reporteros muertos este año, tras un triste récord en 2012 que revela el peligro creciente de esta profesión en zonas en conflicto.

Claude Verlon y Ghislaine Dupont, dos reporteros de la cadena de radio RFI, fueron secuestrados el sábado en Kidal por un grupo armado y luego asesinados por disparos de bala, indicó el ministerio de Exteriores francés.

“Secuestrar a periodistas que no están implicados en el conflicto es grave. Pero todavía es más terrorífico que los ejecuten. Este asesinato es muy inquietante”, dijo Christophe Deloire, presidente de Reporteros Sin Fronteras (RSF).

 Aunque todavía se desconocen las circunstancias exactas de los hechos el ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius, atribuyó este domingo su muerte a “grupos terroristas” y dijo que los reporteros fueron “asesinados a sangre fría”.

 Francia lanzó el pasado mes de enero una ofensiva militar en Malí, un país que según Reporteros Sin Fronteras (RSF) está en el número 99 de la clasificación mundial de la libertad de prensa, “una caída de 74 lugares con respecto a 2012”.

 En 2012 se llegó a una cifra récord de 88 periodistas asesinados en el mundo.

Con la guerra civil en Siria, las milicias en Somalia y las represalias de los talibanes en Pakistán, “2012 fue el año más mortífero para la profesión desde que empezamos nuestro balance anual, en 1995”, recordó a la AFP Christophe Deloire.   “Y este año ya murieron 43, es un balance muy importante. De año en año el número de muertos no para de subir”, añade

Según RSF, sólo en Siria murieron 25 profesionales de la información desde principios de marzo de 2011, entre ellos siete periodistas extranjeros, cuatro de ellos franceses.

 Mala imagen de los periodistas

Los secuestros también son cada vez más frecuentes y son la principal preocupación de los reporteros. Al menos 16 periodistas extranjeros, cuatro de ellos franceses, están desaparecidos, según RSF, una cifra que no incluye los casos que las familias no han querido hacer públicos.

Frente al aumento del riego, numerosos reporteros consideran que el conflicto sirio es demasiado peligroso.

En el resto del mundo las condiciones de trabajo de los periodistas en zonas de conflicto continúan empeorando, asegura la reportera francesa Florence Aubenas, presidenta del comité de apoyo a los periodistas secuestrados en Siria, y quien en 2005 estuvo varios meses secuestrada en Irak.

 “Cuando empecé a hacer grandes reportajes en Norte-Kivu [una región de la República Democrática del Congo] en 1994, ser periodista otorgaba una especie de protección. La gente entendía que no eramos beligerantes y pintábamos ‘PRENSA’ con orgullo en nuestro vehículos. Hoy ya nadie lo hace, no te protege, al contrario. Este cambio de los últimos 20 años me sorprende mucho”, recuerda.

 Según Aubenas, la imagen de los periodistas en la zona de conflicto ha cambiado.

 “Antes los periodistas internacionales estaban considerados testigos neutros, ajenos al conflicto. Pero ahora se ha perdido en parte ese respeto y nos ven como testigos comprometidos”, asegura la reportera.

 “En Siria el cambio es impresionante. Cuando estuve allí hace un año y medio la gente nos acogía y nos protegía. Pero poco a poco nuestra imagen ha empeorado y los sirios nos dicen ‘No hacéis nada por nosotros'”, en referencia a la decisión de los países occidentales de no intervenir militarmente, asegura Aubenas.

 “Esto nos incita a reflexionar sobre nuestra manera de trabajar”, concluye la reportera.

Fuente: El Deber, 3.11.13

Tres maestros del periodismo en Bolivia

Nunca es tarde para exaltar las figuras de quienes se destacan o lo hicieron en vida por sus carismas personales, sus talentos y dedicación al servicio público. Esto hizo, con notable lucidez y sentimientos afectivos, el periodista Hernán Maldonado B. al escribir en Miami, donde reside, el libro “Tres Grandes del Periodismo boliviano”. Ellos son Julio Borelli, el RP José Gramunt de Moragas y Lorenzo Carri.

Julio Borelli (1903-1990) fue el maestro por excelencia de muchos periodistas, en especial de Maldonado, desde cuando apenas tenía 15 años, o sea que aún era estudiante de secundaria. Lo acogió con ternura, poco a poco lo introdujo en las tareas y exigencias que tiene el periodismo escrito y radial.

