Pandemia: El arte de convertir lo fácil en difícil

Es difícil de creer que un micro organismo que mide apenas 0,8 micras de diámetro, (sólo se lo puede ver con modernos microscopios), hubiera puesto al mundo “patas arriba”.

Este evento que se lo puede catalogar como un pequeño ensayo de lo que podría ser una catástrofe mayor, ha desnudado la total indefensión en la que vive la humanidad.

No voy a caer en lastimeras frases que de un tiempo a esta parte se han vuelto clichés periodísticos, como: “no estábamos preparados” “o nos tomó por sorpresa”, porque si bien es cierto que esta desgracia se ha convertido en uno de los mayores golpes que el mundo ha soportado después de la segunda guerra mundial, en realidad hubiera sido sencillo hallarle solución.

Y digo “hubiera sido”, porque se supone que las organizaciones internacionales que existen aglutinadas alrededor de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en general y la Organización Mundial de la Salud (OMS) en particular, son precisamente para planificar y prevenir este tipo de eventos que puedan afectar a todo el planeta.

No me extraña que en Bolivia  se den casos patéticos y desgarradores ocasionados por esta enfermedad, pero si me extraña que en la OMS, exista gente que se supone debería ser la más capacitada, experta y actualizada de TODO EL MUNDO!!! Sin embargo, esto no es así.

Lastimosamente, las organizaciones internacionales son entes burocráticos que han sido cooptados por “lobbies” de políticos, que a al mejor estilo de nuestros sindicatos o partidos políticos criollos “meten a su gente” a como de lugar a ocupar cargos que deberían ser (y lo son) cruciales a la hora de una emergencia, como es el caso de la actual pandemia.

No es extraño entonces, que la OMS esté dirigida por un individuo (doctor PERO EN FILOSOFÌA!!!) y que solo se dedica a ir de banquete en banquete haciendole la venia a su “padrino” de cargo, en este caso, la China Comunista.

Esta organización (la OMS), debería ser dirigida por las mentes más brillantes del planeta que tengan la capacidad de en 24 horas detectar una epidemia rara potencialmente peligrosa y en 48 horas estar en el lugar con científicos y equipos propios para dar certidumbre de lo que está pasando, e informar y advertir al mundo de un eventual peligro.

Para eso el mundo le paga a esa organización, 4.421 millones de dólares al año, de los cuales el 41% se van en sueldos, de los que el Director, Tedros Adhanom Ghebreyesus recibe mensualmente 14.478 dólares netos.

Pero al mejor estilo criollo, todo ese dinero sólo sirve para que los incompetentes políticos y burócratas de una institución tan importante como  la OMS, “calienten” el asiento y se limiten a difundir y avalar sumisamente, todos los comunicados que saca la dictadura china respecto de la pandemia, algo que hasta el más ingenuo asume como absurdo el poder creer en la información controlada interesada y sesgada que entrega esa dictadura, donde ni siquiera la prensa internacional tiene posibilidad de corroborar esa información.

Claro que las cosas así, tenían que estar donde están. Esta epidemia, que con solo los reportes clínicos y algunas autopsias, se la podía haber controlado en un par de semanas dentro de sus límites provinciales en China, se convirtió en una pandemia con características apocalíticas.

Pero cómo vamos a nivel local?

En Tarija, gracias a Dios, tuvimos la suerte y oportunidad de mantener durante un largo periodo ,el contagio en su fase de “importación” donde los casos vienen de afuera y es fácilmente controlable poniendo puntos de control en todas las fronteras departamentales y obligando a una cuarentena rígida de 14 días a todo aquel que quiera entrar al Departamento.

Así de simple era la solución para mantener a raya la pandemia, incluso sin necesidad de someter a toda la población a una cuarentena total. Pero al mejor estilo criollo nuevamente, el control lo hicimos en el mercado del barrio y no en las fronteras del Departamento.

Ahora, cuando ya hay 18 infectados, por fin, las autoridades tienen la facilidad de decir que es contagio comunitario y con ello lavarse las manos de toda responsabilidad.

Me duele decirlo, pero a nivel mundial y local, nos gobiernan y dirigen los que dominan el arte de convertir lo fácil, en difícil.

*Javier Vega es presidente de la APT

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