La propaganda y el Tribunal Electoral

Es subyace el puro interés pro-gobiernista, de facilitar con todos los medios de control posible, los caminos para la reelección presidencial de Evo Morales y Álvaro Linera en los anunciados comicios de octubre de este año.

La Ley del Régimen Electoral que faculta los actos administrativos del Tribunal Electoral es contraria a los mismos postulados que declara como sus propios principios; “asegurar el pleno ejercicio de los derechos políticos del ciudadano, ciudadana y de los pueblos y naciones originarias”, por tanto podríamos decir que es una ley que no ha tenido la suficiente participación y el debate entre quienes dicen ser “legisladores”, porque una ley, debe estar sustentada por los principios primeros, los valores morales que le dan lugar, es decir, los derechos naturales del ser humano, los derechos humanos, como la libertad de expresión.

La propaganda es un derecho natural, es un derecho consagrado en los artículos 106 y 107 de la nueva Constitución Política del Estado, que en su esencia y contenido no ha sido definida ni establecida conforme su significación por organismo alguno del Estado Plurinacional, y por tanto existe un uso arbitrario, descomunalmente descontextualizado, abiertamente manipulado, creando condiciones de favoritismo, inequidad en la competencia electoral, menguándose el derecho a la comunicación y a la información de la población. Sólo los medios oficiales tienen derecho a las prerrogativas de la ley electoral en cuanto a difundir propaganda, cuando quieran y cuanto quieran. Los medios privados y los periodistas, en cambio, corren riesgo de sanciones. Lo que siente mucha gente es que detrás de la indefinición de “propaganda” es eso, coartar la libertad de expresión.

La propaganda en los hechos es la que da lugar a la libre expresión, a la información y a la política partidaria. Es propia del ser humano ya que nace de su intelecto, de su ser interior, de su forma de pensar. Pretender controlarlo por medio de las normas sancionadoras electorales es todo un absurdo.

La propaganda tiene un origen eclesiástico, fue utilizada por la Iglesia en las catacumbas romanas para propagar su fe proclamando la igualdad de los hombres frente a la tremenda esclavitud de la época. Ya era, como vemos, una expresión de posición política, ya se exigía libertad en igualdad de condiciones para todos los hombres, por cuanto todos tienen derecho a su dignidad. De contrapartida, sabemos que la propaganda avivó los odios y rencores provocando las dos últimas guerras mundiales. Ahí, descarnadamente la propaganda mostró sus verdaderas intenciones.

La propaganda reducida al campo electoral simplemente, ¿será todo mensaje difundido con el propósito de promover organizaciones políticas y candidaturas, exponer programas de gobierno y/o solicitar el voto que pueden hacerse en actos públicos o por medio de avisos pagados en medios de comunicación social? Definitivamente no es así. Hay que separar las cuestiones; propaganda y difusión no están claras en la ley.

La “definición y alcance” del contenido de propaganda en la ley está fuera de toda racionalidad, desenchufada de la realidad de lo que debe entenderse por propaganda, y si ha pasado el control constitucional ha debido ser con chanchullo, porque a las claras es una norma anticonstitucional.

Fuente: Los Tiempos, 5.2.14 por Juan D`Mare, periodista boliviano

Una profesión con mucho futuro: periodista digital

Los periodistas digitales han desarrollado una gran capacidad para consumir y producir contenidos al mismo tiempo. Esta habilidad, sumado a la calidad de la información, hará del periodismo online una profesión con futuro.

Así como la prensa escrita se diferencia de la televisión o la radio, el periodismo digital es una especialidad con características completamente distintas a las que se desarrollan en otros medios. No se puede concebir los portales de noticias de la misma forma que se crea un periódico y es por ello que webs especializadas en la información online obtienen más visitas que las ediciones digitales de los tradicionales diarios. Business Insider, por ejemplo, consiguió superar en el número total de visitantes únicos los datos obtenidos por The Wall Street Journal.

Los periodistas digitales consumen y producen contenidos, prácticamente al mismo tiempo. Los portales de noticias están en constante actualización con la publicación de contenidos que recogen lo que se lee y escucha en otros sites. Las RSS y otras herramientas como la red de microblogging Twitter sirven como valiosos recursos para reciclar contenidos y escribir de forma rápida y eficiente. Sin embargo, el gran inconveniente a largo plazo de los medios digitales sigue siendo la calidad.

David Carr, periodista de The New York Times, asegura que una vez se supere el último obstáculo en el desarrollo de la información online, las redacciones que cuenten con un equipo formado por periodistas digitales serán las vencedoras. La herencia de los periódicos con profesionales de la vieja escuela que “tiemblan al mencionar cosas como ‘gestor de contenidos'”, según explica Carr, conducirán a sus medios a la derrota en la batalla digital.

El periodista de The New York Times toma como ejemplo en su explicación Vox Media, un grupo de comunicación que incluye diferentes portales especializados y que se ha convertido en todo un referente del sector en Estados Unidos. “Todo en Vox (la forma de cubrir las noticias, los periodistas que contrata, su gestor de contenidos…) se ha optimizado para la era actual”. Vox trabaja con un equipo joven que enfoca sus artículos al lector más actual. Por ello, David Carr critica la estrategia de grandes periódicos como el Post, el Journal o el Times que siguen fichado para sus ediciones digitales escritores de renombre, una forma mediante la que que “solo rozan la amplia superficie del éxito de los medios puramente online”.