Borelli, siendo jefe de la sección Deportes de EL DIARIO, lanzó la iniciativa de construir el Coliseo Cerrado, en la calle México. Sin que se lo hubiera imaginado y menos propuesto, se vio forzado a dirigir la obra. En solitario, dedicado día a día, por más dos décadas, logró su conclusión. Desplegó denodados esfuerzos para su financiamiento.

De nacionalidad uruguaya y preparador técnico múltiple de deportes, en la presidencia de Germán Busch (1939) fue contratado en esta función. Se abstuvo de nacionalizarse para que no se piense que lo hacía por interés, pero además se consideraba “ciudadano del mundo”. En Bolivia nacieron sus cuatro hijos.

Don Julio era periodista por vocación, labor en la que brilló y se constituyó en maestro de la profesión. Uno de sus logros mayores fue Maldonado, quien llegó a consagrarse como corresponsal y editor de agencias internacionales de noticias y de diarios de EEUU. En deportes, cubrió torneos mundiales, logrando felicitaciones excepcionales.

A Borelli, hombre bueno, honesto y caballeroso, no le faltaron las amarguras e incomprensiones, aparte de llevar una vida de estrecheces económicas, pese a ser un trabajador infatigable.

Pero tuvo también halagos; era respetado, apreciado y admirado por muchos. Se lo condecoró con el Cóndor de los Andes y el Coliseo lleva su nombre.

El padre José Gramunt de Moragas, de la orden de los Jesuitas, de nacimiento es español pero de corazón boliviano. Después de su consagración religiosa lo enviaron a Bolivia, donde se le despertó la vocación de periodista.

A radio Fides, de la que fue su director y animador durante 25 años, la convirtió en una de las más prestigiosas del país. Después, fundó la Agencia de Noticias Fides (ANF), que el pasado 5 de agosto cumplió 50 años de existencia, siempre bajo la inspirada y sabia conducción del padre Gramunt. Con esos valores excepcionales, formó en ANF a varias generaciones de periodistas, que escalaron luego posiciones de privilegio dentro y fuera del país.

El 5 de agosto, junto con el medio siglo de ANF, el sacerdote jesuita cumplió 91 años de edad, 60 de los cuales los dedicó a tiempo completo al periodismo. Se enfrentó a toda clase de regímenes. Nunca le temblaron las rodillas. Se hizo legendario su editorial “Es o no es verdad”.

Inexplicablemente, la orden jesuita lo jubiló y al presente está en su casa de retiro en Cochabamba. Sin embargo, su mente y su alma de periodista están latentes. Sigue escribiendo para distintos medios.

Lorenzo Carri fue otra figura señera del periodismo nacional. Dotado de altas cualidades intelectuales y de una especial preferencia por el fútbol, se erigió en el más brillantes comentarista de esta disciplina deportiva. Aparte, por su disciplina de trabajo y fidelidad a lo que decía por radio, televisión y medios escritos, se impuso la tarea de llevar las estadísticas más minuciosas de cuanto acontecía en el fútbol. Este fue su legado al país.

De nacionalidad argentina, se identificó y encariñó profundamente con Bolivia. De la misma manera que Borelli y Gramunt, se constituyó en maestro de periodistas, no siempre trabajando junto a él, sino escuchándole y leyendo lo que producía con singular calidad, visión, originalidad y entereza. Su lenguaje era pulcro.

Por Internet dialogó con Maldonado muchos años, hasta el día de su deceso, por cáncer de páncreas, en marzo último; tenía 80 años. Tuvo limitaciones materiales, pero no aceptaba halagos, fue un hombre de paz, le fascinaban la lluvia, el mar, la lectura y la escritura. A La Paz le dedicó un hermoso poema.

Fuente: El Diario, 3.11.13 por Alberto  Zuazo, periodista boliviano

Periodistas, abstenerse de Google y Yahoo

Las últimas revelaciones sobre el uso que la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense, (NSA) hace de las redes sociales, ha puesto en alerta a la Asociación de la Prensa Alemana (DJV), que ha emitido un comunicado desaconsejando a los periodistas que trabajen en este país utilizar Google o Yahoo para sus comunicaciones.

