Resistencia contra la Ley de Imprenta

Un cerrado afán de evitar la instalación de los tribunales de imprenta parece invadir los gobiernos municipales de todo el país, la mayoría de ellos controlados por el Movimiento Al Socialismo. De los 339 municipios, sólo en cuatro se instalaron estas instancias; Santa Cruz, La Paz, Sucre y Potosí,
¿Qué es un tribunal de imprenta? Es la instancia jurídica que califica los delitos o las faltas que se cometen contra la libertad de expresión a través de los medios de comunicación social o por cualquier medio de difusión. Recordemos, la libertad de expresión no es libertinaje. El Tribunal está integrado por un cuerpo de jurados, quienes tienen la obligación jurídica de debatir en torno a una cuestión que llegue a su jurisdicción y emitir fallo. Si encuentran delito, deben remitir a los tribunales ordinarios y si es falta aplicar los mecanismos que la Ley de Imprenta dispone.
La Ley de Imprenta y su tribunal son una garantía para la libertad de expresión. Recordemos que nadie puede limitar la libertad de expresión ni del derecho a la información porque responden a la libre emisión de pensamientos, a la capacidad de manifestar y disfrutar de cualquier idea, opinión sin restricciones externas o internas, aunque ello implica asumir responsabilidad tanto legal como social. La libertad de expresión no es absoluta.
Quienes se creyeren ofendidos por las publicaciones que se efectúan a través de los medios de comunicación social, tienen derecho a la publicación de sus defensas, aclaraciones y rectificaciones en primer lugar, acudir a los Tribunales de Imprenta y finalmente si se sienten injuriados, a los tribunales ordinarios.
¿Por qué son importantes los jurados de imprenta? Porque debaten sobre libertades intelectuales que emanan del pensamiento. Por eso la Ley de Imprenta dice que se debe convocar a “notables” para el jurado. Es que deben calificar y discutir cuestiones del pensamiento, subjetivismos, que parecen ofender o finalmente ofenden a las personas o a la sociedad.
No es tarea fácil, ya que se debe debatir tomando en cuenta que toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida de la comunidad, a gozar y a participar en el progreso científico y cultural, en los beneficios que de él resulten, de hacer escuchar su voz. Eso es hacer política en el sentido más prístino de la comunicación, participar de la cosa pública, expresando sus criterios o críticas sobre las incumbencias que afecten los intereses personales y colectivos.
Hay ministros, diputados y masistas que se escudan en la Ley 045, aduciendo supuesta discriminación, en abierta apariencia de debilidad y poca formación política, y hasta falta de educación formal. Bienvenida la Ley 045, pero no para chicanerias.
El presidente Obama de EEUU, hace dos semanas y media fue groseramente insultado y denigrado por su homólogo filipino, discriminado, y ni siquiera se ha sentido ofendido. Denota ello alto grado de educación, madurez y formación política. No es debilidad, sino fortaleza, muestra de entereza de un político que le valió más méritos que desprestigio personal y público.
Hay que exigir la instalación de los Tribunales de Imprenta para no hacerle juego al oficialismo, que judicializa absolutamente todo; la política, la libertad de expresión y otras instancias democráticas.
Fuente: Los Tiempos, 28.9.16 por Jaime D´mare C., periodista.

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