Fuente: media-tics.com, 31.1.14 por Alicia Diez

Periodismo de investigación avanza entre rigurosidad y experimentación

El periodismo de investigación de medios convencionales y digitales vive tiempos de premios e inusitado impacto social en América Latina. ¿Significa que hay un auge de este género, favorecido por Internet? Tres puntales del fenómeno exploraron para IPS algunas respuestas, escribe Milagros Salazar desde Lima.

En un edificio silencioso, un equipo de cinco periodistas, un ingeniero de sistemas y un desarrollador web, se han apartado de la sala principal de redacción para trabajar sin interrupciones. La periodista que dirige el grupo mira fijamente el monitor de 23 pulgadas de su computadora, mientras mueve con firmeza el ratón con la mano derecha enyesada. Parece haberse acostumbrado a dominar la dificultad.

Es Giannina Segnini, jefa de la Unidad de Investigación y de Inteligencia de Datos del diario La Nación de Costa Rica, quien en noviembre fue galardonada con el premio Gabriel García Márquez a la excelencia periodística, que otorga la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, desde su sede en la ciudad colombiana de Cartagena.

Segnini destapó variados casos de corrupción e irregularidades que llevaron a la cárcel a expresidentes en su país. En los últimos años, potenció sus investigaciones con bases de datos y un trabajo en equipo, con profesionales de otras disciplinas, en busca de la verdad.

“Hay un periodo de transición (tecnológica) que abre oportunidades para quienes quieran aprovecharlas. No creo que haya un auge del periodismo de investigación, pero sí un momento histórico para hacer buen periodismo experimentando en múltiples plataformas”, dijo en su oficina en San José.

Desde hace cuatro meses, Segnini y su equipo empezaron a bucear, contra el tiempo, en mares de datos públicos de los candidatos a las elecciones generales del 2 de febrero en Costa Rica.

Usaron 32 fuentes diferentes de datos públicos (demandas judiciales, sanciones, negocios privados, contrataciones con el Estado, entre otros) que cruzaron con una lista de 340 candidatos con posibilidades de ser elegidos para la Presidencia, vicepresidencias o en la Asamblea Legislativa.

La serie de reportajes se empezó a publicar desde la tercera semana de enero bajo el rótulo “Novotoaciegas” con una aplicación para que cada lector pueda buscar los antecedentes del candidato de su interés en la edición digital.

El experimentado periodista peruano Gustavo Gorriti, quien ha recibido diversos galardones, entre ellos el María Moors Cabot de la estadounidense Universidad de Columbia en 1992, reconoció las posibilidades que abren Internet y la tecnología.

Consideró que lo que existe actualmente es una tremenda apuesta de algunos periodistas comprometidos en los medios tradicionales y “esfuerzos titánicos de sobrevivencia de los nuevos medios digitales” que investigan. Pero, puntualizó que el periodismo de investigación aún tiene “una gran deuda”.

“Falta calidad y cantidad”, enfatizó. Hay temas pendientes por investigar como “la corrupción corporativa, el peso de los oligopolios en las economías y el costo que tienen que pagar los ciudadanos por eso”.

No es el único que piensa así. “Hay mucho de periodismo de filtración. Algunas unidades de investigación tienen un golpe informativo filtrado por un interés”, apuntó Segnini.

Precisamente por esa necesidad de mejorar los estándares de calidad de este oficio, Gorriti y otros periodistas latinoamericanos migraron a la plataforma digital, en medio de la crisis que enfrentan algunos medios impresos por el avance de Internet y la falta de rigurosidad.

En 2010, Gorriti fundó el portal de periodismo de investigación IDL-Reporteros, que forma parte de una alianza con otros medios digitales independientes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Guatemala, México y Nicaragua. Varios de ellos han sido premiados y han publicado series investigativas de gran impacto en sus países.

Estos medios principalmente se sostienen por la cooperación internacional. Siguen el modelo del portal ProPublica, que Paul Steiger creó en Estados Unidos en plena crisis financiera, cuando varios medios de comunicación de ese país empezaron a reducir las unidades investigativas.

“Aún con todos estos esfuerzos importantes, se está lejos de cumplir con la misión de generar reformas legales y culturales para que exista una sociedad mucho más justa donde se pueda combatir la corrupción y los abusos. Esto no es una utopía, ya ha sucedido en otras épocas de la historia”, afirmó Gorriti en la sede de su portal en la capital peruana.

Opinó que el principal desafío de estos nuevos medios es sobrevivir financieramente, para luego crecer y llegar a una mayor audiencia. “¿Dedicar inmensas energías, dejar la vida en esto, para tener un ‘periodismo boutique’? No es la idea. En el largo plazo el periodismo de investigación debe llegar de manera directa a más gente”, dijo.

A la par de los retos, hay noticias esperanzadoras. Brasil muestra importantes avances por dos razones: “por el número de buenas investigaciones que se realizan y porque un porcentaje importante provienen de los medios tradicionales de algunos estados, lo que vendrían a ser nuestras provincias. Hay una descentralización”, resaltó.

