José Luis Orihuela: ‘Twitter es una herramienta imprescindible para hacer periodismo’

José Luis Orihuela (Córdoba, Argentina, 1960), co-director del evento, experto en periodismo y nuevas tecnologías, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra y autor del blog eCuaderno, una referencia en estos temas desde que se publicara la primera entrada, allá por el año 2002.

En general, ¿qué tal lo hacen los periodistas en las redes sociales?

Hay una variedad muy amplia de procesos de adopción. No se puede generalizar. Tenemos desde actitudes de rechazo con respecto a las tecnologías, hasta actitudes completamente integradas. Podemos distinguir entre la gente que está dispuesta a cambiar su cultura y la que no.

¿Y los medios?

Aquí hay diferencias evidentes entre los que nacieron fuera del ambiente digital, es decir, antes del nacimiento de internet, y que hacen acciones para trasladar su contenido al ambiente digital, y los nativos digitales, que desde su nacimiento tuvieron en cuenta la estética y la dinámica propia de la red y que no tuvieron que trasladar una ‘mochila’ analógica, sino que nacieron en un entorno de comunicación hipertextual, interactiva y multimedia. Dicho esto, todos los medios, tanto los tradicionales como los digitales, tienen la misma capacidad para generar cualquier tipo de contenido, así que si lo han hecho bien, habrán extendido su capacidad para generar contenidos a todo tipo de plataformas. Un ejemplo típico es National Geographic, que en la era pre-digital se identificaba con una revista, mientras que ahora es una marca que proyecta su identidad sobre prácticamente cualquier formato.

¿Qué ha supuesto Twitter para el periodismo?

Creo que Twitter es una herramienta imprescindible para hacer periodismo. Eso no significa que todos los periodistas debamos ‘tuitear’. Es una herramienta que cerca del 60 por ciento de los usuarios a nivel mundial utiliza para ‘escuchar’, no para generar contenido. Es decir, el 60 por ciento de los usuarios de Twitter no publica ‘tuits’. Utiliza la herramienta para ‘escuchar’ las conversaciones que se producen en torno a sus artistas favoritos, sus periodistas favoritos o sus medios de comunicación favoritos. En este sentido, creo que es imprescindible para los comunicadores, que están ‘obligados’ a estar interesados en ‘escuchar’ las conversaciones que afectan a su marca, a su medio o sector de actividad. También es imprescindible que un periodista tenga un contacto eficaz y permanente con sus fuentes.

Entonces, ¿publicar en Twitter no es necesario?

No es necesario, aunque sí es lo ideal, porque de esta forma favorecemos el tráfico hacia nuestra plataforma, la visibilidad de una determinada pieza, etc. Pero es cierto que no todo el mundo tiene el talento para escribir cosas originales, divertidas o irónicas en menos de 140 caracteres. En periodismo, Twitter sirve para monitorizar tendencias, descubrir ‘breaking news’ -donde ha adelantado a la radio y a la televisión-, difundir contenidos –cosa que en general se hace bastante bien aquí en España- y por último interacción con la audiencia –algo que antes se hacía aunque de forma muy manipulada a través de las cartas al director de los periódicos-.

¿Qué me dice del contacto con las fuentes?

Creo que el contacto con las fuentes a través de Twitter, en algunos casos, mejora la calidad de las coberturas, pero en otros, sobre todo en aquellos que tienen que ver con información local, la destroza, porque aquí es absolutamente necesario salir a la calle. Por otra parte, cuanto más gente hace comunicación pública sin ser comunicadores profesionales, mayor exigencia debe haber para que nuestro trabajo sea excelente. Ahora tenemos más competencia, no solamente la de otros medios, sino la de mucha gente que, o bien es testigo de un suceso, o bien es víctima o bien es un amateur. Entonces los profesionales estamos obligados a hacer un trabajo excelente, más profundo y por el que podamos pretender razonablemente cobrar. Hay que tener en cuenta que estamos en un entorno en el que la gratuidad se extiende como cultura y en el que las fuentes alternativas siempre ganarán a las fuentes de pago a no ser que éstas ofrezcan contenidos en profundidad y exclusivos.

