CPJ galardona periodistas de Etiopía, Malasia, Paraguay y Siria

El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) rendirá homenaje a periodistas de Etiopía, Malasia, Paraguay y Siria con los Premios Internacionales a la Libertad de Prensa de 2015, por haber soportado amenazas de muerte, agresiones físicas, procesos judiciales, la prisión o el exilio en el ejercicio de la profesión.
Los galardonados de 2015 son “Blogueros de la Zona 9”1 de Etiopía; Zulkiflee Anwar Ulhaque2, “Zunar”, de Malasia; Cándido Figueredo Ruíz3, periodista paraguayo y “Están masacrando a Raqqa en silencio”4, un colectivo de periodismo ciudadano de Siria.
“En un período muy peligroso para el ejercicio del periodismo, estos periodistas galardonados han afrontado amenazas de gobiernos represivos, carteles del narcotráfico y el Estado Islámico”, declaró Joel Simon, director ejecutivo del CPJ. “Ya sea mediante blogs o medios de prensa tradicionales, o dibujando caricaturas, ellos arriesgan su integridad personal y su libertad para llevarnos las noticias”.
Afghanistan Photograher KilledLa corresponsal especial de Associated Press para Pakistán y Afganistán Kathy Gannon recibirá el Premio en Memoria de Burton Benjamin por su trayectoria al servicio de la causa de la libertad de prensa. Gannon ha cubierto la región para AP como corresponsal y jefa de corresponsalía desde 1988. En 2001, Gannon fue la única periodista occidental que recibió permiso de los talibanes para regresar a Kabul durante la invasión de Afganistán por parte de la coalición liderada por Estados Unidos. En 2005, Gannon escribió el libro I is for Infidel. From Holy War to Holy Terror: 18 Years Inside Afghanistan, un examen de los períodos talibán y postalibán, publicado por Public Affairs.
“Kathy Gannon ha informado desde la región sur de Asia central durante 18 años, a lo largo de períodos de amplia inestabilidad política y conflicto”, declaró Sandra Mims Rowe, presidenta del consejo directivo del CPJ. “Su compromiso con el periodismo ha trascendido el riesgo personal y la tragedia, inclusive la pérdida de su colega Anja Niedringhaus. Gannon es para muchos una de las periodistas más serias y dedicadas que cubren la región”.
Todos los galardonados recibirán un homenaje en la cena de premios y recaudación de fondos anual del CPJ, que se celebrará en la Ciudad de Nueva York el 24 de noviembre de 2015. David Muir, presentador del noticiero ABC World News Tonight, será el anfitrión del evento. Steven R. Swartz, presidente y CEO de Hearst, será el presidente de la cena.

  1. Zona 9 bloggers de Etiopía, un grupo de bloggers de los cuales seis fueron arrestados, encarcelados y acusados ​​de terrorismo en represalia por informes críticos.
  2. Zulkiflee Anwar Ulhaque “Zunar”, de Malasia, primer adjudicatario dibujante del CPJ, que está acusado de sedición y se enfrenta a una pena de cárcel de 43 años potencial de dibujos satirizando el abuso de alto nivel en el gobierno de Malasia.
  3. Cándido Figueredo Ruiz, periodista paraguayo que se enfrenta a las amenazas de muerte y ha vivido bajo protección policial las 24 horas de la última década debido a sus reportajes sobre el tráfico de drogas en la frontera entre Brasil y Paraguay.
  4. Raqqa es su sacrificio en silencio, un colectivo periodista ciudadano sirio y una de las pocas fuentes de noticias independientes que continúa reportando desde el interior de la capital del autoproclamado del Estado islámico

Fuente: Periodistas en español, 15.9.15

Redlad: la disolución de Fundamedios atropello a la libertad de asociación en Ecuador