Mauri Konig Periodismo de investigación avanza entre rigurosidad y experimentaciónMauri König, periodista brasileño del diario Gazeta do Povo de Paraná y ganador del premio María Moors Cabot en 2013, aseguró que “nunca antes se produjeron tantos reportajes investigativos en Brasil con el financiamiento de los diarios que ahora están en crisis”.

Esto ha permitido que grupos de periodistas con gran iniciativa y perseverancia desarrollen reportajes investigativos durante meses e incluso años con el financiamiento de sus medios.

König lideró estos equipos más de una vez. La más reciente fue cuando demostró el desvío de dinero destinado al funcionamiento de las comisarías en el sureño estado de Paraná.

La investigación obtuvo el segundo lugar del Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación 2013, que organiza el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS), promotor del periodismo independiente en la región, con apoyo de Transparencia Internacional.

Gorriti fue parte del jurado, que concedió también un tercer premio a un trabajo de Segnini, en unos galardones entregados durante la Conferencia Global de Periodismo de Investigación, celebrada en Río de Janeiro en octubre.

En 2011, Gazeta do Povo obtuvo el primer lugar de este concurso con una investigación dirigida por el periodista James Alberti, que tomó dos años de trabajo y que demostró que existía un esquema millonario de desvío de recursos públicos en la Asamblea Legislativa de Paraná.

El periódico Folha do São Paulo, uno de los medios más influyentes de América Latina, continúa apostando por el periodismo de investigación a pesar de que ya no vende el millón de ejemplares diarios como hace algunos años.

König destacó que, pese a la crisis de la lectoría impresa, Folha envió en 2013 un equipo de periodistas a hacer un trabajo multimedia de casi un año sobre la polémica represa de Belo Monte, en el estado norteño y amazónico de Pará. Ese nivel de inversión no se compara con lo que acontece en otros países de la región.

Para Segnini, el camino es que los propios periodistas experimenten nuevos modelos de negocios para hacer sostenible la investigación, porque son ellos los que conocen los límites éticos.

“Precisamente donde veo más hambre y ganas de experimentar es en América Latina, más que en cualquier otro lugar del mundo”, apuntó.

“Tiene que existir alguna forma de que esto sea sostenible, me niego a creer que se tenga que vivir de la caridad. Alguien tiene que pagar por la democracia”, señaló Segnini.

Gustavo Gorriti confía en que algunos de los mejores profesionales encontrarán la fórmula para mantener vivo el periodismo de investigación. Y por eso considera importante que se promuevan encuentros entre quienes se enfocan en buscar fondos para nuevos emprendimientos y quienes conocen cómo hacer periodismo: “Tenemos que aprender los unos de los otros”, apuntó.

Fuente: Periodistas en español, 31.1.14

Un paso hacia la legalización

La vida de los medios alternativos, populares y comunitarios ha estado históricamente al margen de la ley. Pero no por ser inherentemente ilegales sino porque el mismo Estado ha encontrado muchas maneras de “dialogar” con nosotros ubicándonos en lugares accesorios, dándole prioridad a la comunicación comercial.

Entre 1989 y 1993, el Estado asignó alrededor de 1400 permisos precarios y provisorios a radios FM de baja potencia, con la condición de presentarse a posteriores concursos públicos por licencias de radiodifusión. La mayoría de esas emisoras eran con fines de lucro, debido a que la ley vigente no permitía otro tipo de radios.

Tras varios intentos de normalización y llamados a concursos públicos truncados, recién en 2003 se declaró inconstitucional la condición comercial para los medios de comunicación, y dos años más tarde se modificó la ley 22.285 decretada durante la última dictadura. Al año siguiente se reconocieron 126 emisoras FM sin fines de lucro, de las cuales muy pocas lograron luego una licencia. Una vez más, la promesa era estar a la espera de concursos para licencias.

La llegada de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual auguraba un futuro más prometedor para los medios alternativos, populares y comunitarios, quienes compartirían con otros medios sin fines de lucro la reserva del 33 por cieno del espectro radioeléctrico. Pero luego de cuatro años de vigencia, su aplicación mantiene numerosas deudas con los grandes anuncios realizados durante los debates legislativos.

En este marco, debido a la incapacidad de convocar a concursos que respondan a las necesidades y realidades particulares de este tipo de medios, el Estado avanzó con una serie de autorizaciones precarias a canales de televisión analógica de baja potencia, entre ellos Barricada TV, Canal 5 de Almagro, que funciona en la fábrica recuperada IMPA.

Primero, en octubre de 2013, fueron 20 canales, de los cuales en su mayoría son pequeños medios comerciales. Luego, hacia fines de ese año, se registró la segunda tanda con 13 canales más. En total, suman 33 los canales de baja potencia autorizados que, entre otras cosas, podrán concursar por fondos de fomento nacionales e internacionales.

Si comenzamos a contar desde 1983, es la primera vez en 30 años y en toda la historia de la radiodifusión argentina que se autorizan canales de televisión sin fines de lucro, sumando el canal mapuche de Bariloche cuya frecuencia fue otorgada por adjudicación directa en el marco de la reserva para medios en manos de los pueblos originarios.