Ahora se habla mucho de la importancia de la marca personal…

Al utilizar una plataforma de comunicación pública, tu identidad personal se convierte en un medio de comunicación, te guste o no. Por otra parte, los usuarios de los medios digitales encuentran mucho más natural interactuar con una persona que con una marca. Como lector, me resulta mucho más fácil identificarme con un autor que con una cabecera. Es más, esa identificación hace que mucha gente siga al periodista con independencia del medio para el que trabaje. En muchos casos está ocurriendo que el periodista acaba teniendo una audiencia mayor que el propio medio. También ocurre que algunas empresas están utilizando esta tendencia, contratando a periodistas para que lleven más tráfico a su sitio aprovechando su gran visibilidad en medios sociales.

¿Y qué opina del llamado periodismo de marca?

Es un tipo de branding en el que se utilizan técnicas narrativas para contar las excelencias de un producto, un servicio o una organización. Yo no lo llamaría periodismo. Hay un conflicto de intereses evidente. Por ejemplo, si tú haces un ‘storytelling’ para Coca Cola en España, hay intereses en conflicto que te impiden hacer periodismo. Para hacer periodismo habría que contar qué está pasando con los despidos en las embotelladoras, cosa que no puedes hacer porque estás trabajando precisamente para esa marca, tratando de generar ‘engagement’ con una narrativa que tiene que ver, pongamos como ejemplo, con la felicidad. Es un campo fantástico para proyectarse profesionalmente, pero yo no lo llamaría periodismo, lo llamaría ‘branding’, comunicación, etc.

Volviendo al tema de iRedes, muchos son los que destacan esas conversaciones entre invitados como lo mejor del Congreso…

Si. Los famosos diálogos de iRedes están diseñados para que surja una química entre los invitados que genere algo más parecido a una conversación que a una entrevista y que los espectadores se sientan casi como si estuvieran asistiendo en el salón de su casa al diálogo entre ambos personajes. Es lo que ocurrió con Buenafuente y Ana Pastor el año pasado, con Pérez Reverte y Juan Luis Arsuaga el primer año y también con otras conversaciones que hemos tenido, como la de este año entre Rodrigo Cortés y Juan Gómez-Jurado. Se basa en el concepto de ‘jam session’, como dos músico improvisando en una sesión de jazz.

Ya van cuatro ediciones. ¿Por qué no habéis traído aún a ningún político?

La agenda de iRedes nunca se ha focalizado en comunicación política. Ya hay otro tipo de foros que sí acogen estos temas. Considero que iRedes es más periodístico y empresarial que político-institucional. Por otra parte, es muy difícil traer a políticos que hablen de comunicación y que no intenten hablar también de su agenda. Si además los pones en una mesa redonda, probablemente cada uno acabará hablando de su libro. Y por último creo que, en general, los políticos hacen un uso oportunista de los medios sociales, un uso propagandístico, con picos evidentes de mayor actividad cuando se dan citas electorales. Lo digo en general, porque luego es cierto que hay algunas excepciones en todos los partidos

Fuente: 233grados.com. 12-3-14

Cultura participativa y derecho de autor

A partir de la irrupción de Internet y sobre todo de la digitalización, las industrias culturales atraviesan una profunda transformación que afecta todos los eslabones de la producción y actores que en ella intervienen. Conceptos como inteligencia colectiva y cultura participativa adquieren mayor trascendencia, en particular gracias al análisis de los procesos sociales vinculados con las prácticas que posibilitan las herramientas tecnológicas y digitales.

Desde esta premisa, y desde el anclaje del derecho de autor, la regulación y normativa restrictiva –desde la interpretación negativa del derecho–, entra en crisis como consecuencia de la incapacidad de restringir el accionar individual y colectivo que permite la copia.

Bajo estas consideraciones iniciales, en el actual entorno mediático-cultural se torna visible la intervención de los espectadores de los medios de comunicación, situación que provoca la tentación de caer en la utópica liberación individual producto de las tecnologías de gestión, desplazando la función del Estado –como garante de derechos– a un mero espectador del proceso.

Vale aquí la aclaración metodológica que implica que, más que hablar de tecnologías interactivas, se deberían considerar las acciones e inter acciones entre los actores emergentes, así como también desplazar el rol de consumidor hacia una (re) significación como autores/creadores de bienes y obras intelectuales, fundado en la noción de los bienes comunes (Ariel Vercelli, 2009, en http://www.arielvercelli.org/rlbic.pdf). En este contexto, se interpretan estos últimos como los recursos que se encuentran a disposición de cualquier persona –sin discriminar usos o apropiaciones–, pero no se encuentran bajo la propiedad exclusiva de ningún individuo o colectivo en particular.