El Secretariado Permanente de la Red Latinoamericana y del Caribe para la Democracia (REDLAD) alerta sobre el atropello a la libertad de asociación en Ecuador al dictarse el inicio de la disolución de la Fundación Andina para la Observación Social y el Estudio de los Medios (Fundamedios).
El 8 de septiembre de 2015, la Secretaría de Comunicación (SECOM) notificó a Fundamedios la decisión de iniciar el proceso de su disolución, alegando haberse desviado de los fines plasmados en sus estatutos y por violar el Reglamento del Sistema Unificado de Información de Organizaciones Sociales y Ciudadanas al desarrollar actividades de política partidista. En el expediente enviado por la SECOM se adjuntan como pruebas, mensajes que la organización difunde a través de sus redes sociales con noticias de medios de comunicación y artículos de opinión que se difunden en blogs de periodistas independientes.
Anteriormente, la organización ya había alertado que su control administrativo había pasado a manos de su principal agresor, pues la SECOM es la institución del gobierno nacional que ha difundido cadenas y campañas con mensajes estigmatizantes en contra de la Fundación y sus representantes. En junio de 2015, la SECOM (en una notificación enviada a la institución) catalogó la emisión de sus alertas, mensajes y ensayos como de carácter político, contrario a sus estatutos, e insinuó que la organización busca generar suspicacias en la opinión pública en temas que no son de su competencia; ejemplificándolo con un tweet del 2 de junio “Líder indígena es agredido por supuesto agente vestido de civil en medio de protestas”.
Fuente: Periodistas en español, 13.9.15 por José Antonio Sierra

Comunicadores y periodistas

Beltrán fue un maestro, tanto del periodismo como de la comunicación, así que merece no sólo el reconocimiento de los estudiosos de la comunicación sino de la prensa en general
Luis Ramiro Beltrán Salmón era un hombre extraordinario a quien debo admiración y gratitud. Sin su ayuda, la investigación que mereció el Premio Nacional en Historia del Periodismo, convocado por la Asociación de Periodistas de La Paz, no hubiera tenido ese resultado. Él iluminó ese trabajo y le dio un norte. Y eso que hizo conmigo lo repitió con miles de periodistas no sólo mediante guía directa sino a través de sus publicaciones.
Por ello, creo justiciero que se haya tomado la fecha de su natalicio, 11 de febrero, para instaurar el Día del Comunicador Social Boliviano.
Recuerdo que, en las muchas charlas que tuvimos, don Ramiro hacía énfasis en la diferencia entre comunicación y periodismo, así justificaba el por qué se definía a sí mismo como comunicador.
Comunicador es el que comunica o sirve para comunicar. Comunicar es poner en común, transmitir señales mediante un código común al emisor y al receptor. En términos más sencillos, comunicar es transmitir un mensaje.
La mayoría de los seres vivos tenemos la capacidad de comunicar. Así, el bebé que llora está comunicando que tiene hambre, le duele o molesta algo. En el mundo animal existen infinitas y diversas formas de comunicación, desde la emisión de señales de apareamiento, imprescindibles para la supervivencia de la especie, hasta mensajes tan sencillos como el sentido de apropiación del alimento. El perro que gruñe cuando come, por ejemplo, está comunicando que no permitirá que le quiten la comida sin ofrecer resistencia.
El periodismo, en cambio, es el proceso de recoger, procesar y difundir informaciones; la captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades. Como proceso, es un conjunto de fases sucesivas y está sometido a un procedimiento técnico más adecuado para las habilidades de los seres humanos que para las de los animales. Por tanto, el periodismo es comunicación pero la comunicación no necesariamente es periodismo.
El Concilio Vaticano II discutió sobre la importancia de la comunicación y, por considerar que se refería a “los maravillosos inventos de la técnica” que la hacían posible, la apellidó social porque creyó que sólo era inherente a los seres humanos. Y aunque desde entonces se utiliza el apelativo “comunicación social”, muchos comunicólogos, incluido Erick Torrico, advierten que es una redundancia porque “la comunicación no puede ser sino social, lo que la convierte no solamente en un producto de la misma sino, además, en uno de sus fundamentos”.
Por tanto, hay diferencias entre comunicación y periodismo pero éstas tienen con ver con su esencia, no con distinciones académicas. Hoy en día, se ha hecho común llamar, hasta peyorativamente, “comunicador social” a una persona a la que no se le quiere reconocer el atributo de “periodista”.
Don Luis Ramiro era periodista pero su autoproclamaba comunicador, quizás porque el adjetivo sirve, también, para quien descubre, manifiesta o hace saber, para aquel que enseña, transmite conocimientos.
Y Beltrán fue un verdadero maestro, tanto del periodismo como de la comunicación, así que merece no sólo el reconocimiento de los estudiosos de la comunicación sino de la prensa en general.
Fuente: Los Tiempos, 10.9.15 por Juan José Toro, periodista, Premio Nacional en Historia del PeriodismoBeltrán fue un maestro, tanto del periodismo como de la comunicación, así que merece no sólo el reconocimiento de los estudiosos de la comunicación sino de la prensa en general
 

¿Necesitamos más fotos?