También es la primera vez que una medida de este tipo alcanza a un canal de televisión alternativo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sede de los cinco canales con mayor rating y concentración de la torta publicitaria a nivel nacional. En los ’90, el Canal 4 Utopía de Caballito nos señaló a muchos el camino.

Pero este logro no nos hace perder de vista nuestro horizonte. Llevamos 20 años recibiendo títulos que no son legales (como los permisos, las autorizaciones precarias o los reconocimientos), que no figuran en ninguna ley, sino que son inventos ad hoc para que seamos “problema” del gobierno que sigue. Por eso nuestra lucha no termina.

Hoy dimos un paso en la batalla por la democratización, pero restan autorizaciones y reconocimientos para cientos de radios y televisoras en manos del movimiento social, los trabajadores y el pueblo. Falta avanzar en el plan técnico de frecuencias, y en espacios en la televisión digital para todos los sectores.

Falta lograr concursos específicos para radios y canales alternativos, populares y comunitarios dentro de la categoría más amplia “sin fines de lucro”, de la misma manera que los micro y pequeños medios comerciales lograron un tratamiento diferenciado en la reglamentación de la ley audiovisual.

Luego de numerosas concentraciones en reclamo de nuestros derechos, realización de foros y actividades, celebramos este avance para la comunicación que se construye desde y con las organizaciones del campo popular. Y la mejor manera de hacerlo es movilizados hasta conquistar la verdadera legalización, a través de concursos específicos para nuestra realidad e historia, que nos permita acceder a licencias, como dice la ley.

Fuente: Página12, 29.1.14 por Juan Ignacio Revestido, argentino, integrante de Barricada TV, Canal 5 de Almagro.

4 libros de interés para entender el periodismo actual

Estar al día en la lectura de algunos de los libros y publicaciones de interés en el ámbito de las redes sociales y la participación es fundamental para comprender la evolución de estos fenómenos. En PC ya os hemos ofrecido alguna recopilación de este tipo de lecturas. Hoy os acercamos una recopilación de 4 sugerencias interesantes que te pueden resultar de utilidad a la hora de entender mejor el periodismo de datos, saber cómo hacer frente a cuestiones legales, abordar una situación de conflicto armado o acercarse al periodismo ciudadano, de manera novelada.

1- “Data Journalism Heist“, es el título del  último ebook  de Paul Bradshaw, periodista y blogger, director del Máster de Periodismo Digital en la Birmingham City University y profesor visitante en la City University de Londres. Este libro puede ser de gran interés para todos aquellos interesados en una de las ramas del periodismo más en auge como es el periodismo de datos, una tendencia fundamental vinculada al periodismo de investigación. Este es un ámbito que Bradshaw conoce muy bien ya que es editor del blog Online Journalism Blog, además de dirigir Help Me Investigate, una plataforma para el periodismo de investigación colaborativo.

Este libro trata de servir de ayuda a quienes deseen introducirse en el periodismo de datos. En el encontraremos algunas fórmulas para saber cómo seguir e interpretar los datos para argumentar una historia a partir de ellos. También ofrece consejos sobre visualización y un montón de recomendaciones útiles.

Data Journalism Heist se puede adquirir en Leanpub,  está disponible en los formatos PDF (para Mac o PC), EPUB (para iPad, iPhone y otros lectores de ebook) y MOBI (para Kindle).

Si te interesa este autor puedes consultar otros libros suyos sobre periodismo digital e Internet, como: Online Journalism Handbook y Scraping for Journalists.

2- “Blogging and Tweeting Without Getting Sued: A global guide to the law for anyone writing online”, “Blogueando y Tuiteando  sin ser demandado: una guía legal general para cualquier persona que escriba en la Red”, es el título del libro de Mark Pearson, experto en derecho y medios de comunicación. Se trata de una guía práctica para saber cómo evitar problemas cuando se escribe en Internet. El libro está escrito para neófitos en cuestiones legales de forma que resulte fácilmente comprensible.

En esta guía práctica, Pearson explica cómo escribir, sin tener problemas legales, cuando se abordan cuestiones relacionados con la libertad de expresión, la reputación y la difamación, la privacidad, la confidencialidad, derechos de autor o publicidad engañosa.

3- kNewspapers: a Grassroots/Citizen Journalism Novel, es el título de la novela de ficción de K. Mallasch Paul basada en la crisis de la prensa y el estallido de este fenómeno. El formato novelado puede ser interesado para los que quieran conocer, a grandes rasgos, la evolución del periodismo impreso hacia el periodismo ciudadano. En la página de presentación de su novela Mallasch señala cómo los “periódicos impresos han terminado en la papelera de reciclaje”.

La novela cuenta la historia de “un intrépido webmaster” y su ex-esposa, que en medio de la crisis de los grandes medios de comunicación crean su propio medio de información “para el pueblo y por el pueblo”.

El libro se divide en 4 secciones, A, B, C y D, a lo largo de 12 capítulos en los que se abordan temas como: las noticias hiperlocales, la política, nacional o el arte.

4- “The Journalist Survival Guide”, es una guía en línea creada desde la Fundación Samir Kassir,  en colaboración con el Center for Media and Cultural Freedom. Se trata de un programa de formación para ayudar a periodistas, fotógrafos, activistas y profesionales de los medios de comunicación que trabajan en zonas de conflicto.