Desde esta perspectiva, podemos pensar la gestión colectiva de los bienes y obras intelectuales bajo la tríada conformada por las nuevas herramientas y tecnologías; subculturas o grupos de interés que impulsan la producción propia de contenidos; y tendencias económicas que promueven una participación más interactiva de los espectadores por parte de los grupos concentrados mediáticos.

Es posible entonces (re) pensar el derecho de autor y derecho a copia como un proceso de construcción, en función de los diferentes espacios que ocupan los actores y considerando las tensiones latentes, producto de las disputas de cada uno y su rol en el ecosistema mediático.

En definitiva, “se trata de considerar el derecho a copiar como un derecho a generar y gestionar la riqueza comunitaria (…), así como partes de una regulación sobre la gestión de la abundancia/riqueza común” (Vercelli, 2012). Atendiendo a esta mirada, “las nuevas capacidades tecnológicas de copiar y los derechos de copia emergentes se van construyendo a través del tiempo” (Ibídem).

En otras palabras, la propuesta se enfoca hacia la articulación de las potencialidades de la cultura participativa desde la perspectiva del derecho de autor y de copia. Se trata de comprender y abordar la cultura participativa como el derivado de usos y hábitos sociales que atraviesan a todo el conjunto humano, que no emerge sólo con Internet o la digitalización. Todo individuo comparte cultura. Y éste es un ejercicio que antecede a los medios de comunicación tal como los conocemos en la actualidad. En suma, se trata de facilitar el acceso a la cultura, con ópticas reguladoras de la difusión y acceso a las herramientas comunicativas; arraigadas en la igualdad de oportunidades para la creación y producción de bienes culturales.

A partir de esta consideración, toda relación social que implique la participación mediada por tecnologías se comprende como un proceso de diseño y reflexión sobre los elementos que la conforman, para poder así entender el significado de la representación que implican las inter acciones en la red.

Desde esta conceptualización, el constituir redes no es solo un acto social, sino una acción fundacional para la nueva participación. Elemento que tampoco podría realizarse si no se entiende el derecho a copiar como un derecho humano.

Fuente: Página12, 12.3.14 por Paola Fernández, argentina, licenciada en Comunicación, Universidad Nacional de Quilmes.

La FIP pide el fin de la violencia contra las periodistas

Luchar contra la violencia que se ejerce contra las periodistas, precisamente por su condición de mujeres periodistas. Ese es el eje del llamamiento que hace la Federación Internacional de Periodistas (FIP), en el Día Internacional de la Mujer. Una llamada de atención dirigida tanto a los medios de comunicación como a las autoridades para que trabajen para crear un entorno en el que las periodistas puedan ejercer su oficio de modo seguro.

En noviembre de 2013, la FIP lanzó una campaña para denunciar la violencia contra las mujeres periodistas e hizo un llamamiento a las autoridades para que pusieran fin a la impunidad de estos delitos.

“Ante los numerosos casos de discriminación en el puesto de trabajo, que ocultan barreras invisibles y una discriminación salarial, las periodistas son sujeto de violencia por el hecho de ser mujeres. Nos llegan numerosos casos de intimidación, acoso sexual, maltrato psicológico y no podemos tolerar que estos ataques se lleven a cabo con total impunidad” dice Zuliana Laínez, periodista peruana y responsable del grupo sobre la violencia de género en la FIP.

La FIP pide a los medios de comunicación y a las autoridades públicas de todos los países que adopten las medidas necesarias para garantizar que las mujeres periodistas puedan desempeñar su trabajo con total seguridad.

En particular, recomienda que las empresas adopten políticas específicas para luchar contra el acoso sexual y la intimidación y sus consecuencias, estableciendo comités y órganos propios que garanticen la aplicación de la ley, tanto en la letra como en el espíritu.

Es preciso adoptar sanciones cuando sea necesario. “Sanciones adecuadas y severas”, dice el comunicado de la FIP, ” contra los autores de actos de violencia en las redacciones”, así como facilitar entrenamiento y formación de seguridad para que las mujeres puedan enfrentarse a los ataques físicos y a las amenazas, cuando tengan que trabajar en entornos complicados.