Basándose en que el trabajo periodístico debe garantizar la confidencialidad de sus fuentes y en el escrutinio al que, según se deduce de los papeles de Snowden, son sometidas redes sociales y servidores de internet, la poderosa asociación subraya la importancia de mantener comunicaciones seguras, para lo que aconseja limitarse al uso de servidores o plataformas de internet con sede en Alemania o algún país europeo.

La gran preocupación del presidente de la DJV, Michael Konken, es que “una vez que se ha revelado este sistema de espionaje, peligra en su totalidad el periodismo de investigación, puesto que las fuentes desconfiarán de cualquier contacto, por lo que es importante que los periodistas se esfuercen en mantener vías de contacto limpias en las que poder confiar”. Desde el pasado mes de junio, cuando se supo que la NSA interceptaba 20 millones de contactos telefónicos al día en Alemania, además de rastrear sistemáticamente y de forma masiva la comunicación por internet, “escuchamos muchos casos de fuentes que se muestran más reticentes a contactar porque son conscientes de que las comunicaciones con los periodistas no son confidenciales”, explica Konken.

Esta advertencia sigue a las informaciones publicadas por el diario The Washington Post, según las cuales la NSA se infiltra en centros de datos de Google y Yahoo en todo el mundo y recopila así cientos de millones de cuentas de usuarios. De acuerdo con esas informaciones, la NSA envía todos los días millones de registros de las redes internas de Yahoo y Google a su sede en Fort Meade, a las afueras de Washington y en un periodo de 30 días procesa más de 181 millones de nuevos registros, que incluyen desde información sobre el emisor o destinatario de un correo electrónico hasta datos sobre su contenido.

El caso es que los periodistas alemanes ya intuían desde hace tiempo esta vigilancia y en muchos casos se han adelantado. “Yo llevo en los bolsillos cuatro teléfonos móviles, uno con contrato en una compañía telefónica, que es el que uso para los asuntos sin importancia, y otros tres de tarjeta comprados en diferentes ciudades y establecimientos que no están adscritos ni relacionados con mi identidad”, se queja un redactor jefe de una periódico en Berlín.

“Nunca contacto como mis fuentes por mail ni por SMS, sino en breves conversaciones telefónicas. Y tengo varias cuentas de correo electrónico con nombre falso y que jamás abro desde mi ordenador, por si acaso”, continua. “Si no tomas precauciones como estas, hay ciertas fuentes que no están dispuestas a contactar contigo, y no estoy hablando de altos cargos o de asuntos de alto secreto, sino del día a día de la redacción”.

Este es el mismo consejo que da el juez del Tribunal Constitucional alemán Johannes Masing, que acudía a la Academia del Arte de Berlín a la entrega de premio periodístico Der lange Atem y advertía a los asistentes que “la Ley Fundamental alemana pone las vías para que la confidencialidad de las comunicaciones pueda protegerse en Alemania, pero no se encarga de protegerla ni garantiza su protección. De eso tienen que encargarse ustedes mismos”.

Fuente: El Mundo, 2.11.13 por Rosalía Sánchez, periodista española

Radiotelevisión: quizá adormece, pero no espía

Hoy, hace 60 años, los belgas, algunos belgas, pudieron ver por vez primera lo que entonces llamaron allí “la televisión experimental”.  La Radio Télévision Belge Francophone (RTBF) lo celebra con varios reportajes, entrevistas y programas conmemorativos.

Y en el telediario de la hora del almuerzo, hablan de las grandes crónicas del recuerdo y la memoria colectiva: revivimos el Congo colonizado, la expulsión de los europeos del territorio, la voz de Patrice Lumumba; pocos años después, los reportajes en Cuba, “con Fidel Castro en la intimidad”; Vietnam, antes de la guerra con EEUU; un Berlín ya dividido pero aún sin muro de separación entre el este y el oeste.

En realidad, cinco meses antes de aquel 1953, la coronación de la reina Isabel II del Reino Unido y de otros territorios de la Commonwealth fue ya acontecimiento televisado planetario. Nuestros colegas de Bruselas recuperan el blanco y negro del periodista Raoul Goulard, quien en 1970 (cuando no se hablaba de “periodista secuestrado”) estuvo preso dos meses en Laos, por ejercer su oficio.