La guía consta de 14 vídeos animados en árabe y en Inglés, diseñados para servir a todos aquellos informadores que trabajan en zonas de conflicto o de gran peligro. Ayman Mhanna, director ejecutivo del SKeyes, explica en entrevista con Marcopolis, los objetivos de este programa que comenzó a diseñarse en 2012. En los orígenes de esta guía se encuentra la necesidad de ayudar a todos esos periodistas ciudadanos y activistas de países como Siria y Egipto, que se juegan la vida diariamente para informar de lo que sucede en muchas de las revueltas que se iniciaron con la primavera árabe.
Fuente: Periodismociudadano.com, 10.13 por Paula Gonzalo, española,periodista especializada en el ámbito de la participación ciudadana, las redes sociales y el activismo.

Medios de comunicación, en jaque por medidas del gobierno Venezolano

El 2013 con 219 casos de agresiones, hostigamientos y amenazas a comunicadores y medios de comunicación (14% más que el año previo), no fue un buen año para el ejercicio del periodismo en Venezuela, pero el 2014 no se vislumbra mucho mejor.

 ¿La razón? La crisis que desde finales del año pasado atraviesa la prensa venezolana debido a la falta de divisas para importar papel, tinta y otros insumos necesarios para imprimir periódicos no ha hecho sino agravarse en estas semanas, poniendo en jaque no solo a los diarios regionales sino también a los nacionales.

“Si el Gobierno continúa negando a los medios la liquidación (entrega) de divisas después de que las autoriza, dentro de poco tendremos un país sin periódicos como nunca se ha visto en el mundo”, alertó la semana pasada el director del diario El Nacional, Miguel Henrique Otero, quien anunció que sus inventarios apenas alcanzan para poco más de un mes.

 El 16 de marzo sería el último día que podría conseguirse esta cabecera en los puntos de ventas, de mantenerse la actual sequía de dólares para importar papel, aseguraron fuentes de la empresa, las cuales indicaron que han tomado medidas para tratar de extender al máximo sus inventarios. “Hemos recortado los suplementos, no sacamos el Papel Literario ni el de Estilo y limitamos la paginación”, precisaron.

 En Venezuela rige desde 2003 un control de divisas, el cual impide a los venezolanos, y a las empresas nacionales y extranjeras radicadas en el país, convertir sus bolívares en dólares o euros sin autorización del Gobierno. El Ejecutivo, mediante la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), en proceso de disolución, y en el futuro, a través del Centro Nacional de Comercio Exterior, aprueba las solicitudes para otorgar divisas para importar bienes y servicios extranjeros.

 Sin embargo, distintas casas editoriales han denunciado que desde mayo no les entregan un solo dólar o euro para comprar papel periódico. Por esta razón a principios de enero El Impulso, el principal matutino del estado de Lara, anunció que reduciría su tiraje y número de páginas para intentar imprimirse hasta febrero. Por su parte, el sureño El Correo del Caroní, informó en su primera página del martes 11 que su edición se limitaría a un cuerpo hasta que “se solucione la crisis del papel”.

Pero la noticia que sorprendió a propios y extraños fue conocer que ‘Vea’, el rotativo privado pro chavista, tuvo que pedirle a su “hermano” el estatal ‘Correo del Orinoco’ bobinas para seguirse publicando y que debió dejar de publicar su semanario dominical. No obstante, la situación de ‘Vea’ no se debe a la falta de divisas, sino a que la empresa canadiense a la que le realizó el pedido no está interesada en enviar un lote solo para un diario y está a la espera de otras solicitudes provenientes de Venezuela; es decir igualmente está atado a la suerte de sus pares independientes.

 Espacio Público, organización no gubernamental especializada en temas de libertad de expresión, ha calculado que entre un tercio y el 40% de los diarios, semanarios y revistas de Venezuela se encuentran en riesgo de desaparecer por falta de papel.

 Por su parte, el Instituto Prensa y Sociedad (Ipys) denunció que 21 diarios de nueve estados del país han reconocido tener problemas de insumos para seguir operando y que desde que esta situación comenzó a presentarse, en septiembre pasado, 7 han dejado de circular temporalmente, de los cuales 5 todavía no han vuelto a los kioskos. Asimismo, contabilizó que otros 14 han reducido su paginación, tiraje y productos (encartes, suplementos, entre otros).

 ¿A qué se debe la situación? Elides Rojas, jefe de Redacción de El Universal, lo atribuyó al mal manejo económico del Gobierno. “Las reservas internacionales están en un nivel peligrosamente bajo.

 Está claro que el Ejecutivo no tiene divisas suficientes para cubrir todas las necesidades de una economía en caída. Eso lo coloca en posición de establecer prioridades. Y sus prioridades no son los medios que, además, lo cuestionan”, dijo, al tiempo que no descartó que las autoridades aprovechen esto para “sanear” el ámbito de la prensa: “Habrá divisas para aquellos medios que cierren filas con el Gobierno”.

La situación podría complicarse aún más, pues el miércoles pasado el ministro de Energía, Rafael Ramírez, anunció una modificación al control cambiario vigente, el cual a partir de ahora tendrá dos tipos de cambio: Uno a 6,3 bolívares por dólar para bienes esenciales como comida y medicinas; y el otro ,a $11,3. Sin embargo, no precisó en cuál renglón se encuentra el papel periódico y los demás insumos para los diarios.