Los medios de comunicación, según la FIP, deben actuar diligentemente, con agilidad, cuidado y prontitud, para abordar las cuestiones relacionadas con la violencia de género, para lo que sugiere que -en sus informaciones- sigan directrices éticas y de género, que la misma FIP ha elaborado.  Desde luego, no faltan guías de actuación sobre el tema. Los medios de comunicación tienen que comprometerse en  la promoción del diálogo, dentro y fuera de las redacciones, para generar conciencia social sobre la erradicación imprescindible de la violencia de género.

La FIP anima a los periodistas, sus organizaciones y simpatizantes a expresar su preocupación por la violencia contra las mujeres periodistas y a exigir el fin de la impunidad de esos crímenes mediante la publicación en # IFJVAW. Además, los sindicatos y organizaciones de periodistas deberían establecer y mantener una base de datos sobre los casos denunciables y remitirlos al Consejo de Género de la FIP para apoyar acciones futuras.

Además, este año la FIP tiene la oportunidad de poner en común estrategias con otras organizaciones que importan a las mujeres y con las  mujeres periodistas, como es el encuentro sobre la situación de las mujeres en la ONU, que se celebra en Nueva York del 10 al 21 de marzo de 2014.

Este año el encuentro aborda la implementación de los Objetivos del Milenio para mujeres. Con otras uniones y federaciones internacionales, la FIP reclama un acceso igual al trabajo, a la educación y a los servicios públicos, así como la eliminación de todas las formas de violencia contra las mujeres. Esa exigencia se basa en el ordenamiento y en los acuerdos de las Naciones Unidas.  ”Es esencial que que siga presente la declaración de la Plataforma de Beijing (Pekín) de 1995 para una mayor sensibilidad de género en los medios de comunicación “, ha declarado Mindy Ran, copresidenta del Consejo de Género de la FIP y representante de la Federación Internacional de Periodistas en la próxima reunión de la ONU, que acabamos de citar.

“La ONU ha reconocido desde hace tiempo el papel fundamental que juegan los medios en la sociedad civil y su impacto sobre la discriminación, la violencia,  los abusos y el desprecio hacia los derechos humanos”. Esos impactos causan daño -simplemente- si se mantiene el ‘status quo’, si se niega a las mujeres su dignidad humana y sus contribuciones a la sociedad. Mediante esa negación, se  colabora en hacer invisibles esos crímenes y delitos.  Se contribuye a distorsionar la imagen de la mujer. Y aumentamos así la ignorancia y el olvido de los ataques contra las mujeres. Consciente o inconscientemente, protegemos a los agresores.

Por el contrario,  los medios de comunicación pueden actuar de una manera positiva interviniendo en el debate de la sociedad civil y en la promoción de iniciativas de periodismo ético, que respaldan las organizaciones de periodistas y las instituciones educativas. Hay, desde luego, un doble desequilibrio a corregir: el que afecta a las mujeres en las redacciones y el que pesa todos los días en la información y en las noticias

Fuente: periodistas en español, 7.3.14 por Paco Audije, periodista español

La infancia en la radio y la televisión

Mal empezamos cuando tenemos que dedicar un Día Mundial para la Radio y la Televisión a favor de la Infancia. Aunque no es de extrañar si nos fijamos un poco y analizamos el contenido de esos medios de comunicación cuando se dedican a tratar los temas de los niños y las niñas, o simplemente, escuchamos las noticias y telediarios, sea cual fuere la emisora o el canal de televisión.

Parece que los niños, las niñas y los adolescentes solo importan cuando “impactan” a través de la noticia, la fotografía, el documental o simplemente, cuando el telespectador ve esos programas “dedicados” a esos niños tipo o etiqueta como: los problemáticos, los infractores, los “ninis”, los “niño-llave”, los “emperadores”, los ….los….. Los niños y las niñas se convierten en mercancía de los medios de comunicación para llenar espacios y tiempos a costa de las noticias o programas que generan, sin importar el tratamiento que se hace de ellos, sobre todo, teniendo en cuenta su dignidad personal, su identidad, su respeto al anonimato, y cuanto menos a su interés o no en ser noticiable, o simplemente ser utilizados incluso por sus progenitores al prestarse de “modelos sociales” ante programas que pretender dar lecciones sobre el comportamiento disruptivo o no de estos chavales.