El viernes 4 de septiembre hubo noticia de un niño recién nacido que viajaba con sus padres desde Turquía a Grecia en una embarcación precaria y llegó muerto a la isla de Agathonisi, en el mar Egeo. Esta vez no hubo fotografía impactante, como la de Aylan Kurdi, que dio al mundo la “novedad” de una tragedia en curso, frente a la cual nos conmovimos puntualmente y experimentamos sorpresa porque, parece, antes sabíamos poco o nada. De todos modos, es probable que una segunda foto de un niño sin vida no alcanzara los niveles de reproducción de la primera, porque a la industria mundial de la información y la comunicación no le sientan muy bien las repeticiones, y prefiere siempre buscar algo nuevo. Así que no merecería tantos esfuerzos de los medios para exponerla con piano melancólico de fondo o rodeada de unos párrafos de indignación, con imprescindibles toques para presumir profundidad poética, que bien sabemos se lleva mejor con la tristeza que con la alegría.
La contundencia de la imagen y la realidad a cuya interpretación empuja dejó al público expuesto a un alud mediático que desbordó de lugares comunes e incluyó oportunidades para usar a Aylan como mera excusa para ratificar mensajes y formas de mirar el mundo, en tanto en unos pocos resquicios, tan valiosos como solitarios, hubo llamados y reflexiones que vale la pena atender.
Un conductor de la TV compuso su peor cara de enojado para exclamar que “estos son los dirigentes que tenemos”, en una referencia tan abarcadora que pareció responsabilizar por igual a Angela Merkel y al primer ministro de San Vicente y las Granadinas, pasando obviamente por las autoridades argentinas. Muy lejos de las mezquindades locales, Juan Cruz escribió en El País de Madrid que a Aylan “el mundo se lo ha quitado todo: ni este ni aquel, ni este país ni este otro: el responsable de esa terrible expresión de este tiempo es el mundo entero” (http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/02/actualidad/1441216415_550941.html). La ola de la indignación es usada, en este caso, para eludir toda escala de responsabilidades y olvidar las acciones específicas que están causando el desastre.
Despachos informativos internacionales hablan de personas que huyen de “países metidos en guerras”, como si no hubiera en ello ninguna intervención de potencias mundiales y como si en los últimos quince años no se hubiera desarrollado una política expresa destinada a malograr estados –incluyendo los de ex aliados de Washington como Saddam Hussein– para volverlos fallidos e inviables para cualquier fuerza local, y así dejarlos a los pies de lo que Pilar Calveiro llama dispositivo internacional, compartido por corporaciones militares, industriales y financieras que tienen a su merced territorios en los que hacen todos los negocios imaginables e inimaginables, como facturarle al Pentágono por muertes, operar cárceles y conseguir información del “enemigo” en sesiones de tortura. Así sucede en Irak tras la intervención anglo-estadounidense, aunque esto no consiga suficientes espacios mediáticos.
La foto tuvo la fuerza de propiciar, como escribió Horacio González en estas páginas (http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-280943-2015-09-05.html), una “súbita globalización de buenos sentimientos”, pero en tanto busquemos convencernos de que gracias a ella los capos de las potencias occidentales se vieron obligados a reflexionar y volverse más buenos, dejaremos pasar la oportunidad de poner en discusión, como se dijo en esas mismas líneas, “el orden político y ético de la humanidad”, lo que lleva a pensar en quiénes están usufructuando este orden, para cuya imposición no hay mayor timidez en la elección de aliados. Así lo vimos en Libia, donde combatientes de Al Qaida pusieron lo suyo para el objetivo occidental de derrocar a Muammar Khadafi. Este detalle trepó a una sesión cerrada en el Senado de Estados Unidos, donde un representante del Pentágono consoló a todos explicando, con paciencia, que no siempre se puede elegir a los mejores aliados. Y así, otros mercenarios que hoy integran el temido ISIS están dotados de armas químicas provistas por Estados Unidos con el único fin de derrocar al gobierno sirio, malograr un proyecto de nación y luego disponer del territorio.
Simultáneamente, parece saludable el debate sobre si es o no ética la publicación de la imagen del niño, pero el riesgo es que sea usado para evitar otro debate de fondo: qué información circula en el mundo y, mirando los alrededores, qué datos recibimos y cuáles nos son ocultados como para que la imagen del cadáver de Aylan tuviera el efecto de despertarnos y hacernos conocer y pensar en una tragedia que no tiene nada de nueva.
Fuente: página12, 9.9.15 por Hugo Muleiro, escritor y periodista, presidente de Comunicadores de la Argentina (Comuna).