Crisis también en la televisión

Pero la prensa impresa no es la única que ha iniciado mal el año, la televisión no ha tenido mucha mejor suerte. A raíz del sonado asesinato de la exmiss Venezuela y actriz, Mónica Spear; y de su exesposo, el empresario Thomas Berry, el presidente Nicolás Maduro ha prometido “mano dura” contra los delincuentes, pero también un ataque contra las causas de la violencia y ya ha identificado una: la violencia televisiva, por ello ordenó “revisar toda la programación de todas las televisoras, por cable y sin cable” y en particular “las telenovelas”.

Esta misma semana el vicepresidente Jorge Arreaza se reunió con los directivos de todas las estaciones nacionales y regionales, así como con los representantes de las operadoras de televisión por suscripción para “construir una nueva televisión”.

“Es una cortina de humo para distraer la atención de las causas reales de la violencia como son la impunidad reinante”, dijo Roberto Briceño León, del Observatorio Venezolano de Violencia, que calcula que el número de homicidios de Venezuela se ha multiplicado por cuatro en 15 años de Gobierno chavista hasta llegar a 24.000 en 2013.

En similares términos se pronunció el docente de comunicación de la Universidad Católica Andrés Bello, Marcelino Bisbal, quien afirmó que “el Gobierno está buscando un chivo expiatorio para el problema de la criminalidad que no ha podido resolver y ha encontrado un blanco fácil, aun cuando no hay ningún estudio que demuestre que la violencia televisiva incentiva la violencia en la calle”.

Para el especialista no son causalidad los ataques contra los canales de televisión o la crisis del papel, o al menos él considera que ambos están conectados. ¿El motivo? “Este tipo de Gobierno autocrático y con poca cultura democrática está interesado en tener medios complacientes y para mí tanto lo del papel como los señalamientos de promover la violencia mediante las novelas lo que persiguen es que haya una sola voz porque los medios son los que ponen de manifiesto los desafueros del actual Gobierno”.

Esta opinión la comparte la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la cual anunció que denunciará estos nuevos ataques contra las empresas de comunicación ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh).

Asimismo, no descartó que la creación del Viceministro de Comunicación para las Redes Sociales lo que persiga es silenciar el último espacio donde todavía se puede ejercer con absoluta libertad el derecho a expresarse: Internet. “No hay que olvidar que las redes sociales, los blogs y las páginas web se pueden bloquear. Ya ocurre en China, Irán y Cuba”.

Fuente: El País, 26.1.14 por Juan Francisco Alonso, periodista español

La publicidad estatal que discrimina

La distribución de la publicidad estatal había tenido color político e ideológico. Si el medio de comunicación es del Estado, no hay mayor dificultad para que se le asigne una buena tajada de la torta publicitaria, aun si no ocupa un buen sitial en el rating; ocurre lo mismo si el medio es privado y se inscribe en apoyar el proceso de cambio.
El problema está para los medios que son críticos y contestatarios con las acciones que desarrolla el Gobierno, que se siente atacado,  porque dice que “no siempre dicen la verdad”. El Gobierno los clasifica, además, como medios de la “oposición” y por tanto, la publicidad estatal está ausente o restringida, siendo que también esos medios cumplen la función social de informar y democratizar la comunicación.
Hasta el ciudadano común puede advertir que se trata de discriminación y es tan evidente que incluso la Ministra de Comunicación ha señalado esa actitud, en declaraciones a los mismos medios para justificar la decisión que asumen en su Ministerio.
¿Cuál es el rol de los medios estatales: Tv Bolivia, Canal 7, Radio Illimani, la Red de Radios Patria Nueva, Periódico Cambio, Agencia Boliviana de Información? Un rol propagandístico, parcializado con los intereses gubernamentales donde los periodistas siguen una línea editorial diseñada por el Ministerio de Comunicación y el propio Gobierno.
¿Se puede hablar de imparcialidad en los medios de comunicación? Está cierto que no. En la publicidad no se puede pedir “imparcialidad”, puesto que se trata de vender un producto o un servicio. El mensaje que se difunde hacia el público hace referencia a unos atributos y cualidades  y que no siempre coinciden con lo que se ofrece una vez comprado y usado el mismo.
Lo que en la práctica hace el Gobierno a través del Ministerio de Comunicación, es usar la propaganda política al mostrar casi siempre una imagen favorable de lo que se hace “en el país de las maravillas” en la que vivimos, gracias “al proceso de cambio”. La Ministra de Comunicación informó que, en la gestión 2013, su Ministerio gastó 73 millones de bolivianos en publicidad y un promedio de 48 millones en transmisiones en vivo de la entrega de obras.
Esa preferencia a los medios que apoyan el “proceso de cambio” y desdeñar a otros medios no es nada más que una actitud antidemocrática, de favorecer a unos y perjudicar a otros y ponerles una “zancadilla” para que redireccionen su línea editorial, cambien de postura y se adscriban al proceso gubernamental, o que finalmente renuncien y acepten el castigo de quedarse sin la publicidad estatal. Está claro que los medios de comunicación, independientemente de la propiedad, se financian a través de la publicidad y la propaganda de la que hacen uso las empresas, las instituciones públicas y privadas y, entre ellas, el Gobierno.
Ya ocurrió algo parecido con el periódico católico Presencia, de la Conferencia Episcopal Boliviana, que tuvo que cerrar sus ediciones por dificultades financieras, porque el presidente Hugo Banzer Suarez, en una especie de castigo por la actitud crítica hacia su gobierno, retiró toda la publicidad estatal, ocasionando una crisis económica y el cierre definitivo del periódico.
Sería oportuno que la Ministra de Comunicación, que fue parte del personal del periódico Presencia en aquel tiempo, se ponga en el “zapato” de los medios de comunicación, que son discriminados por una actitud política, disponiendo de los recursos financieros que son, en definitiva, de todos los bolivianos y que en democracia se debería aprender a ser respetuosos y tolerantes con la opinión y la línea editorial que asumen los medios. ¿Ocurrirá lo mismo con la propaganda electoral para las elecciones presidenciales?