Pero, ¿quiénes se creen que son para decidir por los chicos y las chicas, etiquetarlos y considerarse los salvadores de sus familias, entre otros?

Una vez más, los niños y las niñas son tratados como mercancías y potenciales consumidores de manera irracional, y sin atender al sentido común que impera en el actuar de estos actores sociales, que conforman la Infancia y la Adolescencia de este nuestro siglo XXI; y también, el suyo.

Pocos son los ejemplos de ética profesional que en Radio y Televisión imperan, tratando las noticias y los acontecimientos relacionados con los niños y las niñas. Parece que se les olvida que éstos y éstas son también consumidores de la Información que estos medios de comunicación generan, y como tales, están construyendo ideales, transmitiendo valores y actitudes en la población escuchante y audiovisual, en la que también se incluyen los chavales. Los niños y las niñas tienen reconocido e interiorizado su Derecho a la Información; pero este derecho debe ser contemplado por los profesionales de los medios con una ética y unos principios morales de Respeto y Reconocimiento de la Infancia, como grupo de actores sociales transformadores de la Sociedad, de sus estructuras y sus principios intrínsecos y extrínsecos inherentes a ella, en el momento histórico en el que habitan. No consiste en adaptar el producto radiofónico y televisivo a los niños y las niñas, en franjas horarias determinadas. Sino también en dar espacio de responsabilidad y protagonismo positivo y proactivo a los chavales en el tratamiento de la información, generada por ellos, desde posiciones de actores sociales –ciudadanos, y desde el punto de vista del consumidor final de la noticia o la información; respetando la dignidad que como si fueran adultos se tendría, sin etiquetar modelos ni crear estereotipos sociales.

A fecha de hoy, con la infinidad de emisoras de radio y cadenas de televisión, no tenemos programas gestionados en conjunto por y para los niños y las niñas. Sino que asistimos a productos comunicativos, que hacen las delicias de los adultos porque les dan pautas de conducta y les sitúan en una posición jerárquica superior frente a los niños y adolescentes, haciéndoles ver que sus recomendaciones, son beneficiosas para ellos y para sus familias en primera instancia. Otra cosa será ver si fuera de pantalla, por ejemplo, esas pautas son efectivas en el tiempo y en el lugar donde se aplican. Estos modelos comunicativos no son empáticos ni asertivos, simplemente son generadores de situaciones de poder adulto-niño, sin entender que no es el ideal comunicativo ni para los adultos ni para los niños; no es transmisor de valores intergeneracionales y por tanto, no ayuda a una convivencia y educación a través de comportamientos emocionales y afectivos adecuados, que serían los que tendrían que perdurar, a lo largo del desarrollo en sociedad de los adultos junto a los niños. La jerarquía de poder que transmiten estos programas en sus contenidos, son transversalmente violentos al no existir un equilibrio de poder entre el adulto y el niño desde la ausencia del uso de un lenguaje inclusivo, emocionalmente empático y respetuoso con la individualidad y particularidad de cada niño o niña.

De igual manera, podemos hablar del tratamiento de las noticias donde aparecen los niños y las niñas, bien como víctimas o como infractores. Hay suficientes leyes (CDN de 1989, LO 1/1996 de Protección del Menor, Código Civil, Ley de Protección de Datos…) y recomendaciones donde el tratamiento de la identidad y su anonimato ha de ser protegido y respetado. Y esto no se cumple. Es más, asistimos a una doble victimización social gracias a los medios de comunicación masivos como la Radio y la Televisión; debido a que se destripan los casos de sucesos, donde el impacto es mayor si tratamos la noticia desde el punto de vista del protagonismo de la niña o niño víctima. Igual pasa, cuando destripamos mediáticamente cualquier noticia de menores infractores de delitos graves. ¿Dónde quedan los principios inspiradores de la Justicia Restaurativa que hay que aplicar en el Derecho Penal de Niños y Niñas, tanto a la víctima como al infractor/a?

Somos todos consumidores de la Información que generamos, cuanto más somos transformadores proactivos de nuestra Sociedad. Los niños y las niñas, también.

