Presente griego en el Día del Periodista por Rodolfo Mier Luzio

Simón Bolívar, un 15 de abril de 1819; o sea, hace más de 195 años, dijo con rotunda convicción: “El derecho a expresar los pensamientos y opiniones de palabra, por escrito o de cualquier otro modo, es el primero y el más inestimable don de la naturaleza. Ni aún la ley misma podrá jamás prohibirlo…”.

Pero, hacer entender eso a este gobierno, es una misión imposible. Los gobiernos que se acercan más al totalitarismo que a la democracia, siempre han tenido un temor enfermizo a la prensa y a los periodistas, porque son los primeros en amplificar sus errores, o sus delitos, contra el Estado, y contra las leyes y la propia Constitución Política del Estado.

Pese a todo eso, el Procurador del Estado, interpuso denuncia en contra de dos periodistas del periódico La Razón, por la presunta comisión de los delitos de “espionaje”, “revelación de secretos” y “complicidad”, y un juez ordenó se revele la fuente de la noticia publicada.

Ese, no es el ámbito en el que se deben dirimir estos asuntos. Recordemos que la Ley de Imprenta vigente en el país desde 1925, en su artículo 8 señala taxativamente que el secreto en materia de imprenta es inviolable. Es más, la ley de imprenta crea un procedimiento y deslinde jurisdiccional, que señala que los periodistas no están sometidos a los jueces ordinarios y su tribunal es de ciudadanos designados (Tribunal de Imprenta). La Ley de Imprenta de 1925 es la única norma jurídica que desarrolla y garantiza el trabajo libre de los trabajadores de la prensa, por su ámbito de protección a los periodistas frente al poder político de turno.

Los periodistas de “La Razón”, al margen de la línea política e ideológica que pudieran tener, merecen un tratamiento especial, mediante la Ley de Imprenta vigente desde 1925; por lo tanto,  debe ser respetada por el poder político, que tendría que ser el primero en mostrar obediencia a los mandatos constitucionales y a la normativa supranacional en materia de libertad de expresión y de prensa.

El obediente  (o temeroso) juez que ordeno se revela la fuente de la nota publicada en el periódico paceño, lo hace en el momento menos adecuado, cuando se recuerda el “día del periodista”, que viene a ser una suerte de “presente griego”, en lugar de aceptar la labor de los periodistas bolivianos, por su contribución a la democracia y a los valores fundamentales de nuestra sociedad.

Los periodistas no esperan distinciones ni reconocimientos; un buen regalo, siempre ha sido, y es, el respeto a su labor y a las leyes que protegen su trabajo; además, lo que más importante, el derecho que tiene la sociedad de estar informada.

Por lo menos…esa es mi opinión.

Fuente: HoyBolivia, 9.5.14 por Rodolfo Mier Luzio, periodista boliviano

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