Fuente: Los Tiempos, 25.1.14 por Constantino Rojas periodista y docente universitario

El Papa y los periodistas

San Francisco de Sales (1567-1622), evidentemente, no fue periodista. Si es el patrono de los periodistas no fue por su buen ejercicio del ministerio episcopal, o por fundar, junto a Santa Juana Francisca de Chantal, la Orden de la Visitación. Sino más bien porque este doctor de la Iglesia, en el contexto de la contra-reforma, ideó todo tipo de medios –como las octavillas que repartía de noche por las casas– para la divulgativa respuesta apologética a las controversias de la fe. De tal suerte que, cuando en 1923 Pío XI le otorgó este patronazgo, vio en él un ejemplo a seguir por parte de los escritores y periodistas, en el contexto del apoyo a la llamada «buena prensa». A partir de esta designación la Iglesia vio en el periodismo una valiosísima vocación.

Para el beato Juan XXIII el periodista estaba llamado a ser arma veritatis, arma honestitatis y arma caritatis. Lo que requiere una profunda preparación, porque «un periodista no se improvisa». «Reflexionad – les decía en 1960–: el periodista necesita la delicadeza del médico, la facilidad del literato, la perspicacia del jurista, el sentido de responsabilidad del educador (…). Es necesario conocer el modo y las técnicas de la información (…) para que se afine la sensibilidad y se posea el arte de saber escoger, entresacar y revestir las noticias».

Pablo VI, hijo de periodista, les decía en 1963: «Lo mismo que el sacerdote, vosotros estáis al servicio de la verdad; como él, sois para los demás, no para vosotros mismos. Vocación de servicio, con todo lo que lleva consigo de sacrificio, de fecundidad también, de grandeza y de belleza». Al periodista se le pide, decía en 1967, amor y simpatía por el pueblo, «no el amor de su aplauso (que puede envanecer); no el amor de su favor (que puede envilecer), sino el amor de su bien». No en balde, «cuando vosotros, escritores y artistas, sabéis sacar de las vicisitudes humanas, por humildes y tristes que sean, un acento de bondad, súbitamente un rayo de belleza inunda vuestra obra. No se os pide que os convirtáis en moralistas de una tesis fija, sino que se pone confianza en vuestra habilidad de hacer entrever el campo de luz que hay tras el misterio de la vida humana».

En el único discurso a los periodistas de su brevísimo pontificado, Juan Pablo I recordó que no hay comunicación sin comunicabilidad, y no hay comunicabilidad sin empatía. Si la primera es una capacidad a desarrollar, la segunda es un valor a implementar en la vida del periodista.

Para el beato Juan Pablo II este «impulso fuertemente interior, que podríamos llamar vocación», se canaliza en la corriente de un ministerium, de un servicio –como se dice en el argot también de algunas prestaciones periodísticas– constantemente anclado en los criterios de la veracidad, objetividad y claridad» (1983). Ratificado por él, el documento de la Santa Sede «Ética en las comunicaciones sociales» (2000) dice que el periodista está llamado a «clamar contra los falsos dioses e ídolos de nuestro tiempo –el materialismo, el hedonismo, el consumismo, el nacionalismo extremo y otros–, ofreciendo a todos un cuerpo de verdades morales basadas en la dignidad y los derechos humanos, la opción preferencial por los pobres, el destino universal de los bienes, el amor a los enemigos y el respeto incondicional a toda vida humana». Benedicto XVI, consciente de que «es necesario una info-ética, así como existe la bio-ética en el campo de la medicina y de la investigación científica», proponía en el año 2008 «la búsqueda y la presentación de la verdad sobre el hombre» como «la vocación más alta de la comunicación social», tarea confiada no sólo a los profesionales de la comunicación, sino a todos, «porque en esta época de globalización todos somos usuarios y a la vez operadores de comunicaciones sociales».

Y el Papa Francisco, en su primer discurso ante los medios, apuntó que al periodista se le pide «estudio, sensibilidad y experiencia, como en tantas otras profesiones, pero implica una atención especial respecto a la verdad, la bondad y la belleza». En una conferencia bajo el sugestivo título «Comunicador: ¿quién es tu prójimo?» (2002) ya había explicado Jorge Mario Bergoglio que «así como a nivel ético, aproximarse bien es aproximarse para ayudar y no para lastimar, y a nivel de la verdad, aproximarse bien implica transmitir información veraz, a nivel estético, aproximarse bien es comunicar la integridad de una realidad, de manera armónica y con claridad».