El dedicar un día a la Radio y la Televisión a favor de la Infancia, no es solo una fecha en el calendario. Es un compromiso ético y moral de toda la Sociedad, tanto la receptora como emisora de Información. Y ahí estamos todos, adultos y niños. Dejar de lado la Infancia y mantenernos en estructuras paternalistas, sobreprotectoras y pseudoeducadoras a través de contenidos que solo buscan las audiencias fáciles, no son soluciones a una Sociedad donde otros medios de comunicación analógicos tienden a desaparecer. La Información está en la Red, y los chavales tienen acceso a ella y consumen igualmente esta información de manera más voraz si cabe, que los adultos. Por tanto, crear códigos éticos para los profesionales de los Medios, pasa por escuchar y tener en cuenta a los propios niños y niñas, tanto como consumidores como generadores de la Información. El tratamiento de la imagen, del sonido, del mensaje a transmitir en general por los diversos formatos de la Información audiovisual y radiofónica es un punto más a tener en cuenta para Comunicar Bien y Comunicar con Compromiso.

La Responsabilidad Social Corporativa de los Medios de Comunicación, pasa por su actividad diaria a favor de una Sociedad plural, respetuosa con los ciudadanos, sean de la edad que sean. Los niños y las niñas son ciudadanos, desde su nacimiento; y eso implica no solamente su reconocimiento sino el ejercicio transversal y troncal de todos sus derechos y deberes frente al entorno que les acoge, histórica y socialmente.

En numerosos países se han creado guías para Comunicar desde el Compromiso con la Infancia. En España, aún esto no se tiene en cuenta. Hay guías desde ONGs como Unicef, Save the Children, la Organización de los Estados Americanos, Red ANDI de América Latina…. Para “Comunicar sin Dañar”, tal como reza una de las guías más interesantes editadas. Y mientras tanto, en Europa y en España, qué hacemos. De momento, nada, o muy poco. Los periodistas y sus asociaciones aún no ponen en práctica un código ético, y simplemente tenemos que “enchufar” la caja tonta, para ver que el horario infantil no se cumple en ninguna cadena de televisión; salvo en los canales eminentemente infantiles como Clan, Boing, Disney Channel…. donde, claro está, esto no es problema, porque el consumidor al que están dirigidos son los niños y las niñas. El resto de las cadenas optan por contenidos de adultos, dando por sentado que están las cadenas infantiles para consumo infantil. Como si los niños tuvieran que estar relegados del resto del mundo, a ejemplo de hoteles sin niños, restaurantes solo para adultos, cruceros sin menores edad… y otros productos actuales, de consumo adultísta estrictamente hablando.

Cabe plantearnos si la Infancia empieza a ser un problema inclusive para los Medios de Comunicación como la Radio y la Televisión, que no saben cómo tratarla y actuar con y para ella. Más concretamente, en la Radio, los espacios infantojuveniles, se ciñen a cuñas de anuncios o meramente miniespacios de 5 o 10 minutos, en horarios “blancos”; pero sin la existencia de programaciones específicas para este tipo de receptor o escuchante final. Ni siquiera en emisoras estatales, donde el contenido tendría que contemplarse de manera universal para todos los ciudadanos, respetando el acceso al mismo, en calidad y audiencia.

Un vez más, tendremos que dar la razón para dedicar un “día a una Radio y una Televisión a favor de la Infancia”, con un enfoque de Derechos. El Derecho a la Información y su tratamiento por y para la Infancia sigue siendo una asignatura pendiente para los profesionales de estos medios.

Fuente: periodistas en español, 6.3.14 por Myriam Fdez. Nevado es consultora Internacional en Infancia y Derechos Humanos.

El periodismo se engalana al celebrar la vida de El Gabo

El 6 de marzo está de cumpleaños Gabriel García Márquez. Junto a sus cuentos, relatos, novelas y, para quienes ejercemos la comunicación social, de una manera especial en sus crónicas magistrales y otros textos periodísticos, entendemos que hay que poner todo el esfuerzo en la construcción de una sociedad que trascienda su maqueta.

Uno de estos primeros trabajos de Gabriel García Márquez, publicado en El Espectador, es la serie de catorce crónicas sucesivas que dieron forma a Relato de un náufrago.

De estos artículos aprendemos que se puede en un buen momento decidir cambiar de paisaje, cubrir otra posición en el campo de lucha, mudarse al lugar más lejano pero jamás se vale desertar. Desertar es hacerse a un lado porque no gusta lo que se está haciendo pero tampoco se tiene un plan de trabajo, un sueño futuro, un amor disponible ni grupo de referencia.