Los alcances del periodismo cultural en México

Juan Ramón de la Fuente, quien tiene gran capacidad de convocatoria, ha organizado un encuentro internacional de periodismo, que incluye el cultural, en el que participan Juan Luis Cebrián, Fernando Savater, Juan Villoro, Federico Reyes Heroles, María Amparo Casar, Jacqueline Peschard, Nélida Piñón, Leonardo Curzio, Adriana Malvido, Ignacio Solares, Jorge Islas, Lino Cattaruzzi, Luis Arvizu, Rossana Fuentes, Daniel Bekerman, Manuel Castells, Francisco Valdés Ugalde y Hector de Mauleón, entre otros. Desde luego, al ver un encuentro político y cultural de este calibre, resulta difícil olvidar que nuestros políticos no brillan precisamente por su cultura. El actual presidente Peña Nieto, siendo candidato, no pudo mencionar tres libros en la Feria del Libro de Guadalajara en 2012. Ni tarda ni perezosa, Marta Sahagún de Fox convirtió en mujer a Rabindranath Tagore y en la sala Jaime Torres Bodet, del Museo Nacional de Antropología, explicó que iba a terminar su intervención con una frase de la escritora Rabina Gran Tagora para coronar el premio a Marie Thérèse Hermand de Arango, directora del Museo de Arte Popular. Otro de los resbalones de la pareja presidencial fue el de Fox, quien llamó Borgues a José” Luis Borges en 2001, frente a los académicos del Congreso Internacional de la Lengua Española.
En un país en el que los libros son caros, el periodismo cultural cumple una función educativa, de apoyo y de divulgación. Un estudiante que no puede comprar un libro sí puede adquirir un periódico y leer a Juan Villoro, Héctor de Mauleón, Christopher Domínguez, Hugo Gutiérrez Vega, Ana García Bergua y a muchos más. Para un muchacho a quien un libro le resulta demasiado costoso, leer un artículo en un suplemento cultural es un acercamiento a la obra imposible de costear. Si el joven es un hábil buscador en Internet encontrará textos de Octavio Paz, García Márquez, Carlos Fuentes, Rosario Castellanos e infinidad de artículos que se creían perdidos, además de críticas y otros textos que sólo podrían leerse en alguna antología costosa. Los medios digitales son una herramienta para comparar distintos puntos de vista y motivar al estudiante. Tampoco le resulta imposible al joven de hoy llegar a las páginas de un periódico con un artículo, un cuento, un ensayo.
“Yo no creo en el victimismo –asegura José Luis Martínez S., director del suplemento cultural Laberinto–, y menos en esta época. Recuerdo que en los años 70 hacíamos en la escuela suplementitos o páginas culturales, y hasta mini obras de teatro en esténcil; imprimíamos 50 o 100 ejemplares en papel revolución, que engrapábamos y vendíamos de mano en mano.
“En la actualidad cualquiera con una computadora en un café Internet tiene la posibilidad de escribir y publicar lo que sea. Como editor, me interesa llegar a los jóvenes, pero no a cualquier costo; no me interesa descender en la calidad del suplemento o publicar cosas al estilo de Tv Notas; eso sería muy fácil.
“En la actualidad, con las nuevas tecnologías, los escritores ya no necesitan venir a la ciudad de México para darse a conocer; escriben y difunden su trabajo desde sus propias ciudades. Julián Herbert está en Saltillo, el poeta Jorge Ortega en Mexicali, Heriberto Yépez en Tijuana, Jorge Esquinca y Antonio Ortuño en Guadalajara. Esto es la auténtica descentralización de la cultura mexicana.
“Asumo la idea de Gabriel Zaid de que la cultura es una conversación, y una conversación puede ser tersa, áspera, apasionada, tranquila, pero siempre implica un intercambio de ideas; es fundamental mantener ese intercambio con la comunidad cultural y con los demás suplementos que se publican no sólo en la ciudad de México, sino en otras ciudades del país.”
José Luis Martínez S. dirige uno de los mejores suplementos de México, Laberinto, y es necesario escucharlo. Dice que el periodismo cultural ha estado presente en la prensa de nuestro país desde La Gaceta de México, en el siglo XVIII, que publicaba noticias literarias y científicas, y, desde luego, en el siglo XIX con Altamirano, Riva Palacio, Gutiérrez Nájera, Tablada o Ángel de Campo.