Un veterano reportero gráfico, Michel Boulogne, declara: “El hecho de tener el ojo en el visor de la cámara nos recuerda a la persona ante su televisor, al espectador a quien nos dirigimos. Pero hay que tomar distancia respecto a la realidad circundante; también pensar que entonces trabajábamos en blanco y negro. Y siempre había, hay, que reflexionar sobre los aspectos técnicos, como el encuadre. Eso explica nuestra aparente insensibilidad”.

No hay insensibilidad de un reportero ante las catástrofes humanas, pero está allí para contar, para relatar esforzándose por ser veraz. No debe ser un predicador, ni un casco azul de la ONU; no es un político, ni el médico de una organización humanitaria. Boulogne recuerda que su oficio es solo prestar testimonio, ser un testigo. Ambos, Goulard y Boulogne recogen la idea de trabajo colectivo, entonces obligatoria en el medio audiovisual. Y como reporteras de conflictos lejanos, las mujeres estaban ausentes de las redacciones. La RTBF ilustra el cambio radical habido en décadas mediante una breve secuencia, donde hacen un repaso de las periodistas en conflictos diversos.

Un ya viejo colega, Josy Dubié, confiesa haber llorado en Etiopía, después de pedir a su compañero camarógrafo que siguiera grabando las tragedias de la hambruna etíope.  “A veces, hay que ilustrar al espectador con imágenes de atrocidades. Aunque llore el espectador con nosotros mismos, la gente tiene que saber lo que sucede de verdad, la guerra y las hambrunas. Hay que enseñarlo. El periodista y quien filma están viéndolo, su misión es transmitir lo que ven. Nuestros reportajes de entonces despertaron en Bélgica una reacción de solidaridad inmensa”. Lo que para algunos puede ser morbo, porque solo ven la televisión como espectáculo imbécil, como caja tonta, para otros puede ser un medio de denuncia social imprescindible.

Para el veterano Dubié no todo fue sombrío: “Viví los principales acontecimientos del último cuarto del siglo XX, pero el que más me marcó, lo mejor, fue el fin de 50 años de dictadura fascista en Portugal: la revolución de los claveles. Era extraordinario ver a todo el pueblo en la calle, millones de personas festejándolo en la calle…”

Las nuevas tecnologías y los medios digitales despiertan otras inquietudes, otros dilemas profesionales, nuevos problemas éticos.

El angelical espíritu  de la mayoría en la era de la Red planetaria choca estos días con el muro de otra realidad molesta: el espionaje masivo. Los medios antes llamados “de masas” son víctimas de sí mismos, de su grandielocuencia, de sus pretensiones, de sus errores y manipulaciones; pero también de la confusión generada por la histeria multiplicadora de datos electrónicos, muchas veces carentes de sentido. Cualquiera puede ser, o creerse que es, ese viejo testigo llamado Dubié (o Evaristo Canete, Jesús Mata o Juan Verdugo).

El telediario de la RTBF nos ha recordado algunos valores del viejo periodismo televisivo. Quienes gestionan empresas como Google, Facebook, Microsoft, etcétera, han conseguido de todo: colaborar con los servicios secretos, no pagar impuestos en nuestros países “civilizados”, ser adalides del desastre neoliberal, abanderados de la basura en la información y  que los expertos electrónicos parezcan filósofos. Comparado con lo anterior, menuda estafa planetaria.

 “Televisión, manipulación”, ha sido, es, un lema justo en muchas ocasiones. Sin embargo,  históricamente, el periodismo de la radiotelevisión ha sido mucho más que eso. Con frecuencia, algunos de los que dicen “no veo nunca la tele”, “no tengo televisor en casa” o “todo lo que sale en la tele es mentira”, no expresan otra cosa que su propia inercia ante la pantalla, su pasividad, quizá propiciada, sí, por el medio. Pero si antes no seleccionaban, ante el televisor, tampoco lo harán ahora –muy probablemente- ante las nuevas intoxicaciones algorítmicas, o de origen humano, de la pantalla del ordenador.

Por el contrario, con gran sencillez, sin alharacas estúpidas, la RTBF nos recuerda el valor de los medios audiovisuales públicos, a pesar de que pocos medios acumulen tantas supersticiones negativas, tanto prejuicio “inteligente”, como la televisión. Y quizá en la era del espionaje masivo, debemos pensar en cómo recuperar algunos ejemplos y logros de la vieja televisión. En ella, no todo es manipulación política y concursos para descerebrados.

Fuente: Periodistas en español, 1.11.13 por Pedro Audije, periodista español