De las deserciones, las peores son las corruptas: gente que no se compromete con lo dicho, mienten incondicionalmente, tienen agendas ocultas, son especialistas en chulería. Son los periodistas que se suicidan literalmente al publicar como suyas expresiones de otra persona, no verificar la fuente de las informaciones que suministran. Infames sin ética de quienes sentimos vergüenza y asquea el pensar que pudieran ser colegas.

Quien deserta decidió seguir penando y dando pena por calles y espacios que ya jamás le serán propios; sangre sin fuerza, espíritu leucémico condenado a llorar eternamente por la no-vida que meticulosamente se fueron construyendo error tras error, abandono tras abandono en ristra de traiciones sucesivas. A estas personas dejémosles en paz; que descansen en su angustia, que caminen cual sonámbulos por su muerte, que intenten sujetarse a su nada.

En cambio, quienes no desertamos, quienes nos esmeramos con cariño en mejorar la letra y, aún sabiendo que la perfección es una utopía, nos empeñamos en andar tras su silueta, nos pronunciamos en los siguientes términos:

Considerando que donde quiera que se mire están ocurriendo cosas importantes, algunas dolorosas como el estremecimiento de la humanidad mutilada en su integridad que se reporta como ocurrida en Irak, Venezuela, Nicaragua, Rusia, Ucrania o la Franja de Gaza pero que en realidad tiene su epicentro en el sentimiento de pérdida total que se aloja en cada quien tras la tragedia de alguien que sufre, siendo la soledad y su escandaloso silencio la más opresiva pena que no se alivia ni con el transcurso de cien años;

Considerando que otros hechos, afortunadamente la mayoría, nos colman de alegría como el trabajo tesonero de quienes no tuercen sus principios fundamentados en el respeto y ejercicio de los derechos humanos y día tras día se empeñan en construir un mundo más vivible para sí y para el colectivo universal como si tomasen al voleo la expresión de El Gabo “Macondo no es tanto un lugar como un estado de ánimo” y, entonces poblaran su vida de fantasía;

Considerando que en todo espacio (el íntimo pero sobretodo el público) hallamos una oportunidad de aprendizaje; que la gente brinda el lugar preciso para perpetuarse y lo ofrece con auténtica y plena gratuidad; que hace falta que la pregunta certera sea batiscafo para explorar las profundidades humanas sin lastimar arbitrariamente; que quien hable o escriba utilizando cualquier medio debe concienciar su esencia ineludible de educador o educadora y, sin prejuicios ni temores vanos, asumir el escrutinio de la sociedad, aprendiendo la humildad del ganador del Premio Nobel de Literatura 1982, al sentenciar que dicho reconocimiento no es para él sino para la sensibilidad de la novela latinoamericana;

Entonces:

Se ratifica en su función de vocería a los hombres y mujeres de buena fe que nos brindan la información como alimento espiritual e intelectual sin permitir que nos sea arrebatada por quienes tienen interés en desconocer y hacer que se desconozca la verdad, no importando si poseen títulos universitarios o es el tesón del estudio planificado personalmente lo que le ha brindado sabiduría;

Se les reconoce la libertad de participar en todo acto creativo y se les invita a dejar que el accionar amoroso de la gente se les suba libremente al corazón y sus pronunciamientos sean legitimados por la justicia, esperanza y solidaridad como un Amor en tiempos del cólera;

Se les exige a quienes ejercen en libertad el don y el oficio de la palabra, que la esgriman y recreen en un lenguaje sin callados subterfugios o escandalosas peroratas; que cuando resuene el silencio sea comunicante y lo dicho a toda voz sea la versión pluriparcializada de todos y todas y no la triste Historia de un secuestro;

En nombre de la libertad de expresión y en uso de las atribuciones que inherentemente tenemos de velar por el bienestar de toda persona se les desea, amigos y amigas periodistas, que haya felicidad en su búsqueda del mejor modo de ser y estilo de informar, formar y recrear; ética en su servicio profesional y compromiso por toda la vida.

Si así fuera… que El Gabo les bendiga.

Fuente: periodistas en español, 6.4.14 por Ileana Ruiz, periodista venezolana