“La historia moderna de los suplementos culturales –dice Martínez S.– arranca con Fernando Benítez, primero con La Revista Mexicana de Cultura en El Nacional, luego con México en la Cultura en Novedades, La Cultura en México en la revista Siempre!, Sábado en unomásuno y La Jornada Semanal en La Jornada.
“Cuando Héctor Pérez Martínez fue secretario de Gobernación, de 1946 a 1948, Benítez fue nombrado director de El Nacional, donde creó la Revista Mexicana de Cultura, cuyo primer número apareció el 6 de abril de 1947, con la dirección del poeta español Juan Rejano. A la muerte de Pérez Martínez, Benítez renunció a El Nacional y Rejano continuó en la Revista Mexicana de Cultura hasta 1957. Pienso que todos partimos de ese impulso, del trabajo que Benítez realizó en esos cuatros suplementos.
“En Laberinto intento crear un espacio de diálogo, de polémica, de encuentro de distintas disciplinas: cine, música, danza, pintura, teatro, no sólo literatura; la cultura es muy rica y variada.
“Comencé mi vida de periodista en una revista erótica, Su otro yo, que dirigía Vicente Ortega Colunga, y en la que participaban tres generaciones: la de Renato Leduc, Pedro Ocampo Ramírez y Abel Quezada; la de de Carlos Monsiváis, Juan Ibáñez y Juan Tovar, y la de quienes teníamos 20 años y nos iniciábamos en el periodismo. Siempre he querido seguir ese ejemplo y dar voz a los jóvenes, hacerlos convivir con gente de mayor experiencia, de maestros, como José de la Colina, o de intelectuales en plena madurez, como Armando González Torres o David Toscana.
“En Laberinto se han formado editores y han publicado su primer texto periodistas como Víctor Núñez Jaime, joven extraordinario que tuvo que emigrar a España porque en México no encontró trabajo. De esta manera, el suplemento ha funcionado también como taller para formar profesionales del periodismo, porque, si bien la vida académica es muy importante, resulta indispensable complementarla con la práctica.
“Internet nos da la posibilidad de dialogar con los lectores, de conocer sus gustos y temperamento. Muchos de sus comentarios son viscerales, pero muchos otros no sólo pertinentes, sino necesarios para evaluar nuestro trabajo. Gracias a ellos medimos el pulso de lo que hacemos.
“En general, me interesa publicar textos que respondan a un interés periodístico, de actualidad, no me gusta exhumar materiales sin motivo. Por eso siempre estamos atentos a las efemérides, las exposiciones, los conciertos, las novedades literarias, sin descuidar una agenda propia, que incluye la publicación constante de poesía, sobre todo de jóvenes.
“Actualmente se publican cuatro suplementos culturales en los periódicos de la ciudad de México: La Jornada Semanal, Confabulario en El Universal, Laberinto en Milenio y desde hace dos meses El Cultural, en La Razón, muy pocos, si consideramos la población de la capital del país y su área metropolitana, y sobre todo la gran cantidad de propuestas culturales que existen, porque si en algo destaca México es como potencia cultural. Tenemos grandes cantantes de ópera, pintores de gran prestigio, bailarines, músicos y escritores reconocidos en el mundo. La cultura mexicana tiene una vitalidad que no siempre se ve reflejada en los medios. Por eso resulta alentador que aparezcan nuevos suplementos culturales y es lamentable que desaparezcan otros, como El Ángel, del periódico Reforma, que comenzó como gran propuesta y terminó muriendo de inanición. Por cierto, uno de los columnistas habituales de ese suplemento, Christopher Domínguez, publica ahora en las páginas editoriales de El Universal y en Confabulario.”
–Octavio Paz se quejaba amargamente de la falta de crítica.
–Christopher es un crítico reconocido, como Evodio Escalante, Ignacio Sánchez Prado, Armando González Torres, pero fuera de ellos no creo que la crítica literaria mexicana se encuentre en su mejor momento. No veo ninguna nueva figura de la crítica literaria en México. Extraño la presencia de un joven como José Emilio Pacheco cuando hacía crítica en Estaciones, Medio Siglo y México en la Cultura, aunque lo sabemos, él fue mucho más allá de la crítica; siempre fue así, en Excélsior, Proceso y en todos los lugares donde escribió. Sergio Pitol lo llamó el polígrafo perfecto y yo lo acepto absolutamente. Admiré y admiro mucho el trabajo de José Emilio, uno de nuestros más grandes periodistas culturales.
Fuente: La Jornada, 6.9.15, por Elena Poniatowska