Un legado inmenso, el de los Papas de la «sociedad de la información», que nos recuerda que, como nos enseña San Francisco de Sales, el pan de la verdad, aunque escrita en una arrugada octavilla, merece el mismo beso sagrado que el pan de los pobres.

Fuente: ABC, 24.1.14 por Manuel María Bru Alonso, sacerdote, periodista y presidente de la Fundación Crónica Blanca.

La libertad de expresión secuestrada

El poder político tiene eso de particular: “poder”. Se reviste de omnipotentes facultades al grado que cuando quiera puede disponer y transgredir, sin mayores problemas y escrúpulos, todo lo que para el común de las personas, y particularmente para quienes le contradigan, está estrictamente vedado y prohibido.

El poder político puede controlar la información y secuestrar la libertad de expresión cuantas veces así lo requiera para imponer por la fuerza y la irracionalidad su discurso, del que pretende sea hegemónico y se homogenice entre la ciudadanía.

El poder político también puede ignorar, de manera olímpica, preceptos normativos legales, constitucionales, de los que pide a otros, observarla con rigurosidad, prohibiendo transgredirlas. Exige sanciones, de las más duras y drásticas, para quienes actúan contra las disposiciones normativas.

El poder tiene eso, de hacer lo que se le antoje sin importarle, como en este caso, las normativas, la Constitución, los valores democráticos, el respeto a los otros. Ignora en realidad los valores humanos, la dignidad de las personas.

El Gobierno dirá que respeta y fomenta una irrestricta libertad de expresión, pero en los hechos, la encadena tortuosamente, como ocurrió éste miércoles 22, secuestrada por casi cinco horas para escuchar un largo informe presidencial, por todos los canales de televisión existentes en nuestro país. Los canales y las radios privadas, por ley, por exageraciones de ley diríamos, están obligados a retransmitir la tediosa lectura del informe presidencial, encadenando así la libertad de expresión, dejándonos sin opción de ejercerla a quienes estamos acostumbrados al “zapping”, un ejercicio de libre expresión por demás democrático frente a los medios. Seguramente que hubo mucha gente que apagó su televisor y se dedicó a otras actividades.

Esas largas cadenas televisivas a las que está acostumbrado el Movimiento al Socialismo para escuchar a su líder, Evo Morales, son formas de controlar la información. Tienen la finalidad de que solamente –de forma única–, sea escuchado el discurso del Presidente, en una actitud monopolística de la administración y gestión de la información, contraria  y vulneradora del Art. 107, Inc. III de la nueva Constitución Política del Estado Plurinacional, que dice: “Los medios de comunicación social no podrán conformar, de manera directa o indirecta, monopolios u oligopolios”.

El derecho a la información, por si no lo saben los colaboradores del Presidente, es de doble vía,  ampara la libertad a emitir información, así como la libertad de recibirla, de escoger la información que a uno le interese, de ver el canal de Tv que uno quiera, de comprar el periódico que a uno le interese. Uno no puede estar encadenado a las instancias del poder político.

Además, esta doble vía es la puerta para iniciar acciones legales, ante la indefensión en que nos encontramos los receptores de mensajes, frente a los abusos del poder político sobre nuestros derechos, nuestras libertades.

No hay duda que el oficialismo ha celebrado el acaparamiento total de la información, como se lo hace en aquellas sociedades sometidas a un sistema dictatorial o autoritario. Una victoria empero, muy efímera, ya que la victoria final siempre será del pueblo que reclama la plena libertad democrática que tiene su piedra de toque, como dicen las Naciones Unidas, en la libertad de expresión.

Fuente: Los Tiempos, 24.1.14 por Juan D´Mare C. periodista

Premios "La Buena Prensa", los premios del amor por el oficio

Miguel Ángel Jimeno, profesor de Edición de Diarios y de Proyectos Periodísticos en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra y editor del blog ‘La Buena Prensa’, lleva en esto del periodismo justamente treinta años, “desde que empecé la carrera en el 84… Desde entonces, he tenido la suerte de estar ligado al periodismo en varias facetas: como periodista, como profesor, como consultor. Todas me han llenado. Me siento un afortunado de poder ‘ligar’ todas esas facetas en mi día a día”, comenta.

Movido por el amor a su profesión, lleva años seleccionando y reproduciendo en su blog los mejores reportajes que se publican en todo tipo de papeles, con especial interés por las piezas que aparecen en esos diarios a los que no todos tenemos acceso, como son los locales y regionales.

“Creo que el buen periodismo sigue siendo una realidad. Cuando nació el blog, quería reivindicar esa idea. Y, también, fijar la mirada en cientos de periodistas ‘desconocidos’ que hacen muy bien su trabajo. Los ‘tirones de orejas’ a los periodistas y las ‘pifias’ estaban y están cada día. Yo quería mostrar lo contario: el aplauso y lo bueno que se hace. Sé que ‘vende’ menos, pero me parece más edificante”, asegura

Fuente: 233grados, 21.1.14